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martes, 18 de marzo de 2025

El País y la heladería

En 1969 los primos Luis Aversa y Juan Guarracino abrieron la heladería Freddo en la esquina de Callao y Pacheco de Melo, pleno Barrio Norte de Buenos Aires. Después abrieron algunas sucursales, siempre en Buenos Aires, en las que se mantenía la calidad artesanal de un producto excelente. 

Pero en estos 56 años pasaron cosas...

La historia de Freddo puede leerse en muchos sitios. Esto es de La Nación en 2018: 
En marzo de 1999, las familias Aversa y Guarracino vendieron Freddo a The Exxel Group por US$ 82,5 millones. El grupo de inversores liderado por el empresario Juan Navarro tomó fuerza también en la década del ‘90, y llegó a manejar 75 compañías. Al año siguiente, el Exxel Group comenzó a perder fuerza. 

Poco tiempo después, comenzó a desprenderse de algunas empresas. La primera fue Freddo, en 2001, que pasó a manos del Banco Galicia. En ese momento, el banco era el principal acreedor de Freddo, que acumulaba una deuda de US$30 millones. El plan de Galicia era comprar la cadena, levantarla y después venderla. 

Tres años después, apareció el comprador: Pegasus, el fondo creado por el exvicejefe de Gabinete, Mario Quintana, que la impulsó a nivel internacional. 
Hoy está en manos de diversos grupos de inversores -entre ellos Pegasus- pero vive una realidad distinta: la heladería decidió cerrar su fábrica en Balvanera y tercerizar su producción. Además se desprenderá de los 20 locales propios para convertirlos en franquicias. Así, el total de las 120 bocas de la marca quedará en manos de terceros.

El día que los primos vendieron, Freddo dejó de ser la mejor heladería de Buenos Aires y pasó a ser una marca. Los grupos que buscan rentabilidad y Exxel Group empezó a escatimar los ingredientes para ganar más. Los helados de Freddo ya no eran los mismos y la atención en las heladerías tampoco. Ni los cucuruchos ni las cucharitas se salvaron. Y para colmo aparecieron otras heladerías que aprovecharon la ocasión para quedarse con los exigente clientes porteños, los mejores tomadores de helados del mundo (en la Argentina los helados no se beben ni se comen, se toman).

La historia de Freddo se repite en la misma y en otras industrias y hoy parece que está pasando con El País de Madrid, en manos de un grupo que buscará la rentabilidad a costa de lo que sea. Esto es lo que se me ocurre cuando veo en las noticias de estos días que Joseph Oughourlian se ha hecho cargo de la presidencia de El País (ya lo era de Prisa), después de la renuncia de Antonio Caño en febrero pasado.

Subo la nota publicada ayer en El País con la firma de su nuevo presidente. Ahora hay que esperar a ver si es verdad que apuesta realmente por la libertad y la independencia en cambio de ordeñar al gobierno del PSOE; o quizá se está anticipándose a la caída de Pedro Sánchez; o va a ponerle agua al helado...

Mi compromiso con EL PAÍS: libertad editorial e independencia

Supone para mí un auténtico orgullo asumir la presidencia de EL PAÍS. Y no solo por lo que significa representar al líder de la prensa en el mundo de habla hispana, sino por los valores que lo adornan. Mi trayectoria tanto personal como profesional siempre ha estado muy vinculada a España y a Latinoamérica, por lo que cuando decidí invertir en Prisa casi nada me era desconocido dentro del Grupo, y mucho menos EL PAÍS.

La admiración que sentía entonces por su historia no ha hecho más que acrecentarse cuando he visto cómo se trabaja dentro del periódico. Desde la directora a todos los redactores y redactoras, pasando por el equipo de gestión, todo funciona como una maquinaria de precisión en EL PAÍS. Esa es la clave de su éxito ininterrumpido desde que el 4 de mayo de 1976, hace ya casi 50 años, su primer número viera la luz. Fue una aventura arriesgada, emprendida por un grupo de inversores y profesionales capitaneados por el inolvidable Jesús de Polanco, con quien todos estamos en deuda, yo el primero, por la magnífica obra que ha dejado en nuestras manos. Una obra que ahora ha de afrontar nuevos retos, como el de profundizar en el proceso de digitalización o la expansión por Latinoamérica. Cómo afrontemos y resolvamos ambos asuntos marcará el futuro de EL PAÍS. La cifra de 400.000 suscriptores que acabamos de rebasar es muy relevante, pero debemos seguir incrementándola, y para ello nuestro desempeño en los países latinoamericanos es crucial.

Desde mi nueva responsabilidad me comprometo a cimentar que EL PAÍS siga manteniendo esa trayectoria y, por supuesto, a preservar lo más valioso que tiene: su independencia y su libertad editorial. Algo que quedó perfectamente reflejado ya en los principios fundacionales del diario. En ellos se dice, entre otras cosas, que “EL PAÍS debe ser un periódico independiente, que no pertenezca ni sea portavoz de ningún partido, asociación o grupo político, financiero o cultural, y aunque deba defender la necesidad de la libre empresa, y aunque su economía dependa del mercado publicitario, el periódico rechazará todo condicionamiento procedente de grupos económicos de presión”.

Durante sus casi 50 años de vida, la libertad editorial ha sido el pilar sobre el que se ha construido este diario, que ha sido testigo y, a veces, protagonista de los acontecimientos más relevantes de la historia reciente. En este periodo, EL PAÍS se ha ganado a pulso la confianza de los lectores y de la sociedad gracias a su continuo ejercicio de independencia que, además, ha reforzado con mecanismos de gobernanza interna tales como el Estatuto de la Redacción o el Libro de Estilo, la Biblia de nuestros profesionales.

Esa defensa de la libertad editorial y de la independencia por encima de cualquier cosa ha colocado a nuestra cabecera en situaciones críticas, tal y como sucedió, por ejemplo, la noche del 23 de febrero de 1981. EL PAÍS fue el único diario español que sacó el periódico a la calle oponiéndose al intento de golpe de Estado, con su histórico titular de portada: “Golpe de Estado. El País, con la Constitución”.

