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martes, 8 de diciembre de 2015

El kirchnerismo, los parásitos y el negocio del periodismo

En Pecado original, el libro sobre Clarín, los Kirchner y la lucha por el poder, cuenta Graciela Mochkofsky como se pudrió la relación entre Néstor Kirchner y Héctor Magnetto entre febrero y marzo de 2008 (páginas 183 y ss). Se los resumo:

Cuando el ya expresidente Kirchner decide dar batalla contra los productores agropecuarios (el campo), el CEO y principal accionista del Grupo Clarín le explica que no se está enfrentando contra cuatro personas (los integrantes de la mesa de enlace de las agrupaciones rurales) sino contra una base social muy amplia de la Argentina. Clarín podía secundar algunas peleas políticas de los Kirchner pero no podía ir contra esa base social porque ahí estaban sus lectores y eso era ir contra el negocio del Grupo. Estaba diciendo que si lo seguían en esa pelea inútil no solo se perdía toda la eficacia de sus medios de comunicación al perder sus audiencias; además de eso quebrarían.

Empezó en esos días la pelea sorda que dejará secuelas terribles en los medios de comunicación de la Argentina, pero sobre todo en los periódicos y en el mismo concepto del negocio del periodismo.

Antes ya ocurría en menor medida, pero desde que el matrimonio Kirchner rompió su alianza con Clarín, necesitaron de una notable cantidad de medios amigos para contrarrestar los mensajes en su contra difundidos por todos los medios del Grupo, que ocuparon contra el gobierno toda su artillería, su infantería y su caballería para atacar sin cuartel y sin reparar en gastos.

Entonces los Kirchner usaron la pauta publicitaria para equilibrar los mensaje y comprar al periodismo domesticable, hasta tal punto que aparecieron medios solo para vivir de esa pauta, se inventaron anuncios inútiles y se establecieron retornos -cohecho liso y llano- hacia los funcionarios del gobierno nacional que otorgaban la pauta. Así que la nueva lógica del negocio del periodismo pasó de contenidos + circulación x publicidad a la de pauta x retornos x contenidos.

La pauta no se entrega por la circulación o la penetración de los medios que la reciben sino por los retornos que engrosaron los bolsillos de los funcionarios que la administraban. El estado paga en blanco el triple de la tarifa comercial por la publicidad que contrata, pero un tercio debe volver en efectivo y en negro a los funcionarios, otro tercio a pagar impuestos por la cifra original y el resto es casi lo mismo que paga cualquier empresa privada por la publicidad que sí necesita para vender.

El primer problema es que esos medios son muchos y hoy tienen capacidad de lobby para exigir al estado tanto pauta como privilegios, amparados en la libertad de expresión, en su condición de patrimonio cultural o extorsionando lisa y llanamente al poder político.

El segundo problema, cuando cambia el gobierno, es de los medios que viven solo de la publicidad oficial. Si el gobierno de Mauricio Macri se las retira, quiebran. Ese era el riesgo que corrían.

El tercer problema es de los inocentes, los que se mantuvieron en el negocio genuino del periodismo, enmarañada ahora en la lógica K. Ocurre que al haber muchos más medios que los que puede soportar la pauta publicitaria –de los gobiernos o comercial– el mercado de la publicidad se empiojó hasta volverse imposible, como ocurre con tantos emprendimientos en la Argentina, que son buenos negocios hasta que los descubren los parásitos, entonces dejan de ser buenos negocios para todos, pero los que se quejan son los parásitos.

Clarín, los Kirchner y el pecado original. En Paper Papers, 5/10/2011

martes, 28 de enero de 2014

Un oficio imperfecto


Por fin Hernán Casciari desclasificó los 16 números de la revista Orsai. En el 13 hay dos artículos que les recomiendo. El primero está también -con ligeras modificaciones- en El puercoespín de Graciela Mochskofski. La apertura en las páginas 46 y 47.


Más adelante, con apertura en las 66 y 67, está la crónica de Enric González sobre Un oficio imperfecto. Vale la pena leerla completa. El 30 de abril de 2013 había subido solo la primera página del artículo ya que era lo único que había a mano. Todavía no está en ningún otro sitio.


miércoles, 13 de marzo de 2013

Tenemos a nuestros lectores con nosotros


En septiembre de 1999 cuatro chicas, estudiantes de periodismo en la Universidad Austral, entrevistaron a Jacobo Timerman en La Biela, un conocido bar de Buenos Aires que él llamaba "mi partenón". Cuando era pasante en el diario La Nación, Sofía Amado supo que Graciela Mochkofsky trabajaba en la biografía de Timerman y le ofreció la entrevista que tenía granada en dos microcasettes. Fue la última que le hicieran a uno de los más grandes periodistas argentinos: murió dos meses después. Las otras estudiantes eran María Elizalde, María Saravia y Ángeles Ugarte y entrevistaban a Timerman a pedido del profesor Fernando Ruiz, que preparaba entonces al historia del diario La Opinión que se publicó como "Las palabras son acciones".

