Ya saben los lectores de Paper Papers que no me gusta que los diarios dejen de cumplir su misión de informar con tapas/portadas en blanco o con mensajes como este, de Clarín de ayer. Porque Clarín (y cualquier diario) tiene recursos suficientes para mandar un mensaje directo al gobierno o a los senadores que se aprestan a tratar una ley.
Tiempo Argentino le contesta hoy a Clarín (ver abajo). Pero no me quejo, porque la misión de Tiempo es mandar mensajes a los opositores del gobierno y no a los lectores. Justamente me quejo de que Clarín ya se está pareciendo a Tiempo Argentino. Me hace acordar a La hoguera de las vanidades, la novela de Tom Wolfe en la que el protagonista –Sherman Mc Coy– por intentar arreglar errores con nuevos errores pasa de yuppie neoyorquino y Amo del Universo a oscuro luchador de su propio pleito en los tribunales del estado.
Me imaginaba también un mensaje de la Gerencia de Asuntos Corporativos (o la que sea) a la redacción de Clarín. "Mañana la tapa va con este texto". ¡Pumba! "Avisá que no hay reunión de tapa", manda Kirschbaum a su secretaria mientras sigue escribiendo sobre Moyano y el relato oficial para la página 3.
Y los lectores de Clarín, que esperan información sobre cientos de temas, se encuentran con un mensaje que no es para ellos...
En Clarín solo atinan a profundizar los errores que los llevaron a donde están. Todavía no entiendo cómo llegaron hasta ahí, pero menos se entiende la insistencia en la estrategia equivocada. Cualquier ejército, partido político, equipo de fútbol, cambia la estrategia y los generales, candidatos o entrenadores después de una derrota. Mucho más después de dos o de tres... A Clarín le falta estrategia y cabeza y le sobra soberbia, pero en lugar de atender estas advertencias se enojan con quien se los dice, como Jorge Rial (en este momento tiene 1.107.712 seguidores).


