martes, 13 de enero de 2015

Ser o no ser Charlie (2)


Ilustración de la portada de The Economist de esta semana.

Es un debate formidable. Se mide si los medios son Charlie o no por el hecho de publicar las caricaturas. Eres más Charlie en función del grueso satírico de las caricaturas reproducidas, la cantidad y calidad del espacio y / o el tiempo que les has dedicado... Podríamos hacer un ranking de más a menos Charlie. Así, mientras en Europa los medios decidían ser muy Charlie, al otro lado del Atlántico, no tanto. The Huffington Post y BuzzFeed las publicaron. En cambio, The New York Times, tras un largo debate en la redacción -el director Dean Baquet cambió de parecer dos veces en un día-, no fue tan Charlie. Baquet: "Hay una frontera entre el insulto gratuito y la sátira. La mayoría [de estas viñetas] son insultos gratuitos ". Tampoco las publicaron Associated Press, CNN, The Washington Post (en las páginas informativas, en las de opinión sí publicó una) y otros. Martin Baron, director del WaPo: "No publicamos material que sea deliberadamente o innecesariamente ofensivo para miembros de grupos religiosos". ¿Es esto miedo, falta de solidaridad o de principios? Glenn Greenwald, el periodista detrás de las filtraciones de Edward Snowden, piensa que no. Dice en un tuit: "¿Cuándo se ha visto que para defender el derecho a la libertad de expresión de alguien sea necesario publicar y abrazar sus ideas? ¿Se aplica esto en todos los casos?" Otras voces en Estados Unidos insisten en que las viñetas son parte de la información -lo que hacían los dibujantes asesinados- y publicarlas era obligado. La réplica: con su descripción ya se informa bastante. Etcétera.

¿No son tristes estos choques y en estos términos sobre nuestros valores más preciados? No. ¡Es fabuloso! Justamente es este debate lo que los fanáticos quieren matar; el hecho de que el libre discurso y la confrontación de ideas prevalezcan sobre la violencia y la imposición. Lo sabía Ahmed, el policía musulmán muerto en la calle: Charlie ridiculizaba su fe y su cultura, pero él murió por el derecho de la revista a hacerlo. Por eso no terminarán nunca con nosotros.

[Versión en español de mi columna "Ser o ser Charlie" publicada en lengua catalana en Ara.]
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