jueves, 7 de agosto de 2008

Distracciones fatales

Pasa en todo el mundo, pero especialmente en los diarios. Es el caso del gerente que se queda con la mitad o con toda la empresa mientras los dueños están concentrados en su deporte favorito y confiados en la habilidad superlativa de su administrador infiel: podría nombrar hasta diez casos en la historia de los diarios argentinos. Y debe haber muchos más en el mundo.

Pero no solo es cuestión de deporte, de distracciones o de la confianza que mata al hombre. Muchos diarios, pero especialmente los serios o de calidad, se enredan en las cuestiones de la política y se olvidan de los gustos de los lectores. Hacen el periódico más en función de los poderes que de las audiencias y un buen día caen en la cuenta de que su público se ha mudado a otro lado, harto y aburrido de la misma monserga de siempre.

Me lo decía hoy un taxista de Guayaquil: no le interesa lo más mínimo el debate sobre la nueva constitución que inunda las páginas de los periódicos serios del Ecuador. Solo sabe que va a votar por el NO en el próximo referéndum para aprobar o rechazar la nueva constitución. Pero lo que le molesta no es ni una coma de la ley, está podrido porque cada día la vida está más cara.
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