jueves, 21 de mayo de 2015

Del ómnibus a los zapatos


El lunes 11 de mayo El Territorio de Posadas lanzó TTV su canal de televisión vía web. Esto que sigue se publicó el domingo 10:

Bienvenidos a la convergencia

Nos acostumbramos rápido a los cambios tecnológicos y sociales. Tanto que después de unos años nos cuesta imaginarnos cómo era el mundo antes del agua corriente, la electricidad, el teléfono o los automóviles. Hay infinidad de ejemplos, pero alguno de esos inventos significaron giros copernicanos en el trayecto de la humanidad. El fuego, la rueda, el alfabeto o la imprenta son casos indiscutidos a los que ahora, todavía sin la perspectiva de los siglos, se está agregando LA RED.

Déjeme que llame así, en castellano y sin más vueltas, a la posibilidad que hoy nos da la digitalización de los datos para recibir, procesar y distribuir información que ha permitido la interconexión en tiempo real de las personas, estén donde estén. Pero la red no es una buena metáfora porque las redes de carne y hueso son un entramado de cuerdas o alambres que dejan espacios en el medio, mientras que el ciberespacio es aire puro, el espacio que nos conecta desde las antenas de la telefonía celular o las antenitas de los routers de wifi. Ya no hay cables que formen redes en ese espacio.

Para bien o para mal, la mayoría de nosotros tenemos a mano una pantalla que nos permite averiguar el año de nacimiento de Aristóteles o el resultado de cualquier evento deportivo. Además, desde esa pantalla podemos hacer lo que hacían nuestros abuelos cuando hablaban por una cosa que se llamaba teléfono… Estamos conectados entre nosotros como si todo el mundo fuera una sala de estar, un living en el que compartimos asuntos familiares entre millones de personas.

En el ciberespacio está el archivo más descomunal que pueda haber existido. En un aparatito que entra en el bolsillo puede caber más información que toda la que había en el mundo hace apenas 200 años. Cualquier dato de la realidad puede ser chequeado en segundos y hay tantos en la red que ya se ha inventado la licenciatura en data-mining, minería de datos: periodistas que escarban en la profundidad del ciberespacio como mineros con casco y linterna. Se acabaron -o duran poco- los que mandan fruta, pero a partir de internet hay otra consecuencia que creo fundamental para los periodistas: la red ha distinguido periodismo de información, como las señales de humo distinguieron un día información de transporte. Se lo explico:

Los zapatos

Durante siglos el único modo de difundir ideas fue transportar el soporte en el que estaban escritas o la persona que trasmitía la novedad. Con el tiempo aparecieron tecnologías capaces de trasladar mensajes sin necesidad de transportarlos, de aumentar la voz o hacerla llegar a lugares lejanos. Suele decirse que fue el telégrafo el que provocó la separación de transporte y comunicación pero se olvidan de las señales de humo de los indios sioux. Bueno, resulta que ahora la red ha distinguido con claridad lo que antes estaba bastante entreverado en la industria: el periodismo y la información. La información dice lo que pasó, el periodismo dice porqué pasó; la información usa las palabras, el periodismo hace cosas con las palabras; la información son datos sueltos, el periodismo vincula los datos y saca conclusiones; la información es la realidad, el periodismo ayuda a construir la realidad; la información muestra cómo está el mundo y el periodismo quiere mejorar el mundo; a la información la puede manejar un robot, al periodismo solo un ser humano con el uso de su razón.

La inmensa cantidad de información ha ampliado las fronteras del mundo conocido, pero además lo ha vuelto caótico y desconocido. Es un mundo nuevo, como lo fue América para Cristóbal Colón o Asia para Marco Polo. Todos sabemos todo o podemos saberlo, pero cada día necesitamos más brújulas para explorar ese mundo. Por eso, a quienes se ha abierto más la nueva realidad es a los periodistas que navegan en el mar de los datos y nos dan a conocer el nuevo continente que está ahí nomás, detrás de cada pantalla, sea del tamaño que sea.

Pero como todos tenemos acceso a todo aquí viene lo más interesante: el periodismo ya no es un colectivo al que uno se sube y lo lleva a paradas preestablecidas sino un taxi con el que vamos a donde nosotros queremos ir. Ahora la profesión de los periodistas es multilateral: no deciden lo que otros van a saber porque quienes deciden son las audiencias y los periodistas actúan exigidos por ellas. Son como taxis… o algo más cómodo todavía: un par de zapatillas para ir a donde cada uno quiera sin importar la calle, el piso o la picada a la que quiera llegar.

