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jueves, 26 de julio de 2012

No nos detiene lo difícil ni lo imposible

Mire este video sobre las políticas de contratación y el estilo de trabajo en Apple y ponga el nombre de su medio donde dicen Apple. Se aplican hasta los silencios.

jueves, 6 de octubre de 2011

Steve Jobs CHANGED

He changed computers.
He changed software.
He changed design.
He changed publishing.
He changed film.
He changed music.
He changed advertising.
He changed retail.
He changed business.

He changed beige.

He changed expectations.
He changed our minds.

He changed them.
He changed us.
He changed you.

“Don’t be sad because it’s over. Smile because it happened.” – Dr. Seuss

Now what are you going to change?

De Jason Fried. Es de lo mejor que encontré (gracias a NPL).

Steve Jobs (1955-2011)


domingo, 28 de agosto de 2011

Cómo Apple le quitó el pan del cesto a los viejos medios

David Carr resume:
Apple’s ability to come up with magical devices was only part of it — the iTunes and App Stores may be his most remarkable creations. While publishers have struggled to create a mechanism that separates consumers from their cash, Apple has about 200 million credit cards on file and an online environment where people can buy with the push of a button. That database of consumers means that the road to getting paid for media content runs through Apple.

sábado, 27 de agosto de 2011

Documental sobre el nacimiento de Apple



…y la presentación oficial del Macintosh en enero de 1984. Un documento que se creía perdido. Sorprendente:


lunes, 7 de marzo de 2011

Wired hace el ridículo aprovechándose de Steve Jobs y el iPad2


Inside Foxconn City: A Vast Electronics Factory Under Suicide Scrutiny, el reportaje de portada de Wired se ha ganado el brindis de algunos por atreverse con Apple. Pues vaya. Foxconn fabrica también para HP, Dell, Nokia y Nintendo, tal como el autor del reportaje escribe en su primer párrafo. ¿Por qué Wired singulariza a Apple en la portada? (¿Qué Pregunta Es Esa? ¿Es Que Usted Es Tonto?) Claro, porque ninguna de esas marcas es tan sexy como Apple, que esa misma semana presentaba el nuevo iPad2.

Amarillo es el color que le conviene a Wired. La tapa insulta al reportaje, que es mucho mejor que esa basura sensacionalista de titular. Ya puestos, podían haber mencionado que Tim Cook –el actual baranda de Apple– visitó Foxconn para auditarla y asegurarse de que no era una sweatshop. Si se acercan al reportaje lo comprobarán ustedes mismos.

La revista hace el ridículo.

A los editores de Wired no se les ha ocurrido comprobar dónde se fabrican los ordenadores con que se ha escrito y editado ese reportaje, la revista entera. Ni los muebles de su redacción, ni los suministros que reciben, ni… ¿Cuántos son Made in China PR? ¿Should Wired care?

Además es una noticia vieja, vieja, vieja. Wired should care.

ACTUALIZACIÓN: AC* dice que esto de BloombergBusinessWeek es aún mejor. Lo es.

sábado, 5 de febrero de 2011

The Daily, una buena jugada de News Corp. y Apple

News Corporation, el conglomerado mediático de Rupert Murdoch, ha invertido 22 millones de euros en el lanzamiento de The Daily, primer diario nativo y exclusivo para el iPad, el gadget estrella de la temporada. La cosa salió el pasado jueves al precio de 0,72 € (0,99 US$) semanales –una semana del diario Ara, hágase cargo, son 10€– sustanciada en una app cuyo contenido se actualiza automáticamente varias veces al día –previa compra en la iTunes Store.

En la redacción de The Daily trabajan cien periodistas, algunos de ellos muy reputados como Jesse d'Angelo, que era el Subdirector/Prosecretario del New York Post.

Naturalmente, el sanedrín digital se ha volcado en despreciar la iniciativa. Les bastó con el primer número para emitir su condena –algunos ni eso. Le reprochan, en resumen, que su contenido pueda leerse de balde fuera de la app, que su presentación es rancia, el periodismo psé psé y, sobre todo, que sacrifica posibilidades de enlace, actualización, interacción y sociales que ofrece la web.