La demostrada firmeza del Grupo Prisa a la hora de preservar y defender sus principios y sus valores también le ha provocado muy duros enfrentamientos con gobiernos y partidos políticos de todas las ideologías. Conviene en este punto echar la vista atrás para recordar cómo el Ejecutivo del Partido Popular presidido por José María Aznar emprendió una auténtica cruzada contra Prisa que estuvo a punto de mandar a la cárcel al entonces presidente del Grupo, Jesús de Polanco, y a su consejero delegado, Juan Luis Cebrián.

Los grupos de comunicación libres y que cumplen escrupulosamente con su función de vigilancia social acaban por convertirse en molestos para los centros de poder, sean del cariz que sean.

Una sociedad sana, democrática, necesita unos medios de comunicación fuertes e independientes que defiendan los derechos y las libertades de los ciudadanos, más allá de intereses políticos o económicos. Una necesidad que ahora se ha puesto más de manifiesto que nunca para tratar de contrarrestar el aluvión de las fake news, de los excesos que se producen en una sociedad que vive enajenada por la crispación que nace de la polarización política y cultural. Pero, sobre todo, para responder a las injerencias gubernamentales que cada día se hacen más evidentes en todo el mundo y que van en contra de la buena praxis democrática.

En este contexto, sería inaceptable que, cuando estamos recordando que hace ya 50 años murió el dictador Francisco Franco, alguien cayera en la tentación de tratar de adueñarse de un medio de comunicación independiente desde el poder, bien directamente, bien utilizando alguna empresa estatal como instrumento.

EL PAÍS lleva casi medio siglo defendiendo la democracia, las libertades y los derechos humanos. Y yo me comprometo a que seguirá adelante con esta misión. Hoy es más necesario que nunca que mantengamos firmes nuestros valores y nuestra cerrada defensa del periodismo de calidad, pese a las presiones de todo tipo que contaminan el ejercicio de una labor honesta y profesional, basada en la libertad editorial y en la independencia. Porque, en definitiva, y recordando la frase tantas veces atribuida a George Orwell: “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas”.

Hay de todo en los medios españoles de estos días, pero me quedo con esta columna filosa de Arcadi Espada publicada hoy mismo en El Mundo:

Pero si es 'Lily', con cuatro páginas de hierro sanchista 
El presidente de El País, Joseph Oughourlian, acusó ayer al presidente del país de tratar de apoderarse de su empresa. Este párrafo inequívoco de un artículo publicado en el diario, que se adhería, además, a las celebraciones vigentes: «Sería inaceptable que, cuando estamos recordando que hace ya 50 años murió el dictador Francisco Franco, alguien cayera en la tentación de tratar de adueñarse de un medio de comunicación independiente desde el poder, bien directamente, bien utilizando alguna empresa estatal como instrumento». Dada la magnitud técnica y el riesgo ético de la iniciativa presidencial cabría esperar que detrás hubiera una sólida necesidad ideológica. Una urgencia apocalíptica. La certeza de que el periódico había caído en manos de usurpadores, de la estirpe de Antonio Caño y otros periodistas fumigados. 
Pero no hay nada de eso. Dirigido desde hace años por una locutora ágrafa, el periódico que fue -y en el que hasta su sectarismo indeleble era útil e intelectualmente excitante- se ha convertido en una suerte de Lily para adolescentas, con cuatro páginas de hierro, de obligada inserción diaria y redactadas por cualquier terminal del llamado sanchismo, tan polifacético. El cesarismo del presidente del Gobierno está de sobras descrito. Y es posible que, como escribía profético, en tiempos, el difunto Montalbán, la lucha final pudiera darse entre sanchistas y ultrasanchistas. Pero aun con tales ponderaciones resulta impensable que el entrometimiento del presidente en el accionariado del periódico obedezca a una discusión política. El artículo de Oughourlian, legítimamente escrito en defensa propia y de su dinero, tiene un aparte retórico que no puede sostenerse. Y es que El País se haya ganado, como dice, «la confianza de los lectores y de la sociedad gracias a su continuo ejercicio de independencia». ¡Quia la independencia! Es desde la ausencia absoluta y constatable de ese rasgo de carácter como deben juzgarse las intenciones del presidente Sánchez. Su voluntad de control del periódico es una extensión particularmente obscena de una política patrimonializadora donde solo cuentan el poder y, contante, sonante y tajante, el dinero. Y no responde a otro plan que el descrito famosamente por aquel Natalio Rivas, cuando en una de sus visitas a su Órgiva caciquil logró desatar el paroxismo de sus partidarios, que una y otra vez le gritaban: «Natalico, ¡colócanos a todos!». 
Sin más titular, entradilla ni cuerpo del artículo.

lunes, 27 de enero de 2025

El País celebra que perdió 75 % de sus lectores



El País de Madrid celebró ayer los 400.000 suscriptores. La noticia está abajo, en el zócalo de la portada y explican que los 400.000 son significativos porque están igualando el número promedio de ejemplares vendidos en su récord de 1989. El récord fue de 450.175 pero el promedio de ese año se calcula redondo en esos 400.000.


En El País pueden celebrar lo que quieran. Solo quería hacer cuentas.

Se calcula (se calculaba) que un ejemplar de diario como El País era leído por 6,1 personas. Voy a redondear en 5, bastante por debajo, lo que da fácil 2.000.000 de lectores solo del diario de papel en 1989.

El sistema se suscripción implica la imposibilidad de leer El País si uno no es abonado, por lo que cada suscriptor se multiplica por uno.

Además, El País reconoce que hoy vende 29.000 ejemplares, que son parte de los 400.000, pero pongamos 30.000 para que la cuenta sea más fácil y a favor: son 150.000 lectores del print

Sumemos 370.000 + 150.000 = 512.000 contra 2.000.000

Ayer El País celebró que perdió 75 % de sus lectores. Vaya, que sus lectores están perdiendo la confianza en ellos. 



