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domingo, 1 de octubre de 2023

Mario Tascón (1963-2023)

En diciembre de 1988 se nos ocurrió iniciar desde Pamplona un grupo de usuarios de Macintosh en prensa. Pero no fue en Pamplona sino en un hotel de Sevilla donde coincidimos Juan Antonio Giner y yo, que viajamos desde Pamplona, y algunos editores, todos invitados por la gente de Apple España. Ahora no recuerdo si estaba Mario en aquella reunión y si fue allí donde nos conocimos. Las Mac eran mágicas por el efecto WYSIWYG (what you see is what yo get) y estaban cambiando todo el proceso de preprensa en los periódicos, pero nadie sabía muy bien cómo funcionaba y para colmo tenían muchos problemas, generalmente como consecuencia de lo poco que sabíamos de esas máquinas. Al final, el Grupo de Usuarios de Macintosh en Prensa resultó más una reunión de autodefensa que una de intercambio de experiencias entre periódicos.

Mario era un chico de Ponferrada que manejaba como un mago aquellas Macintosh que eran unas cajas cerradas, a veces sin memoria, que habíamos empezado a desentrañar en la Facultad de Ciencias de la Información –como se llamaba entonces– de la Universidad de Navarra. Cómo llegó a Pamplona la primera vez, no me acuerdo. Solo que vivía de Ponferrada y hablaba como hablan los del Bierzo: muy seguido decía que algo era una virguería para decir que era genial. La segunda vez vino en su coche y lo dejó en Pamplona porque seguimos en otro con Juan Antonio Giner y no recuerdo si alguien más: íbamos a una reunión en Barcelona y no nos dimos cuenta de que era justo el 11 de septiembre de 1989: la Diada. Tardamos tanto en llegar por la carretera colapsada por el feriado que decidimos parar en un restaurante del camino, de esos que cruzan la autopista como un puente, y esperar a que se desagote, ya entrada la noche.

Yo trabajaba en la revista Nuestro Tiempo y en el área de Proyectos de la Facultad, donde fungía de Ayudante en las clases de Juan Antonio, pero pasaba gran parte del tiempo tratando de desentrañar aquellas Macintosh que nos deslumbraban. Leía y releía los manuales, cosa que poca gente hacía, para exprimirlas. Con el tiempo fuimos consiguiendo los modelos que siguieron a aquellas primeras PC, que se volvieron excepcionales para lo que fue la otra revolución que causaron el la prensa: la infografía. Junto con los primeros programas de diagramación como el PageMaker, apareció el MacDraw que permitía dibujar las noticias. La infografía es tan antigua como la prensa, pero la facilidad que daban las Mac fue lo que provocó esa revolución en la que Mario se convirtió en una de las figuras destacadas en la prensa española.

En la Facultad, con la ayuda inestimable de un grupo de alumnos, lanzamos los primeros seminarios de diseño de periódicos. Decía Juan Antonio que el diseño de periódicos era la llave para entrar en todo el periódico. Así se fundó el Capítulo Español de la Society of Newspaper Design. Además de los talleres de Pamplona se organizaba todos los años un viaje de diseñadores españoles a la convención anual de la SND en los Estados Unidos.

Cuando un grupo de periodistas liderado por Pedro J. Ramírez fundó el periódico El Mundo en Madrid, fue Juan Carlos Laviana quien nos pidió alguien para trabajar en la documentación gráfica de las noticias y allí se fue Mario desde su Ponferrada natal.

Nos seguimos viendo en distintas ocasiones. Junto con Tomás Ondarra, que entonces estaba el El Correo de Bilbao, Jaime Serra, en El Periódico de Barcelona, y Pablo Ramírez Bañares, en Marca y otros medios del Grupo Recoletos de Madrid, formábamos un grupo de curiosos del arte de dibujar las noticias, pero sobre todo del uso de las Macintosh para hacerlo. Con el tiempo, Jaime trabajaría doce años para el diario Clarín de Buenos Aires y Tomás creo que fueron cinco en La Nación, también de Buenos Aires, así que hubo una época que con ellos nos vimos un poco más. Pablo siguió en el Grupo Recoletos y luego por su cuenta, hasta que murió en junio de 2021 de un cáncer fulminante. Con él me veía todos los años en su casa de Madrid y también coincidimos varios años en Guayaquil, donde trabajamos para El Universo.

