viernes, 14 de diciembre de 2007

Epígrafes

De la primera edición del diario Perfil en su primera época:


Y este es de Última Hora, de Asunción:

ἐπιγραφή en griego significa arriba de la foto y no abajo. En castellano también. Ninguno de las dos es un pie de foto equivocado como los wimbornes de Ronald Knox: en su época nadie describía la tipografía ni explicaba qué era eso en el espacio en que debía ir el epígrafe. Eso es cosa de las computadoras, de la distracción de los periodistas y editores. Creo que siempre es mejor un lorem ipsum.

Wimborne, en Paper Papers 26/11/07

jueves, 13 de diciembre de 2007

Premio al periodismo

Hoy El Territorio recibió el premio a la Libertad de Prensa de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), auspiciado por el diario Clarín.

Ludwig Wittgestein decía que las palabras son acciones. También lo sostenía Jacobo Timermman, el valiente periodista argentino perseguido y torturado durante el gobierno militar. En 2006 lo comprobamos en Misiones: los periodistas provocamos hechos con nuestra profesión. No fuimos atrás de lo que ocurría para relatarlo con asepsia, a pesar de la intención de muchos políticos y funcionarios que usan a los que confunden esta profesión de luchadores indomables con la de los concubinos del poder. El Territorio tiene en su código genético el germen combativo y poético de su fundador, Sesostris Olmedo. Y ese gen se levanta siempre para enarbolar las banderas de la libertad y la democracia cuando están en juego en la provincia.

El Territorio denunció el despotismo del gobierno de Misiones que pretendía convertir al Poder Judicial en un apéndice del Ejecutivo. Entonces ni sospechaba que, además, el gobernador tenía pretensiones vitalicias. Los propietarios del diario jugaron su patrimonio personal en defensa de los principios democráticos y republicanos en la provincia. Dos empresas del grupo debieron reducirse a la mínima expresión por los embates injustos e ilegales del gobierno. El diario perdió la publicidad oficial y de varios anunciantes que fueron apretadas por el poder: tuvo que reducir su paginación y su personal para equilibrar sus finanzas. Los lectores respondieron siempre y el diario creció en circulación, pero sobre todo se convirtió en actor principal de la lucha del pueblo misionero contra los abusos del poder.

Los desvelos de El Territorio por defender su libertad y la de todos los ciudadanos de Misiones y de la Argentina están reflejados en cada página de cada día. En junio del año pasado el diario empezó a publicar editoriales encendidos y rotundos. Todos empezaban en la tapa, con títulos rojos, y continuaban en la contratapa o en la página de opinión. Aparecían generalmente los domingos, ante los hechos más salientes de la semana. Quince de ellos fueron presentados para el premio de ADEPA: apenas una muestra de la pelea de un diario por la libertad, también la de expresión.

No es lo mismo informar que hacer periodismo. El informador dice lo que pasó. El periodista produce hechos con la verdad. Se puede informar sobre el resultado de un partido de fútbol, la cantidad de muertos y heridos en un atentado o la temperatura que hizo ayer en la ciudad. Para eso no hace falta más que un grabador. El periodista, en cambio, manipula la realidad hasta convertirla en verdad o mentira. Y la verdad tiene la virtud de cambiar la realidad futura, como la verdad de las religiones tienen la fuerza de convertir a los que la aceptan. Los lectores siguen la verdad y rechazan la mentira: por eso compran o dejan de comprar los diarios.

El periodista está al servicio de la verdad y no de la realidad. Pero es determinante en su trabajo su capacidad de acercarse a la realidad para conseguir la verdad. El que lo hace con más pasión es el mejor. Ojalá este premio al diario El Territorio sirva para alentar el esfuerzo escondido de los periodistas anónimos que trabajan por la verdad, con pasión y con esperanza, en los rincones de todas las redacciones de la Argentina.

Las palabras son acciones, en Paper Papers, 28/5/07

miércoles, 12 de diciembre de 2007

No debería existir

"Yo creo que la publicidad oficial no debería existir," dice convencido Nelson Castro en la entrevista triple de Perfil que por fin terminé de leer (no está publicada en el sitio web del periódico). Y sigue: "salvo en situaciones muy puntuales de interés público, de anuncio de un concurso de profesores en la universidad, de un cronograma de pago..." y más adelante: "No ha cambiado el concepto del Gobierno de utilizar la publicidad oficial no solo como presión sino como injerencia sobre los medios; y extendido a buena parte de la dirigencia política es un modus operandi de las estructuras de poder".

De acuerdo. No debe existir publicidad corrupta de ningún tipo. Creo que tampoco la de los concursos o cronogramas. Para eso están los diarios, las noticias, los servicios y el periodismo. Si se deja un resquicio, habrá cronogramas y concursos todos los días.

