viernes, 23 de septiembre de 2011

Escribir entre líneas

Es apenas una anécdota que me sirve para prever el futuro más o menos inmediato de la prensa independiente bajo el poder de los autóctratas latinoamericanos.

Hablaba hace muchos años con el director de un periódico argentino sobre la línea editorial y el estilo, muchas veces ambiguo, de sus notas y títulos. "Es que a este diario hay que leerlo entre líneas", me explicó. Y siguió: "los gobiernos militares nos enseñaron a ser libres entre líneas, a la ambigüedad, para que ellos no se dieran cuenta". Había que dejar conformes a los lectores, al poder y a los críticos del poder. Y para eso había que aguzar el ingenio. Nada más.

Lo cierto es que los diarios subsistieron y si alguno cayó no fue por la persecución del autoritarismo sino por la falta de inteligencia para enfrentarlo. El último que expropió diarios en la Argentina fue un presidente democrático y autoritario a la vez: Juan Domingo Perón en su primera y segunda presidencias (1946-1955). Se animó a hacer lo que no hicieron los dictadores usurpadores del poder que lo sucedieron en periodos intermitentes entre 1955 y 1983. Perón persiguió a la prensa independiente por oponerse a su integrismo antidemocrático y creó una red de prensa amiga para adularlo. Después se arrepintió y llegó a decir que prefería la prensa en contra a la adulona.

Ante las pretensiones despóticas de los autoritarios de hoy, quedan dos caminos a la prensa independiente latinoamericana: perecer en un enfrentamiento desigual con el poder o sobrevivir escribiendo entre líneas.

Para morir basta el coraje. Para sobrevivir, en cambio, se necesita inteligencia.
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