martes, 28 de junio de 2011

¿Y los lectores?

Aviso de antemano que me comprenden las generales de la ley y que acepto no solo opiniones en contrario sino todas las críticas del caso. Esto es apenas mi testimonio sobre los dos principales diarios de Misiones, El Territorio y Primera Edición, en época de elecciones. Ya saben los lectores de este blog que los diarios no son de papel sino de sangre y fuego y que por eso no me molesta que una empresa periodística se juegue por banderas o apoye abiertamente a sus candidatos. Lo ha hecho El Territorio no una vez sino muchas en su ya larga historia (el diario nació de una imprenta que se llamaba La Lucha). He sido testigo y actor privilegiado, como director del diario, de su patriada más notable, cuando en el año 2006 El Territorio se opuso abiertamente a las pretensiones despóticas del gobierno provincial. Luego el tiempo pasa, las aguas vuelven a sus cauces y los contenidos se equilibran, aunque las heridas todavía perduran y sobre todo el quebranto que significa perder publicidad y otros emprendimientos que podían calzar económicamente al periódico. Pero así es el periodismo cuando se lo lleva en la sangre. Para colmo, está tan instalado en el código genético del diario que nosotros poco podemos hacer. Hemos ganado y perdido batallas, hemos acertado y nos hemos equivocado, pero hemos peleado siempre por causas justas. Y a esas causas hay que pelearlas, aunque se pierdan. Todo bien. Pero el error que nunca hay que cometer es confundir periodismo con poder. En esa tentación han caído muchos dueños de diarios y periodistas de la talla de Julio Ramos y también algún antiguo director de El Territorio. Todos ellos, tentados por el poder, se han creído la falsa metáfora del cuarto poder.

Ahora, después de este preámbulo, les muestro la portada de Primera Edición del viernes pasado, cuando terminaba la campaña y empezaba la veda política. El candidato de la foto de la derecha es hijo del dueño y hermano de la directora, a quien presentaban como alternativa al actual gobernador -el de la foto de la izquierda- en una elección reñida y polarizada entre ambos candidatos.


Claudio Wipplinger llegó como mucho al 5 % de los votos contra el 72 % del gobernador Maurice Closs según los cómputos de hoy (un récord). Pero eso no aparece en Primera Edición de ayer que titula como si hubieran perdido por un voto. En realidad no aparece nada. El perdedor pasó de la omnipresencia a la plenausencia. Debería dar una explicación, para los lectores, digo... ¿o hacían el diario para los políticos?


Agrego las tapas de El Territorio de los mismos días y de paso les muestro el cambio que hemos hecho en la cabecera:


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