miércoles, 19 de diciembre de 2012

Clarín y la autoridad moral


Terminé de ver anteanoche el documental completo Clarín: un invento argentino. Van algunos comentarios:

1. El documental ha sido encargado por la Presidencia de la Nación y producido por la TV Pública, en abierta pelea con el Grupo Clarín desde mediados de 2008. A pesar de eso no evade su antigua amistad con el grupo y da una explicación por lo menos tan convincente como la que da Clarín.

2. Tiene buenos testimonios y documentos más que interesantes. Especialmente los de Garciela Mochkofsky y Martín Sivak entre los periodistas, de Guillermo Mastrini entre los académicos y de Guadalupe Noble y Oscar Camilión entre los protagonistas. Faltan testimonios de adentro de Clarín, o de gente que quiera a la empresa o amigos de los propietarios. No vale solo Osvaldo Papaleo hablando de Papel Prensa y Juan Sasturain es un cómico que está de más. Horacio Vertbisky y Pablo Llonto están claramente de un lado en esta pelea, pero se nota el esfuerzo por mantener cierta neutralidad y creo que sus testimonios son buenos, igual que los análisis de Alejandro Horowicz y Martín Becerra. Vertbisky debería aclarar que relata hechos que conoce por su parentesco político con Bernardo Sofovich.

3. Después de ver el documental queda la misma sensación que siempre se siente al acercarse a Clarín. Todo es complicado y nada es lineal. Parece la familia del Pato Donald que sigue un sistema de información soviético. Pocas cosas se pueden mostrar a la luz del día y siempre hay que dar explicaciones. El diario debería ser de los herederos naturales de Roberto Noble, pero no es ni de su viuda ni de su hija. Hasta el mismo matrimonio de Ernestina y la adopción de sus hijos son parte de una estrategia política y empresaria casi imposible de desentrañar. En el centro de toda la historia aparece Héctor Magnetto: un personaje inhumano y desentrañable; un intocable sin genealogía ni descendencia que se quedó con todo según una estrategia de acumulación idéntica a la de la política de verdad. Pero a todo esto ya lo sabíamos.

4. Reafirmo una vez más mi seguridad de que la dirección del Grupo Clarín ha errado su objetivo hace muchos años. Insisto es que tiene todo el derecho a defenderse en los tribunales, pero el problema es político y no jurídico: la acumulación de poder fáctico en la Argentina es esencial en la estrategia política de los Kirchner. Clarín ha jugado en esa cancha mucho tiempo con la complicidad de presidentes, dictadores, políticos, ideólogos, sargentos y funcionarios de todo pelaje. Ahora solo le queda la estrategia jurídica porque no tiene ninguna autoridad moral para hacerlo en la política ni en la opinión pública. No pueden quejarse del relato del gobierno cuando ellos mismos han reinventado una y otra vez su propia historia desde el nacimiento del diario.

5. Está en su código genético: Clarín es un alacrán que se envenena con su propio aguijón y eso ya no tiene remedio. Tal cual: es el típico invento argentino.
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