Conste que la gente corriente y moliente lo ve de otro modo: les gusta más la app de The Daily que la de The New York Times, aunque menos que la de The Wall Street Journal.

Curiosamente, los periodistas, analistas o expertos o lo que sea, con raíces papeleras son los que han optado por el paciencia y barajar. Gente prudente. Mi gente –ustedes disculpen.

Claro. A uno se le ocurre, de entrada, que Murdoch y su gente no están obligados a pensar lo mismo que las Courtiers Numériques, con sus princesas y bufones. O también: ¿podemos hacer el esfuerzo de indagar en qué diantre está pensando Murdoch? [Si no quiere ver numeritos y quiere pasar a las conclusiones, sáltese los siguientes cuatro párrafos, N. del B.]

Vea. El mercado de los contenidos impresos en EEUU está entre pésimo y fatal. Terminal. Pero, pero, pero… según los analistas de Forrester, en 2015 se habrán vendido 82 millones de iPads en ese país. Para ese año, además, dos tercios de las transacciones digitales se operarán en algún terminal móvil –como el iPad. Convengamos: un señor mercado. Pregunta: ante el estancamiento del pc como máquina de lectura y ocio –que es el tiempo por el que compite la prensa– y el ascenso del iPad y otras tabletas… ¿le parece que esos usuarios andarán preocupados por las carencias de la app respecto a la web? Exacto: no. Eso puede ser una pena –y lo es, de momento– pero a los usuarios no los maneja el sanedrín digital sino… ellos mismos.

Murdoch ha dicho que los costes operativos de la cosa suben a 367.000€ diarios, 20M€ anuales.

Hagamos números gordos. Apple se lleva un 30% por suscripción. Supongamos que pactaron un acuerdo más beneficioso y digamos que ese 30% comprende también los costes comerciales. Para cubrir la operación, The Daily debería llegar a 500.000 abonados (el 0,6% de los iPads de 2015 en EEUU) e ingresar entre 7M€ y 8M€ anuales por publicidad. Otras cuentas lo ponen más fácil y otras, más sesgadas, menos. En cualquier caso, a uno no le parece el fin del mundo. Estamos hablando de News Corp. Por favor.

Para que tenga alguna referencia más, sepa que la app para iPad del Financial Times ha sido descargada 480.000 veces en enero, mejorando las 430.000 bajadas de fines de Noviembre.

Pues bien, todas estas figuritas no tienen la menor importancia. Vea: ¿está pensando en eso un tipo que se compró The Wall Street Journal por 4.100 M€ así nomás? Nyet. Qué va. Algo habrá aprendido Murdoch de los fiascos de MySpace y Alesia. Por eso va de la mano de Steve Jobs, que será su quiosquero/canilla. La estrategia de Apple con el iPad es reformular los hábitos de consumo de los usuarios de terminales inteligentes. Ya tiene hasta nombre: Curated Computing: las opciones del usuario se estrechan en beneficio de una experiencia más relevante y menos compleja.

En fin, que de aquí al 2015 le parece a uno que News Corp. y Apple tienen bastante tiempo para desarrollar ese cambio de escenario. Fíjese en cómo lo lograron con el complejo iPod-iPhone-iTunes en el mercado de venta de música. Y lo que te rondaré morena con la venta de software a través de la App Store. O vea cómo Amazon ha subvertido el mercado de libros y otras publicaciones.

¿No le parece que tiene sentido?

Otra discusión –y muy buena– es si al limitar la experiencia del usuario no se castran las posibilidades que la web abierta ofrece, singularmente al producto "periodismo" y a los contenidos en general. Eso nos llevaría lejos, muy lejos. A cuestionar las teorías alrededor de la economía de la abundancia, la larga cola… A debatir si es posible volver a generar escasez después de los últimos años de Todo Abierto, Todo Gratis, Todo Libre. Etcétera. De entrada, a uno le parece que el modelo The Daily no impide que su producto periodístico se beneficie de todas las ventajas de la web abierta. Ya verá: sólo tiene que esperar un ratito. En fin, amigos y amigas, todo esto es harina de otro costal.