Falta el cálculo económico. Es otra historia, mucho más dura. Los dejo con este resumen de la celebración. Hay que verlo en YouTube porque en el sitio web de El País no va a poder hacerlo si no es suscriptor:

domingo, 4 de febrero de 2024

El País deja el berlinés

Ayer                                                  Hoy

El domingo pasado

Ayer

Hoy

El País de Madrid le ha quitado unos centímetros a su altura y se ha igualado con la inmensa mayoría de los diarios españoles, que miden 37 centímetros. De paso, ha lanzado una nueva tipografía y algunos cambios en el diseño. Subo la página y el texto de la nota donde lo explican, que puede servir para cualquier diseño de cualquier periódico del mundo:


EL PAÍS lanza un nuevo diseño más limpio y compacto

El periódico renueva la edición impresa en busca de una presentación moderna y mayor legibilidad de sus contenidos

El diario que tiene hoy en sus manos es totalmente nuevo, rediseñado de principio a fin con el objetivo de ser el mismo periódico de siempre. Más elegante y limpio, estrena una tipografía pensada para incrementar la legibilidad de los textos y un orden de secciones con pequeñas variaciones: agrupa la información global, política y económica, por un lado, y la social, deportiva, cultural y de estilo de vida, por el otro.

El proyecto ha supuesto un año de trabajo y ha implicado a los equipos de diseño, edición y tecnología del diario. La directora del periódico, Pepa Bueno, asegura que los lectores identificarán enseguida EL PAÍS: “Las señas de identidad permanecen intactas, pero en versión tercera década del siglo XXI”.

La edición impresa sigue siendo relevante en la era digital. Sus lectores, en papel o a través de descargas mediante aplicaciones como Kiosko y Más, apreciarán un producto ordenado, selectivo y con clara jerarquía, que ofrece la información imprescindible, el análisis y la opinión, y lecturas en profundidad para entender nuestro mundo y nuestro tiempo.

El nuevo formato es algo más corto, de 37 cm de alto, y ya ha sido adoptado por la práctica totalidad de los diarios españoles. El cambio de diseño busca dotar a las páginas de mayor elegancia y claridad, eliminando elementos gráficos innecesarios y jerarquizando mejor los formatos informativos. Los textos ganan protagonismo, acompañados por pequeños despieces —frases, cifras o datos clave— que añaden diferentes velocidades de lectura a las páginas. Se armoniza, además, el estilo de la edición impresa con el de la digital, que renovó su diseño en 2021.
La legibilidad de los textos ha sido clave en el cambio. Con el uso de la familia Majrit Text, diseñada por el tipógrafo portugués Mario Feliciano, se culmina un proyecto a largo plazo que empezó en 2018 y que ha unificado progresivamente las tipografías de sus publicaciones. Los lectores de EL PAÍS notarán que los textos del diario, El País Semanal, S Moda, Icon o Babelia, en sus versiones impresas y web, tienen un aire de familia. Todo el proyecto se ha desarrollado internamente, en un gran cambio tecnológico invisible para los lectores pero crucial para el trabajo de los profesionales. El diario se hace a partir de hoy en un nuevo sistema editorial más flexible y sólido.

Los suplementos semanales también registran ajustes de diseño que mantienen la identidad de cada publicación. Ideas hace honor a su espíritu con una puesta en página reposada y serena. Babelia simplifica su portada para dar más fuerza a las imágenes. Y Negocios cambia su fórmula de titulación para hacerla más arrevistada, además de reordenar sus páginas y secciones.

Para Diego Areso, director de arte de EL PAÍS, el principal reto en este rediseño ha sido “dibujar la arquitectura de las páginas para que el formato más reducido apenas suponga pérdida de contenido”. Y hacerlo manteniendo la personalidad del diario. “Aunque lo hemos rediseñado todo”, añade, “el proyecto será un éxito solo si los lectores habituales sienten que este nuevo EL PAÍS sigue siendo su periódico”.

lunes, 22 de enero de 2024

El País y Fernando Savater


Subo como imagen estos párrafos del libro Carne gobernada* de Fernando Savater. Son los que le dedica a El País de Madrid, diario en el que publicó una columna semanal desde su fundación, hace 47 años, y del que fue despedido hoy. Creo que son audaces y valientes y describen bastante bien la deriva de Prisa S.A., la sociedad editora del El País y propietaria de medios en España y gran parte de nuestra América.


* Carne gobernada es el nombre de un guiso de ternera asturiano.

lunes, 13 de noviembre de 2023

Así se escribe

En El País (Madrid) de hoy se publica este artículo de Juan Luis Cebrián, su director, sobre la amnistía de Pedro Sánchez, el Presidente de Gobierno de España. Lo subo porque no lo pueden leer los que no están abonados a El País y porque creo que merece la pena por ser una toma de posición clarísima de una empresa periodística sobre la situación política del propio país.


Se atribuye a Ortega y Gasset la autoría del conocido refrán según el cual el sentido común es el menos común de los sentidos. Y Bertrand Russell confesó que, aunque se diga que el hombre es un animal racional, él mismo buscó repetidamente pruebas de esa afirmación sin encontrarlas. Steven Pinker, famoso psicólogo especializado en el análisis de las lenguas y los procesos cognitivos, en su libro “Racionalidad” se aplica a demostrar que semejante cosa existe, aunque escasea. Para demostrarlo describe la historia de los bosquimanos, un pueblo ancestral de cazadores-recolectores, cuya sabiduría a la hora de organizar su comportamiento social contrasta con los disparates de muchos de nuestros coetáneos.

