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lunes, 1 de mayo de 2023

Una profesión de próceres

El miércoles pasado asistí a una reunión de graduados de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral que trabajan de periodistas. Experiencia muy interesante, ya que se trataba de un diálogo entre ellos, coordinado por Fernando Ruiz, en el que exponían su visión del periodismo después de más o menos años de profesión. Sus dudas, sus temores, sus dilemas, sus preguntas... 

Hubo de todo porque todos hablaron y expusieron su visión sobre la propuesta de Fernando. Una vez más compruebo que lo más interesante resulta siempre verse con antiguos alumnos: a todos siento como propios a pesar de no conocer a algunos por no haber coincidido con ellos.

La reunión empezó con un disparador, un planteo sobre el estado actual de la profesión, presentado por Jerónimo Biderman Núñez, exalumno, profesor de la Universidad de San Isidro, de la que también es Vicerrector General y de Investigación y Extensión. Aparecía en ese estudio la credibilidad del periodismo en la Argentina de hoy, realmente baja por la grieta política, que todo lo contamina.

Me bastaba con asistir y aprender, pero al final de la mañana Fernando me pidió que dijera unas palabras sobre lo que había oído. Después de atender las dificultades, sobre todo económicas, por las que pasa la profesión, se me ocurrió recordarles que nuestra misión es cambiar el mundo con la verdad y no ganar dinero, entre otras cosas porque el mundo no se cambia con dinero y sí se cambia con la verdad. 

Periodismo es el arte de decir la verdad y no el arte de hacerse ricos. La verdad es la esencia de la profesión y jamás debemos renunciar a ella. El problema es que la verdad molesta. ¿A quiénes? A los mentirosos, a los cínicos con poder. Quizá por eso el periodismo siempre fue también una profesión de próceres que anotan en su carrera la persecución, la cárcel y a veces la muerte.

Y en el periodismo, como en todas las artes, no gana dinero el que busca ganar dinero sino el que dice la verdad, aunque moleste al poder.

domingo, 26 de junio de 2022

Periodismo y poesía *

El sábado 18 de junio el Papa Francisco mantuvo una reunión con las autoridades de la Sociedad de San Pablo que estaban reunidas en Roma y pidieron esa audiencia para recibir la bendición y los consejos del Santo Padre. La Sociedad de San Pablo, también llamados Paulinos, es una familia de instituciones eclesiásticas que tienen por fin difundir el cristianismo a través de los medios la comunicación social. Fue fundada en 1914 por el padre Santiago Alberione en Alba, Italia.

La reunión tuvo lugar en la renacentista Sala del Consistorio del Palacio Apostólico y, nada más comenzar, pasó algo que pocas veces pasa y que es siempre digno de mención. Cuando le trajeron el discurso, el Papa se lo devolvió y dijo en italiano a los presentes: aquí está el discurso que tengo que pronunciar... Pero, ¿por qué perder el tiempo diciendo esto cuando ustedes lo pueden leer después? Y empezó a improvisar un discurso que no tiene una palabra de más y que es a todas luces su pensamiento, sin los filtros del speechwriter.

Ahí Francisco dijo lo que piensa de los periodistas y de los medios de comunicación, tanto que esa charla improvisada debería ser el preámbulo de la constitución de cualquier escuela de periodismo, sea de inspiración cristiana o no cristiana y también anticristiana. Por suerte y gracias a Dios –y aunque no les guste a los feligreses de Maradona y de Messi– Jorge Bergoglio llegará a ser el argentino más influyente en la historia de la humanidad y no es de balde cada palabra que dice, aunque todavía no tengamos ni una pizca de la perspectiva histórica que habrá cuando estas cosas se valoren de verdad.

Según la traducción oficial de la Santa Sede, en uno de los párrafos que quería destacar Francisco dijo, entre otras cosas: lo primero que comunica un comunicador es a sí mismo, sin quererlo, quizá, pero es él mismo. Este habla de este tema, pero es importante cómo habla: claro, transparente; es él mismo que habla. Esto es originalidad. En este sentido, los comunicadores son poetas.

