sábado, 30 de junio de 2012

Otra vez la Triple Alianza


Me gustan estas portadas. Pueden parecer un poco provincianas por el estilo del dibujante y el diseño —los dos un poco anticuados— de ABC Color de Asunción; el diario de mayor circulación del Paraguay. Son típicas de ese periódico y le dan resultado: un editorial que ocupa toda la tapa, a veces en un texto, otras con una ilustración. En este caso es de Caló (Carlos Rubén Sosa), que dibujó a Dilma Rousseff, José Mujica y Cristina Kirchner metiendo por la ventana del Mercosur a un gorila con la cara de Hugo Chávez, tal como sostiene el título principal y el editorial de hoy. Los que aplauden son Lugo y luguistas. Pero el editorial más fuerte está en la volanta (antetítulo).

La Triple Alianza fue un pacto entre Brasil, la Argentina y el Uruguay que los enfrentó en contra del Paraguay entre 1864 y 1870. Los llevó a una guerra sangrienta y desigual, que los paraguayos pelearon con una fiereza singular y sin rendirse hasta el final. La Guerra Grande le dicen en el Paraguay. Entre los aliados se la conoce como Guerra del Paraguay o Guerra de la Triple Alianza.

El veto del Paraguay era el único obstáculo para la entrada de Venezuela al Mercosur (Mercado Común del Sur). Entre ayer y anteayer en Mendoza (Argentina) los socios de esa alianza suspendieron al Paraguay con motivo del golpe institucional anti Lugo y admitieron a Venezuela. El Mercosur se fundó en Asunción del Paraguay en 1991.

El director y propietario del ABC Color es Aldo —Acero— Zucolillo. Les transcribo la carta que hoy le envía Madruga Duarte, antiguo director del Grupo Rede Brasil Sul:
Meu querido Amigo Acero

Hoje, ao ler manchetes em jornais, senti vergonha de ser brasileiro.

O Mercosul, do qual por apoio do Grupo onde eu trabalhava (RBS), fez muito pela implantação do mesmo, enlouqueceu.

E, claro,que a manutenção dos seus princípios – éticos e democráticos, já não são levados em consideração.

Sinto agora que tudo isso caiu por terra, com essa Venezuela – dirigida um demagogo, ladrão e louco.

E o que posso fazer?

Na prática, quase nada, a ser gritar pelas esquinas, falar com as pessoas que conheço e tentar elaborar o problema.

Mas o mesmo Deus brasileiro é, também, o Deus paraguaio.

Vamos confiar nele, já que nas pessoas está difícil manter as crenças.

Perdão, meu querido Amigo, de um brasileiro apenas, porem que tenta manter intacto os seu princípios.

Carinho

Madruga
Publicar un comentario en la entrada