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miércoles, 2 de mayo de 2012

Manifiesto para periodistas sencillos


Tim Radford se ha jubilado. Después de editar millones de frases en las secciones de Ciencia, Cartas al Director y Cultura de The Guardian y en las revistas de Elsevier, el veterano periodista ha publicado este manifiesto que uno ha traducido lo mejor posible porque es una pena perdérserlo por no saber inglés. Si saben es mejor que lean el original. Es más divertido y, bueno… ¡es el original!
1. Cuando te sientes a escribir habrá una sola persona importante en tu vida. Se trata de alguien a quien jamás verás llamado lector.
2. No escribes para impresionar al científico al que acabas de entrevistar, ni al profesor que fue decisivo para tu graduación, ni al editor estúpido que te rechazó o a esa persona tan atractiva que acabas de conocer en la fiesta y sabía que eras periodista (o a su madre). Escribes para impresionar a alguien que está colgado de la barra del metro entre las estaciones de Parsons Green y Putney y que dejaría de leerte en un milisegundo si pudiera hacer algo mejor.
3. Así pues, la primera frase de tu artículo será la más importante en su vida y luego la segunda y la tercera. Porque, a pesar de que tú –empleado, apóstol o apologista– te sientas obligado a escribir, nunca nadie está obligado a leer.
4. El periodismo es importante. Pero uno nunca debe engreírse con esa importancia. Nada mejor que la pomposidad para llevar al lector a cambiar tu pieza por el crucigrama o los resultados hípicos. Por tanto, las palabras simples, las ideas claras y las frases cortas son de vital importancia. Y también un toque irreverente.
5. Una frase que merecería ser grabada en la funda de tu computador: “Nadie se quejará jamás si escribes algo fácil de entender.”
6. Otra cosa que debes recordar cada vez que te sientes ante el teclado: “Nadie tiene por qué leer esta mierda”.
7. En caso de duda, asume que el lector no sabe nada. Sin embargo, nunca cometas el error de suponer que es estúpido. El error clásico en periodismo es sobreestimar lo que el lector sabe y subestimar su inteligencia.
8. La vida es complicada, pero el periodismo no puede ser complicado. Precisamente porque asuntos como la medicina, la política, la contabilidad o las ordenanzas de Mornington Crescent son complicados, los lectores recurren a The Guardian, o a la BBC, o a The Lancet. Porque tienen la esperanza de que se los expliquen de forma sencilla.
9. O sea, si un asunto está tan enredado como un plato de espaguetis, tu texto consiste en un solo espagueti cuidadosamente extraído del plato. Lo ideal sería que además llevara adherida salsa de aceite, ajo y tomate. El lector agradecerá que le hayas dado una parte simple y no todo el enredo del plato. Porque (a) el lector sabe que la vida es complicada y agradece que alguien le explique con claridad al menos un fragmento, y (b) porque nadie lee informaciones que sugieren algo como “lo que sigue es inexplicablemente complicado...”
10. Por lo tanto, una regla básica es esta: una información solo debe contener una gran historia. Si te sientes aguerrido para lidiar con cuatro grandes asuntos de una historia, haz que el entrelazamiento de esos asuntos sea el argumento de tu información. Puedes agregar algún elemento picante pero solo si no te aparta del único argumento narrativo que hayas elegido.
11. Una observación. Ni se te ocurra empezar a escribir hasta que no hayas decidido cuál será tu argumento y no puedas decirlo en una sola frase. Pregúntate luego si tu madre escucharía esa frase durante más de un microsegundo antes de dedicarse de nuevo a la plancha. Porque cuando quieras venderle un artículo a tu editor recibirás ese mismo nivel de atención. Así que ten mucho cuidado con esa frase. Además, esa frase será a menudo –no siempre, pero muchas veces– la primera frase de tu artículo.
12. Siempre hay una primera frase –una introducción, una entrada…– ideal para cualquier artículo. Pensar en ella antes de empezar a escribir ayuda de verdad: descubrirás que las siguientes frases se escriben casi solas y muy rápidamente. Esto no significa que seas simplista, facilón, superficial o pícaro. Ni tampoco un superdotado. Solo significa que has dado con la entrada idónea.
13. Un periodista no debe sentirse insultado si lo llaman “simplista”, “facilón”, “superficial” o “pícaro”. Cuando paga por un periódico, el comprador desea que la información le llegue con facilidad y rapidez, sin notas ni referencias oscuras o aclaraciones a pie de página.
14. "Sensacional" o "trivial" no son insultos para un periodista. Uno lee lo que lee –teatro isabelino, novelas rusas, cómics franceses, novela negra americana…– porque algo en esas obras apela a su sentido de la emoción, del humor, del romance o de la ironía. El buen periodismo debe ofrecer sensación de humor, de emoción, de intensidad o acidez. “Trivial” es el insulto favorito de los estudiosos. Pero incluso ellos se interesaron por su objeto de estudio porque se sintieron atraídos por algo brillante, llamativo y, en efecto, trivial.
