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lunes, 2 de junio de 2025

El Territorio, centenario


Hoy el diario El Territorio de Posadas (Misiones, Argentina) cumple 100 años. La edición de abajo es la del 3 de junio de 1925. No encontramos ni un solo ejemplar de la primera. La revista que conmemora los 100 años y se distribuye hoy con el periódico tiene como leit motiv la publicidad de esas primeras ediciones: qué fue de esos anunciantes. Además la edición va con un facsímil de la del 3 de junio de 1925.

domingo, 29 de mayo de 2022

El Territorio nunca fue un diario *


Los diarios –y las publicaciones periódicas aunque no sean diarias– cuentan sus años desde el primer día que salieron a la calle. Eso está bien, pero tampoco del todo, porque los diarios no son hongos: son proyectos que empezaron mucho antes, con bastante trabajo y generalmente con luchas y desvelos que ni nos imaginamos, sobre todo si pensamos en 1925. Pero ya se ve que los diarios tienen la misma condición que los humanos, que celebramos nuestro cumpleaños el día que nacimos y no el día que empezamos a ser un sueño –o una pesadilla– en la cabeza de nuestros padres.

El jueves de esta semana que empieza, el diario El Territorio va a cumplir 97 años desde el primer número, que salió a la calle el 2 de junio de 1925. El Territorio nació en Posadas y en una imprenta llamada La Lucha, que es nombre de periódico y no de imprenta, pero su fundador, el reincidente Sesostris Olmedo, había tenido antes publicaciones en otras ciudades argentinas.

Hace tiempo que venimos diciendo que El Territorio ya no es un diario. Era el título de esta misma columna el domingo 29 de mayo de 2016, cuando estaba por cumplir 91 y los días coincidían con 2022. Ahora, y por las mismas razones que exponía en 2016, me atrevo a gritar a los cuatro vientos que El Territorio nunca fue un diario. Decía entonces que si Olmedo hubiera vivido en nuestros días, no habría fundado un diario pero sí habría llamado La Lucha a lo que hacía. El diario, el papel, la imprenta, son tan circunstanciales como la radio, la televisión... el teléfono, la tablet o la computadora.

El Territorio es periodismo y el periodismo es una pasión a la que le da igual el soporte o la plataforma por la que nos llegue. Y esa pasión del periodismo no es ni más ni menos que la pasión por la verdad, algo tan necesario para vivir en sociedad como el aire para respirar. Ya sabe que los periodistas no somos los únicos que buscamos la verdad, pero sí somos los únicos que la buscamos con urgencia, porque a la sociedad le urge saber qué pasa. Por eso, la verdad del periodismo nunca es una verdad terminada: está siempre en desarrollo.

Pero hay una diferencia que puede haber distorsionado el negocio del periodismo durante todo el siglo XX. La publicidad alimentó las arcas de las empresas periodísticas hasta hacerlas ricas y poderosas: es que la gran circulación –que fue producto de un par de inventos y de la alfabetización generalizada– provocó el gran soporte publicitario que fueron los diarios impresos. Pero esa ecuación se terminó hace rato y hoy el periodismo vuelve a ser solventado por el periodismo. Es una gran noticia, porque nos da la independencia que necesitamos y que la publicidad nos podía cercenar.

En 1982, durante la guerra de las Malvinas, el diario llegó a al punto máximo de circulación de su historia, con unos 33.000 ejemplares. Puede multiplicarlo por cuatro, que es el número de lectores que se calculaba entonces por cada ejemplar y aún así es muy poco comparado con la cantidad de seguidores de distintas plataformas, que hoy son quince veces más: suman más de 500.000 y siguen creciendo. Sin embargo y a pesar de esos números, el gran negocio del periodismo dejó de ser la venta de publicidad que le proporcionaba la circulación de casi el único soporte que existió durante gran parte del siglo XX.

El siglo XXI hará del periodismo una actividad mucho más genuina que la del XX. Ya no habrá que comprar el diario, o suscribirse a alguna de sus versiones para leer solo una parte de lo que se paga. Llegará un día en el que se pagará solo lo que se consume, y será mucho más barato porque nada es tan caro como pagar por lo que no se usa.

Publicado en El Territorio el 29 de mayo de 2022

jueves, 29 de junio de 2017

Buque insignia


Cuando le expliqué a un periodista que El Territorio no es un diario no me entendió, así que seguí explicando que El Territorio tiene un diario, para ilustrar la idea de que el diario es apenas uno de tantos soportes de una empresa periodística. "-Bueno, pero es el buque insignia", me contestó.

