jueves, 9 de diciembre de 2010

Por lo menos nos queda el periodismo

No sé si Luiz Inácio Lula da Silva es un oportunista. Lo que sé es que Lula ha hecho lo que hay que hacer porque tiene el par que no tienen sus colegas y ya está. Aquí la noticia en El País de Madrid.

Meter preso a Julian Assange por una violación (paradójicamente es por una filtración) es como apresar a Bill Clinton por sus relaciones impropias con una pasante en el Salón Oval de la Casa Blanca. Lo curioso es que la que está enojada con Assange es Hillary Clinton, la misma que no mostró ni una mueca cuando el proceso a su maridito. Deberían ser valientes y meter preso al fundador de WikiLeaks por sacarles la careta, por decir verdades y ejercer la libertad de expresión para defender las democracias de los cínicos que están terminando con ellas. A ver qué pasa.

¿Alguien se cree que iban a apresar a Assange por violación si no hubiera filtrado los cables de la diplomacia norteamericana?

Se comprueba, una vez más, que la Justicia (el poder judicial, digo) está al servicio del poder político. Y no solo en la Argentina, también -lo tengo comprobado- en otros países sudamericanos y sabemos que es así en las tiranías despóticas de Asia o África. Pero ahora resulta que ocurre en los Estados Unidos, en Suecia, en España y en los lugares donde los cínicos mandan, que parece que son todos desde Alejandro Magno a nuestros días.

Por lo menos nos queda el periodismo, el de la sangre y el fuego (a ese par me refería). Y los bits, que no hay modo de parar con átomos de hierro, como quiere el poder, siempre atrasado.
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