sábado, 29 de septiembre de 2012

Mejor insinuar que mostrar

Algunas veces M* me manda la tapa del día siguiente. La veo… al día siguiente, cortesía de la diferencia horaria con Uruguay. Ayer envió esta:


Me encanta (sí, trabajo para este diario, pero no estoy en su diaria). Le he dicho que publicaré parte del comentario que le envié hace un rato. Él no se enfada y usted quizá saque algo en claro. O no.
Las grietas tan gruesas desfiguran la cara en exceso y cuesta reconocerla. Un poco más de afine en las grietas y habría sido perfectísima. En portadas más analíticas, más opinativas si quieres, es mejor insinuar que mostrar. Insinuar obliga a lector a completar, a concluir libremente. Mostrar no deja más opciones que la acción (lo hago o no lo hago, voy o no voy) o la sentencia (es bueno, es malo…), pero no a juzgar cada cual. Y en un tema como este, donde no hablamos tanto con hechos sino con punto de vista… hay que dejar salida. Esas grietas tan gruesas se ven como algo irreversible. Quizá no sea TAN irreversible el momento K. ¿Viste que ya hay interpretación en lo que digo? Bueno, eso, que soy partidario de dejar las tapas y titulares más abiertos para que el lector tenga su espacio.
The Economist son unos monstruos en ese juego:



[N del B para no-argentinos y no-uruguayos. "El modelo" es el palabro que usa el régimen K para definir todo lo que hace y los principios que inspiran esa acción. Es un concepto bien conocido. Sí, ya sé que suena al "Movimiento" de la dictadura de Franco o al "Proceso" con el que se eufemiza la última dictadura porteña. ¿Qué quiere que haga?].

Gracias, M*, buena tapa.
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