No sé si pensaba en la fragata Libertad, que es el buque escuela de la armada argentina, pero me gustó la idea y por eso la cuento. El diario es nuestra fragata Libertad, quizá el buque más conocido de la flota de mar argentina, pero no necesariamente su buque insignia, que es el del jefe de la flota, sea el que sea. La fragata Libertad no sirve para ganar batallas pero nadie niega su utilidad, como emblema y como tradición.

Sea o no sea el buque insignia, la Libertad es un buque escuela. Otra nota bien interesante de los grandes veleros de nuestras armadas, muy aplicable a los periódicos que integran una flota de medios bajo una misma cabecera.

Buena idea la de aquel periodista de la televisión pública de Misiones.

jueves, 9 de junio de 2016

¿Imprimimos periódicos o hacemos periodismo?


Grabación de la entrevista de ayer sobre los diarios en el programa de José Crettaz (foto) por Radio Cultura de Buenos Aires. Nada que no se haya dicho en Paper Papers, pero puede ser divertido oírlo.

domingo, 29 de mayo de 2016

El Territorio no es un diario *

Está usted leyendo un diario, pero El Territorio no es un diario. Bueno, le concedo que es apenas una parte de algo que fue un diario. En honor a sus pergaminos tenemos que darle por lo menos la condición de buque insignia o de bisabuelo de lo que es hoy El Territorio. Se lo explico, aunque supongo que ya se está usted dando cuenta de por dónde van los tiros… El jueves que viene –2 de junio– El Territorio cumple 91 años. Ya sabe, somos una de las empresas más antiguas de Misiones si no la más antigua, tanto que El Territorio es anterior a la provincia de Misiones y eso está esculpido en su mismo nombre y marca. Para hacerse una idea, cuando nació El Territorio, la Argentina independiente tenía 109 años y ahora está a punto de cumplir 200.

Durante muchos años de su historia El Territorio se identificó con el diario. Bastaba con decir el diario para que todo el mundo entendiera El Territorio. Pero resulta que hace ya unos años que El Territorio no es un diario: es una empresa periodística de contenidos que sirve a Misiones y al Nordeste de la Argentina, pero también al resto del país y al mundo y sobre todo a los misioneros y nordestinos que viven desparramados por el planeta y también a cualquier habitante de la Tierra que quiera servirse de sus contenidos.

El Territorio es, al fin y al cabo, una usina de periodismo que tiene un diario. Pero no sólo tiene un diario como tuvo a lo largo de gran parte de su historia y por eso se identificaban: hace ya unos cuantos años que El Territorio llega a sus audiencias por medios diferentes del papel impreso. Alguien podría pensar, y quizá usted también, que esos soportes –esos medios– eran extensiones del diario. Bueno, no es así y en realidad nunca lo fue. Lo que quiero decir es que si Sesostris Olmedo hubiera fundado El Territorio en 2015 no habría fundado un diario, por eso me atrevo a decir, seguro de no equivocarme, que Olmedo no fundó un diario sino algo que supera ampliamente lo que siempre entendimos como un producto impreso que sale todos los días y se mete por debajo de su puerta, lo busca en el quiosco o lo pide en el bar para saber qué pasó, cómo pasó y porqué pasó.

Muchos mantenemos la costumbre de leer el diario a la hora del desayuno o quizá a la tardecita, o cuando termina el día y estamos con más tiempo. Pero la inmensa mayoría de la audiencia de El Territorio recibe sus contenidos en las pantallas que están encima de su escritorio de trabajo, o en una tableta sentados cómodamente en un sillón, o en la calle, o en un medio de transporte… gracias al teléfono que es una pantalla más pequeña, para la cartera de la dama o el bolsillo del caballero, como dicen los vendedores en el colectivo. Resulta que esos cacharros que sirven para hablar, mensajear, sacar fotos y compartir todo lo que se nos ocurra que no sea material, además sirven para llegar a casi todo el conocimiento: tenemos a mano millones de bibliotecas y basta con tipear cuatro palabras para saber quién fue el cuarto faraón de la dinastía de los Ptolomeos, cómo se resuelve el cubo mágico en tres minutos o encontrar la receta de los txipirones rellenos. Hoy El Territorio da información confiable, con el sello de su marca, para todos aquellos que la necesiten, estén dónde estén. Y la pueden ver, escuchar, leer...

Cambian los medios pero lo que no cambia es el periodismo, que tiene la misma misión que tenía hace 91 años cuando Sesostris Olmedo y su inmediato sucesor, Humberto T. Pérez, empezaban con la aventura de El Territorio. Informamos, celebramos, testimoniamos, abogamos, impulsamos, defendemos y certificamos lo que pasa en nuestra provincia y en el Nordeste de la Argentina.