Fernando Rubio (ABC), Mario Tascón, Pablo Ramírez Bañares, Joan María Piqué (Universidad de Navarra), Tomás Ondarra y Carlos Mutto (AFP) en 1997.

Salvo alguna rara ausencia, todos coincidíamos, también con otros colegas/amigos, una vez al año en la convención anual de la SND en alguna ciudad de Estados Unidos. Allí llegamos a presentar ponencias, pero sobre todo a pasarlo bien con el circo de los españoles y algunos sudamericanos colados en la turma. El otro evento en el que coincidíamos casi todos era en los premios Malofiej de Infografía que se celebran todos los años en Pamplona desde 1993; el algunos casos fuimos jurados, en otros profesores del taller de infografía llamado Show Don't Tell, que nacieron de la inagotable capacidad de Juan Antonio Giner para inventar estas cosas.

La historia por ese lado puede ser larga, pero nos desviaríamos del propósito de estos recuerdos de Mario Tascón.

Tengo en la memoria dos episodios que involucran a Mario y su trabajo. Del primero no sé todavía si me arrepiento, porque puede parecer negativo, pero creo que, entonces debía honrar la verdad y ahora también. Fue en unos premios de los que yo era jurado y Mario había presentado un trabajo muy bueno sobre las corridas de toros. Era en parte ilustración y en parte infografía, pero no tenía nada de noticia: simplemente mostraba como en una enciclopedia la lidia y cada uno de los tercios, con siluetas de toreros y toros muy bien dibujados y explicados, pero yo estaba seguro de haber visto esos mismos dibujos y esas ilustraciones en un póster colgado en la vidriera de una tienda de Las Ventas, en Madrid, por la que había pasado días antes. Dije entonces en la jura que creía que ese trabajo era plagio, pero cuando Nigel Holmes me miró fijamente, como diciendo ¿estás seguro?, le quité el pie de encima. Creo que fue la razón por la que no le dimos el Best of the Show.

Mario Tascón, Carmen Riera y Gonzalo Peltzer en 2002 

La segunda anécdota que recuerdo bien ocurrió el 17 de marzo de 1992 en Buenos Aires. A las 14.45 de ese día explotó una potentísima bomba en la Embajada de Israel que mató a 22 personas e hirió a 242. Mario estaba trabajando esos días en el diario La Nación, como parte de la consultoría que realizaba Innovation (otro invento de Giner) en ese antiguo y clásico diario argentino. 
A esa hora Mario estaba en el sexto piso, donde quedaba el comedor del diario, entonces en la calle Bouchard entre Lavalle y Tucumán. Desde allí se oyó la explosión, como desde gran parte de Buenos Aires, pero sobre todo se vio la columna de humo negro y denso que subía desde el barrio de Retiro. Asomados a la ventana, varios periodistas más o menos veteranos aventuraban lo que habría pasado: eso no es una bomba, dijo alguno con cierta autoridad por sus coberturas policiales o de guerra, y dio argumentos. Otros se jugaron con otras posibilidades y volvieron a sus mesas, todos menos Mario que salió corriendo hacia la columna de humo para saber qué había pasado. Ya decía Miguel Urabayen que cuando la muchedumbre escapa despavorida de algo, siempre hay alguien que va a contracorriente; es el periodista que quiere saber por qué escapan.

La última vez que vi a Mario fue con ocasión de una de esas reuniones en Pamplona, en el año 2002, cuando yo andaba medio exiliado en esa ciudad, amparado por Toni Piqué y la Facultad. Mario estaba desayunando con su madre en el bar del Baluarte, el nuevo y modernísimo Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra al que yo había entrado para conocerlo y me los topé por casualidad. Me uní a desayunar con ellos y con María Moya, que llegó poco después.

Después vino el volcán, pero con eso no tuve nada que ver.

Mario murió el viernes pasado, día 29 de septiembre, en el Hospital Argerich de Buenos Aires. Había llegado el 25 gracias a Telecom, que lo traía para unas conferencias. Además pagaba su participación en la Asamblea General de ADEPA en San Juan, donde me habría gustado verlo, pero estaba en Posadas y había decidido no asistir antes de saber que vendría. Por un llamado de Tomás me enteré de su internación con un ACV grave. El mismo día de su muerte había participado por Zoom desde Buenos Aires en la Cumbre Global sobre Desinformación. No se sitió bien después de almorzar en un restaurante de Puerto Madero, de allí al hotel y del hotel al Hospital Argerich, desde donde ya no salió vivo. Su mujer, María Moya, y su hija Sofía, estaban viajando a Buenos Aires desde Madrid, donde se embarcaron apenas conocer la gravedad del cuadro.

