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martes, 31 de marzo de 2015

Noticias de Número Cero


Había en Posadas un semanario que chantajeaba igual que Peccorelli/Vimecarte, lo hacía con un anuncio en el diario El Territorio en el que anticipaba un título de la publicación que después salía a favor o en contra, según le pagara o no el chantajeado. La publicación se terminó el día que le rechazamos sus avisos. Esos periodistas siguen existiendo, en Posadas y en todo el mundo. Es el tema de la nueva novela de Umberto Eco que saldrá el próximo 9 de abril en castellano. Aquí la entrevista sobre Número Cero de Juan Cruz en El País de Madrid.


Lea estos párrafos sobre la crisis y el futuro del periodismo y de los periódicos:

Internet puede haber tomado el puesto del periodismo malo… Si sabes que estás leyendo un periódico como
El País, La Repubblica, Il Corriere della Sera…, puedes pensar que existe un cierto control de la noticia y te fías. En cambio, si lees un periódico como aquellos ingleses de la tarde, sensacionalistas, no te fías. Con Internet ocurre al contrario: te fías de todo porque no sabes diferenciar la fuente acreditada de la disparatada. Piense tan solo en el éxito que tiene en Internet cualquier página web que hable de complots o que se inventen historias absurdas: tienen un increíble seguimiento, de navegadores y de personas importantes que se las toman en serio. ¡Pero la crisis del periodismo en el mundo empezó en los cincuenta y sesenta, justo cuando llegó la televisión, antes de que ellos desaparecieran! Hasta entonces el periódico te contaba lo que pasaba la tarde anterior, por eso muchos se llamaban diarios de la tarde: Corriere della Sera, Le Soir, La Tarde, Evening Standard… Desde la invención de la televisión, el periódico te dice por la mañana lo que tú ya sabías. Y ahora pasa igual.

¿Qué debe hacer un diario? Tiene que convertirse en un semanal. Porque un semanal tiene tiempo, son siete días para construir sus reportajes. Si lees
Time o Newsweek ves que varias personas han contribuido a una historia concreta, que han trabajado en ello semanas o ­me­ses, mientras que en un diario todo se hace de la noche a la mañana. Un periódico que en 1944 tenía 4 páginas hoy tiene 64, con lo cual tiene que rellenar obsesivamente con ­noticias repetidas, cae en el cotilleo, no ­puede evitarlo… La crisis del periodismo, entonces, ha empezado hace casi cincuenta años y es un problema muy grave e importante. Porque es cierto que, como decía Hegel, la lectura de los periódicos es la oración de la mañana del hombre moderno. Y yo no consigo tomarme mi café de la mañana si no hojeo el diario; pero es un ritual casi afectivo y religioso, porque lo hojeo mirando los titulares, y por ellos me doy cuenta de que casi todo lo había sabido la noche anterior. Como mucho, me leo un editorial o un artículo de opinión. Esta es la crisis del periodismo contemporáneo. ¡Y de aquí no se sale!

El periodismo podría tener otra función. Estoy pensando en uno que haga una crítica cotidiana de Internet, y es algo que ocurre poquísimo. Un periodismo que me diga: “Mira qué hay en Internet, mira qué cosas falsas se están diciendo, reacciona ante ello, yo te lo muestro”. Y eso se puede hacer tranquilamente. Sin embargo, se piensa aún que el diario está hecho para que lo lean unos señores viejos –ya que los jóvenes no leen—que además no usan Internet. Habría que hacer, pues, un periódico que se convierta no solo en la crítica de la realidad cotidiana, sino también en la crítica de la realidad virtual. Este es un posible futuro para un buen periodismo.

...para no morir el periódico tiene que saber cambiar y adaptarse. No puede limitarse solamente a hablar del mundo, puesto que de ello ya habla la televisión. Ya lo he dicho: tiene que opinar mucho más del mundo virtual. Un periódico que sepa analizar y criticar lo que aparece en Internet hoy tendría una función, y a lo mejor incluso un chico o una chica jóvenes lo leerían para entender si lo que encuentra online es verdadero o falso. En cambio, creo que el diario funciona todavía como si la Red no existiera. Si miras el periódico de hoy, como mucho encontrarás una o dos noticias que hablan de la Red. ¡Es como si los rotativos no se ocuparan nunca de su mayor adversario!

martes, 17 de julio de 2012

Quinto diario en Corrientes (Argentina)


Año I número 1 del diario Norte de Corrientes. Apareció ayer y es hijo de Norte de Resistencia que lleva 44 años en la calle. Aquí la noticia institucional.