El esperpento protagonizado por el presidente del Gobierno español en funciones y presidente de turno de la Unión Europea, su pacto con un buen número de delincuentes para formar gobierno, pone de relieve la ausencia de sentido común y capacidad racional en la dirección de un partido socialista que amenaza con convertirse en una secta. Coincido con quienes atribuyen al ciudadano Sánchez ambiciones desmedidas, pero quizá el más grave de sus defectos sea la incompetencia. Que la paz social y la convivencia entre españoles se vean hoy seriamente amenazadas no parece tanto fruto de un designio maquiavélico como de una mente huérfana de referencias morales. ¿Cómo respetar, si no, a un dirigente político que no se respeta a sí mismo y es incapaz de mantener la palabra dada a aquellos a quienes les pidió su apoyo? Por más que su aparato propagandístico, el pensamiento acrítico y los estómagos agradecidos se empeñen en difundir que todo este tinglado de mentiras y necedades organizado por el poder busca mejorar la convivencia ciudadana, todo el mundo sabe que lo único que persigue es la compra de un puñado de votos para satisfacer las ambiciones de la dirigencia del partido al precio que sea. Y la verdad es que antes incluso de perpetrar su pacto definitivo, la convivencia misma comienza a hacerse añicos. Aún peor, la aventura personal de Pedro Sánchez y sus seguidores ha puesto ya fin al consenso constitucional. Amenaza además la pervivencia del partido socialista, que fue líder de la transformación democrática de España, cuando sus dirigentes persisten en vulnerar la igualdad ante la ley de los españoles y la independencia del poder judicial. Este es el más débil de los poderes del Estado y el más amenazado por los autócratas de medio pelo. En una democracia son las leyes y su aplicación la única garantía de que ni el gobierno ni las muchedumbres a él afines están legitimados para vulnerar los derechos individuales y la libertad de los ciudadanos.

Algunos ignorantes han llegado a decir que filigrana tan lamentable como gobernar a base de alianzas con delincuentes prófugos y enemigos declarados del Estado se inscribe en lo mejor de la historia del partido socialista. Más bien parece inspirada en el activismo guerracivilista que le llevó a su aventura revolucionaria contra la República española en 1934; lo mismo que la declaración de independencia de Puigdemont evoca la rebelión armada contra el legítimo Gobierno de España en octubre del mismo año por el presidente Companys. En aquella ocasión, no mucho después la coalición del Frente Popular tuvo al menos la honradez de proponer en su programa electoral la amnistía para los condenados por sus crímenes. Ahora se da la paradoja de que quienes los han cometido o instigado pretenden redactar ellos mismos los términos de su perdón y del olvido, con la complicidad culpable del gobierno.

No pienso reproducir aquí la sarta de mentiras, falsedades, y provocaciones que portavoces muy calificados del partido en el gobierno vienen profiriendo contra quienes denuncian semejante felonía. Los testimonios están en las hemerotecas y han sido reproducidos hasta la saciedad por los medios de comunicación. Pero tres miembros del Gabinete pertenecen a la nómina de la magistratura, y deberían expresar abiertamente si están conformes o no con el pacto firmado según el cual los jueces españoles instruyen procesos y dictan sentencias por motivaciones políticas. El ministro del Interior dice padecer alguna dicotomía, o sea, que en su interior luchan dos partes; tendrá que decidir si opta por la de la decencia moral. Porque si se consuman las infamias suscritas con los partidos supremacistas por los representantes del gobierno en funciones, sobre las que la presidenta del Congreso de los Diputados ya se ha ocupado de evitar cualquier debate parlamentario previo a la presentación del proyecto de ley, la crisis será definitiva, al margen de cuál fuera la decisión del Tribunal Constitucional sobre la legalidad o no de todo el bodrio. De momento el consenso constitucional ya ha sido traicionado por el Partido Socialista.

Escribo mi indignación desde la República Dominicana, donde asisto a los preparativos del próximo Congreso de la Asociación Mundial de Juristas. Es la misma organización que en enero de 2019 concedió al rey Felipe VI el Premio Paz y Libertad a través del derecho. Un galardón previamente otorgado a Winston Churchill, Rene Cassin y Nelson Mandela; y más tarde a Ruth Bader Ginsburg, la Constitución colombiana, el activista de los derechos civiles Andrew Young y la Unión Europea en la persona de la presidenta de la Comisión. En el caso de nuestro monarca, la distinción quiso reconocer su defensa de la Constitución frente al golpe de Estado perpetrado por el señor Puigdemont. Fiel a la cobardía de sus acciones, y ante el silencio ominoso del Gobierno, este no ha cesado de repudiar histéricamente el discurso de Felipe VI, una alocución ejemplo de la dignidad democrática frente a la indignidad golpista de los ahora socios de Sánchez.

En República Dominicana reina una estabilidad política y una continuidad democrática envidiables y he comprobado la preocupación que en la clase política, muchos de cuyos componentes se formaron en la lucha sindical, y también entre los empresarios e intelectuales, suscitan los sucesos de la semana pasada en nuestro país. La Transición española se vivió en muchas incipientes democracias como ejemplo a seguir de reconciliación entre los ciudadanos, un sistema basado en los acuerdos entre los partidos centrales, huyendo de la confrontación. La polarización y el odio que anida ahora en gran parte de nuestra clase política, los insultos, improperios y mentiras, están a la orden del día, también en muchos portavoces gubernamentales. Por lo demás, conviene llamar la atención sobre la involucración de los servicios de inteligencia rusos en su apoyo a la política de Junts, tanto como el reciente intento de asesinato a un ejemplar político de la derecha democrática, crimen al parecer inspirado por los servicios iraníes. En medio de la creciente tensión geopolítica, se trataría de ayudas foráneas a la promoción del desorden civil creado en nuestro país al hilo de esta ruptura del consenso constitucional perpetrada por el ciudadano Sánchez, no sé ya si a sabiendas o por pura incompetencia. El objetivo, debilitar la solidez de un Estado que es la cuarta economía de la Unión Europea, cuyos dirigentes comienzan a preocuparse y con razón por las veleidades oportunistas del gobierno de Madrid.