La foto de abajo debe ser una de las últimas, si no la última, de Mario en plena presentación el 27 de septiembre en Buenos Aires. La subió él mismo a su cuenta de X.

miércoles, 26 de marzo de 2014

El medio es la marca


De Llorente & Cuenca ya se ve que es. Menos se ven los créditos de los autores: Mario Tascón e Iván Pino y diseño de José Juan Gámez Kindelán, por quien me entero de esto, ahí lo podrá ver en mejor tamaño y buena definición.

lunes, 11 de marzo de 2013

Las mujeres al poder... en las redacciones

Escena de Millennium de Niels Arden Oplev

Este post no tiene nada que ver con el Día Internacional de la Mujer, pero si usted quiere, puede ser un aporte a la igualdad de derechos entre las mujeres y los varones que habitamos este mundo.

Desde que la trilogía de Stieg Larsson, me quedó grabado el nombre de Erika Berger, la periodista de la revista Millenium a quien ofrecen la dirección de Svenska Dagbladet. Suelo decir bastante seguido: este diario necesita a Erika Berger para decir que le hace falta una mujer al mando de la redacción (casi tanto como digo que le hace falta un sicario). No lo piense para Estocolmo o Nueva York. Imagíneselas soportando las presiones del poder político en la Argentina, en el Ecuador o en Venezuela; en Montevideo, Rio de Janeiro, San Pablo, Santiago de Chile o Santa Cruz de la Sierra; en Lima o Bogotá. Y, por supuesto, en Madrid o Barcelona. No recuerdo dónde hay hoy directoras o redactoras jefas en diarios de esas ciudades y países, pero estoy seguro de que me costará encontrarlas.

Resulta que ahora me encuentro con esta entrevista a Mario Tascón en la revista Muy Interesante.
Hay muchas mujeres periodistas que en sus medios no tienen posiciones relevantes y en cambio por su ingenio y su desarrollo en Twitter deberían dirigir los periódicos, radios, televisiones y webs en los que trabajan.
Eso. Que pienso como Larsson y Tascón.

martes, 27 de marzo de 2012

Los 20 Malofiej y el futuro de la infografía


Terminó la intensísima semana de los Premios Malofiej de Infografía, edición número 20, que me tuvo como jurado en Pamplona y luego en Madrid entre el sábado 17 y ahora mismo, que acabo de llegar a Buenos Aires. Esto es un comentario sobre los premios, sobre el estado actual de la infografía y su futuro. Pueden encontrar excelentes comentarios en blogs de otros jurados como Bryan Christie, Sheila Pontis o Andy Kirk y hasta algunas presentaciones como la de Moritz Stefaner, Mario Tascón y el mismo Andy Kirk (prometo agregar las otras que encuentre).

1. Los premios. En la página de los Malofiej20 están los ganadores. No los juzgo porque ya lo hizo un cuerpo colegiado que los eligió a pesar de sus diferencias y luego de largas discusiones. Pero quiero decir cinco cosas con el único ánimo de mejorar los premios y su servicio a la infografía:

a. Los premios Malofiej se otorgan a los mejores infográficos del mundo… que se presentaron a los premios Malofiej. Ocurre con casi todos los premios que conozco. No hay otro modo de premiar a nada ni a nadie si no hay postulaciones propias o ajenas o si no se envían los trabajos para su consideración. Y ya se sabe el principio elemental de la lotería: el que seguro no la gana es el que no compra billete.