Graciela Mochkofsky acaba de publicar la desgrabación en "El Puercoespín". Coincide con el lanzamiento de la segunda edición –la definitiva– de su biografía de Timerman, que tengo que ponerme a leer ya mismo. Vale la pena leerla completa y ver esta promoción de Planeta que contiene algunas de las frases que dijo don Jacobo en esa entrevista.



Elegí la frase que más me gustó de Jacobo Timerman para el título de este post. El párrafo completo es este y está al final de la entrevista:
Un día amenaza de bomba. Entonces ordeno evacuar el edificio pero yo me quedo con mi hijo. Sentados los dos. Porque algún ejemplo de que uno enfrentaba había que dar. Entonces me dijo: “Papi, estamos muy solos”. Le digo: “No; tenemos a nuestros lectores con nosotros”. Ese instante cubre todo lo que me queda de emoción, de ideas. Haber podido vivir ese instante. Como decía Goethe: “Oh, instante, detente, eres tan hermoso”
Pero lea este otro párrafo. Es genial y terrible a la vez. Toda una clase de periodismo en diez líneas:
Todos los años en el cementerio de la Tablada profanan tumbas. Anteayer 70, 50 o 40. La Nación sacó hoy un editorial protestando. Ahora, supongamos que La Nación hubiera puesto a sus periodistas a investigar, porque hay muchos elementos de investigación. Yo también he investigado. Ahí viene tu pregunta: “interpretar o investigar”. Todo eso se mezcla. Interpretás que fue un atentado a la sociedad e investigás qué es lo que ocurrió. Cinco periodistas de La Nación colocados por tres días en ese barrio, recorriendo casa por casa, las comisarías, inmediatamente te dicen lo que pasó. Quiénes fueron, cómo se llaman, fue Pepe, fue el Banana, todos los conocen, todos los policías los conocen. Pero no, hicieron un editorial. ¿Qué es un editorial? Un editorial es aquello que nadie lee. Nadie lo lee. En el diario La Opinión, que yo tenía, no había editoriales.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Clarín y la autoridad moral


Terminé de ver anteanoche el documental completo Clarín: un invento argentino. Van algunos comentarios:

1. El documental ha sido encargado por la Presidencia de la Nación y producido por la TV Pública, en abierta pelea con el Grupo Clarín desde mediados de 2008. A pesar de eso no evade su antigua amistad con el grupo y da una explicación por lo menos tan convincente como la que da Clarín.

2. Tiene buenos testimonios y documentos más que interesantes. Especialmente los de Garciela Mochkofsky y Martín Sivak entre los periodistas, de Guillermo Mastrini entre los académicos y de Guadalupe Noble y Oscar Camilión entre los protagonistas. Faltan testimonios de adentro de Clarín, o de gente que quiera a la empresa o amigos de los propietarios. No vale solo Osvaldo Papaleo hablando de Papel Prensa y Juan Sasturain es un cómico que está de más. Horacio Vertbisky y Pablo Llonto están claramente de un lado en esta pelea, pero se nota el esfuerzo por mantener cierta neutralidad y creo que sus testimonios son buenos, igual que los análisis de Alejandro Horowicz y Martín Becerra. Vertbisky debería aclarar que relata hechos que conoce por su parentesco político con Bernardo Sofovich.

3. Después de ver el documental queda la misma sensación que siempre se siente al acercarse a Clarín. Todo es complicado y nada es lineal. Parece la familia del Pato Donald que sigue un sistema de información soviético. Pocas cosas se pueden mostrar a la luz del día y siempre hay que dar explicaciones. El diario debería ser de los herederos naturales de Roberto Noble, pero no es ni de su viuda ni de su hija. Hasta el mismo matrimonio de Ernestina y la adopción de sus hijos son parte de una estrategia política y empresaria casi imposible de desentrañar. En el centro de toda la historia aparece Héctor Magnetto: un personaje inhumano y desentrañable; un intocable sin genealogía ni descendencia que se quedó con todo según una estrategia de acumulación idéntica a la de la política de verdad. Pero a todo esto ya lo sabíamos.