El periodismo es un arte y su verdad es la verdad de las artes. Lo decía hace unas semanas en este mismo espacio cuando El Territorio cumplía 97 años. Insistía entonces, como hace tiempo, que nuestra verdad es tan verdad como la de los científicos o de los jueces, y ahora agrego la verdad de las religiones. Decía el medievalista alemán-norteamericano Ernst Kantorowicz (1895-1963), que hay tres profesiones que visten toga para significar que solo rinden cuenta a Dios de las verdades que sostienen: los jueces, los universitarios y los sacerdotes.

Los periodistas no usamos toga y rendimos cuenta a los hombres y a sus leyes de lo que sostenemos, pero lo que sostenemos siempre tiene que respetar la realidad, los hechos; y en ese respeto consiste la verdad. Nuestro modo de buscar la verdad es asintótico, no llegamos nunca definitivamente a ella, pero tenemos obligación de acercarnos aunque eso suponga involucrarnos con lo que pasa, mojarnos con las lágrimas de los que sufren, mancharnos con la sangre de los heridos y también celebrar con los que festejan sus triunfos. Tampoco llega a la verdad absoluta nada que busque un ser humano, pero debe acercarse todo lo que pueda a la realidad si quiere decir la verdad más cabalmente. Eso es propio de la pintura, la música, la literatura, el teatro o la poesía... y también del periodismo. Y es la razón por la que las escuelas de periodismo deberían integrarse en las facultades de letras de las universidades a las que pertenezcan.

Como en cualquier arte, la obra se parece al artista como el hijo a sus padres: nada más certero ni más justo. Y también dice Francisco que el periodismo es una vocación, y por ser una vocación no es tanto un estudio o una carrera como un llamado a servir a la verdad.

* Publicado en El Territorio en 26 de junio de 2022

jueves, 29 de junio de 2017

Buque insignia


Cuando le expliqué a un periodista que El Territorio no es un diario no me entendió, así que seguí explicando que El Territorio tiene un diario, para ilustrar la idea de que el diario es apenas uno de tantos soportes de una empresa periodística. "-Bueno, pero es el buque insignia", me contestó.

No sé si pensaba en la fragata Libertad, que es el buque escuela de la armada argentina, pero me gustó la idea y por eso la cuento. El diario es nuestra fragata Libertad, quizá el buque más conocido de la flota de mar argentina, pero no necesariamente su buque insignia, que es el del jefe de la flota, sea el que sea. La fragata Libertad no sirve para ganar batallas pero nadie niega su utilidad, como emblema y como tradición.

Sea o no sea el buque insignia, la Libertad es un buque escuela. Otra nota bien interesante de los grandes veleros de nuestras armadas, muy aplicable a los periódicos que integran una flota de medios bajo una misma cabecera.

Buena idea la de aquel periodista de la televisión pública de Misiones.

jueves, 5 de mayo de 2016

Escuelas de Periodismo

Hace por lo menos diez años que sostengo que las Facultades de Comunicación no forman periodistas y que hay que fundar escuelas de periodismo. Paper Papers no me deja mentir: basta con echarle un vistazo a los links de abajo. Bueno, que sería una respuesta a la demanda insatisfecha de estudios y práctica periodismo. Voy a tratar de explicarlo.

Las facultades de comunicación en las que se convirtieron las primeras escuelas se contaminaron de comunicología y perdieron la prerrogativa de formar a los periodistas

Dónde encontrar periodistas, en Paper Papers, 27/12/2006
50 años de periodismo, en Paper Papers, 20/4/2009

jueves, 21 de abril de 2016

Hablar, leer y escribir

En esos tres verbos se puede resumir la profesión de los periodistas: personas que saben hablar, leer y escribir. Y advierto que no es poca cosa. Lo decíamos entre nosotros cuando queríamos fundar una Escuela de Periodismo que terminó en Facultad de Comunicación. Y enseñar a hablar, leer y escribir a personas con cierta genética de periodistas (gente que ve lo que la mayoría no ve) debería ser suficiente para crear una buena escuela de periodismo. En esa época Miguel Torres Duggan nos decía que el plan de estudios de la facultad debía ser 500 libros, nada más.