15. Las palabras tienen significado. Debes respetarlo. Ve a la raíz [be radical]: búscalos en el diccionario, averigua de dónde vienen. Luego, utilízalos de forma adecuada. [No hagas alarde de autoridad porque eso puede demostrar tu ignorancia. No te metas por un camino complicado sin preguntarte antes cómo piensas recorrerlo (el original es un juego de palabras y significados que pillo pero no sé traducir bien)].
16. La regla dice que debes huir de los clichés como de la peste. Excepto cuando das con el cliché adecuado. Te sorprendería lo útil que es un buen cliché usado con criterio. Porque en el periodismo no siempre tienes que ser tan inteligente, pero siempre tienes que ser muy rápido.
17. Las metáforas son buenísimas. Eso sí, no las elijas disparatadas y nunca, nunca las mezcles. En The Guardian, los copy-editors [en los diarios británicos los llaman “sub[editor]s”] concedían el premio “Piraña Amordazada”, una especie de Oscar de la incompetencia que toma el nombre de un reportero de laboral, que advirtió al mundo que “los gatos monteses del congreso del Sindicato se ocultan en la maleza, dispuestos a saltar como pirañas si no son amordazados”. George Orwell informa de un diputado que dijo: “el pulpo fascista calzado con botas [jackbooted] ha entonado el canto del cisne”.
18. Ojo con hacerse el enrollado, el buena onda. Cuando Moisés ordenó a sus comandantes que degollaran a todos los madianitas no lo hizo para demostrar que él era muy duro. Cuando advirtió al Faraón que dejara ir a su pueblo no le dijo: “colega, déjanos sitio, ¿no?” y el Faraón tampoco respondió: “ni de coña, tío”. El habla de taberna o de café tiene su propio ritmo, su propio lenguaje corporal, sus propias señales. El habla de la página de diario no tiene acento, no hay tono de voz que señalice la ironía, la comedia o la broma. Debe ser directo, claro y vívido. Y para eso es preciso que respete la gramática oficial.
19. Cuidado con las palabras largas y absurdas, con la jerga. Esto es doblemente importante si eres periodista científico, pues de vez en cuando tendrás que manejar palabras que no utiliza ningún ser humano normal: fenotipo, mitocondria, inflación cósmica, campana de Gauss, isostasia… Así que no es necesario que, además, digas “radiante” y “dichoso” en lugar de “brillante” y “feliz”.
20. Es mejor el inglés que el latín [la lengua ordinaria que la culta]. No extermines, mata. No salives, que se te caiga la baba. No incineres, quema. Moisés no le dijo al Faraón: “La consecuencia de no liberar a cierto grupo étnico podría dar lugar en última instancia a algún tipo de manifestación de las algas en la principal cuenca hidrográfica, con resultados imprevisibles para la flora y la fauna, que podrían afectar al consumo humano.” No. Le dijo: "las aguas del río se convertirán en sangre, los peces que hay en él morirán y el río apestará.”
21. La gente siempre respondemos a lo que nos es próximo. Los ciudadanos del sur de Londres deberían preocuparse más por la reforma económica en Surinam que del próximo resultado del Millwall [un equipo de fútbol del sureste de Londres], pero la mayoría no lo hace. Acéptalo. El 24 de noviembre de 1963, el Hull Daily Mail me mandó buscar un ángulo local sobre el asesinato del presidente Kennedy. Hasta que no encontré este arranque: "Los ciudadanos de Hull estaban ayer de luto...", no me dejaron seguir explicando todo lo que había pasado en Dallas.
22. Lee. Lee un montón de cosas diferentes. La Biblia del Rey Jaime y Dickens y los poemas de Shelley y Marvel Comics y novelas de Chester Himes y Dashiell Hammett. Fíjate en las maravillas que puedes hacer con las palabras. Mira la forma en que esos autores evocan mundos enteros en apenas media página.
23. Cuidado con los definitivos. El último caballo en el abrevadero de Surrey quizá no sea el último en el de Godalming. Casi siempre hay alguien que es más grande, más rápido, más viejo, más precoz, más rico o más nauseabundo que el candidato a quien acabas de calificar con ese superlativo. Ahórrate la molestia. Escribir “uno de los primeros...” te sacará del apuro. Si no puedes, sigue la norma: escribe “según el Libro Guinness de los Récords...”, "según la lista de los más ricos del Sunday Times..." y así.
24. Hay cosas que el buen gusto y la ley no permiten escribir. Mis favoritos son “Asesino absuelto” y (en un reportaje sobre una obra de teatro sobre la Pascua de Resurrección) “Paul Myers, que interpretó a Jesucristo, fue la estrella del espectáculo.” Examina qué textos son de mal gusto y cuáles te pueden costar hasta medio millón de libras por palabra.
25. Los periodistas tienen una responsabilidad que no es sólo legal. Por tanto, busca la verdad. Si es difícil de alcanzar, y a menudo lo es, por lo menos busca la imparcialidad y sé consciente de que la historia siempre tiene otras caras. Cuidado con las apelaciones a la objetividad. Son las más sospechosas entre todas. Puedes informar que la Royal Society dice que la modificación genética es una buena cosa y que el uranio empobrecido es casi inofensivo. Pero debes recordar que quienes inventaron la modificación genética fueron incorporados inmediatamente a la Royal Society por miembros de esa entidad que entraron porque sabían cómo enriquecer barras de combustible de uranio y empobrecer el sobrante. Parafraseando a Mandy Rice-Davies, diríamos: "¿qué otra cosa podían hacer, no?".