Resistencia es la capital de la provincia del Chaco y Corrientes la de la provincia de Corrientes. Son dos ciudades vecinas de unos 300.000 habitantes cada una, separadas por el inmenso río Paraná y unidas por un gran puente hace casi 50 años. Pero Corrientes es antigua y tradicional y Resistencia moderna y progresista. Corrientes es una de las provincias fundadoras de la Confederación Argentina, mientras que el Chaco fue territorio nacional hasta 1951.

La compañía editora de ambos diarios es propiedad de Raúl Rolando (Tato) Romero Feris, un personaje esencial, junto con sus hermanos, de la política correntina de los últimos 50 años. Tato fue gobernador de Corrientes por el Partido Autonomista (1993-1997) y luego intendente (alcalde) de su capital. Una vez en el poder fundó el PANU (Partido Nuevo) y se enfrentó con el pacto entre los dos partidos tradicionales de Corrientes que se alternaban en el poder entre autonomista y liberales. Está peleado a muerte con sus hermanos José Antonio (Pocho) y Carlos Alberto. Pocho ha sido también gobernador de la provincia (1983-1987) y senador nacional y Carlos es propietario y director del diario El Litoral, el más antiguo de Corrientes. Además en esa ciudad se editan Época (Humberto Romero, el de mayor circulación), El Libertador (Martínez Llano) y La República (Chamas). Sumadas las circulaciones de estos cuatro diarios a duras penas alcanzan la mitad de las ventas de Norte de Resistencia (según datos del IVC vendió en junio 38.756 los domingos).

Si no conoce la idiosincracia de los correntinos le explico que ayer fue el día de la Virgen de Itatí, fiesta central en Corrientes, que peregrina en masa hacia el Santuario de la Virgen. Tato Romero Feris siempre ha intentado usar esa devoción popular en su favor. La elección del día del lanzamiento no es casual y lo explican en un recuadro de la portada del primer número de Norte de Corrientes.


Norte de Resistencia es un excelente diario, alejado de los avatares políticos de su sueño en Corrientes. Ha sido gerenciado con independencia del poder hace ya por lo menos 20 años por Rubén Piceda, un exministro de economía del Chaco. No parece que con la historia política de su propietario esa fórmula se vaya a reproducir con Norte de Corrientes. Aquí una entrevista en Radio Facundo Quiroga.


El diseño del nuevo Norte de Corrientes es de Gustavo Flores.

martes, 26 de julio de 2011

Profeta de internet

Marshall McLuhan y Woody Allen en Annie Hall

Instead of being viewed as an academic fraud, McLuhan is now widely celebrated as the man who prophesied both the Internet and its impact on society.
Reconoce Ian Austen en The New York Times de ayer. Y lo reconocemos todos, a pesar de las críticas de Umberto Eco, que solo concibe a McLuhan como lingüista y para criticar la semántica -no la pragmática- de sus Mcluhanisms. Recomiendo todo el artículo, que es, sobre todo, una excelente recopilación de enlaces sobre Marshall McLuhan.

No es la primera vez que lo digo: ahorraríamos plata si leemos más a McLuhan y contratamos menos consultores.

NOTA: Atención a la palabra charlatan, así sin tilde (perdón Fundéu) porque está en inglés.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Otra vez la inteligencia colectiva

Hace tiempo que me da vueltas en la cabeza la idea de la inteligencia colectiva. Ahora fue el post de Juan Varela en Periodistas21 comentado por Toni Piqué en este blog. Parece que el mundo 3.0 se va a dividir de nuevo entre apocalípticos e integrados. Entre los que dicen que los aportes de los lectores no sirven para nada y los que piensan que son fundamentales en la confección del mensaje. Hace meses dije que inteligencia colectiva es lo que hacemos todos los días en todas las redacciones del mundo. Bueno, no en todas: hay algunas que todavía son la inteligencia de uno solo -del jefe- en contra del resto.