Por eso El Territorio no es un diario. Porque en realidad nunca lo fue. Y aunque algunos de nuestros lectores tengan ahora un diario en sus manos, lo más probable es que esté leyendo esto que ahora escribo en una pantalla. Y está leyendo El Territorio, como hace 91 años.


* Mi columna de hoy en El Territorio.

jueves, 21 de mayo de 2015

Del ómnibus a los zapatos


El lunes 11 de mayo El Territorio de Posadas lanzó TTV su canal de televisión vía web. Esto que sigue se publicó el domingo 10:

Bienvenidos a la convergencia

Nos acostumbramos rápido a los cambios tecnológicos y sociales. Tanto que después de unos años nos cuesta imaginarnos cómo era el mundo antes del agua corriente, la electricidad, el teléfono o los automóviles. Hay infinidad de ejemplos, pero alguno de esos inventos significaron giros copernicanos en el trayecto de la humanidad. El fuego, la rueda, el alfabeto o la imprenta son casos indiscutidos a los que ahora, todavía sin la perspectiva de los siglos, se está agregando LA RED.

Déjeme que llame así, en castellano y sin más vueltas, a la posibilidad que hoy nos da la digitalización de los datos para recibir, procesar y distribuir información que ha permitido la interconexión en tiempo real de las personas, estén donde estén. Pero la red no es una buena metáfora porque las redes de carne y hueso son un entramado de cuerdas o alambres que dejan espacios en el medio, mientras que el ciberespacio es aire puro, el espacio que nos conecta desde las antenas de la telefonía celular o las antenitas de los routers de wifi. Ya no hay cables que formen redes en ese espacio.

Para bien o para mal, la mayoría de nosotros tenemos a mano una pantalla que nos permite averiguar el año de nacimiento de Aristóteles o el resultado de cualquier evento deportivo. Además, desde esa pantalla podemos hacer lo que hacían nuestros abuelos cuando hablaban por una cosa que se llamaba teléfono… Estamos conectados entre nosotros como si todo el mundo fuera una sala de estar, un living en el que compartimos asuntos familiares entre millones de personas.

En el ciberespacio está el archivo más descomunal que pueda haber existido. En un aparatito que entra en el bolsillo puede caber más información que toda la que había en el mundo hace apenas 200 años. Cualquier dato de la realidad puede ser chequeado en segundos y hay tantos en la red que ya se ha inventado la licenciatura en data-mining, minería de datos: periodistas que escarban en la profundidad del ciberespacio como mineros con casco y linterna. Se acabaron -o duran poco- los que mandan fruta, pero a partir de internet hay otra consecuencia que creo fundamental para los periodistas: la red ha distinguido periodismo de información, como las señales de humo distinguieron un día información de transporte. Se lo explico:

Los zapatos

Durante siglos el único modo de difundir ideas fue transportar el soporte en el que estaban escritas o la persona que trasmitía la novedad. Con el tiempo aparecieron tecnologías capaces de trasladar mensajes sin necesidad de transportarlos, de aumentar la voz o hacerla llegar a lugares lejanos. Suele decirse que fue el telégrafo el que provocó la separación de transporte y comunicación pero se olvidan de las señales de humo de los indios sioux. Bueno, resulta que ahora la red ha distinguido con claridad lo que antes estaba bastante entreverado en la industria: el periodismo y la información. La información dice lo que pasó, el periodismo dice porqué pasó; la información usa las palabras, el periodismo hace cosas con las palabras; la información son datos sueltos, el periodismo vincula los datos y saca conclusiones; la información es la realidad, el periodismo ayuda a construir la realidad; la información muestra cómo está el mundo y el periodismo quiere mejorar el mundo; a la información la puede manejar un robot, al periodismo solo un ser humano con el uso de su razón.

La inmensa cantidad de información ha ampliado las fronteras del mundo conocido, pero además lo ha vuelto caótico y desconocido. Es un mundo nuevo, como lo fue América para Cristóbal Colón o Asia para Marco Polo. Todos sabemos todo o podemos saberlo, pero cada día necesitamos más brújulas para explorar ese mundo. Por eso, a quienes se ha abierto más la nueva realidad es a los periodistas que navegan en el mar de los datos y nos dan a conocer el nuevo continente que está ahí nomás, detrás de cada pantalla, sea del tamaño que sea.

