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lunes, 24 de septiembre de 2018

La historia de unos cuadernos

No sé si lo van a poder leer si no son suscriptores de La Nación. Les dejo el link con este relato de Jorge Fernández Díaz sobre el tratamiento periodístico del caso de los cuadernos de la corrupción. Hay también un par de videos que valen la pena.

lunes, 5 de marzo de 2018

El periodismo es una de las bellas artes


Le paso esta entrevista a Jorge Fernández Díaz que apareció en la revista dominical de La Nación de Buenos Aires (5 al 11 de noviembre de 2017, pero confieso que la encontré esta semana en la sala de espera del dentista) Vale la pena, sobre todo cuando Loreley Gafoglio le pregunta por el periodismo y la literatura y Fernández Díaz lanza que el periodismo debería ser una de las bellas artes: 
¿Han convivido sin roces periodismo y literatura?

Se odiaron durante años. Me enamoré de dos minas antagónicas, que me exigían toda la energía ambas y me recriminaban lo que no les daba. Ese conflicto se fue cerrando con Mamá. Ahí descubro cómo conectarlas. Voy a dar una pequeña fórmula para mejorar el periodismo: si se parte de que no sólo el contenido es importante, sino que también lo son la belleza, la forma y la eficacia, creo que el periodismo se convierte en una de las bellas artes. Hoy, con la crisis digital, va en dirección opuesta. Pero yo siempre aspiré a que el periodismo sea una de las bellas artes. Lo he hecho como he podido, con mediocridad, con talento, pero siempre he querido eso. Sólo estoy tranquilo en periodismo cuando escribo una página que podría incluir en un libro así como está, sin que me avergüence después. Por eso me lleva diez horas escribir mi columna; pensarla, toda la semana.
Salvando la cuestión de las bellas artes (las artes plásticas), no es la primera vez que decimos en este blog que el periodismo es un arte y que las escuelas de periodismo deberían saberlo. Fernández Díaz se suma a los que sostenemos que la verdad y el arte no se oponen sino todo lo contrario. Las verdades más importantes quedarían sin decir si el periodismo fuera solo informar.

Hay otra pregunta y otra respuesta que me interesa resaltar:
¿Hacia dónde va la profesión?

Ya nadie le exige al periodismo excelencia en la narración y creo que todavía hay lectores que buscan eso. Se forman ejércitos de periodistas no acostumbrados a pensar por sí mismos. Creo que el papel va a sobrevivir unos diez años más, y que yo seré enterrado con él. Porque el papel me ha hecho feliz y ha hecho feliz a mis lectores, que vienen con el diario.

martes, 2 de febrero de 2016

viernes, 17 de mayo de 2013

"Cristina lee todo"


Lea, por favor, la columna de Jorge Fernández Díaz en La Nación de hoy. Vale la pena el final, pero le adelanto dos párrafos que tienen que ver con el título de esta entrada. Confirma algo que decimos en Paper Papers hace tiempo: los funcionarios ojean los diarios adictos y estudian los independientes.
A veces me pregunto qué hubiera sido de los Kirchner sin los diarios independientes: fueron voraces lectores de ellos, se enteraron de incontables errores cometidos por su propia gestión a través de nuestras páginas y alcanzaron a enmendarlos gracias a que se los señalamos. Esa lectura permanente y espinosa, que hoy continúa Cristina cada mañana con confesada actitud militante, le permite tomar la temperatura de la sociedad, conocer el pensamiento de la oposición y poner en perspectiva las principales acciones de su gobierno. Un país sin diarios críticos sería para ella tremendamente perjudicial, le traería un síndrome de abstinencia, un desasosiego similar al de un lector desesperado y perdido en el Día del Canillita. En tristes ocasiones, uno desea lo que no quiere. 
La peripecia del funcionario y del informe maldito confirma también que sus principales espadas le temen más que a nadie, y que tratan de endulzarle el oído con hechos y estadísticas que encajen con el relato. Y esto no es nuevo: nadie quiere ser un cadáver político. Lo que resulta absolutamente novedoso es que varios de ellos se desahoguen ahora con periodistas o con allegados: les parecen disparatadas las medidas que viene tomando el cristinismo desde hace un año y medio. Estamos hablando del cepo cambiario, el blanqueo de dinero y la consagración de la Argentina como paraíso fiscal, el pacto con Irán, la partidización de la Justicia, la apropiación del papel de diario, la presión desvergonzada a los hipermercados para que asfixien a los grandes periódicos, los planes de intervención al Grupo Clarín y muchas más. Los hombres de la Presidenta muestran su desasosiego frente a estas ocurrencias, las consideran indefendibles aunque aparezcan cada mañana promocionándolas por la radio, y de inmediato nos ruegan discreción. Que no se los nombre, que por favor no publiquemos nada porque "Cristina lee todo".

domingo, 17 de junio de 2012

Detrás de las mentiras

Lea la columna de Jorge Fernández Díaz en la página 2 de La Nación de hoy. Es lo más lúcido que he leído sobre la relación del poder político, el periodismo y Jorge Lanata en la Argentina de estos días. Les resalto este párrafo que define el programa de televisión de Lanata los domingos a la noche (PPT - Periodismo para todos) en Canal 13, del Grupo Clarín:
Tal vez Lanata no esté de acuerdo, pero pienso que esa ideología podría traducirse de esta manera: "El kichnerismo es trucho y yo voy a probarlo". Jorge no aspira a construir una alternativa partidaria ni a inducir un cambio de modelo. Tampoco a plantear un debate cultural, ideológico o económico. Ni siquiera a pensar la política. Sólo pretende mostrar las mentiras y contradicciones del relato que se construye desde el Estado.
Ya lo decía Ben Bradlee en este párrafo que entresaco del libro de Gustavo González, Noticias bajo fuego (Planeta 2011, página 137):
Después de Watergate el periodismo cambió para siempre. Lo que lo cambió fue la presunción -ahora compartida por la mayoría de los periodistas- de que todos los políticos y miembros del gobierno miente instintivamente cuando son interpelados con relación a hechos embarazosos. Antes, para empezar una investigación periodística decíamos: "sigue la pista de la mujer" o "sigue el dinero". Desde Watergate decimos: "sigue las mentiras".
En estos estos otros párrafos Fernández Díaz describe el drama político de la Argentina, por lo menos desde hace 50 años:
Todo este asunto esconde, entonces, ya no la inexistencia de una oposición, sino la constancia de que tampoco existe una idea. Y me temo que el kirchnerismo es, por más que les duela a muchos lectores, la mejor idea del momento. Por default, porque no compite con ninguna otra.
Por una idea nueva debe entenderse un artefacto modernizador que no regrese a las recetas muertas y que no proponga un prekirchnerismo. Me refiero a una convicción flamante y poskirchnerista, una nueva lectura completa de la historia nacional, una articulación superadora. Mientras esto no aparezca, la sociedad se verá sometida a votar por el partido único, o a resignarse a elegir "al menos malo": un peronista con buenos modales, un neoliberal que atrasa o un socialdemócrata sin proyecto.

domingo, 8 de abril de 2012

Una máquina para engañar a los periodistas

Así funciona la máquina de triturar periodistas es la columna de Jorge Fernández Díaz en la página 2 de La Nación (Buenos Aires) de hoy. Léala antes de irse a dormir. Muestra la ciénaga en la que nos estamos debatiendo los periodistas argentinos en estos días.

El poder, todo el poder, embarra la cancha con mentiras para provocar errores y luego desprestigiar a los periodistas y a los medios independientes.

Es lo que hay...

¡Felices Pascuas!