Pedro Sánchez no debe preocuparse más por su lugar en la Historia: con toda probabilidad acabará metido entre la chatarra. Si le quedara alguna perspicacia en la búsqueda de su dignidad política aprendería de los bosquimanos o de su colega portugués y dimitiría para dar paso a nuevas elecciones. Ahora que su deslealtad puede ya describirse con los versos imborrables de Francisco de Quevedo:
 
                        “No des la culpa al viento detenido, 
                        ni al mar por proceloso: 
                        de ti tiembla tu madre, codicioso... 
                        Sacas al sueño, a la quietud, desvelo 
                        a la maldad consuelo; 
                        disculpa a la traición; 
                        premio a la culpa; 
                        facilidad al odio y la venganza; 
                        y, en pálido color, verde esperanza; 
                        y debajo de llave 
                        pretendes, acuñados, 
                        cerrar los dioses y guardar los hados”.

domingo, 13 de noviembre de 2022

El País celebra 250.000 suscriptores

Vale la pena esta entrevista a Pepa Bueno, la directora de El País, en el podcast Hoy en El País. O esta otra de Aimar Bretos en Hora 25 de la Cadena Ser.

domingo, 14 de noviembre de 2021

Apuesta de El País


Es la portada de hoy de El País de Madrid, que aparece con una apuesta temática propia, monográfica, tratada en profundidad en su edición del domingo. Por fin El País despega su edición dominical con una apuesta periodística fuerte.

jueves, 15 de julio de 2021

El despido de Antonio Caño y la libertad de expresión

Cualquiera que haya sido el motivo del despido de Antonio Caño del Grupo PRISA, nunca puede ser un atentando a la libertad de expresión, toda vez que el Grupo PRISA, publisher de El País, tiene la libertad y la capacidad legal para hacerlo. 

viernes, 19 de marzo de 2021

El País celebra los 100.475 suscriptores digitales

Les paso (con permiso presunto de su publisher) esta nota de El País de hoy. Va además la foto de los precios de suscripción. 

Agrego el precio de portada del diario: € 1,80 de lunes a viernes; € 2 los sábados y € 2,80 los domingos, lo que da unos € 58 comprar el periódico todos los días.  


El País supera la barrera de los 100.000 suscriptores digitales y consolida el nuevo modelo 

La cifra se alcanza en circunstancias extraordinarias: solo once meses después del lanzamiento, en plena pandemia y con todos los equipos trabajando desde casa. Suman 145.000 con la edición impresa 

A principios de marzo de 2020, El País tenía cero suscriptores digitales. En la sede del periódico se trabajaba en una de las mayores transformaciones en la historia de la compañía, un cambio sobre el que debían asentarse las bases para un futuro estable que garantizara la rentabilidad del diario y, en consecuencia, el empuje de un periodismo independiente de alcance global. Fue entonces cuando se declaró la pandemia del coronavirus, una de esas noticias que marcan a generaciones. Los planes de lanzamiento de un modelo de suscripción digital quedaron pospuestos hasta mayo. Los esfuerzos se concentraron en una labor de servicio público y en adaptarnos a las circunstancias, obligados como tantos otros a trabajar desde nuestras casas ―en el caso de muchos periodistas, también desde la calle o los hospitales―. Hoy, menos de 11 meses después, El País ha construido una gran comunidad con más de 100.000 nuevos suscriptores digitales, que se suman a los 7.918 de la réplica digital del periódico (Kiosko y Más y Kindle) y a los 36.657 de su edición impresa. En total, 145.000 suscriptores que se reparten por todo el mundo, un hito en la prensa española.

Los lectores más fieles respondieron a la propuesta de El País, mientras otras fuentes de ingresos caían como consecuencia de la covid-19, y la venta de ejemplares en los quioscos se tambaleaba por el duro confinamiento. Durante marzo y abril de 2020 se superaron todos los récords de audiencias. En el peor momento de la pandemia, 180 millones de navegadores entraron a la web del diario, consumiendo más de 1.000 millones de páginas vistas en abril. Los ciudadanos, necesitados de información rigurosa y útil, de datos y hechos, vivían pegados a sus teléfonos móviles y a las pantallas de sus ordenadores para comprender lo que estaba ocurriendo en el mundo, en sus países y, en muchos casos, en sus familias. El vínculo permanente que el periódico estableció con su audiencia no tenía precedentes.

En mayo se lanzó el modelo de pago y en las siguientes semanas se unieron decenas de miles de lectores. Por primera vez pagaban por leer en internet noticias, opinión, reportajes, análisis, comprometiéndose con El País en su proyecto de futuro. Así lo recuerda la directora del periódico en aquel momento, Soledad Gallego-Díaz: “Cuando acepté la dirección [junio de 2018] ya éramos todos conscientes de que el futuro de El País dependía de sus suscriptores y de que ese proyecto tenía que llevarse a la práctica lo más rápidamente posible. Nunca tuvimos dudas, ni en la redacción ni en la empresa. Lo que nadie esperaba era tener que arrancar en medio de una pandemia y una crisis económica brutal. Cuando lo hicimos, el 1 de mayo, con grandes historias y nuevos formatos, y vimos la estupenda reacción de los lectores, sentimos todos un gran orgullo y, al mismo tiempo, una enorme presión por mantener alto el listón”.

Durante los meses transcurridos, los suscriptores digitales no han parado de aumentar. A la hora de escribir este artículo, el número exacto era 100.475, una cifra superior a las previsiones que se establecieron en el momento de lanzamiento y con pocos precedentes en cuanto a su rápido crecimiento dentro del ámbito de los medios internacionales. “Estamos apenas arrancando un proyecto de largo recorrido, que corre en paralelo al imparable proceso de transformación digital de la compañía en todas sus áreas”, señala Alejandro Martínez Peón, consejero delegado de El País. “La pandemia lo ha acelerado y vamos a acompañar a la sociedad y a los lectores. Ellos son nuestra guía fundamental. Los resultados en estos meses nos confirman que estamos en el camino correcto para un diario de calidad y global como es El País”, asegura.

El mercado de los periódicos lleva cambiando tres lustros: el trasvase de lectores de las ediciones impresas a las digitales, la irrupción de los teléfonos inteligentes ―Apple lanzó el iPhone el 29 de junio de 2007―; el nacimiento de redes sociales como Facebook ―en septiembre de 2006 se abre a todos los usuarios de internet―, la hiperconectividad o la desaparición de los anuncios clasificados de los diarios son solo algunos de los factores que han golpeado al tradicional modelo de negocio de la industria. 

