domingo, 6 de mayo de 2012

La cruzada de Libération

Estoy esperando con ansia la portada/tapa de mañana de Libé. Llevan tanto tiempo de cruzada contra Sarkozy que está uno convencido de que nos regalarán con una primera para enmarcar. A ver. De momento, le dejo con esta secuencia que incluye, entre otras la semana que hoy termina y un unos bonus tracks de escándalo  [clic sobre la foto > amplía, ya sabe]:

5-6 de mayo de 2012

4 de mayo de 2012

3 de mayo de 2012

2 de mayo de 2012


30 de abril de 2012


28-29 de abril de 2012


26 de abril de 2012


25 de abril de 2012


22-23 de abril de 2012 (ese domingo era el día de la primera vuelta)

20 de abril de 2012


19 de abril de 2012


15 de enero de 2012



En las anteriores elecciones, Libé había hecho lo mismo: portada-consigna el día antes (aunque ya habían avisado que la derrota de la candidata socialista era segura):


Y al día siguiente portada-pañuelo para los derrotados:


Quizá piensa que Libé es un diario sectario. Se equivoca. En las de 2002, la situación fue diferente. Los resultados del primer turno dejaron para el ballotage al candidato de la derecha, Jacques Chirac… y al ultraderechista del Frente Nacional, Jean Marie Le Pen. Su reacción en primera fue esta:


El día del segundo turno, de nuevo portada-consigna… pidiendo el voto para Chirac:


Y el alivio de los resultados…


Son recursos tradicionales de Libé. Acá abajo otra portada/tapa con la misma onda sobre otro asunto distinto (el secuestro de un equipo de televisión)… del 10 de marzo de 1986:  


Es lo que venimos diciendo de la "cultura de la portada". No son meros "golpes de genio" ni "ocurrencias". Es una cultura instalada en la entraña del diario. Entre esta última y la primera se sucedieron cuatro directores distintos. Tome nota.

Más que cien mil palabras

No siempre es cierto pero esta imagen vale más que mil palabras:


Y si se aplica bien vale más que cien mil palabras:


La foto sale de aquí. La portada viene de Guerra Eterna. Me ha recordado esta publicidad de un especial de The Economist acerca de la crisis española de hace año y medio, cuando no estaba tan claro que España fuera el nuevo enfermo de Europa:


sábado, 5 de mayo de 2012

Interactividad real

Miren este ejercicio fenomenal, medio en chiste medio en serio, de Jim Behrle en The Awl que me pasa MRA.


Es cierto que solo se puede hacer con el papel. Esto es interactividad de verdad y no la de los algoritmos que nos obligan a leer lo que ellos -o el Gran Hermano- quieren. La interactividad es la capacidad del lector para intervenir en la confección del mensaje. Y del medio, claro, diría Marshall McLuhan. Una fortaleza del papel que no sabemos todavía utilizar en los medios digitales y que no llegará hasta que exista comercialmente un producto que suplante de verdad al papel y que sirva para navegar en internet.

Las dimensiones de la interactividad, en Paper Papers, 27/10/95

viernes, 4 de mayo de 2012

Qué medios ganarán y cuáles perderán en los próximos tres años

VSS es Veronis, Suhler, Stevenson, una de las firmas más prestigiosas en el sector desde hace décadas. VSS es la fuente para valorar activos en la industria de la comunicación, por ejemplo. Fíjese en su pronóstico revisado de mitad de curso para los EEUU:


Se lo venimos diciendo desde hace rato: haga planes para desconectarse de la rotativa. Piense de qué modo su experiencia y su ciencia deben organizarse para seguir en el medio y cómo hará la transición. Esto no es el cuento de Pedro y el lobo. El lobo ya está aquí y se ha comido a la mitad del rebaño. Del suyo.

Via Forbes.

Las ciencias adelantan que es una barbaridad


Dicen El Gran Carlos y sus amigos que cuando entraron a trabajar, a principios de los años 70, los diarios eran como el que aparece en este corto… de 1942. Están maravillados de la aceleración tremenda de la actual industria de la información, por un lado, y por la visión de los voceadores de diarios por otro. "Si quisiéramos vender prensa la venderíamos", se comentó. Quizá. Es verdad que tenían ganas de vender y ponían los medios.

