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martes, 28 de enero de 2014

Un oficio imperfecto


Por fin Hernán Casciari desclasificó los 16 números de la revista Orsai. En el 13 hay dos artículos que les recomiendo. El primero está también -con ligeras modificaciones- en El puercoespín de Graciela Mochskofski. La apertura en las páginas 46 y 47.


Más adelante, con apertura en las 66 y 67, está la crónica de Enric González sobre Un oficio imperfecto. Vale la pena leerla completa. El 30 de abril de 2013 había subido solo la primera página del artículo ya que era lo único que había a mano. Todavía no está en ningún otro sitio.


martes, 5 de junio de 2012

La evolución de la revolución


Cuando vi esta portada en el respaldo del asiento de adelante del avión de Austral me salió un gesto de hastío. Además de Alta la insulsa revista de vuelo de Aerolíneas Argentinas y Austral, editada por Manzi Publicidad- en esas compañías te encajan Cielos Argentinos, del Grupo Veintitrés... de Sergio Szpolski y Matías Garfunkel, que son socios a su vez de Mario Pergolini en Vorterix... el nuevo emprendimiento multimedia que incluye radio, televisión, internet, música y espectáculos.

Pero tengo que confesar que la tapa me tentó y que al leer la nota el gesto se me borró de la cara. Superé el asco de leer la revista obligatoria y su propio autobombo (chapuza/chivo/camarón/quiosco... pagados con nuestros impuestos) para leer la súper interesante entrevista de Alex Milberg a Mario Pergolini, en la que cuenta que el proyecto significa poner por obra de verdad el estilo freemium basado en creative commons:
La música es un commodity que todas las radios comparten. Ya nadie oye la radio o va a un canal de música para ver cuándo pasan su canción favorita. La busca on-line y punto. Entonces había que inventar algo distinto: conciertos en vivo, noticieros, calidad de sonido única.
Decía que Vorterix es a la vez teatro, estudio de televisión, estación de radio, discográfica...
Así serán los acuerdos que hagamos con las bandas: ellas tocan, nosotros hacemos los discos o las piezas que resolvamos vender, no hay intermediarios, por lo cual se llevan un porcentaje más alto y, al cabo de un año o lo que fuera, ellos se quedan con todo. Son los artistas los dueños de ese material.
Lo mismo que está intentando Hernán Casciari en la industria editorial: después de renunciar a la explotación del 10%, lanzó su propio sello que reparte por partes iguales las ganancias entre autor y editor, con un éxito notable.

Dos tipos que están rompiendo -por fin- con el gastado y opresor esquema de derechos basado en la imprenta de Gutenberg.

Los dos mundos de la letra impresa, en Paper Papers, 22/12/2011

viernes, 6 de abril de 2012

Otro que inventa el futuro del periódico


Sumo a Michel Butel a la lista de los que están fabricando el periódico del futuro. Ya saben que estoy seguro que no son los dueños del New York Times ni del Times de Londres.

Butel acaba se lanzar L'Impossible. Lean su historia en
el blog de Javier Errea. De donde copio estas traducciones del manifiesto de Butel:
“Porque los periódicos me han dado, desde pequeño, toda la información sobre el estado del mundo y de la sociedad en la que vivía. Y porque algunos de estos periódicos han conformado mi espíritu crítico (…)”. 
“Porque quiero cambiar el mundo. Cambiar el mundo no es algo que se pueda decidir. Pero sí se puede cambiar el estado de ánimo de los que viven en este mundo. Un día, si las circunstancias lo permiten, ellos contribuirán al verdadero cambio (…)”. 
“Porque la información ha muerto. Se ha vuelto inaudible, invisible… si no es animada por las palabras, por una lengua, por un estilo, por un pensamiento. Un periódico tiene que ser un acontecimiento —en el sentido radical de la palabra— en la vida de cada uno. Tiene que remover. Tiene que inquietar. Tiene que emocionar. Tiene que transmitir energía vital cada día. Y, como una droga beneficiosa, crear adicción (…)”. 
“Porque un periódico debe ser hecho como una obra de arte. Como una escultura, como una novela (…)”.

Butel está redescubriendo el secreto de los periódicos junto con Julius Wiedemann, Hernán Casciari y Tyler Brûlé, quizá sin conocerse y cada uno en su estilo.

