miércoles, 31 de octubre de 2012

JT, muerte de un diario genial (1966-2012)

 
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Jornal da Tarde apareció el 4 de enero de 1966. Mañana publica su última edición. Tenía que ser "una mezcla, alguna cosa entre un diario y una revista", según su fundador, Ruy Mesquita. Pensaban en France-Soir, pero les salió un papel urbano, socarrón, artista y pendenciero, cuyos insólitos reportajes y su lenguaje callejero congeniaron de primera con la generación malcriada y peleona de finales de los años 60. El primer año ya vendía 40.000 copias. Llegó a circular hasta 190.000.

Un pasillo llamado "el túnel del tiempo" lo separaba de su hermano mayor, O Estado de São Paulo, ese templo griego del periodismo. Los chavales de Jornal acudían a la redacción de vaqueros y camiseta y los señores de Estadão, al otro lado, de chaqueta y corbata. Le ahorro las diferencias de carácter entre diarios. Se puede hacer una idea cabal repasando las páginas del carrusel a toda pantalla. La mayoría son de los años 60 y 70, la mejor época del JT. De nuevo, disculpas: aún no digitalicé las diapositivas, donde atesoro más joyas de este papel. Uno hace lo que puede.

No se pierda las portadas de entrada al año 1970 (blanca, blanquísima), la victoria de Brasil ante Inglaterra en el Mundial'70 y su eliminación en el Mundial'82 (dos primeras de fútbol sin fútbol que retratan el momento como nadie), la nariz del gobernador que crecía y crecía con sus mentiras portada tras portada hasta ocupar la primera y la contra (una genialidad), la "capa preta" de 1984 (entérese en "A noite em que o JT ficou de luto pelo país") o la elección del gobernador de São Paulo de 1985 (esa foto es real, así nomás).

Vespertino hasta 1988, el JT era un diario completamente diferente, planeado y ejecutado por dos monstruos: Mino Carta y Murilo Felisberto. Por sus mesas pasaron decenas de cracks de la cosa: William Waack, Fernando Morais, Sandro Vaia, Eloi Gertel, Eric Nepomuceno, Celso Ming, Luís Nassif, Fernando Mitre, José Maria de Aquino, Sábato Magaldi, Fernando Portella, Rodrigo Mesquita, Jota Jota de Moraes… y los que faltan. Uno ha podido conocer a la mayoría y, bueno, son (o eran) unas bestias pardas del oficio. Muchos salieron del JT para meterle candela a las redacciones de medio Brasil. Pocos fracasaron.

El JT fue un diario que abrió para el periodismo los mismos caminos innovadores que el mejor Libé de los 80 y 90 o los Página/12Correio Braziliense de los 90 y primeros 2000 o The Independent de los 2000. No es solo que la gráfica era espectacular. Es que el resto –los asuntos, la escritura y la actitud– estaba todavía a mucha más altura. 

¿Usted cree que es chic y enrrollado porque conoce y le gusta el periodismo de esos diarios en esas épocas? Qué error. Usted lo que está es muy despistado: el JT ya había hecho casi todo eso diez años antes.

La dictadura no pudo con él. Tuvo que matarlo un imposible: la misma modernidad que movió y promovió el diario en pro del Brasil de hoy, que ya no perdona, le ha dejado sin aire y sin lugar. Su tiempo ha pasado y es hora de la integración de redacciones y marcas con Estadão. El último equipo directivo y la redacción se pelearon a muerte para sostenerlo, pero su talento periodístico no basta para sujetar un papel con ese carácter, que ya venía muy maltratado desde finales de los 90. Se muere con una difusión de 37.000 copias diarias y una redacción de apenas 40 personas —en 2010 eran 110.

Estadão heredará Jornal do Carro, el suplemento semanal que inventó el género y joya de la corona, y la chispa de las secciones de Deportes, Local y Ocio. Mino Carta decía que había inventado el mejor cuaderno de autos del mundo sin haber conducido uno jamás.

Hágase un favor. Lea lo que cuenta Wikipedia sobre ellos, que está muy bien. Créame: si luego se mete en la cama y no hace nada más habrá aprovechado maravillosamente el día.


La última portada 

Le dejo dos bonus. El comercial con que se anunciaba el diario los días previos a su salida…



…y el interesantísimo texto de José Ferreira Junior sobre portadas de diario, que celebra el cambio de paso que supuso Jornal da Tarde, entre otros.



Jornal da Tarde (1966-2012): Réquiem para um jornal que nunca existiu, de Sandro Vaia, en Observatório da Imprensa, 01/11/12.

Jornal da Tarde, diario que revolucionó la prensa en São Paulo en los setenta, llega a su fin, de Natalia Mazotte, en Journalism in the Americas, 31/10/12.

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