miércoles, 30 de mayo de 2012

La Argentina adolescente

De nuevo en estos días se desató un contrapunto de acusaciones entre periodistas en la Argentina. Todo empezó -esta vez- con el Martín Fierro a Reynaldo Sietecase y siguió con la respuesta de Jorge Lanata (mismo enlace) en su programa de Radio Mitre y después con la de Sietecase en su programa de Vorterix. En el jerga argentina de los medios esto se llama puterío, quizá porque se parece a una conversación entre prostitutas (o lo que nos imaginamos que hablan entre ellas).

Allá ellos si quieren discutir, pelear o debatir. No me opongo, pero advierto que estamos ante la patética certificación de la Argentina adolescente cuando los argumentos de la discusión son:

Sietecase: El periodismo tiene como función esencial preguntar, pero también hay que preguntarle al poder económico.

Lanata: No tengo problema de preguntarle a Clarín, ahora, sabés qué, Reynaldo, preguntale vos a Electroingeniería, a Telefónica de España, con quien laburás y a Szpolski, porque ese es tu poder económico.

Lanata: lo traje de Rosario (a Sietecase)

Lanata: Me acusaba (Carla Castello) de trabajar en Clarín, cuando el padre trabajó en Radio Mitre los últimos cinco años de su vida.

Esto último lo dijo cuando Jorge Lanata se consideró un desaparecido más porque Página 12 no lo nombra -soviéticamente, digo yo- en la revista y el suplemento especiales sobre el 25 aniversario del diario, fundado por... Jorge Lanata.

Estos argumentos adolescentes son tan habituales en la política y en el periodismo argentinos que debería preocuparnos. Pero no preocupa tanto el argumento que se esgrime sino que muchos los tienen por buenos: casi todos los políticos y los periodistas.

Por suerte la adolescencia se cura con en tiempo. Y por desgracia hay gente -también países- incapaces de salir de la edad del pavo a pesar de que pasan los años -en 2016 celebraremos 200 de nuestra independencia.

A ver, Sietecase y Lanata:

¿Quién dijo que no hay que hacer preguntas al poder económico? ¿El que trae a alguien de Rosario no puede ser criticado por el rosarino? ¿Los hijos de gente que trabajó en Radio Mitre no pueden decir de otros que trabajan en Clarín?

Me hace acordar a dos sucedidos en los que estuve involucrado (perdonen la referencia personal). Un patrón que me estaba estafando y ante mi enojo puso como argumento que me había abierto las puertas de su casa porque una vez me invitó a cenar. Otra vez Nelson Castro nos cruzó con el vocero de la policía de Misiones por unas escuchas telefónicas a un legislador provincial que habíamos denunciado en El Territorio. Era mi palabra contra la suya, hasta que el policía puso el argumento adolescente: si a estas cosas ya las hacíamos para ese diputado cuando era presidente de la Legislatura...

El mismo Jorge Lanata se quejaba hace tiempo porque Néstor Méndez, intendente de El Calafate, le contestó que sabía que era homosexual a unas preguntas molestas del periodista. Lanata le contestó: "Está bien, soy homosexual, pero usted es un ladrón". Un caso increíble que puede oir aquí:


Mientras el debate de las ideas en la Argentina tenga este nivel y sea, además, aceptado por todos, estamos complicados, por no decir otra palabra...
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