Salvo contadísimas excepciones, muy circunscritas a medios económicos, la información en internet fluyó gratis hasta hace una década. En 2011 es The New York Times quien da el paso para crear una nueva fuente de ingresos a través de la suscripción a su contenido digital. Luego lo hicieron The Washington Post, Le Monde, el británico The Times y así en cascada, siendo hoy la excepción entre los periódicos de prestigio quienes permanecen en abierto. El hecho de que Google y Facebook tengan casi monopolizado el mercado digital hace casi imposible que grandes redacciones puedan sostenerse exclusivamente sobre los ingresos publicitarios. En España, El Mundo lanzó la suscripción en octubre de 2019 y el pasado domingo anunció que habían llegado a los 60.000 suscriptores, algo menos de los que tiene eldiario.es ―cerca de 63.000―.

Desde mayo pasado, los lectores de El País pueden consultar hasta diez artículos de forma gratuita, pero después necesitan suscribirse para tener acceso completo a los contenidos ―con la única excepción de la información de servicio sobre la covid-19, que es de acceso libre―. Durante las primeras semanas, muchos optaron por la modalidad mensual, pero a medida que se producen renovaciones y transcurren los meses las suscripciones que más crecen porcentualmente son las anuales, síntoma de confianza de los lectores en el proyecto. De los 100.000 suscriptores digitales con que cuenta el diario, una cuarta parte son de fuera de España, reflejo de la condición de El País como referente global de la información en español y muestra de su potencial de crecimiento, especialmente en Latinoamérica.

En este tiempo, el periódico ha seguido trabajando en mejorar su oferta digital: una edición específica para México, una sección de Clima y Medio Ambiente y otra de Educación; nuevos boletines como el adelanto de opinión para suscriptores o el renovado de Materia ―la sección de Ciencia del diario―; podcasts como el del caso Bankia, o las apuestas en infografía, datos y nuevas narrativas, pilares en la cobertura del coronavirus para hacer nuestro periodismo más atractivo y accesible a los lectores. El actual director de El País, Javier Moreno, mira al futuro y reflexiona: “Vamos a salir de esta crisis global con una mejor propuesta editorial y un modelo de negocio prometedor. El periódico que estamos construyendo juntos para los próximos años debe ser testigo y motor de la transformación que viene. Tenemos un proyecto de periódico. Y, lo fundamental, tenemos un proyecto de sociedad compartido por millones de personas en España y en América”.

martes, 16 de junio de 2020

Segundas partes...


Está abajo a la derecha en la portada de hoy de El País de Madrid. Es el anuncio de la propuesta de Javier Moreno Barber como nuevo director para el diario. Pero hay un error en ese título que tampoco se explica en el texto del suelto de portada: Moreno ya fue director de El País entre 2006 y 1014. Vuelve a ocupar el mismo cargo después de los interinatos de Antonio Caño (2014-2018) y Soledad Gallego-Díaz (2018-2020), así que de nuevo no tiene un pelo. Y, como era de esperar, la propuesta fue aceptada y Javier Moreno a esta hora es el director de El País por segunda vez. 

Ya se sabe que segundas partes nunca fueron buenas y también que no hay que basar estrategias empresarias en refranes o dichos populares... pero justo este se cumple a rajatabla. 

Ya hablamos en esta casa cuando nombraron directora a Soledad Gallego-Díaz. Sorprendían sus 67 años, pero aleteaba clara la idea de que habían nombrado a una persona de la misma edad que los lectores del periódico. Ahora sabemos que fue un interinato igual al de Antonio Caño, pero no vale decirlo después. Complicado sigue siendo dirigir un periódico a los 69 o 70 años, porque a esa edad ya no estamos para estos trotes. 

La vuelta de Moreno Barber solo recuerda que El País de Madrid renuncia a reinventarse como periódico y a conseguir nuevos lectores, pero no renuncian a ordeñar el print mientras siga dando leche.

Lástima. Hubiera probado con una directora joven, una mujer con ganas de buscar la verdad y levantar las banderas del periodismo que hoy necesita España, alguien que no tenga nada que perder (como Javier Moreno), pero con mucho que ganar (no como Javier Moreno).

lunes, 2 de marzo de 2020

Habrá que pagar para leer El País


El País de Madrid se suma a los sitios de pago. Lo anunció el último día de febrero con esta nota. El abono mensual (después de las promociones) será de 10 euros. Y aquí la entrevista a la directora de El País, Soledad Gallego Díaz.

Un dato: hoy la suscripción de El País (comprar el diario todos los días de un mes con 30 días y cuatro domingos) sale 56,60 euros.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Donde una puerta se cierra, otra se abre


El 17 de septiembre el New York Times finalizó su experimento en castellano por no ser rentable. Hoy El País de Madrid anuncia que refuerza su apuesta latinoamericana contratando a catorce periodistas para su redacción de México.

La única frontera del periodismo es la lengua y su fundamento es la economía que sostienen su independencia, sin la que no hay periodismo posible.

martes, 19 de junio de 2018

El periódico para lectores de periódicos


Tengo que escribir algo sobre eso le decía ayer a un amigo con quien comentaba –el en Ciudad de México y yo en Posadas– el nombramiento de Soledad Gallego-Díaz como directora de El País de Madrid. Así que me pongo a escribir...

El caso es que Gallego-Díaz tiene 67 años.

Le sobra profesión por todos lados, pero tiene 67 años.

Es mujer, pero tiene 67 años.

Si 67 años son bastantes para cualquier trabajo, mucho más para dirigir un periódico, pero veamos las razones que pueden tener los accionistas de Prisa para poner de directora de El País a una mujer de 67 años.

Una pista me la dio Miguel Ángel Jimeno:

el periodismo del futuro es el periodismo del pasado

Gran idea, que suscribo. Después de cien de años de dejarnos secuestrar por los anunciantes y de tomar copas con el poder y gracias que la publicidad de mudó de domicilio, estamos volviendo a ganarnos la vida con nuestro trabajo: el periodismo.

Pero se me ocurre otra razón que puede tener tanto o más peso que la de MAJ. Así me imagino el razonamiento de los accionistas de Prisa:

hagamos lo que hagamos, los jóvenes no van a leer El País, así que pongamos de directora a una persona de la generación de los lectores de periódicos. Sería loco hacer un periódico para viejos con jóvenes, como no haríamos uno para polacos con japoneses. 