Hay muy buenos trabajos que no ganan premios porque no se presentan. Es una lástima. Algunos aducen que no tienen dinero o tiempo para prepararlos y me consta que es una tarea bastante pesada y que hay que contar con un dinerillo extra. Para colmo muchas empresas no apoyan a sus empleados para hacerlo, por lo que a veces tienen que solventar con su propio billete los entries que, de ganar, darán lustre al periódico que no los apoyó. Ayer mismo estuve viendo un trabajo interactivo para smartphones y tabletas, que merece oro como un castillo, cuyo autor no lo piensa enviar a pesar de trabajar para un medio de primer orden mundial.

b. Los premios son proporcionales a los jurados. Si hay mayoría de anglosajones es más fácil que se premie a los anglosajones. Esto es natural: aunque la sede sea la Universidad de Navarra, en España, los premios se juran en inglés y cualquier jurado que no sea angloparlante debe saber inglés suficiente para no quedar afuera de las discusiones. No ocurre lo mismo al revés: para un inglés, alemán, norteamericano, austríaco o noruego, el castellano o el portugués son idiomas tan intrincados como para nosotros el árabe o el ruso. Es una realidad, no un juicio y no quiere decir que los gráficos premiados no sean los mejores. Lo que quiero decir es que es muy difícil que pasen los dos cortes clasificatorios muy buenos gráficos de periódicos latinoamericanos, portugueses, españoles, italianos, franceses, alemanes, chinos, rusos o de países árabes.

¿Cómo se contrarresta esta tendencia? Con tamaño, sobre todo y primero que nada. Caballo grande aunque no ande dicen que decía ahora no me acuerdo quién del grupo Recoletos. Y con cantidad: The New York Times, el diario Al Bayan de Dubai (EAU) o la revista InGraphics de Alemania envían los mismos entries para todas las categorías donde las pueden colar. Creo que esto no debería permitirse; pero mientras se permita, en alguna categoría consiguen pasar los cortes y en la discusión pueden ganar. Esto supone dinero, que es un gasto a veces elevado para el candidato y sobre todo un recurso muy necesario para la organización de los premios...


c. El sistema de votaciones no permite discutir ni hacer lobby por un entry hasta después de ese segundo corte. Primero se vota para descartar trabajos y basta con la mitad de los votos del jurado para hacerlo. Luego se vota al revés, sobre los candidatos que quedaron (el 25 % más o menos): los votos de la mitad de los jurados les permite quedarse para la discusión final, que sí se hace de viva voz y se vota a mano alzada. En las dos primeras votaciones se caen trabajos magníficos, que quizá merecían premios mejores de los que al final se otorgan. En el momento de la discusión solo se puede convencer a los otros jueces sobre las virtudes o defectos del gráfico en cuestión: pero entonces los que cayeron en los dos descartes ya no existen.

d. Por las reglas de los premios Malofiej, cuando uno de los jurados está vinculado a un entry debe abstenerse de votar. Entonces se reduce el número de votos necesarios para pasar los cortes o ganar las medallas de oro, plata o bronce. Esto le da una ventaja a los medios representados en el jurado, ya que necesitan menos votos para conseguir premios. No solo eso: creo que si un compañero de jurado, con el que estás conviviendo toda una semana, debe ausentarse para una votación, influye decisivamente a favor de su trabajo en esa votación.

e. La infografía (ya saben que no me gusta esa palabra) se trata de periodismo visual. Es un lenguaje periodístico (no un género) tan antiguo como los periódicos, que se disparó en la prensa a partir de los primeros Macintosh. Los Malofiej son a la infografía lo que la World Press Photo es al fotoperiodismo. Lo que hacemos en los periódicos hace casi 200 años es lo mismo que hacemos ahora: ensamblar en las páginas textos, fotos y dibujos (los dibujos en prensa son anteriores a las fotografías). Solo que hace por lo menos 25 años la herramienta es la misma para los tres lenguajes.

Resulta que a los premios llegan cantidad de entries que no tienen nada que ver con las noticias ni con el periodismo, aunque estén en periódicos. Es el caso de unos cuantos gráficos de uno los grandes infografistas de hoy, Luis Chumpitaz, o de muchos de la National Geographic Magazine, que tiene a otro de los grandes, Juan Velasco, o de la revista alemana InGraphics, dedicada a los infográficos y no a las noticias. Todos excelentes trabajos, pero de periodismo poco o nada. No se debería premiar el Descubrimiento de América, Como murió Jesús o una magnífica serie sobre los Trabajos de Hércules, sencillamente porque no es periodismo.

Resultaría muy interesante establecer por lo menos un par de grandes categorías noticiosas universales para unos premios importantes: acontecimientos sobre los que casi todos informan en el mundo: la boda del príncipe Guillermo (un acontecimiento previsto) o el tsunami de Japón (no previsto). Para el año que viene una categoría cantada puede ser un gráfico específico sobre los juegos olímpicos de Londres.

