miércoles, 3 de octubre de 2007

En Buenos Aires sobran y faltan diarios

En Buenos Aires sobran seis diarios y faltan tres. Lo he dicho muchas veces y quienes me conocen me lo han oído, posiblemente con estos mismos números o con otros, depende de cuándo lo dije: esos números son por decir lo que quiero decir de verdad: en Buenos Aires sobran y faltan diarios. Ahora la industria ha empezado a moverse y hay que estar atentos a los nuevos proyectos:

El próximo 3 de noviembre aparecerá Perfil los sábados para sumarse a la actual edición de los domingos: será, desde entonces, un periódico bisemanal con formato de diario. Tanto estilo de diario tiene que publica las noticias del día y supone que el lector leyó las del día anterior en otro diario. Dicen algunos entendidos que será el primero diario del mundo que aparece sábados y domingos (alguno habrá en un sitio ignoto o no tanto). Parece que el proyecto completo es volver a ser diario en julio del año que viene. Perfil ya falló como diario real (de lunes a domingo) cuando apareció entre el 9 de mayo y el 31 de julio de 1998. Según Fontevecchia los lectores no entendieron su mensaje: no estaban maduros para ese diario. Confieso que compré todos los números y que me parecía un gran periódico, pero eso no basta para cruzar el punto de equilibrio y más le valía morir en ese intento que mantener un hijo tonto por mucho tiempo (como hizo Aníbal Vigil con Somos).

El 8 de marzo de 2008 aparecreá Crítica, un viejo título que todavía añora las glorias de don Natalio Félix Botana: circuló entre el 15 de septiembre de 1913 y el 30 de marzo de 1962. El nuevo Crítica se lanza con dinero de Gustavo Grobocopatel, el segundo sojero de la Argentina y la dirección de Jorge Lanata, uno de los periodistas más creativos del país, fundador de Página 12 y de otros emprendimientos con éxito rotundo pero efímero por su inclaudicable y envidiable independencia de pensamiento. Lanata prefiere perder un anunciante a defraudar a su audiencia y eso resulta gravoso para cualquier gerencia comercial. Por el bien del periodismo argentino, ojalá que Grobocopatel aguante las presiones mucho tiempo.