miércoles, 16 de mayo de 2007

El gancho local

No creo en el periodismo local y no me gusta casi ningún adjetivo para calificar al periodismo.

El interés de las lectores exige siempre un gancho local en las historias. Un asalto nos importa porque ocurrió cerca de nuestra casa más que por la espectacularidad o por la cantidad de víctimas. Pregunto siempre en las reuniones de editores por el gancho local de las informaciones nacionales o internacionales. Lo hago desde que lo aprendí en Associated Press, cuando participé hace muchos años de una reunión de editores en los cuarteles centrales de Nueva York. A todos los temas que se cantaban, ocurridos en cualquier parte del mundo, el jefe preguntaba si había involucrados norteamericanos. Si no había occidentales entre los 100.000 muertos en un terremoto en la China, el tema no interesaba.

Y también de El Observador de Quillota, ciudad y provincia en el centro de Chile. Su valle es conocido por sus exportaciones de chirimoyas y paltas, pero el diario es una de las perlas más notables de la región. Tiene por norma no publicar nunca temas ajenos a la provincia. Tanto que, cuando llegó a Chile Juan Pablo II el 1 de abril de 1987, en El Observador se preocuparon porque no había ningún gancho local en la información de la llegada del Papa. Al final lo encontraron y titularon a toda portada: “El Papa pisará suelo quillotano”: el césped del aeropuerto donde celebró una de las misas de la gira, había sido cultivado en Quillota y llevado en champas hasta el lugar de la misa.

Periodismo independiente es un pleonasmo, en Paper Papers, 13/3/07
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