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Cómo el diario Público (Portgual) trata con las fuentes anónimas, via Ponto Media.
6 ways journalists can clean their copy, commit fewer errors, en Poynter.
Los 10 mandamientos de Gay Talese, en Arcadia.com

domingo, 25 de septiembre de 2011

Escribir bien es pensar bien. Un contraejemplo

Se quejaba la Defensora del Lector de El País del "deterioro de la calidad de algunos textos" en el diario impreso y en el digital. Las causas: "un problema de exigencia individual, de supervisión y de formación".

Ayer, la nueva Revista del Sábado, publicó "La camisa de la discordia", un breve reportaje sobre la polémica suscitada por la vestimenta de Josep Guardiola, el técnico del Futbol Club Barcelona. El subtítulo incluye bromita: "Blanca, de manga corta y con corbata. El vestuario de Pep Guardiola provoca un debate surrealista. ¿Por qué?". Creo que no tengo que explicársela.

En fin. Este es el tercer párrafo del reportaje:
Ángel Espina Barrio sabe a qué responden las conductas humanas desde la noche de los tiempos. Sabe, además, cómo se comportan las masas juveniles cuando se reúnen a contemplar a sus ídolos de la modernidad. Lo sabe porque, además de profesor de antropología social de la Universidad de Salamanca, fue juez de línea de Joaquín Ramos Marcos, y escuchó muchos comentarios, vio muchas cosas, y levantó muchos banderines por los campos de España.
Veamos. ¿No es como mínimo exagerado afirmar que alguien "sabe a qué responden las conductas humanas desde la noche de los tiempos". ¿Todas las conductas, todas? ¿Cuándo empieza o termina "la noche de los tiempos"? ¿De verdad alguien sabe "cómo se comportan las masas juveniles…" etcétera? Además ¿qué son "las masas juveniles"? ¿Los que se reunieron en las Jornadas Mundiales de la Juventud a escuchar al Papa y a rezar? ¿Los 700.000 asistentes a Rock in Rio? ¿Ambos grupos? ¿Y a qué se refiere con la expresión "la modernidad"? Más: la suma de ser profesor y haber sido juez de línea de Joaquín Ramos Marcos, escuchar "muchos comentarios", "ver muchas cosas" y "levantar muchos banderines" no dan esos conocimientos. Esas tres son ocupaciones tan distintas en sí y por sus resultados, que no se entiende como se ponen al mismo nivel en la misma frase como causa de una ciencia como la que se describe (saber "a qué responden las conductas humanas…", etcétera). Es el tópico sumar peras y manzanas o confundir el tocino con la velocidad.