El diario protagonista de este clip propagandístico de la Agencia de Asuntos Interamericanos de los EEUU es A Gazeta, de São Paulo. Cerró en 1979 después de arrastrarse los anteriores 20 años como suplemento de A Gazeta Esportiva, que originalmente fue su suplemento de deportes. De las décadas de los años 20 a 40 del siglo pasado era el vespertino vibrante y marchoso de la São Paulo de un millón de habitantes. Hoy tiene nueve —y 17 millones el área metropolitana.

En 1942 Brasil vivía bajo la dictadura del presidente Getúlio Vargas, que, claro, ejercía la censura sobre la prensa. Eso no aparece citado en el clip, cuyo objetivo es lisonjear a Vargas para mantener a Brasil alineado contra el Eje. Es curioso que hayan elegido A Gazeta, un medio que fue incendiado por los partidarios de Vargas, contrarios a la "Revolución Constitucionalista" de 1932 que, así dicho rápido, enfrentó a São Paulo con el resto del país. La empresa demandó al gobierno de la Unión por el "empastelamiento" y con la plata de la indemnización, el editor —mítico Cásper Líbero— viajó a Alemania y dotó al diario de los últimos avances técnicos y de una sede como un palacio. Líbero aparece al principio de la película ordenando unos papeles. Él fundó la primera escuela de periodismo del país en 1947. La apasionante historia de todo eso viene acá y acá.

Eso. Que las ciencias adelantan que es una barbaridad, etcétera.

Vea la película. Está bien hecha y se distraerá. [EGC recibió el clip via T*, joven periodista brasileña].

jueves, 3 de mayo de 2012

Lo mejor de la SIP de Cádiz


Apenas pude pasar a saludar a la reunión de medio año de la SIP (Sociedad Interamericana de la Prensa) en Cádiz. En las sesiones que me interesan no tengo, todavía, nada que hacer y es probable que no me acepten porque no me interesa apoyar a los que nos piden ahora que los defendamos en la pelea contra sus enemigos de hoy, que son los mismos que antes teníamos que defender porque eran sus amigos de ayer.

Suelen ser buenas las presentaciones y paneles de los colegas. Por eso va esta sugerencia para los señores que mandan en la SIP y en la WAN: sería genial organizar paneles en los que nos despachemos a gusto, con nombre y apellido, sobre las consultoras y los proveedores de la industria.

Ahora tengo que aceptar que me perdí asistir en vivo a las confesiones de Juan Luis Cebrián:
Los diarios ya no vertebran la opinión pública. Y eso genera gran vértigo. Sigue teniendo un papel, pero ya no ese cuarto poder de los años cuarenta o cincuenta. 
Pero eso no es nada. El País no lo trae, pero también dijo:
Cuando me preguntan cuándo van a morir los periódicos, les digo que ya estamos muertos.
Y lo mejor no está en El País ni en Clases de Periodismo. Está en Periodista Digital:
Cuando leo El País por la mañana no me interesa nada de lo que dice. Ya me conozco lo que dice...

La web de uno solo


Eli Pariser explica en ocho minutos qué es lo que perdemos cuando perdemos a los periodistas y a otros intermediarios sociales que difícilmente pueden ser sustituídos por los "amigos" de Facebook o los "seguidores" de Twitter. 

Prefiero el algoritmo humano en forma de periodista, incluso de periodista corruptible. Un algoritmo corrupto nunca deja de serlo. El periodista puede mejorar. Al fin y al cabo, es uno de los míos. Quizá si trabajamos para evitar que gobiernen internet los que sólo quieren medirnos y pesarnos y ofrecer sólo información de nuestra talla, este maoísmo de la "web de uno solo"… ¡la mezcla puede ser buenísima!

miércoles, 2 de mayo de 2012

Una pena


Es la portada del domingo pasado (29 de abril) de XLSemanal, una revista del grupo Vocento que circula con unos cuantos diarios españoles. La nota de Sylvina Walger, Cristina y sus cachorros, apareció también con la firma de Laura Di Marco (autora del libro La Cámpora) y provocó esta reacción que se publicó esta mañana bien temprano en la página de internet de La Nación y supongo que traerá más comentarios durante el resto del día y en el diario de mañana. El libelo de Sylvina Walger es lamentable y le hace pésimo al periodismo. Su publicación también ¿Dirá algo Vocento?

