domingo, 25 de septiembre de 2011

Escribir bien es pensar bien. Un contraejemplo

Se quejaba la Defensora del Lector de El País del "deterioro de la calidad de algunos textos" en el diario impreso y en el digital. Las causas: "un problema de exigencia individual, de supervisión y de formación".

Ayer, la nueva Revista del Sábado, publicó "La camisa de la discordia", un breve reportaje sobre la polémica suscitada por la vestimenta de Josep Guardiola, el técnico del Futbol Club Barcelona. El subtítulo incluye bromita: "Blanca, de manga corta y con corbata. El vestuario de Pep Guardiola provoca un debate surrealista. ¿Por qué?". Creo que no tengo que explicársela.

En fin. Este es el tercer párrafo del reportaje:
Ángel Espina Barrio sabe a qué responden las conductas humanas desde la noche de los tiempos. Sabe, además, cómo se comportan las masas juveniles cuando se reúnen a contemplar a sus ídolos de la modernidad. Lo sabe porque, además de profesor de antropología social de la Universidad de Salamanca, fue juez de línea de Joaquín Ramos Marcos, y escuchó muchos comentarios, vio muchas cosas, y levantó muchos banderines por los campos de España.
Veamos. ¿No es como mínimo exagerado afirmar que alguien "sabe a qué responden las conductas humanas desde la noche de los tiempos". ¿Todas las conductas, todas? ¿Cuándo empieza o termina "la noche de los tiempos"? ¿De verdad alguien sabe "cómo se comportan las masas juveniles…" etcétera? Además ¿qué son "las masas juveniles"? ¿Los que se reunieron en las Jornadas Mundiales de la Juventud a escuchar al Papa y a rezar? ¿Los 700.000 asistentes a Rock in Rio? ¿Ambos grupos? ¿Y a qué se refiere con la expresión "la modernidad"? Más: la suma de ser profesor y haber sido juez de línea de Joaquín Ramos Marcos, escuchar "muchos comentarios", "ver muchas cosas" y "levantar muchos banderines" no dan esos conocimientos. Esas tres son ocupaciones tan distintas en sí y por sus resultados, que no se entiende como se ponen al mismo nivel en la misma frase como causa de una ciencia como la que se describe (saber "a qué responden las conductas humanas…", etcétera). Es el tópico sumar peras y manzanas o confundir el tocino con la velocidad.

Todo esto es frecuente. Y también lo es atribuir a una sola solución el remedio de todo en todas partes, por ejemplo. O tomar la expresión de algunos implicados por la de la sociedad. Etcétera.

Así que uno quisiera agregar una cuarta causa a las tres enumeradas por la Defensora: pensar mal. "Escribir es pensar. Escribir bien es pensar bien. Por eso cuesta tanto", dice David McCullough.

Otro tanto puede decirse de la edición: editar bien es pensar bien.

A ver cómo viene la próxima Revista del Sábado. Los lectores nos merecemos más. Ánimo.
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