De hablar, leer y escribir va esta entrevista de Claudia Peiró a Martín Caparrós en Infobae. El motivo es el lanzamiento de su libro Lacrónica. Prometo otro post cuando lo termine de leer.

jueves, 24 de enero de 2013

Las facultades de periodismo no sirven para nada


Al ver de nuevo la tapa de Austral 12, el trabajo práctico de mis alumnos de 1992 que subí en el post en el que intentaba explicar la ausencia de Jorge Lanata en la celebración de los 25 años de Página 12, me acordé de aquella provocación que ellos mismos resaltaron arriba a la derecha.

Acabo de leer en la biografía de Luis Majul lo que le dijo a María O'Donnell cuando la contrató:
Si sabés escribir sujeto, verbo y predicado podés hacer periodismo; lo demás depende de vos.
En el mismo libro, en otro lugar, asegura que
para ser periodista no hay que estudiar comunicación social. Es mejor tener cultura general y mucha actitud. Lo demás viene solo.
Es lo que siempre pensé y no lo digo solo ahora.

Periodista no es una persona que estudió periodismo, como abogado no es una persona que estudió derecho ni médico una persona que estudió medicina... y así. Hay una confusión napoleónica en los títulos universitarios que vincularon profesiones con carreras universitarias. No es lo mismo abogado que licenciado o doctor en leyes, ni médico que licenciado o doctor en medicina... y otra vez así.

Periodista es quien encuentra historias donde los demás no ven nada y las sabe contar. Es un curioso impertinente y empedernido que hace cosas con las palabras. Es una persona con una pasión, aunque sea la de coleccionar mariposas. Lo demás es diploma con marco y medalla para colgar en una pared. Si coinciden el título con la profesión, mejor, sobre todo para médicos, arquitectos o ingenieros.

¡Ah! Y no se puede hacer periodismo sin periodistas...

miércoles, 15 de junio de 2011

¿Qué se requiere para ser un buen periodista?

Esta es la parte que más me gusta de la respuesta de LCD* a la pregunta ¿Cualquiera puede ser periodista? ¿Qué se requiere para ser un buen periodista? ¿Se puede ser periodista sin haberse graduado formalmente en el aspecto académico?:
[…] Se requiere rendirle culto al lenguaje (la lengua española, los lenguajes visuales, el diseño, lo que sea que necesites para contar cosas). Se necesita un afán sincero por aproximarse a la realidad de manera compleja para desentrañarla. Necesitas pasión y don de gente para saber contarle a otros lo que obtuviste. En la actualidad necesitas también apropiarte de algunas herramientas más para contar cosas: antes bastaba con una máquina de escribir y el medio se encargaba de lo demás, ahora los periodistas tienen procesadores de palabras, editores de imagen, video y audio, medios de comunicación propios en la web, teléfonos celulares, plataformas digitales para transmitir información, audiencias y comunidades cercanas y dialogantes... esa es una mochila de herramientas que no puedes despreciar. 
La academia suele ser la que te brinde los métodos, los principios, el taller de prácticas para que acrisoles el temple del periodismo. […]
El resto no me disgusta pero debería hacerle unas precisiones y me da pereza. Léalo aquí.

martes, 31 de mayo de 2011

viernes, 4 de febrero de 2011

A favor, en defensa y por las Facultades de Periodismo



Vuelve a sonar la musiquita de que en las Facultades no se enseña Periodismo, que es un oficio que se aprende en la calle, que el reporterismo es la vida vivida… Etcétera.

A uno toda esta retórica le parece una bobada disculpable: solo hablan así quienes nunca pasaron por una Facultad competente o aquellos que no supieron luego crecer profesionalmente y buscan en los profes su chivo expiatorio.

No conozco ningún profe sensato que pretenda enseñar Periodismo sino formar cabezas críticas, independientes, capaces de defender su criterio, libres y amantes de la libertad, apasionadas. Para eso sirve pasarse tres o cinco años leyendo, rumiando y discutiendo, preguntando y respondiendo, saliendo y entrando, escribiendo y corrigiendo… Todavía hoy cuesta aceptarlo pero… digámoslo: todo eso incluye Epistemología y Opinión Pública, ambas de Tercero.