Regreso al asunto. En este punto digo: The Daily no viene a generar escasez. Eso ya no se puede más. Viene a promover el pago por contenidos. Viene a acostumbrarnos a pagar por el periodismo, así esté gratis –y estará ya siempre– en Internet via sitios, blogs, redes sociales o lo que venga. Es contraintuitivo, sí. Esperemos, al menos, que lo haga con buen periodismo.

No se preocupe por la plata. Mire, en el lanzamiento del último diario de papel en España, la editora invirtió más de 70 M€. En el lanzamiento del último gratuito de papel español enterraron 35M€. Qué son, pues, 22 M€ en The Daily? ¿Qué los 20M€ en costes operativos anuales? Son la mínima inversión en I+D que un megagrupo dedica a adquirir el conocimiento y la experiencia que todavía nadie tiene en el negocio de las noticias en la era digital con el fin de crear un escenario (mercado, soportes, productos, experiencias…) completamente nuevo. Para Murdoch, además, son peanuts.

PM*
 ha formulado muy bien el debate en una serie de tuits, algunos bajo el hashtag #dailyq. Súmese a la conversación.

Cierro. The Daily viene a subvertir el mercado, a recrear al usuario. Veremos qué pasa. De momento, use el sentido común. ¿Había visto antes una alianza tan poderosa entre contenidos y pago? Ya verá cómo aprendemos mucho de todo eso. Y otra: ¿A usted le parece que Rupert Murdoch y Steve Jobs son dos pendejos que andan por ahí quemando plata para chulearnos a todos y a todo? Y si se lo parece… ¿no será que el pendejo es usted?

[Actualizado 06Feb2011 a las 11:37]

martes, 9 de noviembre de 2010

El Post recurre a sus iconos setenteros para vender su iPad app



Este anuncio no podía faltar en Esta Casa. Lo mejor: la línea final de Bradlee. ¿Quién? Sí, el mismo. Llama la atención que Bradlee y Woodward aún sean los ganchos más poderosos del Washington Post. ¿Por qué será? Los blogueros, gurús y profes ¿dónde están? Apuesto a que critican este clip, si es que no lo han hecho ya. Chincha & Rabia.

El propio WaPo critica su app y la deja en más o menos.

Via @carinanovarese

martes, 8 de junio de 2010

Apple derrota a la envidia y al elitismo

Demostración de Steve Jobs en la presentación del iPhone4. Estelar.

Y qué pena la actitud del Establishment 3.0. Hasta el respetado Joshua Benton entona de nuevo la cantinela del App Store como Jardín Cerrado sometido a la Policía Moral de Apple. Otro respetado, Michael Hirschorn, cae en trampa parecida.

Lo repiten desde hace una semana, como loritos, toda la Corte 3.0, desde sus mayordomos y amas de llaves hasta sus duques y princesas.

Entre estos, el que más llama la atención es un fracasado serial: el inefable Dan Gillmor. Su estreno en Salon.com es, precisamente, Steve Jobs defends his PG-rated walled garden, columna cuyo subtítulo es aún más expresivo: […] The Apple CEO acts like closed-system critics are cheaters or porn peddlers.

Sólo la entradilla de la columna es ridícula. Es el equivalente a arrancar la crónica sobre un país extranjero con lo que te dijo el taxista entre el aeropuerto y el hotel. Y agrega una ráfaga de juicios de intenciones muy crueles. Sin apoyarlos en un solo dato ni hecho ni razón. Brillante periodismo.

La elite 3.0 ve en Jobs al Gran Satán Digital pero no se sienten ni pornógrafos ni mentirosos. ¿Cuál es el problema de Gillmor? ¿De qué se excusa en ese subtítulo? ¿De pornógrafo? ¿De mentiroso? ¿De ambas cosas a la vez?

