miércoles, 29 de febrero de 2012

The Courier-Mail se harta y deja de viajar con los candidatos

The Courier-Mail, de Brisbane (estado de Queensland, Australia), está hasta el gorro de las manipulaciones de los partidos políticos durante la campaña electoral y ha decidido abandonar la cobertura manufacturada que les sirven fontaneros y apparatchiks.

Bravo.

¿Si usted fuera un ciudadano de Queensland estaría enfadado con u orgulloso de su diario? ¿Qué le parece, que los políticos se pondrán las pilas o que los lectores perderán información? Pues eso. Que cunda el ejemplo. Señores directores de diarios, radios, televisiones… todos: ustedes primero. A trabajar.

Este es el editorial en el que el Courier-Mail explica a los lectores su decisión de abandonar la campaña electoral pasteurizada y hacer información de verdad [la traducción es mía]:

Desde hace meses es evidente que [el estado de] Queensland (Australia) se enfrenta a las elecciones más importantes desde que los laboristas llegaron al poder en 1989. […] 
Esta situación coincide con la campaña electoral estatal —un foro perfecto para debatir los graves problemas que padece Queensland.

Sin embargo, la calidad del debate está defraudando a los votantes. Han pasado diez días desde que comenzó oficialmente la campaña y los principales partidos han hecho poca cosa para convencer a The Courier-Mail de que realmente quieren discutir esos problemas. […] 
[Los candidatos] Anna Bligh y Newman Campbell viajan por todo el estado, pero ponen más esfuerzo en parecer simpáticos y repetir breves eslóganes que en tomarse el futuro de Queensland con la profundidad que merece.

Durante los últimos diez días, The Courier-Mail se ha unido al circo de la campaña y cuatro periodistas y fotógrafos han viajado con Bligh y Newman. Ha resultado un desperdicio de recursos. Hemos hecho perder el tiempo a nuestros lectores.

Nuestros periodistas han compartido con otros medios de comunicación de Queensland un juego que ya viene sucediéndose durante demasiadas elecciones estatales.

En cierto modo, esos periodistas son prisioneros de los partidos políticos. No se les dice a dónde van hasta que el avión o el autobús ya ha partido o hasta que el viaje termina. Cuando llegan a destino, comprueban cómo los políticos emplean menos de diez minutos en hablar con ciudadanos previamente seleccionados, que difícilmente se aventurarán más allá de las líneas marcadas por los propios partidos.

A través de ruedas de prensa masivas, se impide a los periodistas que acompañan  a los políticos mantener una línea coherente de cuestiones sobre los temas más importantes.

A partir de hoy, The Courier-Mail dejará de viajar en los autobuses y aviones de los candidatos.

En vez de eso, dedicaremos nuestros recursos a las cuestiones que los lectores nos han pedido que sean debatidas.

Volveremos a centrarnos en los ricos asuntos que catalogamos en nuestra serie Let the Sun Shine In ("Dejen que entre la luz del sol"), en la que consultamos a lectores y empresarios sobre los problemas más apremiantes.

Unos y otros propusieron asuntos que nuestros líderes estatales deben abordar durante la campaña. Y aún es la hora de que los candidatos discutan adecuadamente sobre esas cuestiones.

Trent Dalton, Periodista del Año de Queensland, pilotará el autobús del Courier-Mail, durante el resto de la campaña. Dalton, a diferencia de [los candidatos] Bligh y Newman, se las verá con personas de carne y hueso no seleccionadas por dirigentes del partido.

Nuestros periodistas viajarán a las principales ciudades [del estado] y hablarán con los líderes de la comunidad sobre sus necesidades.

Claro que no abandonaremos la cobertura de las elecciones. Hemos cubierto todas las campañas desde que Queensland se convirtió en estado y seguiremos examinando las promesas de los políticos. Asistiremos a todas las ruedas de prensa relevantes y nuestros periodistas seguirán solicitando entrevistas con los candidatos.

Ahora se trata de que los ciudadanos de Queensland tengan la campaña que merecen, algo demasiado importante para dejarlo en manos de los partidos políticos.
Via R* (gràcies) y JR*
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