Pero como todos tenemos acceso a todo aquí viene lo más interesante: el periodismo ya no es un colectivo al que uno se sube y lo lleva a paradas preestablecidas sino un taxi con el que vamos a donde nosotros queremos ir. Ahora la profesión de los periodistas es multilateral: no deciden lo que otros van a saber porque quienes deciden son las audiencias y los periodistas actúan exigidos por ellas. Son como taxis… o algo más cómodo todavía: un par de zapatillas para ir a donde cada uno quiera sin importar la calle, el piso o la picada a la que quiera llegar.

Esto es así para un medio tradicional como el diario de papel, o más modernos, como la radio, la televisión o las redes que han cambiado nuestro modo de ver el mundo. Hoy no vemos televisión como la veíamos hace 20 años porque la TV ya no es lineal, pero eso pasa con los diarios desde que existen tal como los conocemos. Todavía no hay un medio más interactivo que el papel, que usted puede leer cuando le dé la gana, llevarlo a donde le plazca, doblarlo, recortarlo, fotocopiarlo, prestarlo, guardarlo en un cajón, escribir encima, hacer un birrete de pintor, usarlo para madurar paltas… Es la televisión la que ha sido más colectivo que zapatillas durante los últimos 50 años, pero eso también se acabó y hoy la TV se parece a los diarios y los diarios a la TV y a la radio también, porque el soporte, el medio, es el mismo para todos: eso es la convergencia. Ya no vemos televisión linealmente, del principio al final: vemos lo que queremos cuando queremos y lo vemos unas cuantas veces o ninguna o vemos sólo la parte que nos interesa y desechamos lo que no.

La convergencia

Durante casi un siglo El Territorio ha sido la fábrica de periodismo más importante de Misiones y del Nordeste argentino. De aquí han salido y seguirán saliendo los periodistas que nutren otros medios, pero mejor decirlo así: están en El Territorio o han salido de su casa quienes establecen de qué se habla en Misiones. La redacción de un diario –de un medio periodístico- es gente pensando: un ejercicio constante de inteligencia colectiva que provee de contenidos a las audiencias por los medios que sea. Quiero decir que el medio es lo de menos: lo que importa es esa gente que piensa colectivamente para interpretar la realidad y trabaja para mejorar el mundo en esta parte del Nordeste de la Argentina.

Dicho de este modo, ahora, parece fácil de entender. Pero no fue así durante los años -muchos- en los que el diario y El Territorio era todo el periodismo que había en la provincia. Bienvenida la competencia, pero ellos mismos aceptarán -aunque sea a regañadientes- que en algún momento de sus vidas la influencia de El Territorio fue determinante en su profesión. En la época de oro de la prensa impresa era difícil distinguir periodismo de periódico, tanto que un sustantivo deriva del otro. Pero a pesar del sustantivo, hace mucho tiempo que los periodistas no somos los que escribimos en periódicos, como tampoco son periodistas los que cuelgan en una pared el título de periodista.

Periodista es cualquier persona capaz de descubrir y contar historias donde los demás mortales pasan de largo. Unos ven un fósforo quemado, una ventana abierta o un recibo doblado en cuatro y los periodistas ven una historia detrás del fósforo, del recibo o de la ventana. Bueno, una redacción es una colección de esas personas que ven lo que los demás no ven. Escritores de la historia actual del mundo y artistas de la verdad que se juntan todos los días para contarle qué es lo que pasa detrás de lo que pasa, por los medios que tenga a su alcance, para que usted lo vea cuando quiera, donde quiera y como quiera o no lo vea para nada porque le importa un comino. Esa ha sido siempre la misión del periodismo, a la que se suma la de El Territorio: iluminar los sitios oscuros, mostrar lo que no se ve, contar lo que nos pasa a todos y también documentar lo que ocurre todos los días, registrar acontecimientos para la historia, celebrar los triunfos de todos, abogar por los más débiles, denunciar los abusos de los poderosos… en Misiones, en la región y en el mundo. Pero eso no es todo; desde la convergencia de las tecnologías en este único medio con muchos modos que es internet, también es misión del periodismo acompañar a sus audiencias, entretenerlas, contenerlas y divertirlas.

En su ya larga pero también corta historia, lo central del periodismo y de El Territorio nunca han sido los medios sino los contenidos que trasmite por esos medios. La diferencia es que las redes han ampliado también los límites del alcance de los medios, que ya no son las fronteras del espacio y del tiempo sino las del idioma.

