jueves, 22 de diciembre de 2011

Los dos mundos de la letra impresa

Para tí, Lucía es el último post de Hernán Casciari en Orsai. Describe allí los dos mundos de la letra impresa que de algún modo habían anticipado Steward Brand y luego Nicholas Negroponte hace por lo menos 30 años. Casciari:
El viejo mundo se basa en control, contrato, exclusividad, confidencialidad, traba, representación y dividendo. Todo lo que ocurra por fuera de sus estándares, es cultura ilegal.
El mundo nuevo se basa en confianza, generosidad, libertad de acción, creatividad, pasión y entrega. Todo lo que ocurra por fuera y por dentro de sus parámetros es bueno, en tanto la gente disfrute con la cultura, pagando o sin pagar.
Lo que se puso viejo, pero viejo de verdad, es el copy-right o derecho de autor, que es esencialmente a Gutenberg artifact, como decía Negroponte en Being Digital (1995). Las editoriales –también las de periódicos– están basadas en el valor de la letra impresa, de la información contenida en el papel. Pero esa información no vale nada. Nunca valió nada, pero mientras vaya unida al papel, a los átomos, hay que transportarla y se puede cobrar. Y se la cobramos al que lo compra, no al que la lee de ojito en el metro o lo pide prestado en el bar. Debíamos saber hace tiempo que la información no se consume con el uso y que quienes venden productos editoriales no venden información sino un objeto con el que el comprador se gratifica. Las editoriales no venden información. Nunca lo hicieron ni lo tienen que hacer, a pesar de lo que digan algunos consultores y otros vendedores de humo. Los que buscan información la buscaban ahí y la seguirán buscando donde sea, pero esos no son sus clientes.

A ellos se aplica lo que dice Negroponte cuando asegura que en la era digital los medios no son más extensiones del hombre, sino diferentes corporizaciones del mismo mensaje. Y no se aplica a los que se dan el gusto de comprar y retener un objeto, como un disco compacto con su librito, una película en su estuche y póster, un libro, una revista... o algo consumible, como un café expreso, un sándwich de jamón y tomate o un plato de gazpacho, bien servidos. Y el periodismo -no la información- tiene mucho que ver con esto.

A eso lo saben, además de Hernán Casciari, Julius Wiedemann y Tyler Brûlé.

Átomos, bits y periodismo, en Paper Papers, 30/12/08