4. Reafirmo una vez más mi seguridad de que la dirección del Grupo Clarín ha errado su objetivo hace muchos años. Insisto es que tiene todo el derecho a defenderse en los tribunales, pero el problema es político y no jurídico: la acumulación de poder fáctico en la Argentina es esencial en la estrategia política de los Kirchner. Clarín ha jugado en esa cancha mucho tiempo con la complicidad de presidentes, dictadores, políticos, ideólogos, sargentos y funcionarios de todo pelaje. Ahora solo le queda la estrategia jurídica porque no tiene ninguna autoridad moral para hacerlo en la política ni en la opinión pública. No pueden quejarse del relato del gobierno cuando ellos mismos han reinventado una y otra vez su propia historia desde el nacimiento del diario.

5. Está en su código genético: Clarín es un alacrán que se envenena con su propio aguijón y eso ya no tiene remedio. Tal cual: es el típico invento argentino.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Clarín, los Kirchner y el pecado original (2)

Siempre es bueno que alguien te de la razón, mucho mejor si lo publica Graciela Mochkofsky en Su Majestad El País de Madrid (así le decimos, convencidos, con CRR cada vez que lo mencionamos). Lean lo que dice del resultado de la pelea de Clarín con los Kirchner.
Desde 2009, no ha hecho más que perder. 
Ya perdió negocios multimillonarios: la exclusividad de la transmisión de los partidos de fútbol y la libertad de controlar la producción de papel periódico, y otros de resolución todavía pendiente en la justicia. También perdió el ingreso a negocios estratégicos: por ejemplo, el acceso a una telefónica que tanto quería Magnetto. También perdió lectores: el diario tiene menos de 300.000 lectores diarios de promedio y no deja de caer desde 2005, mientras algunos competidores, como La Nación, crecieron. También perdió prestigio y credibilidad. 
Y, sin embargo, persiste como si no tuviera ya más nada que perder. No es cierto: aún maneja un negocio de 522 millones de pesos de ganancia anual que juega cada día en la trinchera de lo que, a todas luces, parece una batalla perdida. Porque, como ocurrió en la Gran Bretaña de Rupert Murdoch, un modelo de relación entre la prensa y el poder político, que dio una posición dominante a Clarín en los últimos 30 años, ha muerto. 
Sólo Clarín parece no entenderlo.
La misma idea del post El 7 de diciembre ya pasó, pero esta vez dicha con la autoridad de la autora de Pecado original.


Clarín, los Kirchner y el pecado original, en Paper Paper, 5/10/2011

martes, 29 de noviembre de 2011

¿Quién tiene el poder?

Sí. Ya sé que es tarde. El reportaje Periodistas vs Periodistas de Astrid Pikielny salió el domingo 13 de noviembre en el suplemento Enfoques de La Nación. Vale la pena. Léalo. Hay opiniones de todo tipo, pero de nuevo prefiero la de Ernesto Tenembaum citada así por Pikielny (ya decía lo de los periodistas obedientes más que militantes):
"Cuando matan a Ferreyra, ¿quién abrió las preguntas que finalmente fueron respondidas por la Justicia? La prensa privada. ¿Quién le hizo las preguntas a Aníbal Fernández sobre la zona liberada que generó la policía? Longobardi", enumera Tenembaum y no elude referirse al caso Herrera Noble que involucra a la dueña del Grupo Clarín, para el que él trabaja. "La mejor cobertura fue la de Perfil y la de Graciela Mochkofsky en el libro "Pecado Original". Incluso en TN hicimos una cobertura muy favorable a que los hijos se hagan los análisis. Y las grandes investigaciones y denuncias sobre el grupo Clarín fueron hechas por la prensa privada: Julio Ramos, Jorge Fontevecchia, Jorge Asís en una novela y Jorge Lanata, que mandó un fotógrafo a sacarle una foto a Magnetto. En la prensa pública sólo hay obediencia".
También destaco las opiniones de periodistas de diarios del interior, de esos que Magdalena Ruiz Guiñazú metió sin mucho criterio en la bolsa de los oficialistas. Entre ellas prefiero la pregunta que se hace Julio Rutman, de Radio Nacional Mendoza:

¿Quién tiene el poder en la Argentina?