2. La infografía de hoy no es la de antes y esto es una lástima. Jaime Serra recibió en la cena final, la del viernes, el premio al gráfico más influyente de estos 20 años –La ballena franca (arriba)– y se llevó también el diploma al dibujante de prensa más influyente en estos cuatro lustros. Ese trabajo y otros por el estilo se publicaron en las dobles centrales de Viva, la revista dominical del diario Clarín. Conozco la historia de la ballena y sé que ese gráfico tenían una razón periodística evidente, pero si no la tuviera no cambia lo que quiero decir: Jaime impuso un estilo que ya parece no interesar a nadie. Hoy día los gráficos que gustan –o por lo menos gustaron a la mayoría de los jurados– son expresiones visuales de datos: globos, barras, líneas, relaciones, comparaciones, muñecos, puntos y más puntos. Nada de edificios cortados para mostrar su interior, barcos con cubiertas transparentes, acontecimientos paso a paso, dibujos frescos que muestran cómo ocurrió lo que ocurrió… Una desgracia, provocada de nuevo por las tecnologías, como cuando empezamos con esto, que parecía que los únicos gráficos que existían eran los confeccionados en Macintosh (me pasó en un jurado de la SND en Syracuse hace muchos años, que desechaban los que no estaban hechos en computadoras).

Jaime Serra y todos los grandes de aquella época (los que hicieron grande la infografía, hasta el año 2000 más o menos) contaban historias con gráficos. No seguían el paradigma falso del show don’t tell sino el verdadero del tell it visually (gracias MRA por la idea). Esos gráficos, que todavía aparecen tímidamente en algunos entries, no tuvieron gran éxito en la competencia de este año y muchos ni los envían porque saben que pierden el tiempo. Y sin embargo todos creemos que son los mejores. Una lástima porque los Malofiej muestran el camino y provocarán cada vez más show don’t tell y menos tell it visually.

3. El futuro de la infografía. Ya dije que show don’t tell es solo una frase bonita que no dice nada. Vale tanto para un lado como para el otro: tell don’t show. Lo que hacemos los periodistas es contar historias, por lo que pedirnos don’t tell es por lo menos un mal consejo. Lo que deben hacer los periodistas visuales es contar historias visualmente y no comparar datos visualmente con cuadros, tartas, globos o barras. Peor todavía cuando ni siquiera los comparamos y publicamos a página completa la cara de un inocente hecha con puntitos que representan la cantidad de días que pasó en la cárcel (es un bronce de esta edición, lo siento, no cumplí mi promesa...).

La infografía debe apartarse del paradigma del show don’t tell y volver a contar historias con dibujos, fotos y textos que es lo que hace un periódico. La infografía es todo lo que hace un periódico: periodismo visual. Siempre que haya una página, en papel, en la pantalla de un ordenador, en una tableta o en un smartphone, hacemos lo mismo (solo se agrega el movimiento en los medios digitales).


Creo que hay que buscar el futuro de la infografía en la columna diaria Ver entre líneas de Público de Madrid, que recibió un premio post mortem; en la de Il Corriere Della Sera (Orizzonti Nuovi Linguaggi que aporta la agencia Density Design); en la columna Jaime Serra de algunos domingos en La Vanguardia de Barcelona (arriba) o en la columna visual de la página 2 de los sábados en La Nación de Buenos Aires (abajo; clic > amplía). Ellos están –o estaban- contando historias de otro modo, visualmente, con ganas de innovar, con fuerza y con emoción. Son mensajes de verdad, editoriales, fuertes, conmovedores: nada más que periodismo.

lunes, 26 de marzo de 2012

Diez tendencias de futuro en infografía según Mario Tascón

1. Open Data. Big Data:


2. Realidad Aumentada:


3. Gráficos en tiempo real:


4. Video Storytelling:


5. Gráficos generados por los usuarios:


6. Nueva cartografía:



7. Intersección entre la Ciencia y el Arte:


8. Redes Sociales, otros lenguajes:


9. Nuevas pantallas, nuevos soportes:


 10. Gráficos inmersivos y cinéticos:

Biophilia, de Björk.

