lunes, 18 de junio de 2007

La piedra de Molina

Hacía frío en la tarde del sábado en el campo de golf. Al terminar celebraríamos con un novillo a la estaca que preparaban unos paisanos de Virasoro. Entre el golf y el asado se entegarían los premios del torneo auspiciado por el diario, así que fui a buscar las copas que estaban en mi coche.

Al llegar al club house me encontré con Tito Molina, presidente del club... y el empresario constructor que más contratos tiene con el gobierno provincial, gracias a su sociedad con el suegro del gobernador. Se acercaba saludando con algunas palabras de las que solo entendí "ladrón". Retruqué con un comentario del estilo "¿cómo ladrón, si no emboqué un solo putter?", convencido de que se trataba de un chiste típico sobre el hándicap y el juego real. "¡Denunciame a la policía si creés que soy ladrón!" repitió embravecido Molina cuando estuvo al alcance de la mano que me negó. "No se de qué hablás. Yo solo vine a jugar al golf" fue lo único que atiné a contestar.

El diario había publicado en la semana datos del Boletín Oficial de la provincia... Y la historia de la piedra de Molina.

El presupuesto para la construcción del Nuevo Hospital Madariaga, según el llamado a licitación pública N° 2/05, publicado en el Boletín Oficial el 8 de abril de 2005, era de 10 millones de pesos. Sin embargo el oferente que ganó la adjudicación presentó una oferta de 14.299.600 pesos. En diciembre del año pasado, un avispado ingeniero se topó con una roca en medio de la construcción. Al día de hoy nadie pudo determinar cómo apareció la inoportuna, maciza, y gigantesca piedra que había que demoler. El hallazgo sirvió para que se aprobara la reconversión del contrato a 17.154.264,87 pesos. Es decir que 19 meses después, el incremento del presupuesto de la obra respecto al contrato original fue del 19,96296 por ciento. Este pequeño y habitual aditamento fue autorizado por la Dirección de Arquitectura. La adjudicación de la obra fue ganada por la constructora ECIM, la próspera empresa que surgió bajo la protectora sombra de Don Nelson Spotorno, suegro del gobernador Rovira. La relación entre Spotorno y Luis Alberto Molina es de larga data. De hecho han sido socios en la compra, en partes iguales, de un condominio que en su momento fue valuado en 272.000 pesos. La compra se efectuó "con dinero y en comisión para ECIM SRL y para Spotorno SA".