A pesar de que el que acuñó lo de apocalíticos e integrados sea su principal enemigo, el Divino Umberto, Saint Marshall está cada día más vigente, en la crisis de la prensa y en la inteligencia colectiva que recibe y emite mensajes tanto sencillos como complejos. La gran diferencia entre un periódico y las redes está allí y el que no lo entienda debería cambiar de ocupación. Vender noticias y publicidad por las redes como si fuera un periódico es un absurdo que todavía algunos intentan. Y me parece que el señor Ramírez (no me animo a llamarlo Pedro Jota) está razonando como un editor soberbio y anticuado, subido en su globo terráqueo de bronce y neón que da vueltas en la cúpula del Daily Planet. Parado en la loma, decimos los argentinos acostumbrados a las llanuras. No ha entendido el mensaje de McLuhan quien cree que cine y dvd son el mismo medio (la película es la misma, el medio es diferente).

Esto confirma la idea de que la red es otra cosa (no quiero llamarla medio). No es el diario pero en pantalla. Tampoco el futuro de los diarios está en la red. Pero internet incide brutalmente en el futuro de la prensa, hasta convertirla también en otra cosa, muy distinta de lo que conocemos hasta ahora (otra vez McLuhan).

El diario más caro del mundo es comunista

Il Manifesto: el pasado viernes su precio de tapa era de ¡50 euros! Por este precio, los lectores tenían derecho a un extra de veinte páginas con las contribuciones de Dario Fo o Umberto Eco y una fotocopia gigante de un billete de 50 euros. Es el enésimo intento de salvar a la editora del Quotidiano Comunista de la bancarrota. Ahora la crisis se agrava porque el Gobierno Berlusconi quiere acabar con las subvenciones públicas a las publicaciones cooperativas.

Me lo avisa El Gran Carlos.

"A este precio vendemos también un sueño. El sueño de ser independientes. Cincuenta euros no son nada comparados con lo que representa el pluralismo y la democracia", explica Gabriele Polo, director de la cosa.

Ya empezamos. No entro en las razones del Gobierno de Berlusconi –aunque me temo lo peor. Quizá que ahora que vienen mal dadas los contribuyentes también preferirían dedicar esa plata a otra cosa. Lo mejor sería preguntarles.

Mis preguntas: ¿Por qué los 50.000 empleados de la Fiat van un mes al desempleo y los de Il Manifesto deben subsistir a Tu Costa & La Mía haciendo algo que no funciona? ¿Por qué no pasan a revista semanal o mensual o sólo online como hacen otros, que se buscan la vida como valientes sin echar mano de Tu Bolsillo & El Mío?

¿A qué viene invocar el pluralismo y la democracia? El pluralismo y la democracia permiten a la gente comprar o no Il Manifesto. Y a otros promover un diario que defiende la abolición del pluralismo y la democracia como Il Manifesto. Por suerte, no son bastantes lo que abonan esas ideas. Entonces ¿por qué la gente tiene que pagar un diario que no sabe sostenerse solo?

Ya se dijo en esta Santa Casa: basta de lloriqueos.

Los fundadores de Il Manifesto eran los disidentes prosoviéticos del Partido Comunista Italiano. Entre otras cosas, se opusieron a la condena de la invasión y sometimiento de Checoslovaquia por los tanques del Pacto de Varsovia en 1968. A los de Il Manifesto les parecía bien la invasión, el sometimiento y todo lo demás. Bien. Podían hacerlo, decirlo y manifestarlo públicamente porque vivían en un país que no era como la Checoslovaquia que ellos querían.

lunes, 27 de octubre de 2008

Cruz, periodismo, diarios e internet

Ayer leí en 233grados -gracias a Google Reader- las palabras textuales de Juan Cruz, levantadas del sitio periodismociudadano.com. Esa entrevista es de EFE, pero está levantada, a su vez, del sitio de Público de Madrid. Clarín de ayer publicó otra entrevista -realizada por Fernando García- sobre la última novela de Juan Cruz, Muchas veces me pediste que te contara esos años.

Menos lobos, Caperucita, que la cosa no era tan grave. Todo lo contrario. Va lo más interesante de esas declaraciones que aclaran, espero, las de EFE, o por lo menos las completan. Me parece que a alguien le molestó lo del lodazal...

-Escribe que "escuchar conversaciones de adultos" fue su primer trabajo de periodista. ¿Por qué?