Todo esto es frecuente. Y también lo es atribuir a una sola solución el remedio de todo en todas partes, por ejemplo. O tomar la expresión de algunos implicados por la de la sociedad. Etcétera.

Así que uno quisiera agregar una cuarta causa a las tres enumeradas por la Defensora: pensar mal. "Escribir es pensar. Escribir bien es pensar bien. Por eso cuesta tanto", dice David McCullough.

Otro tanto puede decirse de la edición: editar bien es pensar bien.

A ver cómo viene la próxima Revista del Sábado. Los lectores nos merecemos más. Ánimo.

martes, 26 de julio de 2011

Profeta de internet

Marshall McLuhan y Woody Allen en Annie Hall

Instead of being viewed as an academic fraud, McLuhan is now widely celebrated as the man who prophesied both the Internet and its impact on society.
Reconoce Ian Austen en The New York Times de ayer. Y lo reconocemos todos, a pesar de las críticas de Umberto Eco, que solo concibe a McLuhan como lingüista y para criticar la semántica -no la pragmática- de sus Mcluhanisms. Recomiendo todo el artículo, que es, sobre todo, una excelente recopilación de enlaces sobre Marshall McLuhan.

No es la primera vez que lo digo: ahorraríamos plata si leemos más a McLuhan y contratamos menos consultores.

NOTA: Atención a la palabra charlatan, así sin tilde (perdón Fundéu) porque está en inglés.

miércoles, 6 de julio de 2011

Fundéu debería ser Fundecu

A la Fundación del español urgente no le gustó el post de ayer...


Solo me queda recordarles a los señores de Fundéu que en América, donde vivimos la inmensa mayoría de los hablantes del español, no llamamos español a lo que hablamos, sencillamente porque no es español. Ni siquiera todos los españoles hablan castellano sino otros idiomas igual de españoles que el español urgente de la fundación. Tanta corrección no les deja ver el error en el mismísimo nombre de la Fundéu, que debería llamarse Fundecu (y de paso le sacamos esa tilde horrible).

Y a partir de ahora, señores periodistas, me escriben Machu Picchu como corresponde. Y también recomendamos pronunciarlo tal como se escribe (machupiKchu).

martes, 5 de julio de 2011

Los sanfermines, el autoritarismo y la Fundéu


Recibo todos los días varias veces recomendaciones como la que ven arriba [clic > amplía] de Fundéu, la Fundación de Español Urgente, patrocinada por el BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria). Las recibo varias veces porque me las envía la misma Fundéu a raíz de una pregunta que hice en su momento, pero también me las manda ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas) que reenvía las de la Academia Argentina de Letras. Además recibo tuits y retuits repetidos y requeterrepetidos. Como me gustan las cosas del idioma, aprendo que los prefijos de deben escribir junto al vocablo que califican, que no se debe decir computer ni mouse y tonterías por el estilo, todas muy bien dichas, con mohines de Maestro Ciruelo. Estoy exagerando la hipérbole, porque es verdad que me han sacado de algunas dudas que todavía tengo al escribir o al hablar. Además es probable que la utilidad sea mayor en otras personas.

Pero confieso que la insistencia de Fundéu me tiene ya un poco cansado. No hay nada más democrático que la lengua: la hacen los hablantes a fuerza de hablar y escribir y no hay poder capaz de evitar la formación de nuevas palabras si la lengua está viva.

