lunes, 4 de enero de 2010

Periodismo que cambia tu vida

En La Vanguardia de hoy una pieza [^] promete en antetítulo y título explicar cómo Leire Pajín, la nueva Secretaria de Organización (la número tres) del PSOE se ha hecho con el control del aparato. Ella es una joven política-de-toda-la-vida que enfrenta a los grandes saurios y saurias que siempre pueblan la interna de los partidos.

Para los freaks de la política –como uno– es uno de los asuntos del 2009. O sea: la cosa prometía.

Según la periodista, Pajín ha ˝fortalecido su control˝ en el partido del siguiente modo:
A) endureciendo el tono de voz.
B) usando una vestimenta de ejecutiva.
C) cambiando de peinado seis veces en un año hasta dar con el adecuado (N del A: el actual es el de la foto pelín mayor).
Uno de los insights del artículo, apoyado en dos fuentes –un consultor de imagen y un peluquero– concluye que Leire Pajín
Está construyendo su imagen, poniéndose en la piel de su personaje, como quien aplica el método Stanislavski a la política.
Vaya. Qué mujer(es) genial(es). (En plural pues quien firma también es mujer).

La mejor parte es este consejo del peluquero:
“Cuidado con el ondulado –advierte a la secretaria de organización socialista–, es una equivocación total un cambio de imagen que no corresponda con su estilo”
Uno es de la vieja guardia y prefiere que le cuenten estas cosas haciendo periodismo de ese de explicar qué pasa y por qué pasa lo que pasa. Por ejemplo: qué decisiones ha tomado esa señora; qué actividad política ha desarrollado este año; qué dificultades ha superado en el PSOE; qué dirigentes son de su cuerda; qué problemas tiene; cómo quiere resoverlos… Etc.

Claro, alguien puede protestar que para hacer eso hay que trabajar. Y… sí.

Es que no sale ni una declaración de la secretaria de organización. No sé, un "sin comentarios" o aquello de "lo intentamos pero no devolvió las llamadas". ¿Es que no habló con ella? ¿Entonces? Y Pajín ¿no piensa protestar?

Tal vez ayer faltaba media página y no había manera. Tal vez el jefe apretó a la redactora para que inflara una idea apenas anotada y que quería trabajar mejor. Claro, pobres. Ayer era domingo, 4 de enero. Ya saben: no hay noticias, etc. Lo pasaron mal.

Ya. A mí esta mañana me cobraron un euro por el diario. No hay derecho.

PS: Y encima parece que forzaron la negrita en el titular en lugar de usar la tipo buena. Encima.
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