martes, 4 de junio de 2013

El mandarín que rabió o María Antonieta en La Vanguardia

Los sábados, Gregorio Morán [foto] firma una columna en La Vanguardia de Barcelona llamada "Sabatinas Intempestivas". La última se titula "Nuestra muerte será un suicidio". Se trata de otro pronóstico apocalíptico sobre el periodismo y una fatua sobre el sistema educativo catalán, basado en la inmersión lingüística. Nuestro héroe apoya su conclusión conectando dos hechos aparentemente aislados: el despido –"no renovación"– de la columnista Maruja Torres de El País y una falta de ortografía en la edición en español de La Vanguardia –un subtítulo/bajada/balazo donde se escribió "degollan" en lugar del correcto "degüellan".

Meter un viaje de esa categoría a toda la profesión y al sistema educativo por conjugar mal una vez el verbo degollar es una exageración digna de mejor causa. Tanta ferocidad para tan poca cosa no puede ser buena para la salud. Pero bueh. Allá él.

Morán ha escrito este artículo unas veinte veces –con más o menos mala leche, que es su característica. En Pamplona dirían: es más canso que canso.

Uno de los dobleces anecdóticos de la cosa es que aprovecha la falta de ortografía para culpar a la inmersión lingüística y a la traducción de La Vanguardia, que se edita simultáneamente en lengua catalana y española. El pobre Rafa Ramos, el corresponsal que firma la pieza, hace siglos que vive en Washington y Londres, su lengua materna es el español –en la que escribe– y no el catalán y no pasó por ninguna inmersión, sino por el sistema educativo franquista. Así que a Gregorio Morán no solo se le ve el plumero sino que comete un error peor que la falta de ortografía: encajar los hechos en su opinión previamente elaborada. Si no encajan bien, como es el caso, pues peor para los hechos. Que piense Morán como quiera, claro que sí, pero que no se robe los hechos. Pifia en asunto tan elemental solo la comete un aprendiz, un descuidado o quien que quiere vender gato por liebre. Y Morán, nacido en 1947, no es un pasante.

En realidad no me preocupa nada todo eso. Es conocida la nula inquietud de Morán por ocultar sus manías, la catalana menos que ninguna. Hay que agradecérselo. Lo que le preocupa más a uno es la insistencia en la obligatoriedad de llorar a los y las Marujas Torres de este mundo, que aparentemente nunca son despedidos de buena fe o con algún motivo tan razonable como el que los mantenía en nómina.

Hace años que Maruja Torres, nacida en 1943, no tiene nada nuevo que decir. Hay periodistas jóvenes que han ocupado ya su espacio con más sustancia y más gracia. Es la vida. Que los colegas que ya fueron –y cuya supervivencia está bien asegurada– taponen el paso a los que hoy son o mañana pueden ser es una desgracia para el periodismo y, sobre todo, para la gente. ¿No deberían los gregoriosmoranes habérselo advertido a las marujastorres, si tan preocupados están por la salud de los "poderes viejos"? Nah. Ellos sólo reaccionan cuando alguno de su casta sale tocado.

Lo bonito habría sido emplear toda una página de La Vanguardia, no less, para explicar los 142 despidos de El Mundo o, ya puestos, los 129 del mismísimo El País, donde trabajaba la mismísima Maruja Torres.

En realidad, los "poderes viejos" de que habla Morán son los mandarines mariantonietas como él. Los sultanes del oficio, siempre inconformes con el tributo que reciben. Los moralistas profesionales que dan patente de buenos y malos. Los que dicen que el periodismo ya no es lo que era (¡a Dios gracias!). Los que dicen que debemos actuar así o asáu, como ellos dicten, y juzgan lo contrario motivado por alguna bastardía, abyección o cobardía. ¿No será que piensa que todos somos como él? De la abundancia del corazón habla la boca. Pues no, no todos somos de su condición. Algunos creemos que cuando el mundo no encaja con uno hay que comprobar primero si el excéntrico no es uno en lugar de todos los demás.

En este oficio, además, es interesante preguntar a los Grandes Saurios de la cosa dónde están sus discípulos, qué huella dejan más allá de sus piezas (que ya es mucho) y su yoyoyó. Si todo se muere en la mesa de la tertulia o en los archivos de tu ordenador… triunfaste tú y se fundió el resto.

Es muy duro ser enfant terrible siempre. El terrible enfant terrible.

Morán ha escrito ese artículo veinte veces, veinte mil. Habla de él mismo, en realidad, y de su clan, y nos exige que todos pensemos como él (cobardes, que somos unos cobardes). Aunque quizá esta vez hay una diferencia. Quizá esta vez exige que todos pensemos como él sobre los despidos de marujas porque teme que la próxima maruja sea él y busca la protección de la manada.

Debería aceptarlo con más deportividad y mejor sentido gremial. Debería ayudar a los de su especie y dejar paso al próximo terrible enfant terrible.