La pretensión de corregir todo el día a los hablantes y escribientes es por lo menos autoritaria. Todos los dictadores se han metido con la lengua de sus súbditos: han prohibido idiomas, dialectos y extranjerismos, han suprimido palabras del diccionario y hasta han obligado a usar algunas aunque no gustaran, como si fuera aceite de ricino. En estas épocas de tiranuelos americanos, las recomendaciones de Fundéu me empiezan a reventar la paciencia: Que no se dice así, que debe decirse esto o lo otro. Que se ha vuelto habitual en muchos medios decir que nosequé... Pareciera que nos están vigilando: alguien lee lo que escribimos y al rato manda un comunicado como este:
Fundéu BBVA en la Argentina: «Diccionario biográfico español», no «Diccionario Biográfico Español»

La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) en la Argentina recuerda que los títulos de obras de creación solo se escriben con inicial mayúscula en la primera palabra y los nombres propios.

En numerosas noticias referidas a la polémica que ha suscitado el Diccionario biográfico español, publicado por la Real Academia de la Historia, el título de la obra aparece con grafías inadecuadas: «La RAH está dispuesta a rectificar el polémico Diccionario Biográfico Español»; «Cultura insta a que se revise el controvertido 'Diccionario Biográfico Español'»...

Los títulos de las obras de creación —libros, películas, cuadros, esculturas, piezas musicales, programas radiofónicos o televisivos... — se escriben, como recuerda la reciente Ortografía de la lengua española, en cursiva y con inicial mayúscula solo en la primera palabra y en los nombres propios, si el título incluye alguno: «Cien años de soledad», «La decisión de Sophie», «El nacimiento de Venus»... (en cursiva)
Para más complicación resulta que han lanzado el Manual de Estilo para nuevos medios. Loable iniciativa si no fuera que quieren igualarnos a todos: no estoy en contra del manual de estilo, pero sí estoy en contra -y rotundamente- de que haya uno solo.

¿Me quieren decir cómo apareció en el diccionario la palabra sanfermines, que ahora recomiendan escribir en minúscula y toda junta? Claro. No había Fundéu. Y cuando no había ni Fundéu ni internet, los que sabían escribir lo hacían muy bien, como ahora. Solo espero que todo esto no sea una excusa para sacarle dinero al BBVA con el pretexto de mejorar el periodismo: prefiero que el BBVA me pague mejores intereses...

Los que viven de los errores son como los guardias de seguridad o los bibliotecarios. Viven de la inseguridad y del robo de libros, por eso les conviene que sigan existiendo -y hasta que aumenten- esos flagelos. Con la Fundéu puede pasar lo mismo: aumentarán los errores en la medida en que ellos los señalan (aumentarán porque los señalan) y así harán más necesaria su propia existencia.

El mundo era feliz, mucho más feliz, cuando no había semáforos, alambradas, detectores de asesinos en los aeropuertos, fronteras, cintas métricas, balanzas ni diccionarios.

viernes, 4 de marzo de 2011

"La gente confunde escribir bien con escribir claro"

A JPC* le entrevistan en lavanguardia.es y dice cosas fenomenales. Le dejo algunas perlas:
La gente confunde escribir bien con escribir claro, y no es lo mismo. 
[…] es muy difícil decir cosas en cada frase. Buscar datos, verificarlos y ofrecerlos con exactitud lleva el triple de trabajo. 
Escribir no es divertido, sino complicado. 
[…] si quieres redecorar tu casa, buscas un decorador, pero en cambio, si quieres escribir, no piensas que necesites un experto para hacerlo, pese a que sería lo lógico. 
[…] lo escribo de forma tan oscura que quizá no se me podrá acusar de decir lo que digo. 
Un texto siempre puede ser mejor. Yo suelo leer los míos al menos dos veces antes de publicarlos. Si los leo cinco veces, las cinco cambio o quito cosas.
No sean zapallos: lean toda la entrevista y vayan a por su nuevo libro Cómo escribir claro.

