martes, 8 de noviembre de 2011

La portada que todos queríamos publicar

Le digo para qué sirvió el debate de ayer entre los candidatos a Presidente del Gobierno español de dos de los partidos en liza: para moderar o afinar algunas portadas/tapas que estaban ya previamente hechas. Vea si alguna le sorprende. Compruebe si usted mismo no las hubiera hecho ayer, hace una semana o un año.



Uno mira con piadosa simpatía a la prensa que prefiere la victoria del aspirante oficialista y tiene que decir sin decir lo que no le gusta decir. Penas y dolores. La contorsión de El Periódico es encantadora ("Rajoy sale airoso"), por perdonavidas. Algo de eso ocurre con El País. Es verdad que también uno creía antes del debate que el político socialista se prepararía un pil-pil con el conservador. Pero toda idea previa debe decaer ante la realidad y además está feo que un diario desvele así su mente. Tampoco engañarían a nadie, pero hay que guardar la compostura –fare bella figura. Público confirma que no es ni sombra de lo que fue: sigue drogando a sus lectores con una realidad completamente fabricada, que sólo existe en sus páginas. Una pena.

Está muy graciosa La Vanguardia, que termina en estos días su Gran Viraje, el equivalente en periodismo a la migración del Serengeti en Tanzania. Se produce cuando cambia el ciclo político, cada ocho o doce años. Heraldo de Aragón, una simpatía con su Nada-por-aquí-nada-por-allá (The View From Nowhere). Y los dos diarios vascos acá destacados se descubren con asombro que el fin de ETA apenas apareció en el debate y preguntan qué hay de lo mío. Qué ingenuidad. "España, lo único importante", ¿no se acuerdan?

De los tabloides nacionalistas españoles, qué quiere. Festejan hace rato y ayer se dieron un banquete. Alguno salió de la fiesta con descomposición. Vea si no La Razón, que lleva hoy una primicia inaudita: da el resultado de unas elecciones que aún no se han celebrado. Antes se tenía más formalidad, que es manifestación de buena educación y de respeto por la decisión del ciudadano y por el símbolo democrático. Es una licencia periodística, dirán. Veámoslo. Déjeme que le llame hijo de mil putas. ¿Le molesta? No se irrite: es una licencia periodística. ¿Lo ve? No todo se puede licenciar así nomás.

Es molesto el tono de carrera de caballos con que no pocos trabajan la cobertura. Algunos incluso puntúan a los candidatos. Maestros Ciruelas. Fray Gerundios. ¿Qué significa que Zutano obtuvo un 6,3? ¿Cuál es el criterio contra el que se puntúa? Si lo hay ¿por qué no lo explican? ¿Creen que el hecho de dar un numerito les exime de razonar el contenido  de la nota o que la hace "científica"? Ni los peores profesores, los arbitrarios y viscerales, obran así. Ridículo. Paren ya con eso, por favor.

Ninguna de esas portadas comenta nada sobre los asuntos ausentes del debate: la corrupción (casos Gürtel y Campeón), los indignados y la indignación, los papás de cada candidato (Felipe González y José María Aznar, tan presentes en la campaña como desaparecidos del cara a cara), por no mencionar la puñetera realidad (¡Las Cosas Que Importan A La Gente!): el alcance de los recortes del gasto público y de las prestaciones sociales que se deben acometer, por ejemplo. El final de ETA. El corredor ferroviario mediterráneo. Nah. Ayer y hoy la mayoría de los periodistas estábamos en asuntos de relieve: el color de corbata de los candidatos; si  Rajoy dijo "coño" o no (mea culpa); el lenguaje corporal de Rubalcaba, ese índice acusador quizá demasiado enhiesto, demasiado afilado…

Claro, se podrán imaginar el tenor de las tertulias radiofónicas matinales de hoy y también los paneles de analistas en las diversas teles durante y después del debate de ayer. Alguno de esos paneles era prueba viva de la verdad de la resurrección de la carne (salvo la parte esa de que resucitaremos perfectos). Uno escuchaba y predecía: ahora esta hablará a favor de fulano, ahora este dirá en pro de mengano. Fácil. Sólo fallé uno y en mi descargo debo decir que es imposible acertarlo porque es de esos que si lo encuentras en una escalera no sabes si sube o baja.

En fin. Comparto el análisis de ET* después del debate y después de las portadas, las teles y las radios: guanyi qui guanyi, jo ja he perdut (gane quien gane, yo ya he perdido)**.

[**Es una cita de Joan Sales –abogado, militar, escritor sobre todo– durante la Guerra Civil española]

PS: A río revuelto, ganancia de pescadores. Y también: reunión de pastores, oveja muerta. La cretinización del público debe seguir su marcha implacable sí o sí. Vea:


La de esta portada es una reunión en la que también me habría gustado estar.
Publicar un comentario en la entrada