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miércoles, 9 de noviembre de 2011

JOA de la Pampa Húmeda

El atentado de la noche del domingo al diario La Verdad de Junín (aquí la última información, tal como salió en la edición de ayer martes) me hizo acordar de un proyecto que conversé más de una vez con editores de la provincia de Buenos Aires y también con algunos del nordeste argentino.

Cuando por las razones que fueran la rotativa de un diario queda inutilizable, siempre los ejemplares se han impreso en talleres cercanos, muchas veces de la misma competencia. Entonces se dice: hoy por mí, mañana por tí. En estos días están imprimiendo La Verdad en los talleres de La Opinión de Pergamino. No lo saben los que atentan contra los diarios y quizá algún gerente tampoco, pero todos los periodistas sabemos que imprimir papel no es el negocio esencial y que si hay que competir en algo es en los contenidos. Sin embargo nos tienta la rotativa propia, quizá para no depender de otros en la impresión del periódico, o para no regalarle secretos de último momento a la competencia (podría cambiar en minutos su portada al conocer una exclusiva que viene en la nuestra). Al final, periódicos medianos y chicos tienen talleres suficientes para imprimir cientos de miles de ejemplares, pero son ocupados solo durante unas horas de cada día (y en muchos casos sobra el plural de horas).

Ya en 1988 y ante una situación parecida a la de ahora, empecé a plantear la posibilidad de compartir plantas impresoras entre periódicos vecinos. El caso de Junín era entonces paradigmático porque la ciudad tenía dos diarios, uno matutino y otro vespertino. La Verdad y Democracia de Junín eran entonces como el Chronicle y el Examiner de San Francisco, pero los de Junín, con tiradas relativamente proporcionales a su ciudad, mantenían cada uno su propia planta, mientras que los de San Francisco compartieron planta impresora durante 35 años, entre 1965 y 2000 gracias a un Acuerdo de Operaciones Conjuntas (JOA) que resultó muy beneficioso para los dos. La edición del domingo, de 500.000 ejemplares, era común.

No veo ninguna dificultad para que periódicos de ciudades del sur de la provincia de Buenos Aires como Tres Arroyos, Olavarría, Azul, Tandil y Necochea impriman sus ejemplares en una planta común en Benito Juárez (marca A). Esa planta podría ser propiedad de una sociedad integrada por las compañías editoras de La Voz del Pueblo, El Popular, El Tiempo, El Eco y Ecos Diarios que aportarían sus rotativas actuales para conformar una nueva planta, útil a todos. Con la venta de los sobrantes y aportes proporcionales comprarían el inmueble donde instalarla.


Este esquema puede servir para muchos otros. Basta con mirar este mismo mapa para sugerir la JOA de los Coroneles a El Diario de Pringles y Nuevo Día de Suárez.

Cambiar la escala, en Paper Papers, 1/7/07

lunes, 7 de noviembre de 2011

Así no se mata un diario


Anoche atentaron contra el diario La Verdad de Junín (Provincia de Buenos Aires). El director, Omar Bello, responsabilizó a las autoridades municipales, ligadas ideológicamente a Democracia, el diario de los Lebensohn, que se solidariza y repudia el atentado bien arriba en su página web. Perfil, en cambio, dice que se debe a denuncias sobre el tráfico de drogas que el diario anuncia que va a publicar. Habrá que esperar al editorial del sábado para saber que se trata de la connivencia de las autoridades con el narcotráfico local. Hablé hace un rato con su Jefe de Redacción, Miguel Chiarantano, para solidarizarme con ellos -trabajé en ese diario en 1988. Me contaba que imprimirán como otras veces en los talleres de La Opinión de Pergamino (a unos 60 kilómetros) y que los daños se repararán en unos pocos días. Entre los dos constatábamos que quienes quisieron hacerles daño no saben donde está el corazón de un periódico y pegaron bien lejos. Cada día que pasa los diarios son menos de papel y más de sangre y fuego. Va mi compañía y mi amistad para todos los que hacen ese diario (en la foto -que bajé de Perfil- aparece Antonio Ferrero, todavía jefe del taller). Gracias JCD*.

sábado, 19 de diciembre de 2009

¿Probaron con periodismo?

Los dos diarios de Junín, en la provincia de Buenos Aires, han llegado con su pleito hasta la Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP). La Verdad, el más antiguo (1917) es matutino, propiedad del arzobispado de Mercedes-Luján y parece que dobla en circulación a su contrincante. Democracia es propiedad de Héctor Moisés Lebensohn y salía a la calle por las tardes (ahora es matutino) desde 1931, cuando fue fundado por don Moisés Lebensohn (padre de Héctor), figura sobresaliente y gran orador de la Unión Cívica Radical en la provincia de Buenos Aires.

