martes, 2 de octubre de 2012

Pedrojota y la edad de la prensa


Sobran las autoalabanzas, pero léalo si le interesa el futuro de la prensa y del periodismo. Pedro J. Ramírez sabe de estas cosas y no le ha ido mal. Es el texto de la presentación de Pedrojota el pasado 27 de septiembre en la London School of Economics and Political Science (no hay video).
Es muy significativo que mientras el consumo de noticias en internet a través del PC alcanza sus máximos niveles en horas de oficina, en cambio en los dispositivos móviles eso sucede a primera hora de la mañana y a última hora de la tarde. Es decir que mientras en los PC se echa un vistazo, a veces furtivo, a las informaciones de última hora, en los dispositivos móviles se recupera y amplía el hábito de leer el periódico en la comodidad y privacidad del hogar. 
Creo que a medida que aumenta la penetración de esos dispositivos se van creando las condiciones óptimas para que los periódicos tengan vida después de la muerte. La clave está en reconvertir su negocio tradicional para priorizar la distribución y venta a través de los nuevos soportes. Mi planteamiento se basa en tres premisas sencillas: 
1.  La demanda de información fiable y de calidad no deja de crecer en las sociedades desarrolladas. En la mayoría de los casos se encauza y satisface a través de las marcas de medios tradicionales que han sabido desarrollar su actividad y proyectar sus atributos en los nuevos soportes. Así ha sido en el internet de los navegadores y así está siendo ya en el internet de las aplicaciones. 
2.  La distribución del periódico a través de tabletas y 'smartphones' amplía significativamente el target potencial de clientes al incluir a los lectores que viajan, a los que residen en lugares alejados de la red de distribución de periódicos impresos, a los que viven en otros países y a los nuevos lectores que están llegando a la edad adulta inmersos ya en la cultura digital. A medida que crezca la penetración de esos soportes el número de personas que paguen por leer los periódicos de esta manera se irá acercando al de los compradores tradicionales y terminará por superarlo tal vez antes de que concluya esta década. 
3.  La espectacular reducción de costes que implica la distribución de periódicos por medios electrónicos –no hay que pagar ni papel, ni impresión, ni transporte– permite abaratar también extraordinariamente los precios y ese puede ser un gran estímulo para la demanda. (...) La solución al dilema entre información gratis e información de pago es por lo tanto información lo más barata posible.
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