miércoles, 11 de enero de 2012

Llega el contenido contextual a la publicidad



"Consigan el reloj de Gerard Piqué", titula, en forma de apoyo informativo, el recuadro abajo a la derecha de la doble página. Es del domingo pasado. Estas maniobras no nacieron ayer, aunque nunca lo había visto ejecutar con tanto descaro. Ya sabe, la crisis, hay que pagar unas nóminas, no se me pongan estupendos con el periodismo de calidad, etcétera. Todo bien. Pero ¿es necesario disfrazar de periodismo lo que no es más que un mero publicity para vender un reloj que el diario entrega al que rellene una cartilla de cupones? ¿Era necesario implicar al jefe de Deportes en todo eso (o que él aceptara implicarse)? Quizá sí: aunque la entrevista es intrascendente, al menos tiene el detalle de no hacer la clásica última pregunta de las entrevistas de propaganda: "¿Quiere usted añadir algo más, señor/a [nombre del/la entrevistado/a]?" Qué suerte.

A partir de ahora ¿qué debemos pensar cada vez que aparece una entrevista en La Vanguardia? ¿Que se publica en función de intereses meramente comerciales? Claro que no. Entonces ¿cómo distinguimos las que sí de las que no? Voy a esperar al domingo que viene, a ver si me lo aclara el Defensor del Lector.

Tal vez la gente del marketing y la publicidad está tan intoxicada con su propia literatura que piensan que pueden manosearlo todo, que el lector es burro y no lo advierte.

Hace tres o cuatro años, durante un trabajo en el Daily Mirror, preguntó uno al director comercial (el que gestiona la venta de publicidad) por qué las promociones y regalos ocupaban a veces hasta la mitad de la portada/tapa o más. Su respuesta fue muy hábil. Si no se habla de las promociones con la misma fuerza que de la información –replicó–, la gente no da valor a esos regalos o ventas opcionales que lleva el diario. "Parecería que no creemos en ellas", dijo. Ocupando tanto espacio de primera creía atribuir a la promoción el mismo valor del periodismo que allí aparece "y eso lo ve la gente".

Así le va al Mirror, claro.

La gente no es burra. En realidad ¿quién es el burro? Exacto. También pienso lo mismo.

[No, no tengo nada que ver con el futbolista]
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