Que a algunos grandes de la cosa les fuera mal con los exámenes y trabajos no habla mal ni de ellos ni de su Facultad sino… de los exámenes y los trabajos.

Luego cada cual labra su propia profesión y hace que todo eso crezca o desaparezca, mejore o empeore, gane o pierda, fluya o se estanque. Queda explicadísimo en esta entrada catedral de RL* en su blog En la boca del lobo:
Un periodista es […] una suma de capas de cebolla. Cada libro leído, cada película, cada buen jefe, cada viaje, cada reportaje, cada persona que habla… Las capas y la experiencia producen periodistas que saben contar lo que ven y escuchan con bastante precisión dentro de un contexto político e histórico. Las capas de la cebolla son como los médicos, no se improvisan. Necesitan de 25 años para madurar.
Parece poco sensato criticar que un periodista pase tres o cuatro de esos 25 años en un campus universitario competente. Más si vincula ese tiempo a su futura profesión. Seguro que esa temporada le ayuda a digerir mejor los siguientes veinte.

Claro, siempre hay excepciones… que no son la regla.

El bulbo de mi cebolla lo plantaron en Pamplona y allá lo cuidaron durante cinco años. Las capas vinieron luego, en sucesivos trasplantes. Pero tenían donde agarrarse y crecer.

Mi Facultad. Qué suerte tuve.

jueves, 16 de diciembre de 2010

¿Se imagina a Woodward y Bernstein tuiteando?

Quill lleva un artículo casi apocalíptico sobre las escuelas de periodismo en plan Colapso-Global-Y Definitivo-De-Todo-Lo-Que-Hasta-Ahora-Sabíamos, etc. La pieza recoge la opinión de muchos profesionales y profes sensatos. Tiene también algunos momentos Apaga-Y-Vámonos. Este es el mejor:
“I want (my students) to question how Woodward and Bernstein could have done Watergate if they had tweeted. Can you imagine Woodward (tweeting) ‘It’s 2:30 in the morning, I’m going to meet Mark Felt’?”
Lo dice Michael Bugeja, Director de la Greenlee School of Journalism de Iowa State U.

Este señor no ha entendido nada. Ni de Twitter ni de periodismo. ¿O será una ironía y el que no entiende nada es uno? Quizá me falta imaginación.

Enseñar más o menos MySQL o el manejo de CSS no será lo que condene a las Escuelas de Periodismo al Holocausto Digital. Se adaptarán a todo eso, desde luego. Lo que abocará a unas u otras escuelas al cierre es la calidad y compromiso del Periodismo que enseñan a sus alumnos. Lo de siempre, vamos. Con el agravante de que ahora se sabe todo antes y mejor. Tiene razón Cindy Royal, una profe de Texas State U citada en Quill:
“If I were giving a ‘state of the union address’ on journalism, I would say this is the most exciting time to be part of any journalism or communications program or career.”

miércoles, 30 de junio de 2010

ACN y UOC: posgrado en periodismo multimedia



La Agència Catalana de Notícies y la Universitat Oberta de Catalunya arrancan un Posgrado en Producción Periodística Multimedia. [versión en castellano]. El posgrado ofrece conocimientos prácticos sobre los elementos que intervienen en la producción: organizativos, narrativos y productivos. Los estudiantes se enfrentarán a una situación real mediante la plataforma de la Agència Catalana de Notícies, donde practicarán la creación de piezas multimedia en un entorno de gestión de contenidos multiformato. Bien.

Eva Domínguez, que con Anna Nogué, es la factótum de la cosa, tiene una entrada en su blog al respecto.

lunes, 4 de enero de 2010

Que Diógenes nos ayude

Me encuentro con este post del 23 de noviembre de Manuel Sosa (me llega por TP y no conozco su itinerario anterior). Lo firmo yo también y no me meto -aunque lo haría con gusto- en sus avatares ideológicos ni en sus luchas por la libertad de su patria.