La Verdad ha conseguido la exención del pago del IVA amparado en su condición eclesiática. Esto ha irritado a Democracia, que denunció la desigualdad en ADEPA, la SIP y la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos). ADEPA, la SIP y otros organismos no gubernamentales, le dieron la razón a Democracia, cuyo director fue vicepresidente de ADEPA hasta fin de septiembre y es socio activo de la SIP desde fines de noviembre de este año. La gente de La Verdad ni aparece por ADEPA, ADIRA ni la SIP.

Lebensohn dice que no discute el privilegio de La Verdad. Lo que le irrita es que se trate de un diario de interés general, que cobra los ejemplares y la publicidad de un modo comercial (ya: le preocupa el privilegio...). Sostiene que la exención debería darse si se tratara de un medio con fines exclusivamente pastorales o catequéticos. Pero La Verdad alega que todas las actividades de la Iglesia (y de otras instituciones de bien público) tienen privilegios impositivos porque su fin no es ganar dinero sino la beneficencia: si La Verdad gana dinero es para el culto o para darlo a los pobres. Ni la Iglesia ni ninguna institución de bien público pagan impuestos por las rentas de alquileres de sus propiedades o de las explotaciones agropecuarias que ocupan para ampliar sus fondos de beneficencia.

La Verdad se aprovecha de un privilegio que irrita a su competencia y la competencia intenta derribar ese privilegio acudiendo a cuanto foro puede llegar. A raíz de este pleito La Verdad ha agregado un link a L'Osservatore Romano y un anuncio de la transmisión la misa del domingo en la parroquia San Ignacio de Junín. Además aclara su condición confesional. Pero a la vez sigue siendo el periódico matutino preferido por los lectores de Junín y su zona de influencia. Tampoco se aprovecha de ningún parentesco político con el gobierno de Junín, radical desde que tengo memoria (y aclaro que ambos diarios tienen la misma publicidad oficial del municipio).

Ni la Iglesia, ni Lebensohn, ni el intendente, pueden cambiar la Constitución Nacional que en su artículo segundo establece que "El gobierno federal sostiene el Culto Católico Apostólico Romano". Si un estado al organizarse decide proteger a la Iglesia Católica, a los aborígenes, a los menores o a los minusválidos, no se puede acusar a la Iglesia, a los aborígenes, a los menores o a los minusválidos de aprovecharse de ese privilegio. Las leyes son así: hay que cumplirlas o cambiarlas. Por eso no creo que prospere en ningún tribunal cuestión alguna para igualar a La Verdad con Democracia.

En la Argentina y en otros países de América la Iglesia y el Estado también tienen universidades y colegios y hasta diarios, radios y canales de televisión, que compiten por su público con entidades privadas que pagan impuestos como cualquier hijo de vecino. Es el caso de La Verdad de Junín y por eso creo que Democracia está gastando tiempo y hasta dinero en una causa perdida.

Ambos diarios deberían intentar ganar a su competencia con más periodismo y menos lobby.

Agrego sin más comentarios este y estotro links de Bloc de Periodista sobre el tema.

sábado, 12 de enero de 2008

Diarios, almanaque y quiniela

Un empleado gráfico del periódico La Verdad de Junín (provincia de Buenos Aires) era quinielero: levantaba quiniela, que entonces era clandestina. Todos los días te hacía jugar algún número y se acordaba de memoria de todas las jugadas. Esa era la virtud de los buenos quinieleros ya que todo el sistema estaba basado en la confianza y en la buena memoria de los quinieleros: cualquier papel con números anotados que se encontrara en poder de un sospechoso podía comprometerlo. Aunque en Junín jugaban a la quiniela los policías, los jueces y hasta los curas. Entonces los números ganadores se tomaban de los diez primeros de la lotería provincial, valían los que salían en el diario y los premios se pagan en el momento, aunque lo publicado tuviera errores: no se esperaba al extracto oficial.

Es parte de la condición de los diarios almanaque: lo que dicen es ley, aunque esté errado y todo el mundo lo sepa. Para probar que algunos diarios regionales son almanaques lisos y llanos, tengo algunas perlas, y empiezo por El Territorio que un Domingo de Pascua tituló en tapa: Hoy es Domingo de Pascua. No tengo ese ejemplar, pero sí este otro, con dos títulos almanaque de colección (y la odiosa costumbre de contaminar las fotos):


La fecha equivocada, en Paper Papers, 2/1/08
Los diarios son calendarios, en Paper Papers, 1/1/08