viernes, 20 de mayo de 2011

¿Estamos haciendo el ridículo con el #15M y #spanishrevolution?

¿Estamos los periodistas haciendo el ridículo? Pruebas a favor hay mil. Acá van algunas. La mayoría de los medios creyó que Sadam Hussein escondía armas de destrucción masiva y contribuyó así a justificar la guerra. De la actual crisis financiera empezamos a hablar cuando la casa se nos había caído encima. Las revueltas árabes… ni olerlas hasta que Ben Alí ya estaba huyendo de Túnez.

En España tampoco hemos sabido ver que mucha gente –muchos jóvenes– está hasta el gorro del establishment, el “sistema”, el poder… llámelo H. Hace cuatro días esa movida del 15-M, sus acampadas, etc., eran anécdota y chiste. Ahora abren portadas, homes y noticiarios de tv. Y vamos a más: se compara la Puerta del Sol de Madrid con la Plaza Tahrir de El Cairo; hablamos de #spanishrevolution. Son catastróficas faltas de juicio, seguramente motivadas por el furor del converso o por las ganas de ocultar nuestra cola de paja. Vea [Clic sobre el gráfico > Amplía]


Hoy…mira. Hoy no. Registro otro tono en las webs de los medios. El vicepresidente del Gobierno español ha visitado Sol, estrechado la mano de los indignados allí reunidos; hablado de diálogo; hecho una autocrítica simpática. Uf. Qué alivio. Eso ya sabemos cómo manejarlo. Habrá una rueda de prensa. Un comunicado. Y, bueno, es Uno de los Nuestros.

Un diario –fan de las protestas no porque importen sino porque dañan al gobierno–  incluso ha comprado la primera posición en las búsquedas de Twitter sobre #spanishrevolution. Business as usual.


Es todo de un ridículo colosal.

Al grano. ¿Dónde hemos estado los periodistas todo este tiempo? Pues… comiendo y bebiendo con el establishment –singularmente con los políticos–, siguiendo su agenda acríticamente, frivoleando sin sustancia (jejé-jujú) sobre la vida pública y la privada o tomando partido de contrabando.

Claro, cuando los que nos pagan las copas se meten en líos nuestra primera reacción es… protegerlos. Nos protegemos comprando sus argumentos. Son nuestra gente. ¡Pasamos tanto tiempo con ellos! ¡Disfrutamos tanto! (¡Somos El Cuarto Poder!)

¿A quién sorprende que a los periodistas nos cueste tanto entender el cabreo cósmico de tantos conciudadanos (y tantas conciudadanas, eso que no falte) y explicarlo? Siempre vamos a remolque. Y así vamos tirando. Tan conformados y felices que aún asistimos a esas ruedas de prensa dónde no se permiten preguntas, ruedas de prensa que siguen convocándose justamente porque vamos (¡Oiga, Que Yo Sólo Hago Lo Que Me Mandan!).

No sé. ¿No deberíamos reaccionar como estos "indignados" de la plaza del Sol?
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