lunes, 2 de mayo de 2011

La boda real británica (4): ¿no estaremos haciendo el ridículo?

Ocho mil profesionales trabajaron en la cobertura de la boda del príncipe William con Kate Middleton. El casorio ha sido un sector económico en sí mismo durante semanas.

Boda, lo que se llama boda, duró unos veinte minutos. Pero el carnaval previo ha sido de aúpa. Al estilo de los diarios deportivos españoles o los populares brasileros, buena parte de la prensa inglesa ha vendido y aún vende toda clase de bibelots relacionados con el acontecimiento: vasos, cubiertos, toallas, comida, estampas, puntos de lectura, llaveros… El festival kitsch  también ha sido y es digital: el 34% de los usuarios británicos de móviles inteligentes ha comprado aplicaciones relacionadas con la cosa, lo cual sale a dos por usuario a un euro de media. En EE.UU, Trendrr ha contado esta semana más de 5.000 tuits por hora referentes a la cosa. Bing ha indexado cada día siete millones de informaciones sobre W&K.

Brutal.

“Por qué?”, se pregunta con mourinhesca inquietud Emily Bell, Directora del Tow Center for Digital Journalism de la Universidad de Columbia. “Es una demostración patente de la ineptitud de muchos directivos de los medios”, tuiteó. Tiene razón. Según Pew Research, un 64% de los norteamericanos piensa que la cobertura del fenómeno es exagerada. En otros países encontraríamos resultados parecidos.

¡Ah! Y los británicos… ¿qué piensan? ¿Es que no se puede hacer de todo? ¿Tenemos que ser aburridos y hablar sólo de Libia o de la astucia de Goldman Sachs o de los cinco millones de muertos en el Congo, en una guerra que nadie entiende? Etc. Claro. También sé que la gente decimos al encuestador una cosa ("¡Sí, quiero más cultura, cortos y documentales en televisión!") y hacemos otra (Punto Pelota, Crackòvia, Al Rojo Vivo, Bailando por un sueño, Showmatch…).

Ya. Está todo bien, pero mi pregunta es esta: ¿si un tercio de todo este inmenso esfuerzo de los medios dedicado a la boda de dos personas se orientara a cubrir y explicar las revueltas árabes o la corrupción última la crisis financiera o… la gente no respetaría más a los medios y los medios haríamos menos el ridículo?

[El báner de Foreign Policy aparece por gentileza de ASS*. Gracias]

[Versión digital, expanded, linked y en español de mi columna semanal en el diario Ara. Pide registro: uno es firma premium, nada menos]
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