Jobs hace lo que quiere –no lo que Gillmor quiere– y eso ni nos obliga ni nos ofende. Seguimos siendo libres. Quizá el problema de esa aristocracia 3.0 es que Jobs no les pide permiso para democratizar el mundo digital. (¿Cómo se atreve?) ¡Ah! Ellos han venido a salvar al mundo, nacieron para tener razón, librarnos de monopolios… Tienen derecho a decirnos lo que debemos hacer. Pues vean: la mejor manera de salvarnos y tener razón es à la Jobs: levantar una empresa y ofrecer alternativas abiertas, gratuitas, participativas, distribuidas, entrópicas y lo que te rondaré morena. Lo demás son monsergas de perdedor, salmodias de hechicero, pataletas de tirano. Mero resentimiento.

Con Jobs llevamos 30 años asistiendo al accionar de la competencia, del mercado, de la iniciativa, del emprendedor, de la innovación. Y al triunfo del consumidor, de la gente, de las personas. Que Apple supere a Microsoft en capitalización bursátil es señal exacta de que hasta el casinete del dinero se da cuenta de todo eso.

¿Qué hay de malo para los consumidores en todo esto? Exacto: nada de nada. Al revés. Díganselo a la mismísima Wired, tan picajosos con Apple: ya vende más revistas a través del iPad que en el quiosco. Toma game-changer. Y mira que es mala, mala, mala la app de Wired... Otro tanto pronostican para el mundo de los vídeojuegos: "la barrera de entrada para programar juegos para el iPhone/iPod/iPad es mucho menor que para las consolas de Sony y Nintendo". Acabáramos.

¿El proceso de selección de apps es "caprichoso y arbitrario"? No señor. Está clarísimo (vaya al 5º párrafo) y por escrito. Si no le gusta, no vaya: libertad. Pero si va, cumpla las reglas. ¿Obliga Apple a usar sus propias herramientas de desarrollo? Gravísimo. “This has the effect of forcing developers to duplicate their time and efforts if they want to write apps for other platforms”. Me sangra el corazón. Pobres desarrolladores. Mientras Gillmor evita que pierdan tiempo y energías, Apple ya les ha transferido mil millones de dólares por las ventas de sus programas en la AppStore.

Puestos a tener protección, prefiero la de Apple.

Las mismas manías tiene sobre iAds: “When the upcoming in-app advertising system is running, it will likely also impose restrictions on what developers and content owners can do”. ¿Por qué habla de “restricciones” y no de “oportunidades” o “condiciones de desarrollo”? Será que sólo sabe pensar en términos de restricciones.

Apple también se la juega: se arriesga a que le abandonen los desarrolladores (¡Quiero Mis Propias Herramientas!), anunciantes y publicitarios (¡Queremos Nuestro Control!) y público como Gillmor (¡Quiero Mi Porno!)? Allá cada cual. ¿O es que sólo Gillmor certifica qué es libertad y progreso o la única libertad y el único progreso buenos? Para más inri, la compañía de Cupertino aprende y mejora semana a semana sus criterios de selección de apps. No, si tontos no son...

Apple se lleva una parte del precio de venta. ¡Sacrebleu! Claro: cobra por sus servicios. Obvio. ¿No le cobra Gillmor sus columnas a Salon.com, que luego las vende mezcladas con publicidad y se queda con todo lo que saca, no sólo con una parte?

¿De qué planeta viene este señor?

¿UN solo ejemplo –el del cartunista Mark Fiore– sirve para descalificar todo? Los Humillados y Ofendidos 3.0 lo repiten una y otra vez. O son unos vagos o no han encontrado ningún caso más o no les gustan las pruebas en contrario.

Es todo periodismo (sic) de sospecha.

