miércoles, 16 de noviembre de 2011

Las opiniones son libres

Acabo de leer este editorial de La Nueva Provincia de Bahía Blanca gracias a este comunicado de FOPEA (Foro de Periodismo Argentino) que lo califica como un delito y lo rechaza. Me pregunto si hay límites constitucionales a la libertad de expresión, como dice el comunicado, y no encuentro otros que los límites a la libertad para cometer delitos, pero nunca para opinar sobre los sucesos de nuestra historia reciente con adjetivos que califican más al que lo dice que al que lo sufre.

Opino lo contrario de ese editorial de La Nueva Provincia y de la defensa a ultranza del accionar político y militar de la Armada Argentina que caracteriza la línea del diario. Creo que tanto en el caso del terrorismo de estado como en el de la guerra de las Malvinas, la Marina argentina tuvo corporativamente una actitud nefasta y condenable, por la opinión pública y por los jueces de la Nación. Pero no se condena a una institución sino a personas de carne y hueso y entre estos es preciso discriminar a inocentes de culpables. A pesar de mi opinión personal, no negaría nunca el derecho de ese periódico -ni de nadie- a expresar la suya sobre el tema que sea. Tampoco niego el derecho de FOPEA a tener su propia opinión corporativa sobre ese editorial. Pero debo advertir que en un régimen de libertades los delitos están tipificados, llevan adjunta una pena y deben probarse ante la Justicia legítimamente constituída, que es la única que debe condenar a las personas físicas que los cometen (nunca a una persona jurídica). Así se evita la arbitrariedad y la discrecionalidad que caracterizaban al antiguo régimen hace… más de 250 años.

FOPEA hace también corporativismo cuando se arroga la soberanía para sentenciar donde ya el pueblo se da leyes y jueces.

NOTA: A raíz de este post me entero, por un tuit de JPM*, de la existencia de Palabra 54 (que agrego al blogroll de Paper Papers) y de este post anterior a la condena de FOPEA. Insisto en la libertad de opinar de La Nueva Provincia o de Página 12, no en la de falsear la verdad, que es lo que denuncia Palabra 54, con toda razón y sin arrogarse ninguna representación corporativa (cada entrada está firmada por personas de carne y hueso). Respecto de ADEPA y de FOPEA me guardo la opinión sobre sus afiliados por respeto a los que lo son de buena fe y tienen las mejores intenciones.