Es que es eso es el periodismo, contar la vida de los otros. "La vida de los otros", esa película, es periodismo, periodismo perverso. Debemos enterarnos de lo que hacen los otros no para denunciarlos sino para entender el drama humano.

-Deme un ejemplo real de periodismo perverso...

Internet, que le está haciendo un daño enorme al periodismo. Internet es la confusión. No puede ser el medio, el periodismo es el medio. Uno entra a Internet como a las playas del Caribe: sabiendo que puede haber tiburones en el agua. Acuérdate lo que se decía de la radio cuando llegó la tele... Como dijo (Umberto) Eco todo se hace para que volvamos a ver cine.

-Quiere decir que todo lo que se escribe en la Red es para volver a leer el diario?

No te quepa la menor duda. Yo no creo que la gente lea menos por Internet. El problema es habernos creído que las historias no tienen que ser noticias.

-Cómo se superponen esas redacciones bohemias de Tenerife que rememora en el libro con las informatizadas de hoy?

Yo tengo melancolía sentimental de aquello porque me divertía pues. Pero eran tiempos oscuros donde lo que regía era la prohibición. Sin embargo había un sabor... y yo creo que los periodistas nos hemos acomodado demasiado. Las redacciones se parecen cada vez más a un proyecto burocrático que a una convivencia de ideas. En los años 30 y 40, los redactores de La Vanguardia se comunicaban por carta con su jefe. Ahora es igual: se mandan mails... la alta informática ha llevado al silencio.


Es la línea de García Márquez, Eloy Martínez o Galeano.

Comparadas unas con otras, son más trogloditas las declaraciones de Pierre Assouline sobre los diarios, publicadas en La Vanguardia de anteayer, que 233grados también destaca como para retrucar a Juan Cruz.

domingo, 18 de mayo de 2008

No hay frontera

La frontera entre periodsmo y literatura es inexistente (¡cómo desperdician el verbo existir...!) se titula una entrevista de Susana Reinoso a Juan José Millás y Manuel Vicent, publicada en ADN, el suplemento cultural de La Nación de ayer. Millás y Vicent son del club del Papel de Fumar.

"Los periódicos deberían poner un texto que dijera: Esto no es una realidad. Es una representación de la realidad, porque muchas veces la gente entiende que lo que lee es la realidad" le gustaría a Millás, después de recordar el cuadro de Magritte Ceci n'est pas une pipe, casi un lugar común en esto de distinguir la realidad de su relato. Algún crédito se merecía Eco -el Divino Umberto- en todas estas divagaciones entre Millás y Vicent.


The Onion, periodismo puro, en Paper Papers, 6/11/07
Lo que el poder esconde, en Paper Papers, 5/11/07
¿Es verdad la metáfora?, en Paper Papers, 23/10/07
Hay que mentir para contar la verdad, en Paper Papers, 21/10/07
Información y periodismo, en Paper Papers, 14/12/06
Los periodistas son artistas, en Paper Papers, 28/2/06

jueves, 3 de mayo de 2007

El periodista de los apagones

En el año 1983 Sendero Luminoso comenzó a atentar contra las torres de alta tensión que alimentan de energía a varias ciudades del Perú. Muchas noches Lima quedaba en tinieblas, oscura como el carbón. No solo falta la luz cuando no hay energía eléctrica: tampoco hay televisión, ni agua, ni calor, ni frío, ni semáforos, ni radares, ni lanzaderas, ni rotativas, ni los millones de zumbidos que arrullan los oídos. La negrura atrapa en lugares desconocidos, en la ducha o en el ascensor. Muchos moribundos que se mueren porque la energía no les marca el paso y la comida se echa a perder adentro de las heladeras. Cierran las oficinas, las tiendas, los bares y algún vivo se roba lo que puede del supermercado. Las calles se llenan de desamparados que intentan volver a sus casas a tientas y tropezones. En la oscuridad absoluta no se sabe qué pasa ni qué hay que hacer. Los que están en su casa no se atreven a salir y solo les queda la zozobra de esperar al marido, a la mujer o los padres. No había teléfonos móviles entonces, pero sin energía en las antenas tampoco hubieran funcionado. Muchos limeños, aterrados, se hundían en la ansiedad. A las tinieblas se agregaba la explosión de algún coche bomba, los secuestros y los asesinatos. Sendero Luminoso asesinó a más de 31.000 personas en esos años.

