sábado, 18 de agosto de 2012

Podría ser peor (para quienes se quejan de La Razón y ABC)

Reciedumbre. Eso es lo que hace falta ante las afrentas al sentido común que suelen ser las portadas/tapas de La Razón y de ABC. En Italia tienen también su propio show impreso diario y no se quejan tanto. Il Giornale no tiene Gibraltar, ETA, el sedicente secesionismo catalán, los toros, el Rey y otros gravísimos problemas que enfrenta España en esta hora de áspera tribulación. Su catálogo de chivos expiatorios es más reducido, pero la actitud patriótica del "in-house organ" de Berlusconi no es menos contundente. Vea algunas (solo algunas) portadas/tapas de los últimos 45 días:

Angela Merkel:


La Merkel nos asesina



Mario Monti, presidente del Consejo de Ministros:

Monti se arriesga a otro 4-0

Monti cansado de gobernar

Monti ha fracasado

Auto-beatificación: Ahora Monti se siente De Gasperi



Monti fue elegido por el PD (la oposición a Berlusconi)

Monti no hace los deberes

Monti como Fray Adivino (un almanaque religioso popular)

Recursos: las nueve mentiras de Monti

Giorgio Napolitano, Presidente de la República Italiana:

Napolitano tiene miedo

Solo ahora Napolitano lo entiende

Se reinicia la caza al hombre ("El Hombre" = Berlusconi)

Propuestas infalibles para salvar la economía personal (esta es una manía reciente):

Cómo invertir nuestros últimos euros

Dónde y cómo comprar su vivienda

Cómo ganar dinero rápido y bien
Cómo burlar la crisis con los fondos de inversión

Gianfranco Fini (FLI), antes aliado de Berlusconi y ahora más o menos asociado a la oposición:

Fini vuelve a hacerse el listillo
[En la foto] "Los "coroneles" del FLI espetan a Fini:
"Basta de vacaciones, vuelve al trabajo"

Lo peor de todo es que Il Giornale fue el diario liberal y peleón que fundó Indro Montanelli –con otros– en 1974 para escapar de la línea "sinistra kashmir" (como llaman en Italia a la gauche divine, la gauche caviar, la izquierda exquisita…) que el Corriere della Sera tomó entonces. Llegó a vender 412.000 copias diarias. El editorial del primer número (25 de junio de 1974), dice:
[Quién será nuestro lector] no lo sabemos porque no somos un periódico de parte y mucho menos de partido, de clase o de grupo. En compensación, ya sabemos quién lo será  [se refiere al Corriere y a La Stampa]. No será lector de este diario quien sólo busca la "sensación" [...] Ni aquellos que creen que un gol de Riva es más importante que una crisis de gobierno. Ni quienes entienden que el fin del periódico es ser una fuente inagotable de escándalos. Por desgracia, la vida de nuestro país está llena de escándalos que no vamos a dejar de denunciar [...] Pero no lo haremos a remolque de ese frenesí de división, oscuro y sin sentido, que desata la indiferencia, tanto a derecha como a izquierda [...] Queremos crear, o recrear, una actitud de seriedad y rigor periodísticos. Sobre todo, aspiramos a un gran honor: ser reconocidos como la cara y la voz de la Italia trabajadora y productiva, no sólo en Milán y la Lombardía, aunque en Milán y la Lombardía tengamos nuestra fortaleza y liderazgo.
Exacto. Nada que ver con el diario de hoy. Montanelli debe estar revolviéndose en su tumba, aunque él ya entreveía el desenlace cuando fue vendiendo el diario a los Berlusconi desde 1979. El viejo Indro defendió la independencia de la cosa como pudo hasta 1994. Ese año, recién fundado el vehículo político berlusconiano Forza Italia, el mismísimo Silvio se presentó ante la asamblea del diario y pidió a los periodistas apoyo explícito para su candidatura. Montanelli se negó, dimitió y se llevó con él su Olivetti 22 y a unos 40 periodistas para fundar La Voce. Pero su momento había pasado. El nuevo diario no cuajó. En fin. Una pena entonces y otra mayor hoy.
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