domingo, 16 de octubre de 2016

No lo haga nunca


El jueves pasado (día 13) Dagens Nyheter de Estocolmo se jugó con ¡100 candidatos! a al Nobel de Literatura. El viernes 14 salieron anuncian la divertida sorpresa del Nobel a Bob Dylan y comentan que solo los taladros pueden murmurar en contra del elegido.


Definitivamente no es una buena idea anticiparse a una decisión que no conocemos y que ya está tomada. Otra cosa es intentar influir en el jurado, pero a eso hay que hacerlo mucho antes.

viernes, 14 de octubre de 2016

Tres generaciones perdidas


Me entero por esta columna de Vicente Lozano en El Mundo de Madrid de la aparición de Journalism’s Lost Generation: The Un-doing of U.S. Newspaper Newsrooms, de Scott Reinardy, profesor de periodismo en la Universidad de Kansas. El libro es una colección de entrevistas a periodistas de redacciones norteamericanas, realizadas durante su año sabático en 2014. Aquí una entrevista sobre sus hallazgos que publica hoy la Columbia Journalism Review.

Les paso, editadas, las tres generaciones perdidas que cita Lozano, tal como las describe Reinardy en la entrevista:
1. One are certainly those who lost their job and perhaps their profession in the layoffs and the cuts. 
2. The second, I think, are the older journalists. The culture has changed so drastically and the workload—the way newspapers cut their staff but continue to try to produce at the same rate they previously had. And then adding in the technology: “We want you to shoot videos or take photos or post online.” And the social media aspects: “You’ve got to tweet X amount per day, you have to blog X amount.” That culture has changed dramatically, so the older generation is feeling, certainly, some loss. 
3. And then the younger generation is coming in and not really sure of the direction or the culture of the newspaper; they’re trying to figure it out. They come in with different perspectives. They can handle the multimedia and the social media, but then we have to talk about quality and depth of reporting. Are they just being driven to get more clicks and not worried about doing that second or third or fourth interview to make the content better? I’m not sure. And I’m not sure that generation—in talking with people—they’re not getting a lot of guidance from the older generation because the older generation is just too darned busy to instill some of the qualities and the mission that had previously been established.
***
So you have several generations that are trying to find their ways, and it’s challenging. And you have a gap in there as well. There are journalists between 35 and 45 who are leaving the profession—primarily women. There’s a generation gap that certainly changes the dimension of what the newsroom looks like and what the news looks like, quite frankly. 

jueves, 13 de octubre de 2016

El caché de las columnas


Gracias a la página de Antonio Villareal me entero de que existe Who Pays Writers?, un sitio en el que cualquiera puede contar anónimamente lo que le pagan por sus columnas. Así se puede develar el misterio de cuánto paga cada medio a sus escribas. Villareal se tomó el trabajo de recabar, igualar y cotejar la información de Who Pays Writers? y así develar en parte el misterio. Digo en parte porque la encuesta es anónima y la mayoría de las firmas cobran caché, cada uno el suyo, como los artistas.

domingo, 9 de octubre de 2016

Hoy para mañana


Les paso esta columna genial de Pablo Gianera que apareció en el diario La Nación el pasado 22 de septiembre. En cada diario se dice de un modo diferentes –en El Territorio decimos hoy para mañana.

Es de esos artículos sobre la historia del periodismo, cuando salíamos una vez por día, a la mañana del día siguiente, como lo siguen haciendo los diarios (diario de papel es un pleonasmo). Si nos preguntaban entonces si queríamos cerrar cada minuto, lo hubiéramos aprobado volando y hubiéramos mentado a Joe Alex Morris. Esperar la salida del diario a la mañana siguiente era un lastre muy pesado y hasta nos quejábamos cuando las radios nos soplaban una primicia.

Ahora lo extrañamos...

sábado, 8 de octubre de 2016

El día que Time cortó su recuadro rojo


Supongo que fue el último intento para apurar el Nobel de la Paz para los White Helmets de Siria. No funcionó.

miércoles, 5 de octubre de 2016

"Que lo miren los millenials"

¿Quiere divertirse? Mire –mejor lea– los comentarios vía RT a este tuit bestial de Juan José Campanella (pase de largo unos que se colaron de Formosa):


lunes, 3 de octubre de 2016

Martin Baron se lo explica en castellano

Atienda el discurso en castellano de Marty Baron sobre el periodismo en los tiempos de corren. Baron es el editor del Washington Post, antiguo editor del Boston Globe, protagonizado por Liev Schreiber en la película Spotlight. Aquí abajo tiene el programa completo de Telemedellín, con la premiación del Festival García Márquez el pasado 29 de septiembre. Por el minuto 27 empieza el discurso de Baron. Pero si quiere saltarse la introducción véalo en YouTube.