¿Se perjudica a la “comunidad de jailbreakers”? No se inquiete. Siempre habrá gente que destripe aparatos y programas, que los crackee, los copie, los clone, los tunee, los manipule. ¿Y? ¿Pretende Gillmor que Apple se organice y configure según las minorías que él señala? Oiga, a esas minorías nadie quita sus posibilidades de serlo ni sus derechos. Pero el mercado –el mundo– no se rige por minorías. Se intoxicó usted con cola, con la Larga Cola quiero decir. Randall Rothenberg, que es una voz autorizada lo ha dicho hoy con menos inquina.

Atribuye a Jobs la voluntad de protegernos “from a variety of things that we may or may not want to be protected from, all in the name of freedom”. Claro que sí. ¿Qué parte del concepto libertad no entiende Gillmor? Jobs es libre para establecer el derecho de admisión y eso no quita a Gillmor su libertad de evitar la AppStore ni de decir que Apple es el Apocalipsis Digital. Que Gillmor quiera ver porno o leer los chistes de Fiore no obliga a Jobs a proporcionárselo.

Además Jobs no dijo eso sino otra cosa. Y en un sitio que, casualmente, pertenece a la misma empresa que Gizmodo, la que robó el prototipo del iPhone4 (¿Libertad?). Un indignado colaborador de ese sitio negaba que Apple representara la revolución porque la “revolución es libertad”. Ya. Pero ¿sólo su suya libertad o la de Jobs o la Tuya&Mía también? Jobs replicó a nuestro héroe 3.0 que libertad también consiste en librarse de los programas que roban datos personales, de los que vacían la batería y de la pornografía. No es una gran definición de libertad, de acuerdo, pero tampoco mutila ni agrede la de nadie.

Estimados Hooligans 3.0, ni la industria del porno les quiere como defensores. Ante la evidencia de que es imposible entrar en el negocio de las aplicaciones de Apple, ya están levantando sus páginas web sin Flash para que puedan ser accesibles desde el navegador de un iPhone o un iPad. Al menos no confunden la libertad de hacer porno con la libertad. ¿O es que Apple es menos libre porque decide seguir otro camino –que no agrede ni molesta a nadie– en lugar del correr detrás de los cortesanos y cortesanas 3.0?

Uno desea que Gillmor y compañeros mártires empleen su libertad en ponerse enfrente de la pornografía en lugar de a su lado. Y no duda: es preciso impedir que les quiten esa libertad, por supuesto. Pero los demás también tenemos la libertad de no ser como ellos: no nos menosprecien. A libres, empatamos.

Debo decir –full disclosure– que mis aficiones se parecen más a las de Jobs que a las de Gillmor, si no es molestia y ustedes perdonen el descaro.

Se ríe Gillmor de Jobs cuando le recuerda que el iPad y el iPhone tienen navegadores inmunes a la censura (“Apple content police”), a través de los cuáles se puede acceder a cualquier contenido. ¿De veras cree Gillmor que Jobs lo ignora? A uno le parece que eso mismo indica que Jobs es un tipo normal y no, como nos lo pinta Gillmor, un paranoico control freak obsesionado con evitar las tetas de las modelos de Sports Illustrated? O sea, ¿quién es aquí el retorcido? O bien: ¿en qué piensan los gillmors cuando ven una pantalla?

Y aún no saben lo peor. Vean: “There's plenty of evidence that lots of people want to live in Steve's Walled Garden. They want him and his minions to make their choices. They want to save time and trouble”. ¿Eso les hace inferiores o peores a esos lots of people? Por favor. Qué exhibición de superioridad moral tan falsa. Qué elitismo righteous.

La intensidad de Gillmor & The 3.0 Wailers en defender su ración de porno la merecen causas mejores. Como la de Virginia Campbell:


En fin: hacer la vida de la gente mejor. Para que me entiendan, mejorar la user experience. A eso se dedican Jobs y Apple. Y además (¡Chincha & Rabia!), ganan un montón de dinero con eso. Ad multos annos.

Sesión completa con Steve Jobs en el D8 de All Things Digital.