Esto es así para un medio tradicional como el diario de papel, o más modernos, como la radio, la televisión o las redes que han cambiado nuestro modo de ver el mundo. Hoy no vemos televisión como la veíamos hace 20 años porque la TV ya no es lineal, pero eso pasa con los diarios desde que existen tal como los conocemos. Todavía no hay un medio más interactivo que el papel, que usted puede leer cuando le dé la gana, llevarlo a donde le plazca, doblarlo, recortarlo, fotocopiarlo, prestarlo, guardarlo en un cajón, escribir encima, hacer un birrete de pintor, usarlo para madurar paltas… Es la televisión la que ha sido más colectivo que zapatillas durante los últimos 50 años, pero eso también se acabó y hoy la TV se parece a los diarios y los diarios a la TV y a la radio también, porque el soporte, el medio, es el mismo para todos: eso es la convergencia. Ya no vemos televisión linealmente, del principio al final: vemos lo que queremos cuando queremos y lo vemos unas cuantas veces o ninguna o vemos sólo la parte que nos interesa y desechamos lo que no.

La convergencia

Durante casi un siglo El Territorio ha sido la fábrica de periodismo más importante de Misiones y del Nordeste argentino. De aquí han salido y seguirán saliendo los periodistas que nutren otros medios, pero mejor decirlo así: están en El Territorio o han salido de su casa quienes establecen de qué se habla en Misiones. La redacción de un diario –de un medio periodístico- es gente pensando: un ejercicio constante de inteligencia colectiva que provee de contenidos a las audiencias por los medios que sea. Quiero decir que el medio es lo de menos: lo que importa es esa gente que piensa colectivamente para interpretar la realidad y trabaja para mejorar el mundo en esta parte del Nordeste de la Argentina.

Dicho de este modo, ahora, parece fácil de entender. Pero no fue así durante los años -muchos- en los que el diario y El Territorio era todo el periodismo que había en la provincia. Bienvenida la competencia, pero ellos mismos aceptarán -aunque sea a regañadientes- que en algún momento de sus vidas la influencia de El Territorio fue determinante en su profesión. En la época de oro de la prensa impresa era difícil distinguir periodismo de periódico, tanto que un sustantivo deriva del otro. Pero a pesar del sustantivo, hace mucho tiempo que los periodistas no somos los que escribimos en periódicos, como tampoco son periodistas los que cuelgan en una pared el título de periodista.

Periodista es cualquier persona capaz de descubrir y contar historias donde los demás mortales pasan de largo. Unos ven un fósforo quemado, una ventana abierta o un recibo doblado en cuatro y los periodistas ven una historia detrás del fósforo, del recibo o de la ventana. Bueno, una redacción es una colección de esas personas que ven lo que los demás no ven. Escritores de la historia actual del mundo y artistas de la verdad que se juntan todos los días para contarle qué es lo que pasa detrás de lo que pasa, por los medios que tenga a su alcance, para que usted lo vea cuando quiera, donde quiera y como quiera o no lo vea para nada porque le importa un comino. Esa ha sido siempre la misión del periodismo, a la que se suma la de El Territorio: iluminar los sitios oscuros, mostrar lo que no se ve, contar lo que nos pasa a todos y también documentar lo que ocurre todos los días, registrar acontecimientos para la historia, celebrar los triunfos de todos, abogar por los más débiles, denunciar los abusos de los poderosos… en Misiones, en la región y en el mundo. Pero eso no es todo; desde la convergencia de las tecnologías en este único medio con muchos modos que es internet, también es misión del periodismo acompañar a sus audiencias, entretenerlas, contenerlas y divertirlas.

En su ya larga pero también corta historia, lo central del periodismo y de El Territorio nunca han sido los medios sino los contenidos que trasmite por esos medios. La diferencia es que las redes han ampliado también los límites del alcance de los medios, que ya no son las fronteras del espacio y del tiempo sino las del idioma.

Decía al comenzar que las transformaciones tecnológicas y sociales nos cambian a todos: nos adaptamos a ellas como todas las especies vivas. Y cuando vienen los grandes cambios a los medios de comunicación, algunos se adaptan y otros desaparecen. En sus jóvenes 90 años El Territorio nunca ha estado entre los que se adaptan o desaparecen sino entre los que provocan los cambios, y El Territorio está llamado desde su fundación a provocar cambios todos los días. Sí. Tenemos 90 años, pero recién estamos empezando.
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