En el blog de Miquel Pellicer tiene un excelente resumen y aquí el comentario de Juan Carlos Blanco.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Marriott-Starwood, un caso para aprender


Es una de las noticias de hoy: Marriott y Starwood (Sheraton) se fusionaron en la empresa hotelera más grande del mundo. Aquí en La Nación de Buenos Aires, pero The New York Times lo tenía hace casi un año.

Sea cuando sea, hasta el segundo anterior a la compra de Starwood por Marriott, la empresa hotelera más grande del mundo no era ninguna de las dos y no tenía un solo hotel. Es pura tecnología, redes sociales y aplicación a la hotelería del modelo de negocios colaborativos. Eso es Airbnb, que en unos meses puede volver a pasar a Marriott-Starwood y lo hace con esta fórmula:


La industria del periodismo y de los periódicos debería aprender del modelo de los negocios colaborativos, de las redes sociales y de las fusiones para crear una sola compañía con menores costos y mayores ventas.

Ocurre con los hoteles lo que ocurrió hace ya muchos años con muchos periódicos de los Estados Unidos. Le recomiendo leer los posts de Paper Papers que linkeo aquí abajo.

Los diarios del futuro, en Paper Papers, 4 de noviembre de 2009.
Tampa Bay Times compra The Tampa Tribune y lo cierra, en Papers Papers, 4 de mayo de 2016.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

El cáncer del declaracionismo

Hace unos años me encontré con un título en el diario El Universo de Guayaquil (Ecuador): Vecinos se quejan por la invasión de mosquitos en barrios. En el artículo aparecían declaraciones de algunos vecinos de distintos barrios de Guayaquil quejosos por los mosquitos. La ciudad de Guayaquil está surcada por los esteros que forma el río Guayas, que a esa altura va y viene al enfrentarse con las mareas del Pacífico en su propio estuario, así que invasión de mosquitos hay siempre. La noticia era que los vecinos se quejaban y no que había invasión de mosquitos, por eso quedé loco con aquel título y empecé a preguntar por qué escribían así. “Es que aquí nos obligan a poner siempre las noticias en boca de alguien”, me contestaron los que se habían sacado la primicia de la manga.

El periodista es un testigo directo de lo que pasa (de la historia actual, diría algún académico usando un oxímoron del tamaño de un castillo) y es el periodista quien tiene que informar de estos hechos con su propia experiencia. En lugar de pedirle declaraciones, los jefes deben pedirle que compruebe él mismo si hay o no hay invasión de mosquitos en Guayaquil y también que cuente su experiencia en carne propia (y aclaro que deberían pedirle sólo si es un novato, porque a la tercera ya sabrá cómo es la mecánica de la cosa). Pero además de saber si hay o no hay invasión de mosquitos, el periodista tiene que averiguar qué mosquitos son, si transmiten alguna peste, qué está haciendo el municipio para solucionar el problema en caso de existir, alertar a los vecinos si esa especie es o no es peligrosa para su salud, buscar las medidas de protección y publicarlas para que sepan cómo protegerse de una improbable invasión de mosquitos…

Hace poco apareció en El Territorio de Posadas (Argentina) otra noticia de estas:


Resulta que no nos animamos a decirlo nosotros: sólo hay que dar una vuelta por Posadas y averiguar si el calefón solar es o no es parte de su paisaje urbano. Cuento esto para aceptar que el declaracionismo está más extendido de lo que parece. Para muestra basta este otro, también de El Territorio:


El declaracionismo es un cáncer del periodismo. Se nos mete en el cuerpo por culpa de las tecnologías que permiten averiguar, verificar y hasta certificar muchos acontecimientos desde lejos, sin acercarnos lo suficiente a ellos, sin involucrarnos, o sin mojarnos. Y hoy no hay periodismo que no se comprometa con la realidad y no intente mejorarla. Los que sólo informan son data-entries que trasladan contenidos de un recipiente a otro. Pero no piense en internet o en los últimos años de la industria: el cáncer se instaló en el periodismo con el teléfono, hace ya por lo menos un siglo y luego internet provocó la metástasis a todo el cuerpo.

Las declaraciones valen cuando alguien dice algo nuevo, impactante o emocionante y la noticia es por tanto la declaración de esa persona. En esos casos el hecho es la declaración conectada a la persona que lo hace. No es lo mismo que yo diga que alguien maltrata a las mujeres que lo diga la esposa y mucho más si él o ella o los dos son conocidos actores de cine. En los medios hay cientos de esas, sobre todo en las secciones de farándula y muchas veces en las de política y casi siempre los periodistas corremos el riesgo de ser usados en provecho de quienes hacen las declaraciones.

Se me ocurrió escribir este post cuando leí este título de Clarín. Creo que es el caso más sorprendente de declaracionismo que he visto en mi vida.