* * * * *

Tal y como las formuló en su sesión de la 20 Cumbre Mundial de Infografía Malofiej, en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.

miércoles, 19 de mayo de 2010

La infografía ni siquiera nació


Empezó como un comentario para explicar el post de ayer sobre la muerte de la infografía. Insisto porque parece que no me expliqué bien (o no se entendió). Y recuerdo que fue Mario Tascón quien primero habló de la muerte de la infografía, hace ya unos cuantos años.

Lo que quise decir es que si la infografía es un lenguaje periodístico que combina textos, fotos y dibujos, eso es lo que siempre hicieron los medios gráficos. Lo que cambió es el modo de leer, antes más lineal, ahora menos. No es que haya muerto, es que ni siquiera nació. Infografía es lo que hemos hecho toda la vida en la prensa gráfica desde que esta existe.

El término infografía no es feliz, o sí... Es más grafía un texto impreso que cualquier foto o dibujo sobre papel. Por eso mismo, info-grafía es lo que hacemos cuando hacemos cualquier página completa de un periódico impreso.

viernes, 2 de abril de 2010

John Monahan 1954-2010

Creo que me enteré por Juantxo Cruz en La iguana ilustrada y supongo que Juantxo lo supo por el blog de Charles Apple, que se enteró en el Boston Globe.

John Monahan took his life March 19 in a Rhode Island hotel. No sé nada más. Tampoco sé que día nació, pero he puesto 1954 por cálculo de probabilidades (también nací en ese año y ando por los 55). Aquí las fotos y recuerdos de unos cuantos de sus amigos subidos por Charles Apple a su blog. Además de lo que cuentan todos ellos, John estuvo presente, con su gracia infinita y su formidable capacidad de trabajo, en los comienzos de la historia del periodismo visual en España.

John viajó por primera vez a Pamplona en 1988 a dictar un taller con Richard Curtis y José Font en la entonces Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Navarra. Entraban -y deslumbraban- las Mac en la Universidad y en España. Después seguimos y hasta inventamos el Grupo de Usuarios de Macintosh en Prensa con Mario Tascón, Tomás Ondarra y otros amigos. En esa época la Macintosh de Apple entraba tímidamente en las redacciones. Hoy las redacciones están entrando con vértigo en otro producto de Apple.

En el centro de la portada del libro de los 50 años de los estudios de periodismo y comunicación en la Universidad de Navarra hay una foto en la que están, de izquierda a derecha, Jesús Zorrilla, José Font, John Monahan, José Luis Dader, Juan José García-Noblejas, Ricardo Bermejo y Miguel Urabayen. No aparece Juan Antonio Giner -figura central en estos comienzos- porque estaría en el estrado o tomando la foto.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Para la historia de la infografía

Hace muchos años (está publicado en 1990) ya decía yo que la infografía no es nueva. Tan solo las tecnologías permitieron convertir en periodístico un antiguo lenguaje, presente hacía siglos en las enciclopedias. Gracias a BibliOdyssey se pueden ver páginas y páginas de esos libros que a uno le gustaría tener. Por suerte y gracias a PK (el autor, solo sé que es australiano) y a un tweet de Paco Sancho.

Me aclara Paco Sancho (está en los comentarios) que lo encontró gracias a un tweet de Mario Tascón y también encuentro fotos de BibliOdyssey en Infografistas, el blog de Chiqui Esteban, ambos de ayer (me parece que mi TweetDeck está andando como la mona).

Alguno de los amigos dibus, plumillas e infógrafos podría averiguar quién fue el primero que colgó los ríos del mundo y entreveró las montañas en una doble página. El resto copió hasta los errores.

Y para los ecuatorianos va este feneomenal mapa fitogeográfico en las laderas del Chimborazo y el Cotopaxi:

martes, 14 de julio de 2009

Infografermín

Pasado el último encierro de estas fiestas me divierto buscando esta pieza de arqueolgía que tengo en una diapositiva. Días antes de los Sanfermines de 1989 organizamos en Pamplona uno de los primeros talleres de infografía con Karl Gude y Jeff Goertzen. Juan Antonio Giner me había mandado a Estados Unidos a contactar a Karl y a Jeff que trabajaban en Associated Press y en The Orange County Register. También conocí en ese viaje a John Monahan (que había estado en Pamplona el año anterior) y a George Rorick. Al taller asistieron -vinisteis- todos los históricos además de Juan Antonio y Miguel Urabayen. Cada uno hizo su gráfico en unas Mac que nos prestaron los de Apple España para la ocasión y que ahora resultan antediluvianas. Al final Jeff y Karl dibujaron éste, a gran velocidad:

... y marcaron para siempre los gráficos de los sanfermines en todo el mundo y también el de la infografía en España...