Manifiesto para periodistas sencillos


Tim Radford se ha jubilado. Después de editar millones de frases en las secciones de Ciencia, Cartas al Director y Cultura de The Guardian y en las revistas de Elsevier, el veterano periodista ha publicado este manifiesto que uno ha traducido lo mejor posible porque es una pena perdérserlo por no saber inglés. Si saben es mejor que lean el original. Es más divertido y, bueno… ¡es el original!
1. Cuando te sientes a escribir habrá una sola persona importante en tu vida. Se trata de alguien a quien jamás verás llamado lector.
2. No escribes para impresionar al científico al que acabas de entrevistar, ni al profesor que fue decisivo para tu graduación, ni al editor estúpido que te rechazó o a esa persona tan atractiva que acabas de conocer en la fiesta y sabía que eras periodista (o a su madre). Escribes para impresionar a alguien que está colgado de la barra del metro entre las estaciones de Parsons Green y Putney y que dejaría de leerte en un milisegundo si pudiera hacer algo mejor.
3. Así pues, la primera frase de tu artículo será la más importante en su vida y luego la segunda y la tercera. Porque, a pesar de que tú –empleado, apóstol o apologista– te sientas obligado a escribir, nunca nadie está obligado a leer.
4. El periodismo es importante. Pero uno nunca debe engreírse con esa importancia. Nada mejor que la pomposidad para llevar al lector a cambiar tu pieza por el crucigrama o los resultados hípicos. Por tanto, las palabras simples, las ideas claras y las frases cortas son de vital importancia. Y también un toque irreverente.
5. Una frase que merecería ser grabada en la funda de tu computador: “Nadie se quejará jamás si escribes algo fácil de entender.”
6. Otra cosa que debes recordar cada vez que te sientes ante el teclado: “Nadie tiene por qué leer esta mierda”.
7. En caso de duda, asume que el lector no sabe nada. Sin embargo, nunca cometas el error de suponer que es estúpido. El error clásico en periodismo es sobreestimar lo que el lector sabe y subestimar su inteligencia.
8. La vida es complicada, pero el periodismo no puede ser complicado. Precisamente porque asuntos como la medicina, la política, la contabilidad o las ordenanzas de Mornington Crescent son complicados, los lectores recurren a The Guardian, o a la BBC, o a The Lancet. Porque tienen la esperanza de que se los expliquen de forma sencilla.
9. O sea, si un asunto está tan enredado como un plato de espaguetis, tu texto consiste en un solo espagueti cuidadosamente extraído del plato. Lo ideal sería que además llevara adherida salsa de aceite, ajo y tomate. El lector agradecerá que le hayas dado una parte simple y no todo el enredo del plato. Porque (a) el lector sabe que la vida es complicada y agradece que alguien le explique con claridad al menos un fragmento, y (b) porque nadie lee informaciones que sugieren algo como “lo que sigue es inexplicablemente complicado...”
10. Por lo tanto, una regla básica es esta: una información solo debe contener una gran historia. Si te sientes aguerrido para lidiar con cuatro grandes asuntos de una historia, haz que el entrelazamiento de esos asuntos sea el argumento de tu información. Puedes agregar algún elemento picante pero solo si no te aparta del único argumento narrativo que hayas elegido.
11. Una observación. Ni se te ocurra empezar a escribir hasta que no hayas decidido cuál será tu argumento y no puedas decirlo en una sola frase. Pregúntate luego si tu madre escucharía esa frase durante más de un microsegundo antes de dedicarse de nuevo a la plancha. Porque cuando quieras venderle un artículo a tu editor recibirás ese mismo nivel de atención. Así que ten mucho cuidado con esa frase. Además, esa frase será a menudo –no siempre, pero muchas veces– la primera frase de tu artículo.
12. Siempre hay una primera frase –una introducción, una entrada…– ideal para cualquier artículo. Pensar en ella antes de empezar a escribir ayuda de verdad: descubrirás que las siguientes frases se escriben casi solas y muy rápidamente. Esto no significa que seas simplista, facilón, superficial o pícaro. Ni tampoco un superdotado. Solo significa que has dado con la entrada idónea.
13. Un periodista no debe sentirse insultado si lo llaman “simplista”, “facilón”, “superficial” o “pícaro”. Cuando paga por un periódico, el comprador desea que la información le llegue con facilidad y rapidez, sin notas ni referencias oscuras o aclaraciones a pie de página.
14. "Sensacional" o "trivial" no son insultos para un periodista. Uno lee lo que lee –teatro isabelino, novelas rusas, cómics franceses, novela negra americana…– porque algo en esas obras apela a su sentido de la emoción, del humor, del romance o de la ironía. El buen periodismo debe ofrecer sensación de humor, de emoción, de intensidad o acidez. “Trivial” es el insulto favorito de los estudiosos. Pero incluso ellos se interesaron por su objeto de estudio porque se sintieron atraídos por algo brillante, llamativo y, en efecto, trivial.