Es lo que digo cuando digo que faltan periodistas. Y cuando otros dicen que lo que va a funcionar son los contenidos de calidad, pero lo dicen sin decir que con unos cuantos periodistas eso estaría ya hecho. Y cuando digo que las escuelas no están haciendo bien su trabajo si espantan a la gente del periodismo y la tientan con el marketing y las relaciones públicas.

Periodistas hay que buscar, con linterna, bastón y mucha paciencia, como Diógenes.

Periodismo independiente es un pleonasmo, en Paper Papers, 13/3/07
Dónde encontrar periodistas, en Paper Papers, 27/12/2006.
Quién es un periodista, en Paper Papers, 27/11/2005.

jueves, 15 de octubre de 2009

El periodismo del siglo XXI

Me han invitado a un conversatorio sobre el periodismo del siglo XXI en la Universidad Casa Grande de Guayaquil. Irán estudiantes de periodismo, diseño y comunicación. Se me ocurre este temario para conversar sin power point ni fuegos artificiales.

1. La vela, la fotografía y el restaurante (y la metáfora de El Capi).
2. Periodismo, información, comunicación y transporte (y señales de humo).
3. Periodista, prócer, artista y provocador (y la Facultad de Carpintería).
4. Inteligencia colectiva y democracia republicana (y un ejemplo para el poder).
5. Alguien secuestró a los verdaderos periodistas (y les paga el doble como prenseros).
6. El poder siempre intentará corromper -o callar- al periodismo (y a veces lo consigue).
7. Comoditización, algoritmo, sobrecarga y aburrimiento (y la culpa es nuestra).
8. La crisis de la prensa es la crisis del periodismo (y no se nos cae una idea).
9. Habrá menos diarios, pero mejores (y también habrá cucharas).
10. El negocio del periodismo no es ganar dinero (y ya lo sabía mi abuelito).
11. Para hacer periodismo hay que contratar periodistas (y maestras en el kindergarten).
12. El periodismo salvará a los diarios (y los diarios salvarán otra vez nuestras democracias).

Y les recomiendo algunos libros que les vendrán bien:

Cebrián, Juan Luis. Cartas a un joven periodista.
Colombo, Furio. Últimas noticias sobre el periodismo.
Denton, Frank / Kurtz, Howard. Reinventing the Newspaper.
Fidler, Roger. Mediamorphosis: Understanding New Media.
Fuller, Jack. News Values: Ideas for an Information Age.
Kapuscinski, Ryszard. Los cínicos no sirven para este oficio.
Kapuscinski, Ryszard. Viajes con Heródoto.
Laviana, Juan Carlos. Los chicos de la prensa.
McLuhan, Marshall. El medio es el masaje.
McLuhan, Marshall. La aldea global.
McLuhan, Marshall. La comprensión de los medios como las extensiones del hombre.
McLuhan, Marshall y Eric. Las leyes de los medios.
Negroponte, Nicholas. Ser digital.
Pavlik, John V. New Media Technology, Cultural and Commercial Perspectives.
Peltzer, Gonzalo. Periodismo con pasión.
Randall, David. El periodista universal.
Sola Pool, Ithiel de. Technologies of Freedom.

Y dos películas que no trae Laviana:

The Devil Wears Prada, de David Frankel
State of Play, de Kevin Macdonald

martes, 13 de octubre de 2009

La carrera de periodismo no es necesaria

The Guardian ofrece trabajo a blogueros que quieran cubrir información local en Leeds, Cardiff o Edimburgo. La carrera de periodismo es "deseable" pero no "necesaria".

El diario ofrece un contrato como colaborador de 12 meses de duración. El bloguero debe trabajar desde casa o "cualquier sitio con conexión a Internet" y enviar texto, fotos, audio y video.

Condiciones: "pasión" por la información local; dotes para crear relaciones sociales; "sensibilidad" para captar lo que sucede alrededor.

Los blogueros serán supervisados por los editores del diario. Tendrán acceso a los recursos del rotativo. El anuncio considera que estos puestos reflejan los "cambios en la naturaleza" del periodismo.

