martes, 15 de enero de 2013

Campo minado

El Secretario General de la Presidencia argentina, Oscar Parrilli, está saliendo al cruce de toda información que considera errónea o tendenciosa con comunicados furibundos en los que empieza descalificando al medio y a los empresarios -al mensajero- para después descalificar al mensaje: 

Esta es la nota en Clarín de anteayer:


Esta la reacción de Parrilli a la nota de Clarín:
Una vez más, los escribas de Héctor Magnetto utilizan las páginas del diario Clarín para construir una realidad que solo beneficia a sus oscuros intereses. Mediante la manipulación, tergiversación y distorsión de la información, mienten con el único propósito que persiguen desde hace más de tres años: presionar desde dicho medio para no cumplir con las leyes impulsadas por el pueblo argentino y sus representantes. 
En una nota publicada, nuevamente y de manera ex profesa un día domingo por este matutino, donde se informa de manera malintencionada sobre el lugar de alojamiento de la señora Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner y su comitiva en la ciudad de Abu Dhabi (Emiratos Árabes), con motivo de la gira oficial por dichas tierras, la Secretaría General de La Presidencia de la Nación informa:
Y esta es la respuesta en Clarín:


Pero la cosa sigue con esta nota en La Nación de ayer:


Esta es la nueva reacción de Parrilli:
Ayer Clarín y hoy La Nación. Asociados en la mentira y la desinformación, y de manera alternada, ambos matutinos porteños han pergeñado una campaña estival de desprestigio del Gobierno nacional, manipulando la información con el único fin de encubrir sus mayores pecados: seguir incumpliendo las leyes. Por un lado Clarín sigue sin adecuarse a la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Por el otro, el diario La Nación, con 10 años de una cautelar incumpliendo con sus obligaciones previsionales


El campo está minado. Basta un pequeño error para que Parrilli o la presidenta de la nación cuestionen al medio y al mensajero. Pasó con la foto en la que la Clarín confundió a Beatriz Paglieri con Dalia Soto del Valle, la mujer de Fidel Castro (gracias CADL). En seguida viene el palo para Clarín, que la publicó durante unas horas y por error en su sitio de internet. 

Es curiosa -todo hay que decirlo- la inocencia de los editores de Clarín que no se preguntan qué hacía Beatriz Paglieri en una reunión íntima de los Castro con Cristina Fernández o titulan lo del hotel más caro del mundo después de que en Presidencia le negaron la información del pago. Quizá por eso es evidente, para mi, la intención en ese título de Clarín, a la vez que no encuentro relación entre la nota de La Nación y las supuestas intenciones de sus editores, aunque es cierto que tienen que estar preocupados desde la nota de tapa de Horacio Verbitsky del domingo 6 en Página 12.


En el caso del hotel creo que no había ninguna razón para aclarar si lo pagaba el gobierno argentino o el de Abu Dhabi y no es ninguna noticia que un presidente se aloje en el hotel más caro de la ciudad que sea: es lo usual. Por eso, lo pague quien lo pague es un cañonazo al aire con munición gruesa de Clarín y es el motivo de la vehemencia del comunicado de Parrilli, pero igual no entiendo esa vehemencia porque le resta valor a sus comunicados y confirma que tienen una dependencia enfermiza de los diarios que denuestan. Para colmo Parrilli, en su furia, está mostrando las cartas a sus adversarios casi sin darse cuenta...
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