Decía al comenzar que las transformaciones tecnológicas y sociales nos cambian a todos: nos adaptamos a ellas como todas las especies vivas. Y cuando vienen los grandes cambios a los medios de comunicación, algunos se adaptan y otros desaparecen. En sus jóvenes 90 años El Territorio nunca ha estado entre los que se adaptan o desaparecen sino entre los que provocan los cambios, y El Territorio está llamado desde su fundación a provocar cambios todos los días. Sí. Tenemos 90 años, pero recién estamos empezando.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Día de los Inocentes (4) y operación de márketing


Tanto sorprendió la portada de Norte de Resistencia que fue noticia en los diarios de Buenos Aires. Todas las noticias son falsas y estrafalarias por el Día de los Inocentes y sospecho que venía con otra detrás de esta.



No sé si lo planearon así los de Norte, pero la inocentada resultó una bestial operación de marketing y probaron que en tren de sorprender, le mejor es hacerlo sin timideces. Norte es el diario de mayor circulación -lejos- del nordeste argentino.

Y mire lo que le pasó a El Liberal de Santiago del Estero, uno de los campeones del Día de los Inocentes de otros años, que se quedó sin chiste porque parece que al obispo no le gustan esas cosas.


En ABC Color algo pasa, pero no puedo saberlo. O quizá la línea del zócalo sea una advertencia onda calendiario, para que se cuiden los lectores de los chistes de sus vecinos (sí, sobran las comillas).


El Territorio hizo su aporte, como otros años. Está abajo, a la izquierda del anuncio de Singer. Aunque el aporte que vale más es la versión horizontal del ajuste (para la colección de TP*).

sábado, 7 de junio de 2014

Nadie hizo tanto por la libertad de prensa


Hace apenas dos años algunos diarios de la Argentina, solo con la idea de conseguir los beneficios que por otras vías no conseguían, resolvieron agruparse en una nueva entidad que les resolviera eficazmente esas necesidades. Nos son periódicos del interior ni de Buenos Aires, no son chicos ni grandes, no son progobierno ni contragobierno. Son diarios convencidos de dos cosas:

1. No hay libertad de prensa sin salud económica.

2. Están dispuestos a defender la libertad de Clarín y de cualquier empresa periodística a ser amigo o enemigo del gobierno, pero también están cansados de compartir sus desventuras cuando son enemigos y de no disfrutar de sus privilegios cuando son amigos.

El anuncio del jueves pasado fue el uno de los hechos más auspiciosos para la libertad de prensa en la Argentina en los últimos... 50 o 100 años.

A causa del periodismo combativo que algunas empresas de medios han opuesto al periodismo militante de las amigas del poder político, ADEPA y ADIRA se volvieron solo capaces para declamar y reclamar derechos, pero incapaces para conseguirlos. Y han arrastrado al resto de la industria al borde del abismo.

Al final resultó que nada más y nada menos que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner -la perseguidora de periódicos- ha hecho más por la libertad de prensa que lo que sus detractores de la industria esperaban. Ha propuesto al congreso una ley para rebajar la presión impositiva sobre los diarios con la excusa legítima de su condición de patrimonio cultural y otra que les permite canjear sus deudas fiscales con publicidad en sus páginas. Y no les ha pedido nada a cambio. Aquí el decreto 852/2014.

Si a alguien se debe el decreto de la presidenta que da aire para respirar a casi todos los diarios medianos y pequeños de la Argentina es a AFERA, al lobby constante de sus integrantes y a su presidente, Gustavo Isaack (diario Ámbito Financiero de Buenos Aires).

Mientras ADEPA, AEDBA o ADIRA no entiendan la salud económica como presupuesto indispensable para la libertad, no atinarán nunca a cumplir sus objetivos de representación de la industria o de custodios de la libertad de prensa. Y mientras la industria siga dividida en facciones histéricas, será débil e incapaz de conseguir los derechos que declaman.

NOTA: El autor de este post es director del diario El Territorio, miembro de ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas), de ADIRA (Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina) y de AFERA (Asociación Federal de Editores de la República Argentina). AEDBA es la Asociación de Editores de Diarios de la ciudad de Buenos Aires.

NOTA 2 (10 de junio): Para no dar lugar a malentendidos corregí la versión del 7 de junio en la que hiperbólicamente decía que Cristina Fernández era quien más había hecho por la libertad de prensa en la Argentina (para colmo aclaraba que era una hipérbole).

sábado, 24 de mayo de 2014

Sobreactuación de la estupidez (2)

Exageraron, salió mal y siguen sobreactuando la estupidez. El mismo Francisco se lo dijo al embajador argentino ante la Santa Sede con una metáfora de pocas palabras: "quisieron sacar agua de la tierra árida para generar conflictos, sin tener el rigor de informar con verdad a la sociedad". Aquí la explicación de La Nación a sus lectores y aquí la de Sergio Rubín en Clarín, que no aclaran por qué convirtieron un blooper sin importancia en un escándalo mundial. Quizá porque sería reconocer que intentaron sacar agua de la tierra árida.