15. Las palabras tienen significado. Debes respetarlo. Ve a la raíz [be radical]: búscalos en el diccionario, averigua de dónde vienen. Luego, utilízalos de forma adecuada. [No hagas alarde de autoridad porque eso puede demostrar tu ignorancia. No te metas por un camino complicado sin preguntarte antes cómo piensas recorrerlo (el original es un juego de palabras y significados que pillo pero no sé traducir bien)].
16. La regla dice que debes huir de los clichés como de la peste. Excepto cuando das con el cliché adecuado. Te sorprendería lo útil que es un buen cliché usado con criterio. Porque en el periodismo no siempre tienes que ser tan inteligente, pero siempre tienes que ser muy rápido.
17. Las metáforas son buenísimas. Eso sí, no las elijas disparatadas y nunca, nunca las mezcles. En The Guardian, los copy-editors [en los diarios británicos los llaman “sub[editor]s”] concedían el premio “Piraña Amordazada”, una especie de Oscar de la incompetencia que toma el nombre de un reportero de laboral, que advirtió al mundo que “los gatos monteses del congreso del Sindicato se ocultan en la maleza, dispuestos a saltar como pirañas si no son amordazados”. George Orwell informa de un diputado que dijo: “el pulpo fascista calzado con botas [jackbooted] ha entonado el canto del cisne”.
18. Ojo con hacerse el enrollado, el buena onda. Cuando Moisés ordenó a sus comandantes que degollaran a todos los madianitas no lo hizo para demostrar que él era muy duro. Cuando advirtió al Faraón que dejara ir a su pueblo no le dijo: “colega, déjanos sitio, ¿no?” y el Faraón tampoco respondió: “ni de coña, tío”. El habla de taberna o de café tiene su propio ritmo, su propio lenguaje corporal, sus propias señales. El habla de la página de diario no tiene acento, no hay tono de voz que señalice la ironía, la comedia o la broma. Debe ser directo, claro y vívido. Y para eso es preciso que respete la gramática oficial.
19. Cuidado con las palabras largas y absurdas, con la jerga. Esto es doblemente importante si eres periodista científico, pues de vez en cuando tendrás que manejar palabras que no utiliza ningún ser humano normal: fenotipo, mitocondria, inflación cósmica, campana de Gauss, isostasia… Así que no es necesario que, además, digas “radiante” y “dichoso” en lugar de “brillante” y “feliz”.
20. Es mejor el inglés que el latín [la lengua ordinaria que la culta]. No extermines, mata. No salives, que se te caiga la baba. No incineres, quema. Moisés no le dijo al Faraón: “La consecuencia de no liberar a cierto grupo étnico podría dar lugar en última instancia a algún tipo de manifestación de las algas en la principal cuenca hidrográfica, con resultados imprevisibles para la flora y la fauna, que podrían afectar al consumo humano.” No. Le dijo: "las aguas del río se convertirán en sangre, los peces que hay en él morirán y el río apestará.”
21. La gente siempre respondemos a lo que nos es próximo. Los ciudadanos del sur de Londres deberían preocuparse más por la reforma económica en Surinam que del próximo resultado del Millwall [un equipo de fútbol del sureste de Londres], pero la mayoría no lo hace. Acéptalo. El 24 de noviembre de 1963, el Hull Daily Mail me mandó buscar un ángulo local sobre el asesinato del presidente Kennedy. Hasta que no encontré este arranque: "Los ciudadanos de Hull estaban ayer de luto...", no me dejaron seguir explicando todo lo que había pasado en Dallas.
22. Lee. Lee un montón de cosas diferentes. La Biblia del Rey Jaime y Dickens y los poemas de Shelley y Marvel Comics y novelas de Chester Himes y Dashiell Hammett. Fíjate en las maravillas que puedes hacer con las palabras. Mira la forma en que esos autores evocan mundos enteros en apenas media página.
23. Cuidado con los definitivos. El último caballo en el abrevadero de Surrey quizá no sea el último en el de Godalming. Casi siempre hay alguien que es más grande, más rápido, más viejo, más precoz, más rico o más nauseabundo que el candidato a quien acabas de calificar con ese superlativo. Ahórrate la molestia. Escribir “uno de los primeros...” te sacará del apuro. Si no puedes, sigue la norma: escribe “según el Libro Guinness de los Récords...”, "según la lista de los más ricos del Sunday Times..." y así.
24. Hay cosas que el buen gusto y la ley no permiten escribir. Mis favoritos son “Asesino absuelto” y (en un reportaje sobre una obra de teatro sobre la Pascua de Resurrección) “Paul Myers, que interpretó a Jesucristo, fue la estrella del espectáculo.” Examina qué textos son de mal gusto y cuáles te pueden costar hasta medio millón de libras por palabra.
25. Los periodistas tienen una responsabilidad que no es sólo legal. Por tanto, busca la verdad. Si es difícil de alcanzar, y a menudo lo es, por lo menos busca la imparcialidad y sé consciente de que la historia siempre tiene otras caras. Cuidado con las apelaciones a la objetividad. Son las más sospechosas entre todas. Puedes informar que la Royal Society dice que la modificación genética es una buena cosa y que el uranio empobrecido es casi inofensivo. Pero debes recordar que quienes inventaron la modificación genética fueron incorporados inmediatamente a la Royal Society por miembros de esa entidad que entraron porque sabían cómo enriquecer barras de combustible de uranio y empobrecer el sobrante. Parafraseando a Mandy Rice-Davies, diríamos: "¿qué otra cosa podían hacer, no?".

