viernes, 24 de junio de 2011

Aún quedan periodistas

Esta Casa dice siempre: el periodismo es para cambiar las cosas. Fíjese: "es para"; no "sirve para". Esta no es la enésima propuesta políticamente correcta o un eufemismo para disimular que, en realidad, el periodista debe mover a los ciudadanos a que piensen como él (o como ella, no se me enfade). No. La idea es que el periodismo, con la información, debe poner en las manos, los corazones y las cabezas de la gente ideas, emociones y herramientas para que sean más libres, para que no se queden solo en un grupo de indignados sentados en asamblea permanente hablando de ellos entre ellos. No. El periodismo mueve a las personas a moverse y a mover.

Pues bien. Hay un diario en Italia que se renovó para "cambiar las cosas" en ese sentido. Y en las peores condiciones, que incluyen la sorprendente desconfianza de los promotores de la nueva etapa de ese periódico ante el ejercicio de libertad profesional que supone ese periodismo. La líder de ese proyecto, CdG*, ha presentado su renuncia y dejará oficialmente de ser directora de l'Unità el próximo día 1. Y el equipo que ella armó (GMB*, DA*, SZ*, MSP*, MH*…) está medio deshecho.

Algunos se frotarán las manos, también dentro del diario. Pero los lectores, que no son burros, están inundando la Red y el correo-e dedicándole miles –miles– de homenajes como este:



No logro recordar otro caso igual. Y eso que a uno lo parece que sería lo normal, que cuando el director/a de un diario se va, los lectores deberían agradecérselo así, con estas manifestaciones de cariño.
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