lunes, 28 de mayo de 2007

Las palabras son acciones

La máxima de las olas publicada por Perfil de ayer (ver el post Un diario sirve para hacer olas) me recordó el prólogo del anuario 2007 de El Territorio de Posadas:

No es lo mismo informar que hacer periodismo. El informador dice lo que pasó. El periodista produce hechos con la verdad. Se puede informar sobre el resultado de un partido de fútbol, la cantidad de muertos y heridos en un atentado o la temperatura que hizo ayer en la ciudad. Para eso no hace falta más que un grabador. El periodista, en cambio, manipula la realidad hasta convertirla en verdad o mentira. Y la verdad tiene la virtud de cambiar la realidad futura, como la verdad de las religiones tienen la fuerza de convertir a los que la aceptan. Los lectores siguen la verdad y rechazan la mentira: por eso compran o dejan de comprar los diarios.

El periodista está al servicio de la verdad y no de la realidad. Pero es determinante en su trabajo su capacidad de acercarse a la realidad para conseguir la verdad. El que lo hace con más pasión es el mejor, como les pasa a los artistas. Los periodistas también hacen cosas con la verdad: crea nuevas realidades. La información, en cambio, se queda en la propia realidad que representa.

Ludwig Wittgestein decía que las palabras son acciones. También lo sostenía Jacobo Timerman, el valiente periodista argentino, a quien los militares le retiraron la ciudadanía. Este año lo comprobamos en Misiones: los periodistas de verdad provocamos hechos con nuestra profesión. No fuimos atrás de ellos, a pesar de la intención de muchos políticos y funcionarios que usan a los que confunden esta profesión de luchadores indomables con la de los concubinos del poder. El Territorio tiene en su código genético el germen combativo y poético de su fundador, Sesostris Olmedo. Y ese gen se levanta siempre para enarbolar las banderas de la libertad y la democracia cuando están en juego en la provincia.

El 2006 ha sido el año del NO al despotismo en Misiones. Este anuario refleja la historia de ese NO, el hecho más destacado de la Argentina del año que termina. El que llenó de aire fresco la política recalentada de los de siempre. Pero no fue lo único que ocurrió. Este anuario es una revista rápida y un recuerdo de todos los hechos destacados del año que se va.

Agradecemos a los lectores y a los anunciantes el apoyo constante a El Territorio y a sus luchas por la libertad y los derechos de todos. Despedimos el año con la promesa y el compromiso de siempre, porque la pelea por convertir las palabras en acciones seguirá en el 2007, y siempre. Es una pasión que no termina nunca.
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