martes, 4 de diciembre de 2012

La Ley de Medios también es un Negocio Redondo


Estoy tentado de poner completa la columna de Roman Lejtman en El Cronista de hoy, como hacía antes de entender cabalmente la economía del enlace: todo lo que ya está en internet debe seguir donde está. Pero les paso estos párrafos a los más perezosos. Contienen la peculiar visión de Lejtamn sobre la Ley de Medios y el futuro de las empresas periodísticas en la Argentina:
Con su ley de medios, Cristina Fernández de Kirchner puso en movimiento un ciclo histórico que no implicará nuevas voces ni la finalización de los monopolios. Al contrario, se profundizará la dependencia de los medios con intereses ajenos a la libertad de prensa y la publicación de noticias y habrá un cierre catastrófico de medios frente a la imposibilidad de su financiación a través de sus usuarios y la publicidad pública y privada. La Presidente ya apretó el botón, y es imposible pronosticar el daño total sobre un protagonista clave de la Democracia. Cristina aceptó las premisas de Laclau y su peculiar manera de interpretar a Gramsci, una perspectiva que arrasará con los medios en la Argentina y dejará sin trabajo a muchísimos periodistas. 
La adecuación presentada por la mayoría de los medios nacionales se apoya en dos condiciones básicas: reparte entre amigos, socios, ex socios, familiares y vecinos, las radios, canales de televisión y licencias de cables que por su nombre u ocupación geográfica producen beneficios económicos y políticos. Y entrega al Estado, para la venta, los medios que siempre dieron pérdidas o no están en condiciones de aportar beneficios colaterales, al margen del periodismo y la libertad de prensa. 
En este sentido, si finalmente Martín Sabatella convalida desde el Asfca la adecuación legal, los dueños de los medios habrían usado a la Ley de Cristina como una formidable herramienta para ajustar sus compañías sin costo económico y repercusión pública. Se quedan con las radios, licencias de cable y canales de televisión que aportan beneficios, y entregan al Estado aquellos medios que siempre estuvieron en rojo y servían para muy poco. Negocio redondo.
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