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martes, 21 de marzo de 2017

El negocio de las noticias falsas y la propaganda en internet


Por Mar Abad, en Yorokobu.
Así es el negocio de noticias falsas y la propaganda en internet

No es extraño que las autoridades chinas publiquen más de 480 millones de posts de propaganda al año. Vivimos un momento soberbiamente abonado para las seductoras mentiras de unos estados o movimientos políticos y terroristas perfectamente dispuestos a diseñar contenidos entretenidos, conmovedores y engañosos en internet.

Los motivos son diversos pero cabalgan en la misma dirección. La mayoría de la población se informa mediante las redes sociales (aunque no sólo a través de ellas), las cifras de consumo de noticias por Facebook y Twitter son ciertamente apabullantes y crecientes, las noticias falsas se han convertido en un negocio extraordinario y, por fin, las carencias de muchos usuarios y la sofisticación de esas falsedades no les permiten distinguir la realidad de lo que desean creer.

En un estudio reciente del Instituto Reuters, donde se preguntaba opinión a 50.000 personas en 26 países, la mitad de los encuestados respondió que utilizaba las redes sociales para informarse. El 30% de los que rondaban los 18 y 24 años aseguró que Facebook y Twitter —y no la televisión— eran sus principales fuentes de noticias. España es uno de los líderes mundiales en consumo de actualidad a través de WhatsApp.

Esto encierra tres consecuencias interesantes para los estados, y movimientos políticos y terroristas que ansían garantizar el éxito de su propaganda. Para empezar, la creciente concentración de las vías y los soportes por los que nos enteramos de lo que pasa en el mundo permite que los manipuladores puedan concentrar también su artillería en menos canales.

Las otras dos consecuencias son igualmente obvias. Los propios algoritmos de las redes sociales están diseñados para darnos satisfacción y entretenernos, y no para mostrarnos lo que no queremos ver (el público aquí no son unos ciudadanos que desean informarse aunque les moleste, sino unos clientes que demandan reafirmación y entretenimiento).

Por otro lado, los análisis, cada vez más refinados, del comportamiento de la audiencia mediante los datos masivos y la inteligencia artificial multiplican la eficacia y la segmentación de los mensajes fraudulentos. Saben a quién se dirigen y, si ese alguien reacciona públicamente, también sabrán si se ha tragado la mentira.

La pista del dinero

Las noticias falsas se han convertido en un negocio extraordinario que factura millones de euros y que se aprovecha, normalmente, de países de legislación relajada como Macedonia, de estados que persiguen condicionar a los demás (Rusia) o de movimientos políticos (el autodenominado Estado Islámico) que buscan un rédito en términos de influencia, imagen e incluso coacción.

Que sea un negocio tan rentable no sólo nos dice mucho de su éxito y su impacto ahora mismo, sino también de las endiabladas dificultades a las que se enfrentan los reguladores mundiales para restringirlo.

La ironía invita a la desesperación y el escepticismo, porque ¿con qué autoridad va a limitar exactamente Estados Unidos la propaganda de otros países y movimientos políticos hostiles en su suelo cuando la CIA lleva décadas lanzando operaciones similares en el suelo de los demás? ¿Tiene futuro una regulación mundial que prohíba las mismas prácticas que explotan los servicios de inteligencia de las naciones más poderosas del mundo?

La sideral rentabilidad del negocio también sugiere que están aumentando los recursos de los que disponen los operadores para generar y difundir contenidos cada vez más sofisticados y personalizados.

Bien engrasados con esa liquidez, los acabados de sus webs resultan más convincentes, la tecnología de análisis y segmentación de la audiencia serán más poderosas y la diversificación de los productos se multiplicará (hasta ahora han generado, sobre todo, textos pero podemos encontrarnos con gráficos interactivos y espectaculares o con vídeos extremadamente verosímiles). Por supuesto, la optimización de sus mensajes para las redes sociales, las aplicaciones como WhatsApp y los dispositivos móviles darán un salto de calidad.