domingo, 13 de febrero de 2011

Cinco consejos para transformar un cable en un reportaje

Mallary Jean Tenore resume en seis puntos cómo transformar un teletipo en un buen reportaje. Toma la experiencia de una buena pieza publicada en el St. Petersburg Times. Los tomé como esqueleto para rehacer su texto y agregar algunas ideas de uno al respecto. Ahora son cinco puntos:
1. Trabaje sobre las áreas grises para presentar a los personajes en tres dimensiones. Muchas veces la información oficial disponible –atestados policiales, informes de recursos humanos, cables de agencia…– presenta a la gente de forma unidimensional, en estricto blanco y negro o durante un período de tiempo demasiado breve. La gente no es así. La gente es multicolor, polifacética y tiene una vida vivida más larga que las últimas dos o tres semanas. Todo eso debe reflejarse en el reportaje y exige un trabajo más intenso y extenso de fuentes. 
2. Preste atención y anote los detalles de la/s escena/s, que son frecuentemente olvidados en las tomas de agencia y, no digamos, en los faxes de los gabinetes de prensa. 
3. Divida el trabajo entre los reporteros en función de sus habilidades. Sea estricto al menos en una cosa: que lo escriba quien mejor texto tenga entre los implicados. Obligue al resto a leer la versión final editada para evitar que se pierdan o malinterpretan hechos, detalles y circunstancias. Pero no deje que metan el lápiz ni lo reescriban. 
4. Organice una cronología de los hechos antes de ponerse a escribir. Le ayudará a detectar agujeros en la historia, establecer lo que es causal y lo que es casual, mantener ordenado y accesible el material reporteado y formular/distinguir deducciones o impresiones personales sobre esos mismos hechos de los hechos en sí. Esas impresiones no pueden ser discordantes ni paradójicas entre sí y respecto a los hechos. Si ocurre eso, es que algún prejuicio se coló en el reporteo y/o la edición. La escritura puede tomar la estructura y la secuencia que se quiera, seguir el hilo conductor que uno prefiera, pero es bueno tener siempre un punto de referencia factual al que regresar. 
5. Quite adjetivos y adverbios y vea si el reportaje funciona más o menos. Si funciona poco, mal. Hay que reescribirlo de nuevo porque los hechos no acaban de explican las cosas. Adjetivos y adverbios son la salsa, no el plato.

viernes, 4 de febrero de 2011

Titulares malos, titulares pésimos y titulares vergonzosos


La Canciller [Primer Ministro] Angela Merkel, manifestó esta semana su intención de contratar a jóvenes cualificados del sur y este de Europa para dar respuesta a las necesidades del mercado alemán.

Era inevitable, dado el nivel de creatividad del periodismo, que tooooooooooodos los reportajes y crónicas sobre la cosa murieran en la playa de la españolada, género al que pertenece la película del cartel:




AI*, que es un crack, ha resumido para Esta Casa esta sarta de repeticiones:
"Vete a Alemania, ZP" Diario Crítico
"Vente pa Alemania, Pepe" blog en Cinco Días
"Vente a Alemania... Jonathan" El librepensador
"Vente a Alemania, ingeniero Pepe" El País
"Véngase a Alemania, Herr José" Levante
"Vete a Alemania, Sonia" Libertad Digital
"Vete a Alemania, Pepe, 2ª parte" Diario de Sevilla
"Vente a Alemania, Pepe... versión siglo XXI" La Crónica de Badajoz
"Berlín evoca un nuevo 'Vente a Alemania, Pepe'" La Vanguardia
"Vente a Alemania... Jordi" EFE, vía ABC
"Vente a Alemania, Ayoze" ABC-Canarias
Y los más currados:
"Vente a Alemania, Pepe" La Gaceta
"Vente a Alemania, Pepe" Huelva Información
"Vente a Alemania, Pepe" La Crónica Virtual
Casposo y repetitivo. Con lo fácil que es contrastar la pretendida chispa del titular tirando de Google...

Así que a la Regla de Oro Para Hacer Buenos Titulares (Descarta la primera opción y piensa diez minutos más) se suma la Regla de AI*: mete tu titular en la caja de búsquedas de Google para ver si eres original o una ametralladora de tópicos.

jueves, 3 de febrero de 2011

Un titular del carajo


Perdón, pero la cosa reclamaba un titular a la altura. Este el titular que todos soñamos escribir.