Es relativamente fácil admitir un error. Reconocer la sobreactuación, en cambio, es muy difícil. Ahora la mantienen, mientras soportan el descrédito y la felicidad de los medios afines al gobierno que aprovechan la bolada y también sobreactúan, pero para el otro lado (ayer Tiempo Argentino había estado más equilibrado, pero hoy no se pudo contener).


Mire la diferencia entre la trinchera y el equilibrio (y perdone el ataque de autobombo). La noche del jueves llegué a la redacción de El Territorio. Hablamos un rato con Roberto Maack, el Jefe de Redacción. También tocamos este tema y vimos algo de lo que aparecía en los sitios web de los diarios de Buenos Aires. No dijimos nada más. La noticia aparece en un sueltito a una columna, en la parte baja de la página 16. Esta es la tapa de El Territorio de ayer:

domingo, 20 de abril de 2014

Gabo, los diarios y la Pascua


Hoy es Domingo de Pascua se ha convertido en una muletilla en el diario El Territorio de Posadas para referirnos a esas obviedades que terminan en la tapa como si fueran un notición, por culpa de las pocas ganas de trabajar o del escaso pienso colectivo. Ocurrió hace muchos años que un día como hoy ese fue el título principal del diario. Lo he buscado en los archivos pero nunca lo encontré, así que quizá sea un mito urbano, pero obviedades hay todos los días en las tapas de los periódicos y son la causa principal de que muchos lectores se conviertan en exlectores.

Los diarios ya rara vez traen noticias que uno no conoce. Después de la irrupción de la radio su función es el análisis, la interpretación de las noticias que llegan al público por otras vías. Pero antes y ahora los diarios han sido siempre vehículo de las mejores historias, esos relatos que no son noticia pero tampoco las conocemos antes de ser publicadas. Historias que siguen siendo lo que más nos atrae a los seres humanos desde el tiempo de las cavernas. Y eso es lo que hacía Gabriel García Márquez, el periodista que contó nuestra América como nadie y que murió el Jueves Santo en la Ciudad de México. No hay división entre ficción y no ficción en los relatos de García Márquez. Su Relato de un náufrago, su Crónica de una muerte anunciada o su Noticia de un secuestro son lo mismo que Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera o El otoño del patriarca. Todas las obras de García Márquez son el relato, la crónica y la noticia de nuestra América mágica. ¿Quién escribió mejor la historia del amor a pesar de todo, de la envidia forzosa, del autoritarismo que vende el mar, de la soledad que lame las paredes, de la espera cancerígena, de la traición impostergable, de los celos incurables…? ¡No me diga que no son todas historias de verdad!

Llamar Gabo a Gabriel García Márquez da íntimos amigos, pero entiendan que es una licencia de periodistas gráficos: tanto nombre no cabe en ningún título. Por eso El Territorio tituló Gracias Gabo en la tapa del Viernes Santo, que podía leerse en la edición electrónica igual que en una edición hecha de tinta sobre papel. Los viernesantos hay diarios gracias a internet y aunque los canillitas estén de procesión. Usted sabe que las noticias siguen ocurriendo en vacaciones o los fines de semana, por eso los periodistas trabajamos con sol y con lluvia, en Semana Santa, en Navidad, el 1º de Mayo y el Día del Periodista. Somos reporteros de los tiempos de paz y de guerra. Trabajamos cuando llueve, cuando hay sol y también cuando vienen los huracanes y los terremotos. Nos gusta hacerlo, pero también lo necesitamos como el aire para vivir. ¿Cómo no vamos a trabajar el día que se muere quien tenía al periodismo como el mejor oficio del mundo?

NOTA: algo así se publica hoy en el diario El Territorio de Posadas.

domingo, 26 de enero de 2014

Escraches y operaciones en la prensa seria de Buenos Aires

Algo así fue mi columna en El Territorio de hoy. Se las comparto con algunas modificaciones formales. El fox terrier está bajado del mismo sitio de internet del la bajó el diario La Nación de Buenos Aires.


El martes pasado en dos medios de Buenos Aires aparecieron un escrache y una operación que tienen relación directa con el gobernador Maurice Closs y el presidente de la Legislatura de Misiones, Carlos Rovira. Según la versión de Clarín, que dice lo que le dijeron y lo publica alegremente y sin confirmar los datos, casi todos equivocados, al gobernador lo habrían insultado en un restaurante de Mar del Plata. Y en la versión online del diario La Nación publicaron el mismo día, con una foto trucha, que se usaba dinero del erario público en la búsqueda de la mascota del exgobernador Rovira: una triste excusa para refrescar maldades en su contra. En ambos casos las noticias fueron pasto fácil de las redes sociales, tanto que se diría que fueron publicadas para lograr difusión viral en la web 2.0.