La eficacia de las aterradoras ejecuciones del autodenominado Estado Islámico y de sus contenidos promocionales de reclutamiento es un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando los actores de la propaganda cuentan con ingenio, dinero y dominio del marketing digital.

Un público vulnerable

De todos modos, la situación no sería tan grave si muchos jóvenes y adolescentes no sufrieran, justo ahora que las noticias falsas son más fáciles de distinguir que dentro de pocos años, unos problemas brutales a la hora de diferenciar los bulos de las noticias contrastadas e incluso determinados mensajes publicitarios de lo que son realmente informaciones ciertas.

En un estudio que publicó en noviembre la Universidad de Stanford, el 80% de los chicos que iban al instituto no fueron capaces de distinguir un publirreportaje de un reportaje auténtico. Dieron muestras, igualmente, de creerse los posts de Facebook con independencia de la identidad del emisor o de su conocimiento sobre los temas.

En ese mismo estudio, la mayoría de los universitarios ni clicaba en los tuits que veía en su timeline para comprobar la verosimilitud de las fuentes de las noticias ni fueron capaces de establecer una conexión entre los sondeos patrocinados por un lobby y los intereses del lobby en que saliera un determinado resultado en los sondeos.

Estos jóvenes son un objetivo natural de las maquinarias de propaganda masiva de actores tan diversos como China, Rusia, Estados Unidos, el ISIS o determinados partidos políticos locales. Aunque, por lo general, ansían movilizarlos, manipularlos o reclutarlos al servicio de un objetivo determinado, otras veces simplemente buscan distraerlos de los debates políticos sensibles o alejarlos de las malas noticias que pueden deslegitimar una visión del mundo falsa e idealizada sobre un gobierno.

El ejemplo actual más documentado de estas distracciones propagandísticas es, probablemente, China. Según un análisis reciente de la Universidad de Harvard, las autoridades de la segunda economía mundial, al mismo tiempo que censuran las opiniones que contradicen su versión, generan 488 millones de comentarios propagandísticos en internet al año. La mitad de ellos aparecen en las webs de las instituciones públicas y el resto se inyectan en las venas de las redes sociales.

Los planetas se están alineando en la peligrosa dirección de un mundo en el que existen miles de millones para mentir, donde los datos, los canales y las tecnologías permiten concentrar los mensajes y entender mucho mejor a la audiencia que se pretende manipular y donde, finalmente, existe una porción inmensa de la población cuya intoxicación resulta aparentemente fácil.

Todos los grandes medios de comunicación han vivido su propia edad de oro como cañones de propaganda y grandes exprimidores de la ignorancia de determinados colectivos sociales. Es el momento de internet.

martes, 3 de agosto de 2010

viernes, 2 de julio de 2010

Es lo mismo pero no es igual

La misma portada/tapa a derecha e izquierda. Con las cosas de comer no se juega. [SG* recuerda el dicho de Josep Pla: nada más parecido a un español de derechas que un español de izquierdas].

jueves, 1 de julio de 2010

Diferencias entre La Gaceta y Der Stürmer


Son muchísimas. Le dejo escritas tres. La primera, sus víctimas: los judíos en le caso de Der Stürmer, los catalanes en el de La Gaceta. La segunda: La Gaceta sólo lo hace muchos días; Der Stürmer lo hacía todos los días. La tercera: Der Stürmer asustaba con sus mentiras y manejos porque detrás había un propósito criminal; La Gaceta sólo da risa –al menos hasta ahora: ya se sabe que las carga el diablo.

Alguno dirá: este señor TP ¿por qué no me cuenta el mal periodismo que hace La Gaceta en lugar de decirme lo que debo pensar? Razón tiene: no se lo cuento porque salta a la vista que no se trata de periodismo. En eso La Gaceta sí es igual a Der Stürmer.