Aclara al final Jorge Fontevecchia que "en los países donde no hay publicidad oficial, como Inglaterra o Estados Unidos, el Estado tampoco es dueño de empresas. Aquí pasa a ser pública una publicidad que en otros países sería privada". Se refiere a la publicidad de las empresas del estado, que esas sí deberían contratarla para aumentar sus ventas, como cualquier empresa privada. Pautar esos espacios con fines extorsivos es la peor de las corrupciones de la publicidad. Ese abuso en la Argentina es moneda corriente, igual que las presiones a empresas privadas para que no anuncien en un medio determinado, en contra de sus mismas necesidades comerciales.

La corrupción de la publicidad, en Paper Papers, 4/12/07

martes, 11 de diciembre de 2007

Arte, oficio, profesión o carrera

En la triple entrevista de Perfil a la que me refería ayer y que todavía no terminé de leer... apareció, como no, la interminable discusión sobre el periodismo como profesión. Para Nelson Castro es una profesión, para Andrew Graham-Yool es un oficio. No les pregunta Jorge Fontevecchia qué es una profesión y qué un oficio. Les pregunta si en el pasado fue un oficio y en el futuro será una profesión.

Graham-Yool: "Todavía depende mucho del oficio y no es una profesión. Primero, gracias a Dios, no nos une una especie de corporación. No quiero ser parte de una corporación que rige cómo voy a trabajar o desarrollarme. Prefiero la idea de oficio, que es el que usa el talento, el conocimiento y busca darle una forma buena, elegante y completa a lo que produce. Ese es el artesano de la palabra. El título de comunicador me parece muy interesante, muy útil, porque permite llevar a la redacción gente formada. Pero eso no lo hace una profesión" y sigue después de una interrupción de Fontevecchia: "Una universidad de California ha abandonado su curso de periodismo, con la idea de que la universidad da una universalidad al estudiante. Eso es necesario en cualquier oficio."

Castro: "Yo discrepo, porque creo que es una profesión que le ha agregado a esto del oficio la formación, porque hay una necesidad de la responsabilidad, conocimiento, análisis de temas, en esto que hacemos. Necesariamete convierte al periodismo en una profesión, no en el sentido corporativo, pero sí en el sentido formativo."

La cuestión de si el periodismo es una profesión, oficio o arte es una disquisición semántica y también jurídica o legal. Deberían hablar de carrera universitaria ya que profesión significa modo de vida y no estudio o formación. Carpintero, futbolista o plomero son tan profesiones como abogado, médico o ingeniero. El periodismo no debe ser nunca una profesión regulada, aunque se pueda estudiar como carrera. Coincido con Graham-Yool en que es un oficio, un arte. Por desgracia, en nuestro sistema universitario napoleónico, la profusión de carreras va metiendo en la sociedad la idea del título habilitante para todo, hasta para hacer pasteles: sería una catástrofe para el periodismo, porque entonces no lo serán los enfermos de verdad sino los que tienen un diploma que lo acredita.

La universidad medieval (la anglosajona y por tanto de la California que cita Andrew) enseña saberes universales y no profesiones. Por eso es muy lógico y natural que no enseñen periodismo: eso se aprende trabajando y es cosa de gustos y de vocación. Pero estudiar es otra cosa, mucho más seria, relacionada con el pensamiento y no con las habilidades.

Dónde encontrar periodistas, en Paper Papers, 27/12/06

lunes, 10 de diciembre de 2007

Epítome del periodismo

Alguien tendría que decírselo: Perfil es un buen diario, pero solo nos gusta a unos pocos, generalmente periodistas. Soy de los que compré cada una de las ediciones de la primera época de Perfil y las mantuve como colección durante bastante tiempo para usarlas en mis clases de periodismo.

Hoy me acuerdo de esa rara especialidad de Jorge Fontevecchia de hacer un diario para él mismo. Es lo que expresó con cierto cansancio cuando cerró la última página de la última edición de la primera época: no está preparedo el público para mi diario. O, lo que es lo mismo: "este público no me sirve".

En Perfil de ayer hay una extensísima e interesantísima triple entrevista a Nelson Castro y a Andrew Graham-Yool. Como todas las de Fontevecchia también es auto-entrevista. El problema es que tres periodistas entrevistándose entre ellos resultan el epítome onanista y recalentado del periodismo, digerible solo por estudiosos de laboratorio. Trataré de rescatar algo de esta sopa mañana, pero mientras quiero mostrar un cartoon de Jeff Danziger que tengo hace tiempo. Viene al pelo con la entrevista al cubo.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Las miniredacciones

Me preguntaba estos días porqué las miniredacciones nunca funcionan. Lo he intenatdo más de una vez, deseperado por el aislamiento de una redacción instalada en la planta impresora, lejos, lejísimos, del centro de la ciudad. Redacciones satelitales, a control remoto; lugares de reunión en el centro. Pero al final solo funcionan bien en el diario y en la redacción y las miniredacciones terminan convertidas en corresponsalías.