¿Qué ha pasado aquí? Pues que el otro día, el director del diario, Larry Platt, pidió a sus periodistas que escribieran "con ingenio, garbo y actitud". Y además, declaró solemnemente:
Por la presente, libro a todos ustedes de la tiranía de la pirámide invertida.
¡Bien! Lea ahora mismo todo el memo de Platt a su redacción. Tal vez sirva para su medio. O no. Puede que no cambie su condición profesional pero se quedará más descansado. Buena suerte, Daily News.

Via Romenesko

jueves, 23 de diciembre de 2010

Ocho tipos de lectores de diarios


Casi se me escapa la clasificación de los lectores de periódicos que hace Pedro Luis Barcia* en el suplemento especial por las 50.000 ediciones de La Nación de Buenos Aires del pasado 15 de diciembre. Me he permitido rearmar el texto así (no está en internet):

1. Prusiano: lee disciplinadamente página a página sin alterar jamás el orden numerado.
2. Invertido: comienza el diario al revés, por la última página, porque sabe que la primera es el postre, dulcis in fundo, y la demora intencionalmente.
3. Picaflor o gallina de campo: revolotea por sobre las páginas, y picotea sin concierto, algo aquí y allá, sin asentarse en nada.
4. Necrófilo: el que va derecho a las cruces.
5. Titular: solo repasa los encabezamientos sin hacer pie en los artículos que ellos encabezan, en una suerte de vuelo cenital.
6. Seccionado: va directo a deportes, a economía, a espectáculos, que es su cebo, y luego, si hay tiempo, deambula por otros espacios.
7. Interruptus: comienza a explorar un artículo y una vez que, estima, entendió lo esencial, abandona el acto lector.
8. Axilar: se desplaza por subtes (metro), calles y plazas, con el diario plegado bajo el brazo...

O si usted quiere hablar en falso griego, en las versiones en línea podríamos clasificarlos en dos:

1. Cibernauta (ciber, timón): dirige su lectura. Navega con dirección prefijada.
2. Istionauta (istio, vela): se deja llevar por lo antojadizo u soplo ocasional, a los bandazos. Flanea por las páginas sin plan previo.

Los diseñadores deberían conocer bien esta clasificación para contenerlos a todos.

*Pedro Luis Barcia es el presidente de la Academia Argentina de Letras.

lunes, 8 de noviembre de 2010

The Last Newspaper

Leo en la última Cosas (privilegios de la clase Zafiro) una nota sobre The Last Newspaper:
…a major exhibition inspired by the ways artists approach the news and respond to the stories and images that command the headlines…
en tres pisos del New Museum de Nueva York.

 

Comenta el autor, Manuel Santelices, que el cruce de caminos entre arte y periodismo no es nuevo (ya lo decíamos nosotros). Y cita a Warhol y a Rauschenberg. Dice otras cosas que no valen la pena y tampoco están en internet, por ahora.

Y ensaya el sitio del museo:
In many ways the exhibition is an exercise in citizen journalism whereby the constant re-ordering and annotation of information in both the artwork and the processes of the resident participants becomes an arena for the structuring and restructuring of truths.
¡Ufa!

Pero la expo parece buena. Si anda por NYC véala y nos la cuenta. Cierra el 9 de enero.

Hay que mentir para contar la verdad, en Paper Papers, 21/10/07
Los periodistas son artistas, en Paper Papers, 28/2/06

lunes, 1 de noviembre de 2010

Senhora Presidente o Presidenta


Ahora empieza el lío...



NOTA (agregada el 2/11/11): "E" ou "A"? na Argentina última letra do cargo geróu discussão. Obrigado @Caipirovska.

Adverbios en los títulos


Me gustan los adverbios en los títulos entre otras cosas porque se puede decir muchísimo con una sola palabra. Hoy Clarín lo hace MUY BIEN.