Entonces la voz de Miguel Humberto Aguirre -Migua para todo el mundo- acompañaba a los limeños desde los estudios de Radio Programas del Perú. Cuando empezaron los atentados, en RPP compraron urgente dos generadores, uno para el estudio y otro para la antena de transmisión. Así se mantuvo en el aire, y en medio de la inmensa ansiedad, Migua acompañaba y contenía a los oyentes con simpatía y le quitaba dramatismo al apagón: lo contrario de lo que buscaba Sendero Luminoso.

Hoy los limeños reconocen a Migua cuando habla. Lo he comprobado al acompañarlo en un taxi, andando por la calle o al pedir el menú en un restaurante. Todavía le queda un dejo chileno a este periodista que vive en el Perú desde el 15 de septiembre de 1973. Por casualidad estaba afuera de su país -en Brno, entonces Checoslovaquia- cuando el golpe de Pinochet. Y ya no volvió a su patria hasta el plebiscito que en 1988 le dijo no al general. "No quería pedir permiso para entrar a mi país" se excusa restándose importancia. Entonces ya era tarde para otra mudanza familiar y ya se quedó en el Perú.

El caso de Migua y los apagones en la Lima, sitiada por Sendero Luminoso, es un paradigma del periodismo que cambia la realidad en lugar de mirarla desde afuera. Migua no relataba el apagón: lo sufría junto con sus oyentes a quienes animaba, contenía y calmaba. En Radio Programas del Perú estaban seguros de la misión que debían cumplir en ese momento de la historia del país, pero también sabían muy bien que estar en el aire en esos momentos era su negocio. Hoy es la emisora con más audiencia y más credibilidad del Perú. También la más querida por los peruanos.

Cambiar el mundo, en Paper Papers, 22/4/07
Cambiar la realidad, en Paper Papers, 19/4/07
Información y periodismo, en Paper Papers, 14/12/06
Banderas para un diario, en Paper Papers, 12/12/06
Informar es producir hechos, en Paper Papers, 12/10/06

sábado, 30 de diciembre de 2006

Para qué sirven los diarios

Durante algunos días los periódicos italianos han salido sin las firmas de sus autores, por lo menos las de los periodistas de planta, no las de los colaboradores extranjeros u ocasionales. Fue una forma de protesta por parte de los periodistas profesionales. He estado de viaje casi todo el mes y no he entendido si la regla valía también para los semanarios (por razones extremadamente misteriosas, se pueden encontrar diarios italianos de la misma mañana incluso en Tombuctú, pero en París y en Zurich los semanarios llegan con siete días de retraso, cuando se tiene suerte). Si la regla vale también para L’Espresso, estoy dispuesto a anonimizarme por solidaridad, aunque tratándose de una columna donde sale también mi caricatura me parece un poco ridículo figurar sin nombre, pero con retrato, a menos que sustituyamos el retrato por un manchón negro.

Ahora bien: el problema no es personal. Estoy reflexionando, más bien, sobre mis sensaciones de lector que se ha encontrado ante artículos acéfalos, por definirlos de alguna manera, donde alguien me habla y no sé quién es, con la añadidura de que, como buen lector italiano, estoy acostumbrado a que los editoriales del periódico estén siempre firmados, no sólo las columnas de opinión.

Alguien podría objetar: “Perdona, un periódico da las noticias y se espera que lo haga de forma verídica, por lo cual si la noticia que te da es importante y tú supones que es verdadera ¿qué te importa quién te la ha dado?”. Objeción férrea si los periódicos fueran todos como esos cuadernillos que se distribuyen gratis en el subte, donde se nos dice, precisamente, que ha habido un nuevo atentado en Bagdad, que ha nevado en el Caribe mientras crecían plátanos en Estocolmo (casos, por desgracia, cada vez más probables), o que Silvio Berlusconi se ha sentido mal durante un acto político. El caso es que los diarios están dejando de ser así.