Gracias a MRA.

Los dos mundos de la letra impresa, en Paper Papers, 22/12/11

jueves, 22 de diciembre de 2011

Los dos mundos de la letra impresa

Para tí, Lucía es el último post de Hernán Casciari en Orsai. Describe allí los dos mundos de la letra impresa que de algún modo habían anticipado Steward Brand y luego Nicholas Negroponte hace por lo menos 30 años. Casciari:
El viejo mundo se basa en control, contrato, exclusividad, confidencialidad, traba, representación y dividendo. Todo lo que ocurra por fuera de sus estándares, es cultura ilegal.
El mundo nuevo se basa en confianza, generosidad, libertad de acción, creatividad, pasión y entrega. Todo lo que ocurra por fuera y por dentro de sus parámetros es bueno, en tanto la gente disfrute con la cultura, pagando o sin pagar.
Lo que se puso viejo, pero viejo de verdad, es el copy-right o derecho de autor, que es esencialmente a Gutenberg artifact, como decía Negroponte en Being Digital (1995). Las editoriales –también las de periódicos– están basadas en el valor de la letra impresa, de la información contenida en el papel. Pero esa información no vale nada. Nunca valió nada, pero mientras vaya unida al papel, a los átomos, hay que transportarla y se puede cobrar. Y se la cobramos al que lo compra, no al que la lee de ojito en el metro o lo pide prestado en el bar. Debíamos saber hace tiempo que la información no se consume con el uso y que quienes venden productos editoriales no venden información sino un objeto con el que el comprador se gratifica. Las editoriales no venden información. Nunca lo hicieron ni lo tienen que hacer, a pesar de lo que digan algunos consultores y otros vendedores de humo. Los que buscan información la buscaban ahí y la seguirán buscando donde sea, pero esos no son sus clientes.

A ellos se aplica lo que dice Negroponte cuando asegura que en la era digital los medios no son más extensiones del hombre, sino diferentes corporizaciones del mismo mensaje. Y no se aplica a los que se dan el gusto de comprar y retener un objeto, como un disco compacto con su librito, una película en su estuche y póster, un libro, una revista... o algo consumible, como un café expreso, un sándwich de jamón y tomate o un plato de gazpacho, bien servidos. Y el periodismo -no la información- tiene mucho que ver con esto.

A eso lo saben, además de Hernán Casciari, Julius Wiedemann y Tyler Brûlé.

Átomos, bits y periodismo, en Paper Papers, 30/12/08

jueves, 8 de diciembre de 2011

Haga todo al revés



Vean y oigan a Hernán Casciari en el TED del Río de la Plata. Cuenta en persona la historia de Orsai. Vale la pena. Son 18 minutos.

Aquí los posts de Paper Papers sobre Orsai.

lunes, 10 de enero de 2011

Orsai: por fin algo en el medio

Ya tuve tiempo de leer gran parte de Orsai y de meterme en la lógica de la revista como para animarme a decir algo. Pero adelanto que debería ver por lo menos dos números más para juzgar en serio sus contenidos.

Orsai no tiene pretensiones de actualidad ni más menú de secciones que la entrada y sobremesa de cada nota, a cargo de Hernán Casciari que dialoga con Chiri Basilis y Jorge González. Difícil distinguir entra la ficción y la realidad en unos cuantos relatos, como los de Agustín Fernández Mallo (novelista) o Hernán Iglesias Illa (sin concesiones hasta ahora a la ficción). Me gustó el rescate de Enrique Meneses por José Luis Perdomo y me parece un poco traído de los pelos el ensayo sobre escritura para niños de Natalia Méndez. Todas las historias están contadas con calidad y buen texto escrito o visual y muy bien ilustradas. Un poco repetitivas y bastante gratuitas, para mí, las referencias a la religión en varias historias. Me gusta el estilo desenfadado del editorial, los comentarios y el colofón, pero eso no es una novedad en quienes conocen a los autores. También me gusta el riesgo que corren. Y encontré algunos pocos errores de tipografía: paciencia.