Lo que al final queda fuerte es que cuando por fin El País se decide por una mujer, sea mi abuelita... 

sábado, 20 de enero de 2018

La extinción del periodismo

Tengo que decir algo, de nuevo, sobre las escuelas de periodismo, pensaba mientras leía esta nota del boletín de la Universidad de Navarra. Es que lo que dice Antonio Caño es tan cierto como que las universidades hemos perdido la prerrogativa de formar el ser de los que buscan la verdad urgente y la no tan urgente. Peor todavía: cambiamos nuestras viejas escuelas de periodismo por facultades de comunicación y nos dedicamos a preparar el ser de los manipuladores de la realidad que son los comunicólogos, los relacionistas públicos, los marketineros políticos, los publicitarios, los lobbistas, los prenseros y los de asuntos corporativos. Le paso la nota tal como salió, pero también lo corrijo a Antonio Caño: lo que está en vías de extinción es El País, no el periodismo.

“En dos años la mitad de las noticias que consumiremos serán falsas”

“Es obligación del periodista crear lectores críticos y luchar contra el sectarismo político”, afirmó el director de El País en la Universidad

"El periodismo es más necesario que nunca pero paradójicamente estamos en peligro de extinción”, ha afirmado Antonio Caño, director de El País, en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. “Se calcula que en menos de dos años la mitad de las noticias que consumirán los ciudadanos serán falsas”, aseguró. Fake news, posverdad… se trata, en su opinión, de un fenómeno posible por la tecnología y que se produce por desestabilizar o simplemente por entretenimiento. Según dijo, es necesario que los gobernantes actúen contra esto y que los periodistas luchemos contra el sectarismo que genera lectores pasivos dispuestos a creer todo. “Nuestra obligación es crear lectores críticos que sean capaces de defenderse de esta tendencia creciente”.

En su conferencia “El futuro del periodismo”, que impartió ante un aula repleta de alumnos y profesionales de la Facultad de Comunicación, señaló no hay que confundir periodismo de calidad con aburrido y que la búsqueda de la verdad hoy es más necesaria que nunca: “Los medios de comunicación solventes y referentes son a los que acuden los ciudadanos para estar bien informados”.

En este sentido, se refirió a la alianza con plataformas tecnológicas para combatir estos intentos de desestabilización. “Los grandes medios trabajamos con plataformas como Facebook y Google para combatirlo. Ahora esta alianza es imprescindible”.

Los medios, vehículo para el diálogo en democracia

Antonio Caño subrayó que los medios han perdido credibilidad por un exceso de sectarismo político. Esta debilidad, a su juicio, es una buena noticia para los políticos que recelan de la transparencia, pero “es necesario ser conscientes del daño que esto genera para la democracia”. “Los medios debemos actuar como vehículos para el diálogo y la discusión, pero desgraciadamente esto no ocurre de manera suficiente”.

“Hay que admitir sin tapujos que los periódicos hoy somos más débiles que en el pasado”, destacó Antonio Caño en la Universidad de Navarra. “El papel se muere sin acabar de morirse y el digital aumenta sin seguir teniendo un modelo alternativo claro”.

Sin embargo, el director de
El País confía en la supervivencia del periodismo, “sobre todo el de calidad”, unido a los avances tecnológicos. “Rechazar el cambio es condenarse a morir”, insistió. “Más del 70% de los actuales lectores de El País leen las noticias a través del teléfono móvil. Mantendremos el papel todo lo posible pero nuestro reto es hacer el periódico digital con la misma calidad”.

"Nosotros estamos y estaremos donde estén nuestros lectores. No trabajo para hacer un periódico rentable pero la rentabilidad es una garantía para poder trabajar en libertad", concluyó.

domingo, 3 de abril de 2016

El nuevo concepto de El País Semanal por Alfredo Triviño


El País de Madrid relanzó hoy El País Semanal, su revista dominical. El concepto, el formato, la estructura, el estilo, el diseño y hasta la dirección y edición de los primeros números son de Alfredo Triviño. Aquí la nota en El País. También es de Alfredo la versión web, que puede ver en Alfa. La versión Beta en cuatro semanas. Abajo, la portada del domingo pasado.

viernes, 4 de marzo de 2016

Queridos compañeros


Los dejo con la Carta abierta del director de El País a la Redacción del periódico. Está plagada de obviedades de lanzamiento, de lugares comunes, de algunas contradicciones y también de la típica apuesta por un futuro digital y global en un diario que todavía no cumple los 40 años. Es curioso que se llame El País un medio que ahora apuesta por un continente, pero así es la historia de todas las cabeceras: nacen como una declaración de principios y con los años se convierten en nombre de fantasía. La novedad es que esta vez el director no escribe a los lectores sino a los periodistas, pero para que la lean los lectores.

Fuera de sarcasmos, vale la pena leerla. La perla es:
Gracias a vuestro sacrificio y colaboración nos encontramos en una posición competitiva y en condiciones de prolongar el liderazgo de EL PAÍS. Pero eso no significa que la batalla esté ganada ni que nuestra supervivencia esté garantizada. La revolución que afecta a los medios no ha concluido aún, el panorama es todavía muy confuso. La crisis, probablemente, no ha tocado fondo todavía. El trasvase de lectores del papel al digital es constante. Se puede dar ya por hecho que el hábito de la compra del periódico en el quiosco ha quedado reducido a una minoría. La mayoría de las personas, fundamentalmente los más jóvenes, buscan la información en otros soportes y la consumen de forma diferente.

También en el ámbito digital la situación sigue siendo aún incierta. La masiva transferencia de lectores de la web a los teléfonos móviles, así como la aparición de nuevos dispositivos portátiles y de amenazas recientes como los bloqueadores de publicidad, junto a otras más conocidas como la instalación de la cultura de la gratuidad, hacen muy complejo también el horizonte en el terreno de los nuevos medios. Empiezo a tener la impresión de que el paso del papel a lo digital es solo uno y no el más grande de los muchos pasos que los periódicos tendremos que dar hasta alcanzar nuestro verdadero espacio futuro.
Debería leer esta erreada.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Presiones hay en todos lados

Parece que por la nota del New York Times del post anterior levantaron la columna de Miguel Ángel Aguilar en El País. Aquí la noticia en el NYT.

