miércoles, 23 de julio de 2008

Guerra de gratuitos en Buenos Aires

Ayer me costó encontrar El Argentino y eso me pareció toda una señal. Al final me topé esta mañana con un canillita en Córdoba y Carlos Pellegrini, pleno centro de Buenos Aires. Muchos transeúntes rechazaban los ejemplares ofrecidos en la mano por empleados del diario. En el avión que me trajo hoy a Posadas la azafata me entregó el ejemplar de La Razón que sale también a las mañanas desde el lunes.

La salida de La Razón a la mañana es una señal fuerte de que al Grupo Clarín no le gusta nada que le pisen la cancha, como a nadie. Pero no debía haber esperado al mismo día de la salida de El Argentino: está indicando a las claras que lanzan un diario no para abastecer una necesidad informativa del público sino para que otros no les saquen un lugar en el mercado. Actuaron como los Kirchner cuando convocan a una manifestación porque otros lo hicieron antes.

Al final El Argentino imprimió 150.000 ejemplares en Perfil. Dicen que no le funcionaba la rotativa del Herald. Entre las 6.30 y las 7.30 una veintena de vendedores prendieron fuego a gomas y pallets (según la gente de El Argentino, son los pallets que utiliza la Sociedad de Distribuidores de Diarios y Revistas de la Argentina en el centro de distribución de revistas). Actuaron unos 200 policías. El sindicato de vendedores (Sivendia), denunció la represión de la policía.

El lunes los ejemplares salieron a distribución a las 9 de la mañana. Hubo amenazas y golpes con los promotores del nuevo gratuito en la estación Retiro donde también tuvo que intervenir la policía. Parece que en Chacarita cruzaron el camión del diario dos autos de con dos personas cada uno con armas de fuego. Lo secuestraron y luego soltaron en alguna parte del conurbano.

110 promotores y 20 supervisores distribuyeron El Argentino en puntos neurálgicos de la ciudad, todos asustados por el tono de las amenazas del sindicato de canillitas. Solo pudieron repartir entre 80.000 y 100.000 ejemplares. En Clarín dicen que El Argentino paga a los bares ocho pesos por cada paquete de 25 ejemplares que les entrega para que distribuya entre sus clientes.

La Razón entró en máquina el lunes a las 7.30 y salió a la calle a las 10. Imprimieron 80.000 ejemplares de los cuales solo pusieron en la calle 60.000 y agregaron los sobrantes al vespertino. Reforzaron la seguridad en la planta ya que esperaban y siguen esperando desmanes. Más información en TTC.
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