jueves, 24 de enero de 2013

Las facultades de periodismo no sirven para nada


Al ver de nuevo la tapa de Austral 12, el trabajo práctico de mis alumnos de 1992 que subí en el post en el que intentaba explicar la ausencia de Jorge Lanata en la celebración de los 25 años de Página 12, me acordé de aquella provocación que ellos mismos resaltaron arriba a la derecha.

Acabo de leer en la biografía de Luis Majul lo que le dijo a María O'Donnell cuando la contrató:
Si sabés escribir sujeto, verbo y predicado podés hacer periodismo; lo demás depende de vos.
En el mismo libro, en otro lugar, asegura que
para ser periodista no hay que estudiar comunicación social. Es mejor tener cultura general y mucha actitud. Lo demás viene solo.
Es lo que siempre pensé y no lo digo solo ahora.

Periodista no es una persona que estudió periodismo, como abogado no es una persona que estudió derecho ni médico una persona que estudió medicina... y así. Hay una confusión napoleónica en los títulos universitarios que vincularon profesiones con carreras universitarias. No es lo mismo abogado que licenciado o doctor en leyes, ni médico que licenciado o doctor en medicina... y otra vez así.

Periodista es quien encuentra historias donde los demás no ven nada y las sabe contar. Es un curioso impertinente y empedernido que hace cosas con las palabras. Es una persona con una pasión, aunque sea la de coleccionar mariposas. Lo demás es diploma con marco y medalla para colgar en una pared. Si coinciden el título con la profesión, mejor, sobre todo para médicos, arquitectos o ingenieros.

¡Ah! Y no se puede hacer periodismo sin periodistas...
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