lunes, 24 de noviembre de 2008

Todo no

Hace años -no tantos- el poder de los periodistas estaba en guardar. El cierre imponía guardarse la información para sorprender al público -y a la competencia- al día siguiente. Se guardaban las noticias, que llamábamos primicias.

Ahora el poder está en compartir. Las noticias no se guardan, se dan cuanto antes, sin esperar y sin amarretear. Si no, la dará otro. Mi misma primicia dada por otro medio me producirá tráfico a mi.

Compartir es una exigencia del periodismo de la era digital. Guardar era lo que imponía el periodismo de la era industrial. Ahora parece que hay que darlo todo y cuanto antes.

Todo no.

Nunca supe si traducir scoop por primicia o exclusiva. La primicia era el scoop de la era industrial y la exclusiva es el de la era digital.

Ahora se guarda una exclusiva, pero nunca una primicia. Pero eso es así desde que aparecieron las agencias y luego la radio y la televisión (el libro de Joe Alex Morris, Deadline Every Minute, es de 1957). Hace tiempo que los diarios y las revistas saben guardar las exclusivas y dar las primicias.

Se me ocurrían estas paridas mientras oía la presentación de Rosental Calmon sobre La cultura del cambio en la redacción periodística en el Congreso anual de Fopea.

Los periodistas le temen a la tecnología

Hay un desconocimiento y un miedo generalizado a usar la tecnología que me sorprende todos los días. Es más: me canso de escuchar a periodistas que dicen conocer y usar asiduamente las herramientas de la Red, pero que, en verdad, no las conocen. Si las usan, lo hacen mínimamente, de manera ridícula.

La afirmación es de Francis Pisani y aparece en la entrevista que publicó La Nación de Buenos Aires el martes pasado.

¿Qué les enseña a los periodistas en sus cursos? preguntó también Ignacio Escribano:

Básicamente, cómo organizar la información y cómo encontrarla. En una segunda instancia, se profundiza en cómo publicar online, en lo posible, en formato multimedia, y no sólo en texto. Esto último, sumado a la creación de blogs, es un excelente ejercicio para los periodistas de la prensa tradicional.

Enterrar la noticia

Todavía no se si es bueno o malo. Es solo una actitud -bastante argentina, por cierto: enterrar las noticias que no nos gustan como lo hacen Clarín y Olé. La noticia deportiva de hoy es la desunión y las desaveniencias en el equipo argentino que le hacen escapar una ocasión de oro. El individualismo nacional que perdió contra la cooperación y la humildad y las ganas de jugar y de ganar de los españoles: el contraste. También que los argentinos tantas veces ganamos antes de jugar y de luchar por la gloria o por las islas Malvinas, es igual. Somos muy valientes a la hora de hablar y bajamos los brazos cuando hay que pelear. Ahí, en la cancha -en el campo, en la batalla- y hasta el último segundo, es dónde se ven los campeones. Más: las agallas/huevos/cojones no se trasmiten por mucho que se cante desde la tribuna. Olé ya lo hizo otras veces:

Siempre igual


Se conoce que ayer se pusieron de acuerdo por ciudades. Los de Barcelona Héroes y los de Madrid Armada Invencible. Debe ser el hecho diferencial.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Los Nuevos Mandarines

The New Yorker genera hoy más moda en el mundo del management que la Harvard Business Review. La culpa es de Malcolm Gladwell.

Eso dice Adrian Woolridge, jefe de The Economist en EEUU, en Intelligent Life. Explica cómo los nuevos gurús del periodismo –Thomas Friedman (el del bigote), Malcolm Gladwell (el de la escarola) y Chris Anderson– están jubilando a las luminarias del antiguo star-system informativo USA –Bob Woodward, George F. Will… Explica Woolridge:

A recent Wall Street Journal ranking of management gurus, based on Google hits, newspaper mentions and academic citations, included two journalists in the top five (Friedman at two, Gladwell at four) and only one traditional management guru, Gary Hamel.

Alguno tiene un cachet de 50 lucas por conferencia. Gladwell, por ejemplo, ha levantado US$ un millón de adelanto por su próximo libro.

They focus on business rather than the usual staple of high-profile journalism, politics. And they specialise in big, bold, brave ideas about world-changing trends.

Friedman dreams up Madison Avenue phrases that stick in the mind, such as the "golden straitjacket" for foreign investment. Gladwell turns complex business ideas into engaging narrative. Anderson has broken with convention by inviting readers of his blog to debate his arguments before they reach the presses.