El escrache es una de las peores señales de la intolerancia. Promocionar esas actitudes como señales más o menos positivas no es sólo de mal gusto, es una irresponsabilidad que nace de un razonamiento adolescente: como ellos lo hacen conmigo, yo lo puedo hacer con ellos. Es la justicia por mano propia; la vuelta al primitivismo de la era de las cavernas pasando por los camisas negras de Mussolini. Para esa lógica el malo de la película es el escrachado y no el escrachador intolerante que patotea, como si el maleducado fuera el que recibe el insulto y no el que insulta. Ya no podemos saber si existió o no el supuesto escrache al gobernador. Él mismo desmintió casi todos los datos que daba Clarín. Pero eso no es nada: no parece ser una noticia de relevancia que un desubicado que ni siquiera tiene nombre haya insultado a un padre de familia con nombre y apellido –sea quien sea– que cenaba con los suyos, para colmo en el mismo restaurante que el desubicado. 

Otro modo de arrojar basura sobre una persona fue la operación contra el exgobernador Rovira, aprovechándose del supuesto escape de su fox terrier. En ese caso se usan adjetivos improbables pero terroríficos, verbos en condicional para decir cosas que ni ellos pueden probar y nudos para atar cabos imposibles, como si de la mera proximidad en el texto se pudiera deducir algo cierto. Así, el perrito perdido –que de noticia no tiene nada– es una excusa para embarrar al funcionario por el viaje, las vacaciones, los reclamos mal atendidos de la policía, los sueldos de los docentes… ¿Es que no tienen las agallas para decirlo directamente, sin usar a una pobre mascota? ¿No se animan a afirmar lo que dicen, en pretérito perfecto y en voz activa?

Les consta a nuestros lectores y a los protagonistas que, a pesar de nuestros errores, en El Territorio no hemos bajado nuestras plumas en momentos de máxima tensión con los gobiernos de Carlos Rovira y de Maurice Closs, aun a costa de cometer, de un lado y del otro, algunas exageraciones injustas, producto del calor de la batalla. Pero nada –ni siquiera la desproporción de la pelea– justifican jamás la injusticia, los golpes bajos o la mentira para defenderse. El periodismo no se ejerce con operaciones ni escraches sino con justicia y verdad y no es posible sin autoridad moral. No es buen momento para avivar el fuego de una lucha estéril sino para construir juntos el futuro complicado que nos espera en este 2014 que se vislumbra bastante movido.

domingo, 10 de febrero de 2013

Hecho en casa

Hoy apareció el nuevo suplemento deportivo de El Territorio de Posadas (Argentina). Hecho en casa, por la sección deportes y los diseñadores y diagramadores del diario... Cuando me pasen los PDF subo algo de mejor calidad.

viernes, 12 de octubre de 2012

Un diario para otro país


Desde el viernes pasado, todos los viernes El Territorio de Posadas (Argentina), tiene una sección especial para Encarnación, la ciudad vecina del Paraguay. Son solo dos páginas que se publican en la doble central del suplemento Oportunidades. No es muy común que un diario de un país tenga una sección para otro, pero todavía no sé la tenemos que postular para el libro Guiness de los récords. Por supuesto que es muy comercial, como lo es la relación entre las dos ciudades. Y dedicado especialmente a los lectores posadeños que hacen compras en Encarnación, pero sobre todo consumen servicios de la otra orilla.

domingo, 13 de mayo de 2012

¿Usted qué haría?

Le subo las tapas completas para que usted diga qué haría entre un título explícito (y nunca suficiente) a tres líneas o uno fuerte, interpretativo, a una sola. Está claro: es un verdadero notición si tres motociclistas mueren al chocar con el mismo vehículo en momentos distintos del día...

lunes, 7 de noviembre de 2011

¿Hoy no hay diarios?


Muchos diarios de la Argentina licenciaron ayer a sus redacciones y decidieron no salir el Día del Canillita, que es hoy. Otros salieron normalmente, pero es defícil encontrarlos, salvo a través de vendedores propios y de algunos canillitas que solo han repartido los diarios a los suscriptores pero no abrieron sus quioscos.