[Y aún no sabe usted lo peor: "Sabelotodo Morán", de Màrius Serra en La Vanguardia.]

Cuando Neymar había fichado por el Madrid

Neymar da Silva Jr se presentó ayer como futbolista del Futbol Club Barcelona. El inefable Marca lo había fichado ya para el Real Madrid en el verano de 2010. Como para fiarse.



Hay más. Correio Braziliense ha hecho una primera con fecha 4 de junio 2013 ilustrada con una Sagrada Família hecha con nombres de futbolistas brasileños que han pasado por el Barça.


No les enseño las portadas/tapas de los diarios deportivos de Barcelona porque han vuelto a desechar una ocasión de lucirse y no quiero hacerle perder el tiempo. Lástima.

domingo, 2 de junio de 2013

Roberto Civita, el Henry Luce brasileño


Lea. Es la columna de Jorge Fontevecchia en Perfil de hoy sobre Roberto Civita, que murió hace siete días en San Pablo (Brasil). Civita, dice Fontevecchia, quería cambiar el mundo. Todos los periodistas queremos cambiar el mundo, pero solo algunos conocen la fórmula para hacerlo ganando dinero. La receta está contenida en la vida del Henry Luce brasileño y en nota de Fontevecchia está por escrito. Por si no la entendió se la paso en limpio: hay que cambiarlo de verdad, que una cosa es decirlo y otra hacerlo.

sábado, 1 de junio de 2013

El último mohicano: Ruy Mesquita (1925-2013)


Llega uno tarde. Pero llega. "Doutor Ruy" era el Director de O Estado de São Paulo, en el sentido que se es Director en muchos países de América: el dueño, o uno de los dueños, que ejerce como Publisher. En este caso, además, dirigía desde 1996 la sección de Opinión ("Notas & Informações"), que está completamente separada, incluso físicamente, del resto de la redacción, al estilo de su admirado The New York Times. Era el último reducto ejecutivo de los Mesquita en Estadão desde que se apartaron, por decisión propia, de cualquier puesto de gestión.

Dirigió la reunión con los editorialistas hasta el día antes de su muerte. Y tenía 88 años. Era un periodista, no un patrón. Eso ponía en su tarjeta de visita y así se presentaba: "jornalista". Y punto. Punto.

Estas figuras de la aristocracia del periodismo solo las ha conocido uno en América Latina. Propietarios y directores que manejan los diarios privilegiando su misión y su carácter antes que la cuenta de resultados. Todo eso con todas sus consecuencias incluidas… todas las consecuencias: censura, ruina, excentricidades, trifulcas y valentías. Etcétera. Él mismo, sin modestia, se llamaba "o ultimo moicano". Tenía razón. Con su muerte se rompió el molde.

Uno ha leído las críticas a la persona, claro. Todas tan mezquinas. Me ha venido a la cabeza "La Reina", la película de Stephen Frears que retrata a Isabel II durante los días de la muerte de Diana de Gales. Concretamente, la frase con que Tony Blair pega en la cabeza de su jefe de prensa, Alastair Campbell, cuando este se queja de la frialdad de la soberana:
When you get it wrong, you really get it wrong. That woman has given her whole life in service to her people, 50 years doing the job. She never wanted a job she watched kill her father. She's executed it with honour, dignity, and as far as I could tell, without a single blemish. And now we're all baying for her blood! All because she's struggling to lead the world in mourning for someone who threw everything she offered back in her face, and who for the last few years seemed committed 24/7 to destroying everything she holds most dear.
Ruy Mesquita lo mismo. Cumplió de sobra. Su lugar está ahora en el panteón de próceres del Brasil contemporáneo.

En Esta Casa ya hicimos un bárbaro homenaje a Jornal da Tarde cuando cerró. Bien. Él fue quien auspició ese diario rebelde e innovador. Sirva ese homenaje para celebrar a Dr. Ruy.

Recomiendo, sobre todo, las piezas de Sandro Vaia, fe-no-me-nal, y de Luís Nassif. También valen la pena las de Roberto Salone y de José Serra.

Obrigado, Dr Ruy!

lunes, 27 de mayo de 2013

Periodista y empresario

Esto le dijo una vez Alejandro Romay a Jorge Fontevecchia:
Vos no sos empresario, sos periodista; el día que te recibas de empresario te vas a dar cuenta de cómo te equivocaste.
Está en la columna de Jorge Fontevecchia en Perfil de ayer. Se llama Lenguaje performativo pero no es mi culpa. Es la respuesta de Fontevecchia a algo que dijo Jorge Lanata sobre la última edición de la revista Noticias, cuya nota de tapa está dedicada a la mujer de Lanata.

Interesante, pero no es como dice Fontevecchia. El periodismo también es un negocio y Fontevecchia es un ejemplo de que puede serlo, pero más ejemplo es Lanata. No creo que sea una buena idea sostener que una cosa es el periodismo y otra los negocios. Más bien es una pésima idea de Jorge Fontevecchia. Casi tan mala como la de Romay, para quien el periodismo es una mercancía que se puede comprar y vender.