Guardian Media Group lleva una temporada de despidos, que ahora querrá cubrir de este modo. Me juego un blog a que los contratados serán periodistas.

Via Europa Press. Gràcies M"* y JL*

jueves, 2 de julio de 2009

YouTube School of Journalism



Una simpatía estos clips. Periodistas famosos –algunos también son, o más bien fueron, muy buenos– te cuentan cómo se hace periodismo. A uno se le ocurre que YouTube –o papá Google– podrían editar "Recetas de Periodismo". Porque al parecer piensan que el periodismo es eso: unos ingredientes y una técnica para mezclarlos y servirlos.

Lo malo es que ningún cocinero ha aprendido su profesión en los libros de recetas de Simone Ortega –dicho sin ánimo de ofender.

También podrían ofrecer para esta campaña de Navidad y Reyes Magos un DVD con esos vídeos como un jueguito de "periodistas" o de "ciudadanos periodistas" o de "contenido distribuido", algo así. Tipo aquellos de Química de entonces, con los que te creías Einstein [y bueno, ya sé que era físico, pero éramos pequeños y no distinguíamos bien]. Podría tener varios grados de dificultad, por escenarios, por ejemplo: Corea del Norte (extremo), Rusia (muy difícil) Argentina (difícil), Gran Bretaña (competitivo), Estados Unidos (en crisis), España (dormido), Libia (inexistente), Irán (fuerte censura), etc.

Se abre acá un concurso de nombres para el juego. No vale Scoop porque ya existió en su momento. Un día se lo enseño.

Inquietud: YouTube entra en la formación de médicos. YouTube Medical Doctors' Center (YTMDC). ¿Se imaginan, yo qué sé, a Valentí Fuster explicando Basics of Heart Surgery en un clip de 10 minutos? ¿No acepta que su vecino le haga un trasplante a su madre tras seguir los clips del YTMDC y presentarse como médico ciudadano o médico 3.0? Vaya. Usted es un intolerante y además no se entera.

viernes, 22 de mayo de 2009

Escuela de Periodistas

Encuentro a las facultades de comunicación poco interesadas en el pensamiento: siguen muy ocupadas por su marketing y sus reproducciones en escala de la industria. Entre Aristóteles y las profesiones, prefieren lo que pida el mercado. Entre el ser y el hacer eligen el pragmatismo utilitario y en lugar de cambiar el mundo enseñan a ganarse el pan a los estudiantes. Para las universidades, cuantas más carreras, mejor, que es lo que demanda el cliente y sobre todo las empresas donde trabajarán cuando se diplomen. Hay excepciones, claro.

Proponía en esta entrada volver a la vieja Escuela de Periodismo. Ahora acabo de cambiar el nombre por Escuela de Periodistas: un instituto universitario de posgrado que garantice la enfermedad del periodismo en los graduados. Habrá que fundarla en alguna gran ciudad de la América mestiza (la nuestra).

50 años de periodismo, en Paper Papers, 20/4/09
Arte, oficio, profesión o carrera, en Paper Papers, 11/12/07

miércoles, 20 de mayo de 2009

Buenas personas

Por encima de todo, un periodista debe ser buena persona y estar dispuesto a que la realidad le estropee el titular. Hay que saber jugar limpio.

La frase no es de Ryszard Kapuściński. Es de Pedro J. Ramírez, el director de El Mundo de Madrid, y la dijo en su conferencia del viernes pasado en su Rosebud, tal como describió a la Universidad de Navarra antes de asegurar que no es el Ciudadano Kane. Fue al final de las Jornadas de Comunicación celebradas al cumplir 50 años sus estudios de Periodismo.

El resto también vale la pena. Como noticia en El Mundo de Madrid y aquí un extracto de la conferencia.

El periodismo de Ryszard Kapuściński, en Paper Papers, 24/5/07

lunes, 20 de abril de 2009

50 años de periodismo

Este año se celebran en Pamplona los Cincuenta años de estudios de Comunicación en la Universidad de Navarra. El momento central serán los actos del próximo 16 de mayo, a los que espero asistir. Cumple 50 años lo que hoy se llama Facultad de Comunicación, antes de Ciencias de la Información y antes, desde 1958, Instituto de Periodismo, que fue el primer centro español que enseñó periodismo con grado universitario.