[La portada/tapa de La Gaceta es la de hoy. No llega a tanto como la del Stürmer: es la edición de 1934 sobre el asesinato ritual de niños cristianos que se atribuía a los judíos. La ilustración es bien elocuente. Clic>Amplía. Aquí amplía más]

jueves, 8 de abril de 2010

Todos a sus puestos, empieza la campaña electoral

Gordon Brown convocó el martes elecciones en el Reino Unido para el próximo 6 de mayo. Bum. Ha comenzado la campaña electoral. Ha sonado la alarma de submarino en el barco y cada diario ya está en su puesto de combate. Ayer:

Es bonita la épica que tienen los titulares del Telegraph y del Guardian. Al Times y al Indie parece que les da miedo alinearse y lo dicen sin decir. Ni uno solo de los cuatro insulta, agrede, electrocuta ni toma por idiotas a los lectores. Bien.

Hoy todos siguen en la cosa:


Convengamos en que los que se muestran lo hacen con buen estilo, salvo el Daily Mail, que va a lo suyo sin cortarse.

Ánimo y resistan, británicos. Sólo será un mes de nada. Y no se quejen: en España la prensa, la radio y la tele siempre están así. Cada día, cada día, cada día…

jueves, 4 de febrero de 2010

Es para cabrearse

Quería titular este post Colorín colorado, pero es demasiado politiquero y aquí sólo se habla de periodismo.

Hablemos de ello, pues. Los diarios (y detrás las radios, las teles y las webs… como siempre) hacen hoy lo que debían haber hecho hace más de un año, cuando este Gobierno y la mayoría de los Powers That Be (estos bancos, estas patronales, estos sindicatos, estas cámaras de comercio, estas escuelas de negocios, estos intelectuales…) se dedicaban a silbar y mirar al techo mientras sabían que la crisis –esta crisis– llegaba. Unos por interés bastardo, otros por miedo, otros por incompetencia, otros porque el sectarismo è duro a morire. Otros por todo junto.


Aún hoy algún comentarista mantiene esa inercia de establishment en la columna que publica en un diario global e insiste en que todo es externo, en que el Gobierno no podía hacer nada. Vaya.

¿Cómo tan de repente se han dado cuenta de que el rey está desnudo? ¿O lo sabían y lo han venido tapando y disimulando unos, exagerando e hinchando otros y todos haciéndolo increíble? Qué pena. Luego dirán que el pescado es caro y que la gente ya no confía en los medios. Pues claro. ¿Qué quieren que hagan? ¿Besarles?

jueves, 10 de diciembre de 2009

Cada uno a lo suyo (con la que está cayendo)


Adivine qué diario está ahí y cuál allí en menos de cinco segundos (no españoles: diez segundos).

domingo, 22 de noviembre de 2009

Felicidades al Gobierno de Kosovo

Los encargados de las Relaciones Públicas (o Comunicación Institucional o como se llame) del Gobierno de Kosovo están de enhorabuena. Su última operación ha sido un éxito: El País y La Vanguardia coinciden hoy en publicar una entrevista con el primer ministro, Hashim Taçi, quien insiste al gobierno español a que reconozca de una vez que Kosovo es independiente de Serbia, como ya hicieron la mayoría de los estados de la UE y los EEUU. Se acompaña con reportajes sobre ese país que mueven a la compasión, etc.

A uno le gustaría a) conocer el nombre de la agencia que ha asesorado este trabajo, un auténtico clásico y b) preguntar a la susodicha por los gastos de la operación. Morboso que es uno.

[Honestamente, uno advierte al gobierno kosovar: no tiren su dinero, no sean locos. Ustedes han elegido muy bien los medios y el día para llegar con seriedad al actual Gobierno español. Pero España jamás reconocerá a Kosovo: eso sentaría un precedente fatal respecto a las aspiraciones independentistas en Catalunya y en el País Vasco, por mucho que ustedes vendan Kosovo como un "caso único". Desengáñense].