Es una lección de cómo sobrevivir en tiempos de crisis: fuentes+inteligencia+sentido común+dominio de la narrativa. El periodismo de toda la vida. Con esas armas, que están al alcance de tantos, han subvertido el establishment de la industria de las teorías del management y tumbado al mandarinato del periodismo político.

Claro que tienen críticos. Sólo faltaría.

sábado, 22 de noviembre de 2008

¡Copiones!

La semana pasada, The Economist publicó uno de esos editoriales memorables, ejercicio de inteligencia e ironía, en que explicaban que Maldivas quiere comprar tierra en algún lugar para trasladar a sus habitantes. Parece que el aumento del nivel del mar anegará la isla principal en breve y el gobierno baraja varias posibilidades para reubicar a sus ciudadanos. En el antetítulo, una referencia brillante al panfleto de Swift en que sugiere resolver el problema de Irlanda proponiendo a los ingleses que se coman a los niños irlandeses. Bien.

El País lo fusila mañana en este reportaje. Sin citar. Tsk, tsk. Mal.

La fórmula mágica

The Washington Post y The Wall Street Journal también publicaron hoy la noticia de que Hillary Clinton está dispuesta a aceptar la Secretaría de Estado y Tim Geithner la Secretaría del Tesoro. The New York Times la reventó en su web y en España todos los diarios citan a nytimes.com como su fuente. La fórmula es:
Credibilidad x Relevancia = Prestigio + Influencia
Aplausos.

Lo único necesario

Relax and enjoy!

Participé ayer a una mesa redonda en el congreso anual de FOPEA (el Foro de Periodismo Argentino) sobre Los desafíos del periodismo en la era digital. El panel debía discutir sobre Periodismo digital y condiciones laborales y profesionales y estaba integrado por Luis Díaz (abogado de ADIRA, la Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina), Lidia Fagale (de la UTPBA, Unión de Trabajadores de la Prensa de Buenos Aires), Damián Loreti (vicedecano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Buenos Aires) y Gonzalo Martínez (de AGRA, la Asociación Gremial de Reporteros Gráficos). Me tocó hablar último, después del llanto y las denuncias: nos van a matar, tenemos que hacer el trabajo de tres, ahora las cámaras hasta toman las sonrisas, internet es un plan de dominación mundial. Hay más y espero que aparezca textual en el libro de la reunión. Increíble y muy loco. Gente que vive como en el siglo XV son invitados a un congreso sobre la revolución digital.

Poco antes del debate hubo una sesión general en la que hablaron Gumersindo Lafuente, de Soitu.es y Rosental Calmon Alves de la cátedra Knight en la Universidad de Texas en Austin. Todos coincidíamos en lo que decimos sin parar: estamos ante una revolución comparable a la de la invención de la escritura o de la imprenta. Nada será como era... ¡Olvídense!

Cuando me tocó hablar solo les dije: paren la crispación y dejen de llorar que parecen trogloditas de las cavernas. Súbanse a la ola. ¡Relájense y disfruten!

viernes, 21 de noviembre de 2008

Más tontos que tontos


Rachida Dati, la ministra francesa de interior, no gana para disgustos. Ahora Le Figaro decidió borrar un anillo de diamantes de 15.600 euros en la foto de portada de una entrevista con ella. Las excusas de la jefe de fotografía del diario, que ha reconocido la manipulación, son ininteligibles: eliminaron el pedrusco para evitar problemas a la ministra. Eing? Lo peor: la foto se tomó ¡en una sesión de la Asamblea Nacional! Más en público, imposible. Que conste que la ministra no tiene que ver con el imbroglio.

Me pregunto: ¿por qué no eliminaron esa arruga feíta sobre el ojo izquierdo y el contorno de la boca exagerado? Quizá también podían hacer un lifting sobre el labio superior. Son más tontos que tontos, dirían en Pamplona.

En fin. Lo típico de tantas redacciones: más papistas que el Papa. Somos conservadores, pues seámoslo en serio: protejamos a nuestra ministra, debieron pensar en Le Figaro. Por favor. Sean conservadores, progres o lo que quieran, pero no sean mentirosos. ¿O es que la ministra no es mayorcita para defenderse? ¿O para aceptar regalos de quien le dé la gana? ¿O para gastar su dinero como le plazca? ¿O tal vez querían evitar que los lectores pensaran por su cuenta? Por favor.

Y además, cuando se hace una entrevista exclusiva se hacen fotos exclusivas de y para la entrevista en lugar de tirar de archivo. Está en la tapa del libro. Para favor ya bastaba con la propia entrevista, en la que el diario, obsequiosa y amablemente, deja a Dati replicar a los jueces críticos con su reforma de la justicia (la fronde, los llama en el titular: qué manera de sesgar al lector). Sin repreguntar.