Será porque siempre hace falta un dato, el archivo, diarios propios y ajenos, teléfonos... Pero sobre todo hace falta verse. Si el director de la orquesta no ve a los virtuosos, la sinfonía no sale ni coherente no consistente.

La metáfora de la orquesta, en Paper Papers, 13/10/07

viernes, 7 de diciembre de 2007

Soportes flexibles


La foto es de la estación de peaje en la autopista que une Bogotá con Chía, justo en el límite a ambas jurisdicciones. Toda la estación es un soporte publicitario, hasta las barreras. Me dicen que se contrata por mes y que cambia seguido. Los diarios tienen mucho que aprender de estos nuevos soportes, pero sobre todo de su flexibilidad. A nadie se le ocurre que es un abuso esta publicidad en la estación de peaje y sí pensamos que son abusos nuevas fórmulas pulicitarias en los periódicos.


El terremoto y la publicidad gratuita, en Paper Papers, 5/9/07
Hard Rock y una idea genial, en Paper Papers, 3/9/07

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Nos hacen los diarios

El detenido por el asesinato de una madre para robarle a su hija en la ciudad de Posadas resultó ser un poderoso sindicalista del gremio de los empleados municipales. La noticia se conoce hace dos semanas, pero nadie en el diario relacionó el nombre que aparecía en los partes policiales con el del sindicalista.

Nunca un data entry lo relacionaría. Solo transladan la información policial al diario, tal como se la pasan. Un día el vocero de la policía les dirá que apresaron a José Ratzinger y lo pondrán tan campantes, como si nada.

Un periodista, en cambio, relaciona la información y agregarle valor. Para eso conoce a las personas, sabe quién es quién, busca en la guía de teléfonos, mira los autos, compara, escruta, aprende...

La desgracia es que hay muchos más data entries que periodistas. A través de ellos y sin que ni siquiera se den cuenta, otros nos hacen los diarios.

martes, 4 de diciembre de 2007

La corrupción de la publicidad

El gobierno argentino mide la publicidad oficial como si todos los diarios y revistas tuvieran la misma tirada y el mismo precio. Pero las cosas no son así: para Página/12 la publicidad oficial representa el 81% de su facturación, en BAE ocupa el 48%, mientras que para Clarín es del 4% y para La Nación es del 8%. Está clara la posición de cliente dominante del Estado en los casos de Página/12 y BAE, tanto que no podría considerarse independientes a estas empresas. Fontevecchia aclara con cierta ironía que no es por culpa de esas empresas con las que el gobierno coincide ideológicamente.

Los números aparecen en la extensa presentación de Jorge Fontevecchia en un Congreso organizado por la Universidad de Palermo y FOPEA (Foro del Periodismo Argentino). Fue publicada con la firma de Fontevecchia en el periódico Perfil del domingo pasado y puede verla aquí.

Lo más interesante de las prolijas cuentas de Fontevecchia es la proporción entre la inversión publictaria y la circulación de los diarios en los que pauta sus anuncios: "Durante los primeros diez meses de 2007 para Página/12 los avisos oficiales representaron un equivalente a $ 4,63 por ejemplar. En BAE, $ 4,54. En La Nación, $ 0,33 por ejemplar. Y en Clarín, $ 0,18 por ejemplar. Para medir la influencia de estos valores vale prestar atención a que en el caso de Página/12 y BAE lo invertido en publicidad oficial es el doble de lo que paga el público por comprar el diario, o sea, el Estado coloca el doble de dinero por diario impreso del que pagan los lectores por cada ejemplar. Y la muestra de “ineficiencia” del Estado se evidencia en que podría haberle enviado un carta a cada lector de esos dos diarios con su mensaje y habría ahorrado gran parte de su dinero".

La publicidad oficial en la Argentina no se usa para anunciar nada ni para garantizar la transperencia de los actos del gobierno. Es corrupción de la publicidad, manipulada para otro fin, perverso, cínico y corrupto, como tantas cosas en la deformada realidad Argentina. Lo más grave es que casi todos los medios han sido cómplices de este juego: no pelean para que se termine sino para mejorar su cuota de publicidad oficial.

lunes, 3 de diciembre de 2007

El cierre y la intuición periodística

Son diarios del mismo día y la misma ciudad (una hora menos que en Caracas): La Nación salió con una sola edición y Clarín con dos. Las dos portadas muestran que el cierre es más una decisión política del Jefe de Redacción que una estrategia industrial. Es intuición periodística con una buena dosis de conocimiento del proceso industrial y de la distribución, justo un domingo a la noche, cuando los gerentes están imposibles de encontrar. Para eso el Jefe debe tener poder suficiente de decisión.