Valioso el intento de perder el pasaporte de Alejandro Seselovsky para provocar la Crónica del deportado en el aeropuerto de Barajas. Es la única historia con actualidad y producción editorial de la revista. Por desgracia o por suerte no pasó nada: uno espera que le peguen una pateadura a Seselovsky, pero no hay caso, justo ese día todos se portaron como Dios manda y Seselovski no se hace el loco. Al final vivió la misma historia superaburrida de casi todos los deportados; los que no tienen una coartada del tipo "vengo a recibir el premio Rey de España de Periodismo" o "mi novia se está muriendo en el hospital de Albacete". Lástima el error en el apellido -bastante conocido- de Luis García Tezanos-Pinto, el diplomático argentino que lo atiende en Barajas (ni una tarjeta le dejó); no era tan difícil sacarlo y le quita verosimilitud al relato.

¿Qué es Orsai? me pregunté después de leerla. El editorial la describe como una revista literaria. Pero ese género parece tan solemne que me resulta pesado. Es un libro periódico y cuesta el precio de un libro. Dice el editorial que cuesta la suma de "quince periódicos de sábado" pero eso es como comparar una mesa de roble con quince trampolines. Es un objeto editorial casi perfecto, gráfico 100 por 100, para los que aman las buenas historias contadas en tinta sobre papel. Una revista literaria, me rindo, aunque parezca solemne (ya me dejará de parecer). Un producto tan material y sabroso como una pizza estilo argentino.

Si se me ocurre algo más lo agrego. El resto está todo en el blog de Orsai y en los comentarios a las notas o en el blog Malas Palabras.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Pasión con libertad

Me haré fanático de Orsai como las cosas sigan así. Lean el último post de Hernán Casciari:
La revista que estamos haciendo con el Chiri es, sobre todo, ganas enormes de volver a leer largo y tendido, y de que cada colaborador escriba hasta que se le antoje. Queremos tener en las manos un papel que no te venda nada, ni explícito ni subliminal. Regresar a la crónica periodística y a la ilustración de calidad, y que las fotos te cuenten una historia, y que cada línea y cada desglose esté hecho por personas apasionadas, y no por burócratas, pasantes, acomodados y becarios.
Eso sobre la revista/libro que sale el próximo 1 de enero. Pero también pueden leer su opinión sobre Grijalbo, Sudamericana, Mondadori y Random House. También de Plaza & Janés. Gracias Lucas.

NOTA (1/10) me aclara un amigo de La Nación que Casciari es muy injusto con el diario. Es la otra campana: dice que lo convocaron, le dieron libertad, lo cuidaron y lo defendieron y el contesta con este post tan ingrato.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Orsai: no hay crisis editorial sino moral

Este es el concepto editorial de Orsai, la revista/libro trimestral que lanzarán Hernán Casciari y Christian Basilis el 1 de enero de 2011 en Barcelona:
Nuestra obsesión, de ahora en más, es demostrar que no hay crisis editorial ni económica, sino moral. Lo que hay son medios tradicionales que piensan nada más que en el dinero y se cagan en el lector, lo arrinconan y lo vician de mentiras y de engaños. Nuestro antojo es un medio de comunicación humano, honesto, de una transparencia obscena, un medio gráfico que den ganas de recibir por abajo de la puerta, pero ganas en serio. Como recibíamos en los ochenta y los noventa las revistas que nos gustaban. Y que murieron. Todas murieron.
Léalo todo en el blog de Casciari, que tenía abandonado hace más de un año y que se convierte desde este post en el backkstage de la revista que...

1. No tendrá publicidad, ni subsidios privados o estatales
2. Tendrá la mejor calidad gráfica del mercado.
3. Prescindirá de todos los intermediarios posibles.
4. Tendrá una versión en papel y otra, dinámica, para tablets.
5. Escribirán y dibujarán únicamente personas que admiremos mucho.
6. Llegará en menos de siete días a cualquier país del mundo.
7. Será trimestral y tendrá más de doscientas páginas.
8. En cada país costará lo que un libro (gastos de envío incluidos)
9. Contará con un capital inicial de cien mil euros.
10. La plata la ponemos nosotros, porque el sueño es nuestro.
11. Si salvamos la inversión, somos felices.
12. Si no salvamos la inversión, nos chupa un huevo.

¡Enhorabuena!

Lo encontré gracias a un tweet de Ignacio Escolar.