Compré y leí
Tiempo Argentino de ayer (4,50) y de hoy (2,50). No tengo ni idea de la plata que habrán gastado, pero es evidente que Sergio Szpolski no han ajustado el lápiz para invertir en el emprendimiento. Una locura en estos tiempos: si
Crítica era el último diario de papel,
Tiempo se cayó por el precipicio, y ni siquiera tiene web (tiene reservado
tiempoargentino.net, pero ahí no hay nada todavía).
El número uno, de ayer, tiene 72 páginas (40 en el cuerpo principal, ocho en
Económíco, ocho en
Espectáculos y 16 en
Deportivo). La revista dominical se llama
Punto.dom y lleva 68 páginas, contando las tapas. Hoy viene con 32 + 8 + 16 = 56 (no hay
Económico).
Parece evidente la intención de robarle lectores a
Clarín. Es igual, pero al revés (le hubieran puesto
Rincla: lo voy a registar).
No se imitan los diarios con diseño ni se engaña a nadie con la cosmética. A
Tiempo se le ve demasiado el plumero kirchnerista y la intención de venderle al poder un modelo
Clarín.
Si
Clarín pierde lectores por su falta de equilibrio
Tiempo no los conseguirá por la misma razón, pero sobre todo por su escaso periodismo. Cae en el error de
Página 12 y de la izquierda intelectual argentina: mucha opinión y poca información. Ecuación perfecta para Szpolski, que ya debe saber que la opinión es barata y la información cara (Andrew Mango). En el primer número casi agotan todo el arco kirchnerista, hasta Florencia Peña, que escribe una columna con el discurso de Aníbal Fernández.
Para mantener un diario con esa paginación hace falta mucha plata y por tanto muchos lectores primero y después mucha publicidad. No se consiguen lectores escondiendo la corrupción del poder. Mucho menos con opinión (¡si lo sabrá Fontevecchia!) y todavía menos si es a favor del gobierno. Pero ese no es el negocio de Szposki, sino la prensa proveedora del poder (PPP).
Buena idea: el excelente sistema editorial Woodwing que ya usara
Crítica y que está instalado en
La Mañana de Neuquén y en
Uno de Mendoza.
No cuento los errores, habituales en los primeros números. Pero sí la pésima infografía: otra diferencia de periodismo y hasta con el
look con
Clarín.
Y un detalle, para los que coleccionamos estas cosas: el Jefe de Cierre se llama Mario De la Llave.
En breve subo fotos (no encuentro el cable para pasarlas)
Comentarios o noticias en
La Nación ¡de Chile!,
PELM. Contexto en
La Nación de Buenos Aires y
Clarín.
Diario sobre diarios lleva apenas un suelto con lo que ya sabemos.