Deberíamos aprovechar semejante aniversario para rever lo que hacemos en las facultades de comunicación y escuelas de periodismo iberoamericanas, casi todas ellas hijas de Navarra de un modo u otro. Es una lástima que hayamos dejado de enseñar cómo se cambia el mundo con la verdad para navegar en la comunicación, un fenómeno humano y social como la respiración o la fiesta. La universidad está perdiendo la prerrogativa de contener a los que dedicarán su vida a buscar la verdad. En lugar de aprovechar su fábrica de pensamiento para humanizar a los apasionados por la realidad, la dedica a producir comunicólogos. En lugar de estudiar la verdad y cómo llegar a ella, se enfrasca en tecnologías pasajeras y en fenómenos de consultorio. Y en vez de involucrarse con los lenguajes y las ideas que mueven el mundo, se mete en cuestiones de algoritmos y redes sociales.

Si. Después de 50 años, quizá sea el momento de volver al viejo Instituto de Periodismo, con todo su glamour impregnado de café negro y tabaco dulzón.

Una Escuela de Periodismo puede ser independiente o puede formar parte de una Facultad de Comunicación o de Letras o de Humanidades o de Ciencias Sociales. Y debería centrarse en el ser y no en el hacer del periodista.

jueves, 26 de marzo de 2009

Otro gallo les cantara

Nada menos que Jeff Jarvis y la Universidad de Columbia (NY) se están empezando a convencer de las bondades de las carreras más amplias y humanas y del flaco favor que se hace a los estudiantes cuando les enseñan periodismos y no periodismo. Este es el post original en BuzzMachine y ésta la traducción en 233Grados. Son las tecnologías y no el pensamiento las que han llevado a esta conclusión, pero como no hay mal que por bien no venga...

Si leyeran PaperPapers otro gallo les cantara...

Carreras que cierran horizontes, en PaperPapers, 27/12/07

sábado, 21 de febrero de 2009

El negocio del periodismo (4)

Joseph Pulitzer fundó la segunda escuela de periodismo (o la primera, según cómo se mire) en la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York. Es que, a diferencia de la primera, la de Missouri en la ciudad de Columbia, está dedicada a potenciar periodistas profesionales y no a dar títulos de periodistas a quienes no lo son.

Las universidades han resultado bastante responsables de la falta de periodistas y también de la carencia de conocedores del negocio. Las cosas empezaron a fallar cuando crearon escuelas o facultades que intentaron enseñar una enfermedad, como si eso fuera posible. Pero más grave es que creyeron que lo lograban. Antes de las escuelas se distinguía a los periodistas a tres leguas, en cambio ahora cualquiera dice que es periodista y eso confunde a todos.

Para hacer periodismo hay que contratar periodistas, no graduados (aunque a veces coinciden).

Pero algunos consultores tienen tanta culpa como las escuelas del fracaso del negocio del periodismo. Los consultores tratan con los gerentes y les venden ilusiones, fuegos artificiales y mentiritas piadosas, como los vendedores de autos usados. Los gerentes compran cualquier cosa, perdidos como están. Los consultores dejan el tendal y huyen hacia adelante, allí donde nadie sabe nada de ellos. Sacan soluciones de un cajón multipropósito y manejan con codicia la función de buscar y reemplazar del procesador de texto.

El negocio del periodismo no pasa por el diseño, ni por la convergencia o la integración de sus redacciones. Esas son cuestiones formales, secundarias, que quizá ayuden a ganar eficacia o ahorrar un poco dinero o de tiempo. No es cuestión de arquitectura ni de muebles, tampoco de tecnologías ni de consejos, por más útiles que parezcan.

Si quiere tener éxito en el negocio del periodismo no busque consultores, contrate periodistas.

Continuará... (negociodelperiodismo)

El negocio del periodismo (la serie)