Dice que José Manuel Calvo le dijo que si se sentía presionado lo libraba ya mismo de semejante carga. Además está la excusa de Ahora, el nuevo medio lanzado por Aguilar.

No sé qué haría si un columnista de mi diario hace declaraciones públicas sobre las presiones que sufre en mi diario. Presiones existen en todos lados y se hablan con los jefes. Diría que si no se aguantan uno se retira. Y si decide hablarlas afuera, también se retira.

Pero bueno, tampoco parecía que fuera para tanto...

martes, 21 de abril de 2015

Amarillos pero disimulando

Un estudiante de 13 años entró ayer a las 9 de la mañana en su instituto (liceo, secundaria, etc.) hirió a una profesora con una ballesta y mató a un profesor de un machetazo. Otro profesor pudo reducirle. El chaval había sufrido un brote psicótico. Hasta ayer era considerado un adolescente como los otros adolescentes que había en su escuela llena de adolescentes.

Las portadas/tapas amarillas del día son las siguientes:



La peor no es la de El Mundo, aunque a primera vista lo parezca. ¿O sí? Porque, a ver, utilizar la frase de un chaval armado en su peor momento de enajenación y/o confusión mental ¿qué tipo de información aporta sobre el caso? ¿Qué tipo de estímulo genera? ¿Se trata de un estímulo intelectual (no, no piense en un Nobel, piense en usted cuando piensa)? ¿Se trata de un estímulo visceral, emocional, pasional? Podría seguir preguntando pero seguro que usted ya ha pillado el punto.

Fíjese lo que han hecho dentro, en la portada de su suplemento EM2. Un destrozo. Por si no teníamos bastante con la muerte de un profesor y el tremendo shock ocasionado por el incidente, ahí va eso:



La verdad es que estas primeras (y segundas) viscerales no son tan raras en este tabloide. Usted no se desanime, que ellos tampoco lo hacen. Resistir es vencer. Ánimo.

Seguimos. En realidad, es aún peor la primera de El País, que a) Da por hecho que existe un fenómeno llamado "violencia escolar" (como evocando esas pelis de bachilleres conflictivos, etcétera, ya sabe) y b) Concluye que los hechos de ayer "elevan a un nivel insólito" esa "violencia escolar".

Bien, en su propia información –la que debería defender ese titular de primera– registran cuatro casos cuatro de agresiones fuertes a profesores, sin muertes, entre 2006 y ayer. Es una media de 0,4 casos al año. Aquí no se incluye la, digamos, "violencia de baja intensidad". Esta quizá se deduzca de otro dato en el antepenúltimo párrafo (de un total de ocho): la oficina del defensor del profesor del sindicato ANPE registró el curso pasado 234 llamadas telefónicas referidas a agresiones (empujones, insultos, etc.). En España, el año escolar consta de 180 días y hay 28.064 escuelas. donde estudian 8,1 millones de alumnos y alumnas. Hablamos pues de 1,3 incidentes al día, de menos de 0,9 por centro y curso y menos de 0,00003 por alumno y curso.

Claro, en todo lo humano hay grados y no quiere uno minusvalorar esos incidentes, pero tampoco llamaría "violencia escolar" al cuadro que pintan esos datos. Creo que no se dejan calificar de ese modo y menos aún en el diario español de referencia –aunque a este paso no sé cuánto tiempo más les durará el título.

Es una portada/tapa amarilla, sensacionalista, trolera (trucha). Es una lástima, porque la información dentro está muy bien.

Luego vienen las portadas/tapas 'aire caliente':


Claro. ¿Qué querían? ¿Alegría, fervor, fiesta? No entiendo. Cuando ha pasado lo que ha pasado unas 20 horas antes y sales con obviedades y topicazos como "estupor", "drama" o "conmoción" uno puede sospechar que no llevas información nueva y tienes que armar el titular con una sensación y poner a subtitular los hechos que ya todo el mundo conoce desde el día anterior. Eso, aire caliente.

La portada/tapa del día es la del único que lleva información nueva:

"Se derrumbó, le abracé y empezó a llorar como el niño que es"
(entrevista al maestro que redujo al agresor)
Sí, en el segundo piso de la portada/tapa va el topicazo "conmoción en el barrio de Navas". Nadie es perfecto.

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Está muy bien este análisis de Media.cat sobre el barullo que armó ayer la cobertura en la web de este incidente. Entre otras cosas, dice:
"És evident que la situació és confosa i que no hi ha massa informació fiable i és impossible contrastar-la, però potser la solució seria plantejar-se si val la pena fer una cobertura amb aquestes bases". 
Otra vez, las televisiones se coronaron como los medios más agresores (que no es lo mismo que agresivos). Esta mañana, Los chavales de bachillerato (secundaria) de la escuela afectada han hecho una cadena humana ante el edificio para evitar que los medios grabaran a los menores entrando al colegio. Llevaban esta pancarta:

Foto: Agència Catalana de Notícies

domingo, 15 de marzo de 2015

Esto no ha hecho más que empezar


Son dos notas de esas que economizan el viaje y esta vez el personaje es Jeff Jarvis invitado por El País de Madrid a debatir junto con Juan Luis Cebrián en su Escuela de Talento (¡qué oxímoron!). Esta es la nota del debate y esta la entrevista de Patricia Fernández de Lis. No están mal.

Rescato cuatro cosas:
No estoy en contra de cobrar por el contenido periodístico, pero si es único. Pero esta idea de que todo nuestro contenido es único, que nadie lo tiene... me temo que eso se ha acabado.
La sociedad necesita información creíble, fiable, y va a seguir necesitándola.
Si cuando llegue el momento de la desaparición del papel no somos rentables, moriremos.
Creemos que el cambio va rápido pero estoy empezando a pensar que no, que estamos solo al principio del gran cambio.

jueves, 12 de febrero de 2015

Lo que pasa cuando se pierde la independencia


Pasan muchas cosas, como bailar al son de la agenda de los políticos. Pero lo que también pasa es que la gente deja de leer periódicos.