El verdadero negocio del periodismo, en Paper Papers, 18/10/2011

miércoles, 22 de mayo de 2013

Ni señoritingos ni eruditos a la violeta


Es el título de esta entrevista al Ryszard Kapuściński español en el blog de la FNPI (Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano). Vale la pena siempre oir/leer a Miguel Ángel Bastenier cuando habla de periodismo:
Apasionada curiosidad, familiaridad de líquido amniótico con la lengua castellana, velocidad de pensamiento y elaboración, capacidad de ver el ‘ángulo’ de las cosas, idiomas, literatura, historia, cutis encallecido, y un estómago a prueba de gastronomías varias.
Todo bien con la lengua castellana y el líquido amniótico, pero es una lástima que Bastenier use mismos como pronombre. 

lunes, 20 de mayo de 2013

¿Dónde está el diario de ayer?



Lo encontré buscando ayer domingo la tapa de La Gaceta de Tucumán del sábado y me pareció una muy buena idea (qué quizá haga más de uno o no sea original de ese diario). Casi todas las veces que buscamos una noticia en una edición anterior es en la de ayer o antiayer que, si es de papel, todavía está en el revistero del living.

domingo, 19 de mayo de 2013

El que se come a un caníbal...

Estas son las tapas de los diarios de la Argentina de ayer. Van en orden, de mayor a menor en circulación hasta el quinto y no son todas: solo las que pude bajar hoy... lo siento amigos de La Gaceta de Tucumán. Hay de todo. Desde el símbolo de la dictadura, en que coinciden los dos principales diarios del país y algunos más. En el resto, que juntos no llegan a la suma de la circulación de los tres primeros, hay de todo: editoriales furibundos, dibujos rebuscados, periodismo de ultratumba y ... La Nueva Provincia.


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Videla fue un dictador que usurpó el poder y ejerció el terrorismo de estado, pero no estaba solo. Y el viernes murió solo en su celda de una cárcel común. Hasta ahí la noticia. Detrás hay mucha historia de pasiones, de amores y de odios, de libertad y de autoritarismo, de democracia y de tiranía, de sangre y de muerte. Peor no está bien alegrarse de la muerte de nadie, ni en chiste. Tampoco es buena idea exacerbar la venganza, que se mezcló peligrosamente con la justicia en este caso como en otros relacionados con esa época de la Argentina.

El análisis más interesante que encontré no está en un diario sino en un blog. El que se come a un caníbal es otro caníbal y la Argentina necesita urgente que dejemos de comernos unos a otros. Y el periodismo debería ayudar...

viernes, 17 de mayo de 2013

"Cristina lee todo"


Lea, por favor, la columna de Jorge Fernández Díaz en La Nación de hoy. Vale la pena el final, pero le adelanto dos párrafos que tienen que ver con el título de esta entrada. Confirma algo que decimos en Paper Papers hace tiempo: los funcionarios ojean los diarios adictos y estudian los independientes.
A veces me pregunto qué hubiera sido de los Kirchner sin los diarios independientes: fueron voraces lectores de ellos, se enteraron de incontables errores cometidos por su propia gestión a través de nuestras páginas y alcanzaron a enmendarlos gracias a que se los señalamos. Esa lectura permanente y espinosa, que hoy continúa Cristina cada mañana con confesada actitud militante, le permite tomar la temperatura de la sociedad, conocer el pensamiento de la oposición y poner en perspectiva las principales acciones de su gobierno. Un país sin diarios críticos sería para ella tremendamente perjudicial, le traería un síndrome de abstinencia, un desasosiego similar al de un lector desesperado y perdido en el Día del Canillita. En tristes ocasiones, uno desea lo que no quiere. 
La peripecia del funcionario y del informe maldito confirma también que sus principales espadas le temen más que a nadie, y que tratan de endulzarle el oído con hechos y estadísticas que encajen con el relato. Y esto no es nuevo: nadie quiere ser un cadáver político. Lo que resulta absolutamente novedoso es que varios de ellos se desahoguen ahora con periodistas o con allegados: les parecen disparatadas las medidas que viene tomando el cristinismo desde hace un año y medio. Estamos hablando del cepo cambiario, el blanqueo de dinero y la consagración de la Argentina como paraíso fiscal, el pacto con Irán, la partidización de la Justicia, la apropiación del papel de diario, la presión desvergonzada a los hipermercados para que asfixien a los grandes periódicos, los planes de intervención al Grupo Clarín y muchas más. Los hombres de la Presidenta muestran su desasosiego frente a estas ocurrencias, las consideran indefendibles aunque aparezcan cada mañana promocionándolas por la radio, y de inmediato nos ruegan discreción. Que no se los nombre, que por favor no publiquemos nada porque "Cristina lee todo".