Agrego un día después el origen de los gráficos a pedido de Juantxo Cruz, pero antes aclaro que no quise ponerlos porque se trataba de una recopilación apenas nostálgica de aquellos días de 1989 y de sus consecuencias. Los peris donde se publicaron o las agencias que los trasmitían daban lo mismo. El último gráfico, provocado por la muerte del corredor Daniel Jimeno, lo publicó El Mundo el pasado 11 de julio. Va completo aquí abajo, tal como lo tomé de La Iguana Ilustrada (clic->ampliar):

Los de más arriba son de Perfil, El Territorio y La Nación -todos de la Argentina- en ese orden y diferentes días y años.

Juan Antonio Giner recuerda en su comentario que el seminario se realizó los días 4 y 5 de julio y menciona a Maite Martínez (era entonces el alma de Nuestro Tiempo y de cuanto seminario, taller, congreso o concurso organizábamos). También a Roger Fidler y José Font. Además de Mario Tascón y Tomás Ondarra, recuerdo a Gerardo Amechazurra ¿Alguien más? ¿Javier Sicilia, Jaume Serra...?

Aclaro que el autor del post soy yo (gracias JAG por el recuerdo) y no Toni, que en esa época trabajaba en La Vanguardia.

martes, 20 de enero de 2009

Oda al plumilla

Leí la Oda al Plumilla de Dixired. Dos veces. Tres. Confieso que imprimí el texto en papel (¡si, soy culpable!) para leerlo más tranquilo.

He comprado la idea. Otra vez coincido con Mario Tascón. La primera fue con la muerte de la infografía. Yo pensaba entonces -y ahora- que nunca había existido y que era un invento de algunas personas para medrar en la industria (no les fue mal). En realidad infografía es lo que hacemos los que hacemos diarios desde que hay diarios. Bueno: coincido con Mario y con el resto de los amigos del proyecto.

La Oda al Plumilla termina con mi escepticismo sobre el Proyecto i. No sirven las máquinas ni los espacios ni los cables ni las redes. Un proyecto así solo funciona con enfermos de periodismo. El medio es lo de menos. El periodismo no es de papel... Nunca lo fue.

miércoles, 25 de junio de 2008

Lo realmente importante

"Creo que lo realmente importante es saber si (en la Red) podremos salvar las virtudes que ha desarrollado el periodismo analógico, su fuerte compromiso con la sociedad y el contrapeso que ha ejercido hacia los poderes y sus abusos"

Es un párrafo excelente de Mario Tascón en su artículo La prensa está que arde, publicado en la edición española de Esquire de junio y republicado en 233grados.com. Le sobra solo una palabra. El periodismo es eso que describe Mario, pero sin el adjetivo analógico.

jueves, 21 de febrero de 2008

Lo que murió es la infografía...

Asistí divertido a la discusión sobre la infografía y el salvataje del periodismo con los aportes de Javier Errea y los comentarios de los Ángeles de Javier y Norberto Baruch. También la nota de Norberto en el e-blog de Leandro Zanoni. Todos muy buenos, pero creo que Javier parte de una premisa falsa: lo que está en crisis no es periodismo sino los periódicos.

Pero además me atrevo a decir, con Mario Tascón, que lo que murió es la Infografía. No es la infografía la que salva a los periódicos sino que los periódicos descubren que eran pura infografía. ¿Qué otra cosa es un diario que un rejunte bien o mal ordenado (depende de los diseñadores) de textos, fotos y dibujos? La infografía es el lenguaje de los periódicos desde que existen, pero cuando las computadoras se metieron en el centro del mapa de la información y se convirtieron en la herramienta común a todos los lenguajes, nació la infografía para hacer diarios adentro de los diarios. Esos diarios internos van avanzando como un virus en las redacciones y en las páginas hasta hacerse con todo. Entonces se muere la infografía, pero como se muere la semilla que germina o el zángano que fecunda a la reina. Entonces la infografía salva a los periódicos.

Al periodismo no hay que salvarlo. Está súper vivo en la red, en la televisión, en la radio, en los medios gráficos también, aunque a veces no sabe bien para qué.