En El Territorio de Posadas decidimos salir como si nada, pero sin imprimir el diario. Así que les dimos franco a los empleados de la planta impresora pero los periodistas trabajaron como todos los días. El diario tiene páginas, portada y número de edición. Es genética pura, del diario y de los periodistas, que no dejamos de serlo ni el Día del Periodista. En la Argentina no hay diarios el 1 de mayo, el 25 de diciembre y el 1 de enero. Además los canillitas no trabajan el Viernes Santo y el 7 de noviembre. Pero los periodistas y los gráficos de diarios sí que trabajan esos días, para hacer el diario del día siguiente.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Las historias están más cerca de lo que parece


El post de TP sobre el anuncio clasificado de Ernest Shackleton en The Times me hizo acordar de este aviso que apareció en la página 10 de El Territorio de Posadas (Argentina) el 29 de julio pasado. Saben en la redacción que hay grandes historias escondidas en cada ejemplar del diario. Sólo hay que leerlo bien, anuncios incluídos, también los clasificados.

¿Pero qué digo? ¡Si es imposible hacer el diario de mañana sin leer COMPLETO el de hoy!

Así empezó a publicarse la historia en El Territorio, el día siguiente de la aparición del anuncio en el diario.

martes, 28 de diciembre de 2010

Día de los Inocentes (3) en una tierra de pícaros

Les dejo dos inocentadas de hoy en diarios argentinos:


El año pasado El Liberal hizo venir a Madonna a Santiago del Estero. Este año la que llega es Shakira. Y en El Territorio siguen explotando la broma que aporta: la noticia del tren es falsa y es una broma, pero qué bueno sería que ocurriera.

¿Hay más?

Si. Agrego este recorte de lainformación de hoy:


No se pierdan el video. De verdad no se lo pierdan.

Y hay más, gracias a Marcos Roca, la portada de Día a Día de Córdoba. Es un chiste con el resultado final de Bailando por un sueño:



Y aquí tenemos La Cuarta, de Santiago de Chile, con una portada completamente falsa, gracias a Manuel Martínez:



Madonna en Santiago del Estero, en Paper Papers, 9/1/09
Día de los Inocentes (2), en Paper Papers, 28/12/08
Día de los Inocentes, en Paper Papers, 28/12/07

martes, 2 de noviembre de 2010

Néstor Kirchner (1950-2010): extra

Tapa y contratapa de la edición extra de 16 páginas de El Territorio de Posadas (Misiones, Argentina). Circuló en Posadas el miércoles pasado, 27 de noviembre -feriado por el censo nacional- a las 3 de la tarde.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Bajó la mortalidad infantil


Detalles de las tapas de El Territorio del sábado 23. De La Nación de ayer y de Clarín de hoy. Ya se ve que los diarios del interior también marcan la agenda. Pero veamos cómo:
Tras conocerse los dos casos de niños que fallecieron por desnutrición (noticia robada de El Territorio) a pesar de estar inscriptos en el plan Hambre Cero, el gobernador de Misiones, Maurice Closs, destacó hoy que se redujeron los índices de mortalidad infantil en esa provincia respecto al año pasado pero que "obviamente algunos de ellos se nos van a morir porque la mortalidad infantil es un problema".
...dice el segundo párrafo en La Nación.  
Sí: aunque no deja de ser noticia local un muerto por desnutrición en Montecarlo (una ciudad de Misiones), la noticia nacional es que bajó la mortalidad infantil en Misiones.

viernes, 2 de abril de 2010

Censura documentada 3

Está en la página 8 de El Telégrafo de ayer. Asombra que la hayan publicado ¿O fue otro golpe bajo a la propietaria que escapó a los controles?

El periodismo del estado es contradictorio ¿Publicaría usted algo en contra de mi persona, de mis ideas, de mi familia, en mi diario? ¿Si lo consiguiera hacer una vez, dos, tres... pretendería quedarse y seguir escribiendo en contra de mis principios?

El Jefe del Estado es el jefe de la administración y ejerce el poder sobre los bienes públicos (dominio eminente lo llaman los juristas). Y eso es lo que pasó en El Telégrafo. Y hubiera pasado en El Comercio y en El Territorio y en El Mercurio y en Clarín... con cualquier editor rebelde.

El periodismo es independiente de los poderes o no es periodismo. Se puede ejercer donde se quiera mientras se respete la línea editorial que marca quien paga los sueldos y se juega su patrimonio en pos de sus banderas. Pero casi siempre es al revés: vamos a dónde nos sentimos cómodos y nos vamos de donde nos sentimos incómodos. Y las tecnologías no han hecho más que potenciar la independencia de cada uno de los periodistas.

Y no me tachen de liberal, que estoy defendiendo a Rafael Correa, publisher de El Telégrafo de Guayaquil.