Aunque algunas veces...


martes, 12 de octubre de 2010

Tres errores en una sola tapa

1. Nunca es histórico el futuro
2. El minero no es un chino comprador de soja
3. Beijing en castellano se dice Pekín
En la tapa de Tiempo Argentino de hoy.

domingo, 10 de octubre de 2010

La usabilidad según Ford

Phil Patton explica en The New York Times las conclusiones a las que Ford, con la ayuda de Ideo –diseñadores del ratón original de Apple, entre otros míticos cachivaches–, ha llegado acerca del diseño de los paneles de instrumentos de sus coches/autos/carros. Se trataba de pensar en la experiencia del usuario por encima de todo (¡Qué Original!) y otorgar accesibilidad a unos controles que son cada vez más complejos. Algo podemos aprender. Al fin y al cabo, el tablero de instrumentos no es más que la interfaz del auto:
Aprendieron mucho más de los casos extremos que del conductor/chofer medio.

Saltaron los focus groups y conductores/choferes que Ford empleaba ordinariamente en sus investigaciones y buscaron tanto novatos como expertos extremos (p.e., en el mundo del tuning).

Criterios de diseño obtenidos de la investigación de Ideo: sea atento, sea accesible, sea claro, esté conectado (Be attentive. Be approachable. Be clear. Be connected). Muy fundamentales, bordeando el tópico.

De esos criterios derivaron reglas específicas. Por ejemplo: sólo porque es posible no significa que tengas que hacerlo (una pantalla táctil de ocho pulgadas: una maravilla posible. Pero ¿cómo se usa mientras conduces/manejas?)

Redactaron guías de trabajo basados en las lecciones tomada de las complejas instrumentaciones de algunos competidores: decepcionar es peor que no prometer; las expectativas no cubiertas afectan negativamente la percepción de los usuarios –desconfían–; existen algunos instrumentos y convenciones que funcionan: no toques, no reinventes.

Ideo tiene una interesante & entusiasmante perspectiva sobre el futuro social del libro y de los lectores ("Nelson, Coupland, Alice") que no está nada, pero que nada lejos de los medios informativos. Vea el clip y entusiásmese:



Ideo está rediseñando ahora los cajeros del BBVA.

sábado, 3 de julio de 2010

El hombre del traje gris

Lo guardé hasta hoy previendo lo que podía suceder. Me gusta mucho que un diario o un periodista se retracten, acepten errores y pidan perdón. Creo que son puntos a favor y no en contra de su credibilidad. Lo que me parece loco es hacerlo antes de tiempo. Ahora suenan de otro modoestas palabras de Rob Hughes en The New York Times de ayer.

viernes, 4 de junio de 2010

La Ley de la Portada


Un conocido que era editor en el Express –en mejores tiempos: ya no trabaja allí– formuló La Ley de la Portada/Tapa: nunca un asunto debe aparecer más de tres días seguidos en Primera. Lo he confirmado con otros varios periodistas de todas las graduaciones en el Mirror, Times, Telegraph, Guardian e Independent.

Entre mañana y pasado mañana nos lo confirmará la vida. A ver.

viernes, 2 de abril de 2010

Lo dije CDLVII veces

Y no lo digo más, por ahora: ¡los números, en árabe!
Lo demás es complicación de editores y diseñadores onanistas.
El de arriba es el Oakland Tribune (Bay area, California) de antier. El de abajo, una prueba...

En palito o en árabe, en Paper Papers, 5/3/07

miércoles, 17 de marzo de 2010

Cuatro hispanos entre los más buscados del FBI

Se cumplen 60 años de la Lista de Fugitivos Más Buscados del FBI. De los Top Ten de ahora mismo, cuatro son hispanos. Entre la prensa española nadie lo destaca. Ni El País, que al menos lo lleva en su home. Se queda uno con las ganas. Para mí, esos hispanos, han dejado de estar entre los más buscados y figuran ahora entre Los Menos Encontrados.

¿Será verdad lo de Ander, que dice que las mejores historias no están en Google? Aunque sea un buscador. ¿O es más lo de JM*, al que molesta mucho que le digan "Qué cosas te pasan" cuando publica un buen reportaje? Publica, se lo dicen, se sube a la parra y suelta:

—A mí pasa lo mismo que a todo el mundo. La diferencia es que sé verlo.