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Cómo el diario Público (Portgual) trata con las fuentes anónimas, via Ponto Media.
6 ways journalists can clean their copy, commit fewer errors, en Poynter.
Los 10 mandamientos de Gay Talese, en Arcadia.com

martes, 1 de mayo de 2012

Todo conspiraba contra el periodismo

J* me hizo llegar el otro día este fragmento de una página de La Vanguardia de la que no he logrado averiguar la fecha. Debe ser de la primera mitad de los años 70. Léalo:


Parece la crónica acerca de alguna actividad terrorista: algún atentado, efectivo o frustrado, la detención de algún terrorista… No sé. Lo que sea no importa para este comentario.

J* es joven y se tomaba la cosa más bien a broma. ¿Cómo publican algo y luego dicen que no pueden confirmarlo?, era su punto. Lógico. Pero no tenía razón. La sección de "España" de La Vanguardia hacía lo que casi todas sus homólogas en los diarios de ese tiempo: cortar y pegar teletipo, los cables procedentes en su mayor parte de las agencias estatales (Efe, Cifra…), cuya información política era la que querían el gobierno, las instituciones y los jerarcas y beneficiados de la dictadura. No había mucho qué hacer. En primer lugar porque no estaba bien visto llamar a nadie para comprobar nada: usted publica lo que le decimos y punto. En segundo lugar porque el periodismo en esa época era un pluriempleo que empezaba a las seis, siete de la tarde. No había tiempo para elaborar nada propio. Solo para ordenar el teletipo, cortarlo y pegarlo sobre las hojas de pauta. En tercer lugar, la empresa editora no quería problemas. Había que pasar por la censura previa y no era plan arriesgarse con los comisarios políticos del régimen.

Todo conspiraba contra el periodismo.

De vez en cuando, algún redactor más bravo, más inconsciente o más ingenuo hacía algunas llamadas. El resultado de todo eso, si era procedente, se editaba como una N[ota] de la R[edacción] al final del teletipo. No había tiempo para "editar" los cables de arriba abajo como puede hacerse ahora con el ordenador, etc. La N. de la R. podía ser cualquier cosa: un desmentido de lo que venía arriba, un refuerzo, una precisión… Porque el teletipo apenas se podía tocar. Era como corregir al ministro, al director general, al general. Nadie hace eso en una dictadura. Algunos redactores más hábiles transformaban sus N. de la R. en aguijonazos, que permitían leer entre líneas y cambiar el sentido del teletipo.

Recuerdo que M*, ya retirado, me contó hace años que él se había ganado la corresponsalía en tal capital europea porque escribía muchas N. de la R. Eso fue lo que más valoraron para promoverle.

Mientras en España ocurría todo eso, en Washington DC, Woodward y Bernstein hurgaban aquí y allá, incansables, alentados por la dueña, el director y todos los jefes de su diario. Investigaban Watergate y su trabajo sirvió para hacer dimitir al Presidente de los EEUU dos años antes del fin de su mandato.

Hemos avanzado muchísimo. O no.