Ahí está la esencia del problema. Denunciar los abusos del poder es misión de la prensa. Pero de todo el poder, no solo del político. Todos, pero sobre todo los medios del interior, dependemos de los anuncios de los que tienen poder. Y todos los que tienen poder han aprendido a usar la publicidad para inclinar la balanza de los medios y de algunos periodistas a su favor. Y los que les enseñamos a hacerlo fuimos nosotros que somos en gran parte cómplices de la misma situación que denunciamos.

El reportaje se completa con un artículo de Raquel San Martín, que también recomiendo, con abundantes citas de dos encuentros sobre periodismo militante o independiente. Destaco dos de Fernando Ruiz:
Así como hay medios oficialistas que tienen una mirada sesgada y militante, sin matices, hay medios opositores que hicieron lo mismo desde el lado inverso. Los contendientes se terminan pareciendo. Es la estrategia menos inteligente de los medios de comunicación independientes, porque se meten de lleno en el terreno de la política. Es cierto que los medios siempre han sido actores políticos, pero hay una dimensión profesional que respetar, y hoy muchos columnistas no hacen periodismo, sino política.
[…] 
La polarización es una técnica de acumulación de voluntades que da frutos políticos, por eso se mantiene. Salir de este enfrentamiento no es una decisión del periodismo. Otro problema es que el periodismo construido con fondos oficiales depende de la continuación de la guerra. Sólo tendrán fondos si la guerra continúa.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Clarín, los Kirchner y el pecado original

El titulo principal del libro lo dice todo: esa relación nació dañada. 


Los videitos que publica Perfil con la entrevista de Juan Pablo Mansilla y Facundo Falduto a Graciela Mochkofsky son tan buenos que casi no hay que leer Pecado Original. Clarín, los Kirchner y la lucha por el poder (Planeta Espejo de la Argentina, 2011). Ahí está lo mejor, como el relato de la ruptura entre Héctor Magnetto y Néstor Kirchner cuando empezaba el conflicto con el campo. Igual prometo comprar, leer y comentar el libro... en cuanto vuelva a Buenos Aires.

Mientras, puede entretenerse con la entrevista:

 

lunes, 25 de abril de 2011

La noticia como conversación

Graciela Mochkofsky describe en Sala de Prensa los avatares de sus compañeros de Máster en Periodismo de la Universidad de Columbia: esos que pasaron de ser la flor y nata del periodismo mundial a vender cosméticos a domicilio. El artículo ese publicó en marzo del año pasado, pero lo veo hoy gracias a un tweet Juan Pablo Mansilla.

Graciela cita el artículo de Eric Alterman en The New Yorker de marzo de 2008 (publicado por esta casa ese mismo mes y año -ya sabe: léalo antes en Paper Papers). Esta versión es lo más cabal que se ha dicho sobre el hijo que nacerá de la cruza entre internet y los diarios:
De una elite preparada que detentaba el poder de la información y la distribuía entre un público mayormente pasivo, a una sociedad que aspira a manejar colectivamente, mediante una conversación, la distribución de la información que necesita.

sábado, 5 de abril de 2008

Odian la libertad

Los ataques a la prensa de la presidente -y del gobierno en general- no han sido nada comparado con la noticia de la que dan cuenta los diarios hoy: el intento de acusar a los medios de discriminación con sus informaciones.

Pretenden aplicar a los medios argentinos la ley antidiscriminación, basados en el derecho a la información. Quien decidirá si algún medio discrimina será el Observatorio de la discriminación en Radio y Televisión, integrado por el COMFER, el Instituto contra la Discriminación y el Consejo de la Mujer (reparticiones públicas dependientes de la presidencia de la nación). Ahora han invitado a sumarse al observatorio a las Facultad de Ciencias Sociales de la de la Universidad de Buenos Aires y a otras universidades públicas. La asistencia del decano y vicedecano de la facultad de comunicación de la UBA es suficiente muestra de la escasa independencia ideológica de ¡una facultad!

Pero todavía más grave es que en nombre de la libertad y de la pluralidad, una facultad se alce para juzgar los contenidos de los medios y acusarlos de discriminadores. Ayer mismo lo hizo al asegurar que durante el paro agropecuario, algunos medios "lejos de importar afirmaciones de hechos o apreciaciones opinables, llenan de vergüenza e indignación por sus contenidos clasistas y racistas y por la supina ignorancia que revelan".

La presidente y muchos de sus funcionarios y seguidores son fascistas: odian la independencia de los medios y libertad de los ciudadanos y odian las críticas. Y hay facultades que se construyen sobre el odio al mismo objeto que estudian...

La noticia en La Nación y en Página 12. Y la interesante columna de Graciela Mochkofsky en Perfil.