Han pasado los tiempos en los que se discutía si la prensa era objetiva y si se podían separar los hechos de las opiniones, y cómo. Me acuerdo de furibundas aunque muy cordiales discusiones con Piero Ottone. El defendía un periodismo que entonces llamábamos “a la inglesa”, en el que se separaban los hechos de las opiniones (creo que Ottone se ha resignado, puesto que ahora publica únicamente una columna de opinión), y otros sosteníamos que incluso allí donde esta diferencia se respeta formalmente (un ejemplo modélico es The New York Times, donde los artículos de opinión, firmados, están sólo en las últimas páginas, junto a las cartas de los lectores, y lo demás deberían ser hechos), pues bien, que incluso en ese caso el mero hecho de poner dos sucesos en la misma página (por ejemplo, dos noticias que tratan de un asalto a mano armada por parte de bandidos calabreses) se convierte ya en la sugerencia de una opinión, y que muchos reportajes anglosajones en los que se cita entre comillas a dos señores con opiniones contrarias sobre el mismo hecho suelen ser bastante hipócritas, puesto que es el periodista el que ha elegido a quiénes iba a citar. Pero el problema no atañe ya a aquella antigua polémica.

El problema es que un periódico hoy en día se encuentra en la situación de tener que hablar de hechos de los que ya ha hablado ampliamente la televisión un día antes, por no hablar de los que leen las noticias frescas en Internet. Y, por lo tanto, no puede comportarse como un periódico que, opiniones aparte, da noticia de los hechos, porque si no el lector dejaría de leer los periódicos. Véase, por ejemplo, el Corriere della Sera, que, en la página final, pone una especie de sumario de los hechos relevantes del día anterior. Excelente para los que tienen poco tiempo o no han visto los noticieros de TV (pero si el acontecimiento es notable ya le habrá llegado un mensaje de texto de un amigo). Ahora bien: si ésa fuera la función de un periódico, el Corriere della Sera podría distribuirse gratis en las estaciones con formato de tarjeta de visita, lo cual no llenaría de dicha a sus propietarios, supongo.

Yo cito siempre dos episodios. Uno, la bomba de Piazza Fontana. Cuando sucedió, yo estaba en Nueva York (me divierto coleccionando coartadas para todos los delitos y matanzas) y se me informó del hecho muy temprano, teniendo en cuenta que Nueva York está seis horas adelantada respecto de Italia.

Preocupado, llamé a Milán, y mi mujer, que todavía no había visto el programa de noticias de la noche, no sabía nada. Digo siempre que supe de la matanza con seis horas de antelación. No es verdad, pero da la idea. Muchos años después, a las seis de la tarde, un amigo periodista me llamó diciendo que había muerto Bettino Craxi. Inmediatamente después me llamó por otros motivos mi secretaria y me pareció interesante darle la noticia. Lo sabía ya: alguien le había mandado un mensaje de texto. Llamé a mi mujer. Lo sabía ya: se lo habían dicho por teléfono antes de que la televisión diera la noticia. Díganme ustedes, entonces, para qué sirve un periódico.

A estas alturas, un periódico sirve para empaquetar los hechos con opiniones. Es lo que ahora les pedimos, y puesto que se trata de opiniones sobre los hechos, queremos saber quién expresa esa opinión, si es un autor de quien nos fiamos o un escritorzuelo que habitualmente menospreciamos.

Por eso, un periódico que hace huelga suprimiendo las firmas se vuelve mudo, lo cual significa que la protesta sindical tiene su relevancia.

Por Umberto Eco
L'Espresso
(Traducción de Helena Lozano Miralles, tal como apareció hoy en La Nación de Buenos Aires)

lunes, 21 de noviembre de 2005

Los diarios son de papel

Me preguntaban unos estudiantes sobre sitios de internet de los diarios. Insistían en sus preguntas sobre conceptos como diario de papel y periodismo digital... como si los que hacemos diarios usáramos todavía la máquina de escribir, o pudiera haber un diario que no sea de papel. Pero no están equivicados los estudiantes. Es la industria de la prensa la que se ha confundido en los últimos 30 años.

Tendrían que haber leído más a San Marshall y menos al Divino Umberto.

Cuando apareció la fotografía todo el mundo pronosticó la muerte inminente de la pintura. El vapor sentenció a la navegación a vela. Hoy hay más negocios con la pintura y más barcos de vela que nunca. Es cierto que esos negocios (la fabricación de velas y la compraventa de obras de arte, cambió de dueños, porque los empresarios les creyeron a los agoreros).

Los primeros automóviles eran coches de caballos sin caballos y todavía en gran parte del mundo los llaman como cuando tenían caballos. Los primeros barcos de vapor tenían mástiles, vergas y juanetes y todavía llamamos astilleros a las fábricas de barcos. El primer cine es teatral. La primera foto es pictórica. Y las primeras webs se parecen a los periódicos.

Es que al principio, la nueva tecnología no tiene un lenguaje propio y toma prestado el lenguaje del anterior. Pero hay una consecuencia más interesante todavía: los que inventaron los primeros automóviles no fueron los fabricantes de carros, que cuando vieron ese engendro decidieron competir con más caballos, y quebraron. Hoy hay más velas que cuando solo se navegaba a vela pero los fabricantes de velas y barcos deportivos no son los mismos que los que construían balandras y bergantines. En cambio, el principal fabricante de encendedores descartables de la Argentina es la compañía General de Fósforos Sudamericana: uno que se dio cuenta a tiempo que su negocio no era fabricar fósforos sino dar fuego.

¿Quiénes irán a ser los nuevos dueños de los periódicos? Ya se está vislumbrando que no serán los mismos que los tenían hasta hace poco o que todavía languidecen con diarios aburridos, sin agenda propia, y con un boquete en el tanque por el que pierden todo su contenido.

Internet es otro medio, distinto y diferente de los demás. Los sitios de los periódicos no son ni deben ser el diario en internet. Será parecido en la medida en que se refleje la misma conducción o propiedad y las sinergias propias de la industria de contenidos a la que el diario, la radio y el sitio web pertenecen. Como la radio no debería ser el diario por radio, el sitio web no debe ser el diario por internet.

Si es otro medio, será necesario estudiar las características de un sitio web y de sus usuarios para planear sus contenidos y no seguir pensando en captar a lectores de diarios. Cuáles son sus hábitos, cómo buscan y encuentran la información que les interesa. Adelanto la metáfora de los pescadores: los cibernautas usan arpón, mientras que los lectores de diario pescan con anzuelo. En internet se sabe lo que se busca, en los diarios se pesca lo que salga. Internet es submarino, el diario es de superficie. Ya decía Negroponte en Being Digital que los medios son diferentes corporizaciones del mismo mensaje.

Lógicamente hay sinergias, como en otros medios. Habrá que buscar qué le aporta el diario de papel al sitio web y qué no le debe aportar. No deberían ser las noticias el fuerte del sitio web, ya que el cibernauta las conoce; sabe que hubo una catástrofe en Nueva Orleáns y se sumerge a visitar los sitios que informan de otras catástrofes similares, sitios de huracanes, listas de muertos (o el sitio de Al Qaeda, a ver si reivindica el cataclismo)

A los avisos clasificados hay que encararlos estratégicamente. Parece que, el día en que la mayoría de la gente tenga acceso a internet desde la casa, los diarios van a perder gran parte de sus avisos por palabras. Pero no está tan claro. De hecho, algunos sitios de clasificados tuvieron que salir en papel para vender sus avisos. Un concepto elemental en este tipo de información es el de las transacciones inmediatas. El que encuentra un producto en internet debe tener la posibilidad de comprarlo YA, o, por lo menos de señarlo y reservarlo.

Los BLOGS

Probablemente el primer despegue de internet sea el web-log o sencillamente blog. Blog es un sitio interactivo, como este, en el que se agregan (se postean) datos e información. Generalmente son boletines personales abiertos a la opiniones del público. Cuando los dirigen periodistas buenos, hacen estragos y tienen mucho éxito directamente proporcionado a la calidad y la libertad de la información que publican. En la industria de los medios se descubrió hace tiempo que la información quiere ser gratis, libre e independiente y que siempre tenderá hacia allí. Cuando los diarios –jaqueada su industria por el poder político o económico– no lo consiguen, estas condiciones se cuelan por otros lados. Los sitios web casi no cuestan dinero y no se los puede censurar ni extorsionar con la publicidad. Recomiendo ver el blog el de un periodista brasileño, Ricardo Noblat, que está ganando plata y fama (http://noblat.ultimosegundo.ig.com.br), o el sitio PeriodistaDigital.com, de un antiguo Editor General de El País de Madrid.

No hay que simplificar: En el caso del diario el papel es esencial como soporte de su “industria de contenidos”. No es internet el futuro de los diarios ni va a ser su tumba. El futuro de los diarios se está gestando más por el lado de los gratuitos o de los populares y radica en la distribución y en el cambio radical del sistema actual de ventas.